Monthly Archives: Octubre 2014

30
Oct/2014

La corrupción nuestra de cada día

Por Álvaro Romero Bernal

Dánosle hoy. La corrupción nuestra de cada día es el pan del desayuno diario, porque uno tiene ya predisposición auditiva, al subirse al coche, al entrar en un bar, al amanecer, a oír a quién le toca hoy, a quién ha cazado esta Justicia nuestra tan aleatoria no tanto porque no sepamos a quién le puede caer el peso de su ciega espada como porque esperamos cada mañana que el color de la víctima cambie. Si hoy le toca a un derechón, mañana le toca a un sindicalista. Si pasado se descubre a uno del PSOE, al día siguiente sale a relucir algún miembro de esa casa azulona de azul pavo renegrido que es la Casa Real. De momento sólo se libran los que no han conocido poder, los inmaculados de la periferia parlamentaria que aún no han pisado moqueta ni manoseado presupuestos. Por eso, tal vez, podemos esperanzarnos. Podemos o debemos, porque la esperanza es lo último que se pierde y porque el barro con que están hechos los corruptos, los corruptores y los precorruptos es nuestro mismo barro. No nos engañemos.

Con la corrupción acechándonos, el espectáculo más espectacular es el de este cínico heroísmo de quienes se hacen los independientes o los despistados o los caídos de un guindo. Fíjense en nuestra Esperanza de toda la vida, o de toda la democracia, pidiendo perdón por lo que hacen sus compañeros, como una farisea dando gracias al Señor en el templo por lo buena que es ella y lo malos que son algunos. Si es que hay que ver, Señor Señor. Fíjense en Rajoy, pidiendo perdón por los corruptos que él, ingenuo con su purito de antes, llegó a nombrar. Fíjense en el Rey, maestro de maestros, pidiendo perdón en el pasillo de un hospital, como otro ciudadano más, con sueño atrasado, esperanzado sin duda, con ojeras, en que ya no volverá a ocurrir. Solucionado.

Con esta justicia de robagallinas, tan minúscula, los ajusticiados seremos nosotros, los desesperanzados, los que no tenemos compasión, los que consideramos muy poco el valor de pedir perdón, este eficiente deporte de moda. Ya veremos en noviembre del año que viene. Ya veremos entonces, en ese mes de los muertos, a quién le toca morir. Y sin confesión.

 

25
Oct/2014

Cuando tu jefe es un narciso

Por Benigno Santiño Calleja, Director de Desarrollo de Negocio y Relaciones Institucionales

Octavio había cumplido los tres primeros meses del curso de posgrado que estaba desarrollando en una conocida escuela de negocios sevillana. Al salir de la cafetería, entre la marabunta de jóvenes leones de las finanzas que compartían pupitres e ilusiones, reparó en el anuncio de un seminario que, bajo el mismo título, iba a ser impartido dos días más tarde, como complemento voluntario, en el siempre práctico esquema de formación que les habían ofertado.

Buceó brevemente en sus escasos conocimientos mitológicos y recordó vagamente la imagen de un bello efebo mirando extasiado su imagen en lo que parecía ser un río o un lago rodeado de frondosa vegetación. Nada parecido a la imagen que él tenía del jefe: energía, vigor, gesto desafiante motivando a las tropas, leves reminiscencias de Napoleón sobre un caballo blanco, unción del líder, predestinación. ¿Qué tendría que ver esa imagen suya, preconcebida, con la de un muchacho, perdiendo el tiempo, contemplándose complacido y absorto entre susurros del viento y mecido por el rumor del agua….? El nombre del ponente tampoco le sonaba de nada ni recordaba haberlo visto en la relación de profesores titulares. Dibujó un gesto de escepticismo pero recordó la fecha y hora por si conseguía sacar tiempo de algún lado entre casos a resolver y planes de acción para solucionar los problemas de grandes empresas de nombre grandilocuente y, claramente anglosajonas. Sonrió, pensando que, nunca, estas empresas se llamaban: Repuestos Menéndez o se referían a: el Mercado de los Cirios Procesionales en la Semana Santa Sevillana.

