25
Ene/2015

Entre exacta y perfecta

Habrá bellezas más luminosas y jóvenes, más perfiladas, pero es imposible encontrar la profundidad hermosa, señorial y rotunda de un rostro absolutamente único, soberano y maduro. El dolor de la Virgen de la Victoria es un resumen de la pasión de su Hijo. La Semana Santa de Sevilla… entera.

La Virgen de la Victoria en su última salida procesional, el pasado Jueves Santo. / Pepo Herrera

La Virgen de la Victoria en su última salida procesional, el pasado Jueves Santo. / Pepo Herrera

Tiene, Madre, tu mirada un firmamento de duelo que muestra, transfigurada, la Victoria de los cielos. Y es verdad, es el rostro de la dolorosa Madre cigarrera un universo de dolor que resume cada instante de la pasión de su Hijo. En la cara de la Virgen de la Victoria está resumida la Semana Santa de Sevilla… entera. La Victoria de Las Cigarreras es la elegancia del sufrimiento y el sufrimiento elegante, la hermosura plena en el dolor y la dulzura extraordinaria. Y es Ella un regalo para Sevilla, un tesoro aún por descubrir de forma masiva, un capricho del destino, una imagen absolutamente determinante y una de las obras escultóricas marianas de mayor calidad del sur de España.

Es habitual que subrayemos la importancia del conjunto, la majestuosidad de la unidad que forman la Virgen cigarrera y su paso de palio. Y lo entiendo. El paso de palio de cajón de la Victoria es una pieza de museo en sí mismo, digno de protección oficial y conjunto histórico artístico de extraordinario nivel. Sin discusión. Pero separemos de una vez una cosa de la otra. Pensemos en el palio sin Ella… no es nada ¿verdad?

La Virgen de la Victoria –una de las dolorosas fundamentales de la capital de Andalucía– debería reinar en más territorios que el suyo. O no. Puede ser que Ella no quiera, que lo haya decidido así.

En tiempos de controversia y odio, quienes la hemos cogido por la cintura sabemos bien que Ella es capaz de aglutinar piropos y sonrisas, de hacer llorar y de solucionar cualquier problema. Entre exacta y perfecta, la Victoria de Las Cigarreras sigue siendo dueña del timón y del horizonte. Es así desde hace siglos. Habrá bellezas más luminosas y jóvenes, más perfiladas, pero es imposible encontrar la profundidad hermosa, señorial y rotunda de un rostro absolutamente único, soberano y maduro. El dolor de la Virgen de la Victoria es un resumen de la pasión de su Hijo.

Ya está vestida de hebrea. Y he vuelto a sentir el repeluco, la cercanía del recuerdo, las ganas de entregarme a su regazo para no salir jamás y acurrucar allí toda mi existencia. Toda.

La Victoria que reina a orillas del Guadalquivir en el barrio de Los Remedios es, además de la derrota del pecado, la vencedora de los latidos de mi corazón. No pasa un día que no la recuerde. No puedo evitarlo. Creo ver en sus ojos la solución a todos los problemas del mundo. Creo en Ella como la Victoria de los cielos y también de la tierra. Por eso tengo mis horas, mis días, en sus manos.

Hay que calificar de sobresaliente la exposición Círculo de Pasión –en el Mercantil de la calle Sierpes– protagonizada por la Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes de Sevilla. Un diez para la familia cigarrera, para el hermano mayor, el comisario, la junta de gobierno y los hermanos de la cofradía de Los Remedios. Ha sido todo un lujo para la ciudad. Un auténtico placer.

Y todos los hermanos me entienden si expreso que, a cada paso y en ambas salas, algo había en el ambiente que nos recordaba a Ella, que nos impulsaba a salir pronto del centro de la ciudad más hermosa del mundo para buscar la calle Juan Sebastián Elcano y encontrar a la Victoria, centro devocional del colectivo, Madre de todos los cigarreros, Reina de la Hermandad.

Fuiste tú, Madre cigarrera, la culpable de la confirmación de mi espíritu como amante empedernido de la ciudad y de la Semana Santa. Y también la catequista definitiva de la fe que me acompaña. Antes de ver la pasión en una columna que siento mía por quien se amarra a ella, la vi en tus ojos. Por eso me importa menos tu monumental paso de palio. El tesoro está en tus ojos. Siempre tus ojos.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>