Así que, cuarenta y ocho horas después, allí estaba, sentado en el aula del seminario, acompañado de su amigo Carlos, joven profesor del instituto de Formación Profesional de Camas, al que, por otro lado, lo mismo le daba la conferencia pero que le acompañaba por no sé qué difuso sentimiento de lealtad ni tampoco tenía nada mejor que hacer esa tarde y por su otro amigo Mario: intelectual vocacional, versado en literatura iberoamericana (Cortázar y Onetti), siempre dispuesto a ampliar horizontes y conocimientos femeninos.

Allí estaban, los tres, (entrada libre), rodeados de otros restringidos círculos, hasta completar lo que podría decirse en términos taurinos: media entrada, cuando hizo su aparición el profesor Mollinedo; hombre de más que regular estatura, bigote blanco y que desprendía un inequívoco aire de estar de vuelta de casi todo. Llegó, vió y después de un breve saludo, dominando la escena, se volvió de espaldas y, ante la curiosidad de la reducida gavilla de futuras promesas del empresariado patrio, se puso a escribir en el encerado:
«Clínicamente hablando: cualquier persona que se siente autorizada a usar su poder para controlar a otras personas por las que se siente amenazada y, que se ve a sí misma como superior a sus compañeros, y anhela ser reconocido como tal, reúne los requisitos del denominado: Trastorno narcisista de la personalidad». Wyatt Hare. Fin de la cita.

El profesor se volvió, lentamente, hacia la audiencia, y los contempló desde la altura de su ciencia, mientras les daba tiempo a que fueran digiriendo la enjundiosa frase.

–¿Alguno de ustedes reconoce a alguien que reúna estas características?, preguntó amistoso.
El silencio, típico, de estas situaciones académicas, no diríamos que se hizo espeso, pero si tangible. En la mente de todos empezaron a surgir identificaciones indudables.

–Efectivamente: no necesito que me respondan, dijo el profesor Mollinedo, ya dueño y señor de la escena, ganado el auditorio para su causa y empezando a ser presa de la euforia que todos los conferenciantes sienten cuando han derribado el primer bastión de la muralla y han captado, ahora sí, la atención y el interés del auditorio.

–Déjenme que les haga una breve introducción mitológica para que comprendan mejor de que les voy a hablar….

El profesor Mollinedo comenzó a desgranar con mucha prosopopeya la historia de Narciso en sus diferentes versiones….

–…pero básteles saber que lo esencial del mito es que Narciso, joven de gran belleza, rechazaba, una tras otra, a todas las jóvenes que caían rendidas de amor a sus pies. Una ninfa, de nombre Eco, se prendó insensatamente de él y nuestro joven, como era habitual, la rechazó. Como ustedes pueden imaginar, esto le causo inauditos sufrimientos, hasta tal punto que languideció y murió, no quedando de ella más que su voz. Como en todos los mitos grecorromanos, los dioses, que debían de aburrirse extraordinariamente, decidieron intervenir, una vez más, en la vida de los pobres humanos, a fin de procurarse algo de diversión y, Némesis, la diosa de la venganza, cuyas actuaciones teatrales producirían inefable gozo a los hastiados dioses, tomó cartas en el asunto: le haré que se enamore de sí mismo, de manera que no pueda hacer sufrir más a otras mujeres.
Caída sobre él la terrible sentencia, Narciso, se ve reflejado en un lago y queda prendado de su imagen, siendo, desde entonces, incapaz de sentir amor por alguien que no sea él. Enamorado perdidamente de sí mismo cae al lago, se ahoga y, para que el cuadro quede más sugerente, en ese mismo lugar nace una flor de gran belleza: un narciso.

Bien, hasta aquí el mito, pero déjenme añadirle algo más a la historia porque es importante para que todos lo entendamos bien; la madre, ¡ay, las madres!, de Narciso, la ninfa Liríope, preocupada por el porvenir de su hijo, había consultado a un adivino, el vidente Tiresias, una especie de Rappel de la antigüedad, sobre si su hijo viviría mucho y éste, tras concentrarse como es debido le dijo: (atentos señores) vivirá largos años mientras no se conozca a sí mismo.
Ominosa sentencia, digo, que, sin duda, llevo a Oscar Wilde a crear al personaje de Dorian Gray….

El profesor Mollinedo seguía perorando, ya en éxtasis, y nuestros héroes preguntándose cuándo iba, el profesor, a descender de sus erudiciones y encontrar el engarce con el titulo prometido.

–Pues bien. Lo primero que quiero decirles es que toda persona con mando, cualquier jefe, cualquier líder con el que ustedes se encuentren a lo largo de su vida profesional, va a tener un componente narcisista más o menos acentuado, pero, ¡ojo!, no vayan a extremar las cosas y piensen que todos los jefes son unos enfermos mentales y manipuladores. No. Pero es cierto que ese ego, esos deseos de destacar y ser reconocidos socialmente forman parte de la personalidad del narciso que, a menudo, comparte características comunes con el trepa también conocido en la terminología psicoempresarial como: Aberrant self promoter, no me pregunten por qué, pero ¿a que queda bien?

-Yo mismo; que a lo largo de muchos años de vida empresarial he sido jefe y líder me reconozco en muchas características del narciso; eso sí, sin rasgos patológicos, creo….
Carlos hundió el codo en el flanco izquierdo de Octavio y, con una sonrisa, le reconcilió con el sentimiento de culpa que le invadía cada vez con más fuerza por haber traído a sus amigos a semejante espectáculo.

–Hecha la llamada a la prudencia a la hora de calificar y reconocer a estos personajes, les voy a exponer algunas de las características de este tipo de líderes o jefes en sentido lato del término. Miren ustedes, el jefe narciso es en primer lugar fruto de la mala educación de las madres; bueno, de las familias si lo quieren así, (corrigió el profesor, a toda prisa, cuando intuyó el amago de insurrección que pudo apreciar en la parte femenina del auditorio). Son niños que de alguna manera se han sentido menospreciados o humillados o poco atendidos en el entorno familiar y social y hacen del triunfo, de la relevancia social, del enriquecimiento, el objetivo de su vida. Creen que merecen la gloria, independientemente de sus condiciones intelectuales; se creen la única coca cola en el desierto por decirlo gráficamente….

Numerosas risas acogieron esta última definición y Octavio observó, complacido, el interés que crecía en sus dos amigos por la disertación del ponente.

-En mi opinión, los narcisos pasan una primera fase de trepas hasta que consiguen llegar a las jefaturas. Son fácilmente identificables a simple vista para alguien avezado pero para ustedes, que están empezando, encierran numerosos peligros y pueden caer en sus garras y ser devorados por ellos cuando ya sea demasiado tarde. Como, en el fondo, están faltos de autoestima, esa aparente seguridad en sí mismos no es más que una máscara. Desean lo que no tienen y se aprovecharán de sus cualidades, les robarán las ideas y cuando ya no los necesiten los abandonarán a su suerte, serán un peldaño más en su ascenso. Los psiquiatras los califican como psicópatas subclínicos, es decir, no diagnosticados. Dejando aparte lo divertido del nombre, lo grave es que tanto el trepa de la primera fase como el narciso son unos amorales: para ascender no reparan en medios, no les importan ni la licitud ni la ética; no es que opten, es que no lo distinguen, son incapaces de sentir empatía ni de ponerse en su lugar, simplemente ustedes son victimas colaterales de su ambición. Dense por muertos si caen en sus manos.

Las risas de unos momentos antes se tornaron en seriedad a medida que las promesas empresariales vislumbraban a cuántos de estos vampiros iban conociendo.

–Pero bueno (ufano Mollinedo de cómo manejaba las emociones del auditorio) nuestro trepa, después de una fase de productivo meritoriaje ha llegado a jefe; pongamos que ya es el líder de la manada empresarial. Sepan ustedes que tienen instalado en la poltrona al Dr. Jekyll y Mr. Hyde dependiendo de con quién esté hablando. Tienen a Nerón al mando y, como tal, puede ser tiránico y caprichoso, también seductor y necesitará ser ensalzado públicamente. Se rodeará de aduladores que le harán coros mientras Roma se incendia y, echará la culpa a los cristianos (ustedes) de sus errores de gestión.

El espanto se reflejaba en las caras de la mayoría de los presentes mientras veían escenas apocalípticas….

No se preocupen tanto, (rebajó el tono Mollinedo). Estos tipos tan puros no suelen darse, son extremadamente raros y rozan la patología. Lo normal es que todos los líderes tengan también contrapesos; esto es como los mercados financieros y los supervisores, el capitalismo y los sindicatos (quiero creer). Pero… (tronó nuevamente Mollinedo) si sus jefes tienen una opinión a la que todos deben someterse, ansían la adulación, confunden la realidad de las cosas con sus deseos, no recapacitan, toman las más duras decisiones con una frialdad carente de la más mínima empatía, son altivos, prepotentes y arrogantes, aduladores con los jefes y tiránicos con ustedes ….. estamos ante un desalmado narcisista a los mandos.

El silencio ya era total y la angustia de los rostros perfectamente visible…
Al fondo alguien levantó la mano y preguntó: ¿además de salir corriendo, qué cree usted que se puede hacer?

Mollinedo, comprensivo, compuso un gesto de gran sabiduría matizado por la experiencia de la vida.

–Pues mire usted: yo, en su caso saldría corriendo, sí, porque es imposible modificar esos comportamientos; el narciso ni sabe ni quiere modificarlos, pero entiendo que no están los tiempos para elegir mucho así que, si no le queda más remedio, tendrá que aceptar la situación. Estos líderes duran poco porque es tanto el malestar que crean y se resiente tanto la cuenta de resultados que su vida es efímera cuando florecen en todo su esplendor. Los dueños perciben el incendio. De manera que, si puede y, con delicadeza, intente que cambien algunos de sus planteamientos. Disfrácese de árbol, querido amigo, procure no llamar la atención o le dará un puesto para el que no estará capacitado y su vida en la empresa será breve, (el dolor era apreciable en el rostro de Mollinedo ante su propia lucidez). Ármese de paciencia y procure dejarse manipular lo menos posible. Utilice el Principio de extinción: no haga caso y dejará de comportarse así con usted.

La resignación ante lo inevitable invadió los corazones….

–Y mire: cumpla con su trabajo lo mejor que pueda, enamórese y escuche a Carlos Herrera que entretiene mucho… ¡yo es que con Josemi me parto…!

Muchas gracias a todos por escucharme y el próximo día les hablaré a ustedes de los jefes bondadosos, que también los hay, pero, ¿qué quieren que les diga?: son mucho más aburridos; nada como un narciso para hacer de su vida empresarial una permanente aventura de supervivencia.

Aún resonaban los aplausos cuando los tres amigos salieron al aire de Sevilla a tomarse unas cervezas. En el parque de Maria Luisa el profesor Mollinedo se contemplaba en un estanque…

25
Oct/2014

La magia

Por el Colectivo Senda

Recientemente, el alcalde de Sevilla ha anunciado que quedará sin efecto el Plan de Ajuste aprobado por el Pleno Municipal en marzo de 2012, por «haberse hecho los deberes en un tiempo récord». Así, un plan que contó con el apoyo exclusivamente del Partido Popular y que extendía su vigencia hasta el año 2022, pasará a mejor vida a escasos meses de las elecciones municipales del próximo año.

La verdad es que no esperábamos otra cosa. El corsé que suponía del Plan de Ajuste dificultaba a Zoido, en el tramo final de su mandato, poner en circulación algunas medidas que le permitieran cumplir al menos una mínima parte de las innumerables promesas realizadas en la pasada campaña electoral. Sí, porque lo que pocos ciudadanos sabían es que el Ayuntamiento de Sevilla se encontraba literalmente intervenido como consecuencia del mismo.

Tampoco nos ha sorprendido que en el citado anuncio haya pretendido presentar como un acierto lo que en nuestra opinión no ha sido más que un extraordinario error que ha tenido nefastas consecuencias para la ciudad. Solo así se entiende que se hayan desprendido del mismo, nada más y nada menos que cerca de ocho años antes de finalizar su vigencia. Alcalde, la magia solo es eso, magia.

Pero vayamos por partes. El objetivo del plan –el pretexto diríamos nosotros– era «liquidar la deuda de 59 millones con diversos proveedores» y «bajar a 27 días el periodo medio de pago», que a finales de 2011 se encontraba en 56,91 días. Digno objetivo que compartimos, pero para el que en absoluto era necesario un plan de esta naturaleza, como más adelante trataremos de explicar. La paradoja es que durante los dos años y medio de su vigencia, el periodo medio de pago por parte del Ayuntamiento fue de 78 y 83 días en el tercer y cuarto trimestre de 2012, de entre 56 y 81,5 días en cada uno de los trimestres de 2013, y de 50 y 59 días en los dos primeros trimestres de 2014. Por CCOO de Sevilla, hemos igualmente podido conocer que el plazo en Emvisesa ha sido en 2014 de 78 días, en Lipasam de 58, en Emasesa de 53 y en Tussam, de 47.

La magia, solo esta, ha hecho posible el último dato ad hoc, aportado por Zoido, algo inferior a los 22 días, para anunciar que ha cumplido los deberes, adelantándose al que oficialmente correspondía del tercer trimestre de 2014. ¿Y eso es cumplir con el compromiso de bajar el periodo medio de pago a los proveedores? ¡Venga, hombre!, eso no es más que un artificio financiero, a los que desgraciadamente estamos acostumbrados, para cuadrar las cosas a martillazos. El problema, por otro lado, es que ya no nos enteraremos nunca más de qué ocurrirá en esta materia durante los próximos ejercicios.

Pero en realidad, el Plan de Ajuste no era más que un plan de saneamiento, o mejor dicho un plan de estrangulamiento, por el que el Ayuntamiento pretendía saldar la deuda de 59 millones con los proveedores, recaudando/ahorrando más de 700 millones de euros. Es decir, el plan era absolutamente innecesario, porque para pagar esas cantidades no hacía falta un instrumento de esa naturaleza, por el que además había que pagar unos intereses de 22 millones de euros; desproporcionado, porque ambas cantidades no guardaban ninguna relación; e injusto, porque en unos momentos de grave crisis económica hacía recaer la totalidad de las medidas sobre la ciudadanía y en particular sobre los trabajadores y las capas más modestas de la sociedad.
No descubrimos nada si afirmamos que el plan, felizmente finiquitado, llevado al ámbito municipal, se encontraba en la misma dirección de las políticas austericidas y de recortes del Gobierno de Rajoy. No en vano, cuando este se aprobó, Zoido era Presidente de la FEMP. Tenía que dar ejemplo, y aunque en Sevilla no era necesario se puso a la cabeza de la manifestación y se embarcó en ello. No lo hicieron así otros importantes ayuntamientos, también gobernados por el PP, como los de Madrid o Málaga, con deudas y problemas financieros bastante más preocupantes que los de Sevilla.

El plan implicaba, por el lado de los ingresos, tal como hizo en su primer ejercicio tributario para 2012, y ya con este en 2013, subir anualmente las tasas municipales con carácter generalizado y como mínimo el 3% durante los 10 años de vigencia –para este año 2014 se vio obligado a moderar su aplicación por las fuertes críticas recibidas desde todos los sectores sociales; ver si no los tres últimos dictámenes del CESS; crear nuevas tasas y figuras impositivas; suprimir bonificaciones fiscales como la existente por domiciliación bancaria de los recibos tributarios y otras; así como subir los precios públicos hasta su coste real, como ya hemos tenido ocasión de ver en el IMD.
A ello habría que sumarle la subida del 10% en el IBI aplicada en Sevilla durante los años 2012 y 2013, que debería suponer unos ingresos adicionales de más de 32 millones de euros.

Por el lado de los gastos, a los enormes ahorros derivados de los recortes salariales del 5% aplicados a los empleados públicos que, de acuerdo con el plan, se hicieron extensivos al conjunto de trabajadores y trabajadoras del resto de Organismos Autónomos y Empresas Municipales, habría que sumar la aplicación salvaje, radical y dogmática de la tasa de reposición de efectivos, mediante la que el ayuntamiento ha dejado de cubrir más de 800 vacantes, con repercusiones visibles en el deterioro de los servicios públicos municipales, entre los que, junto a otros, por su enorme impacto tenemos destacar los de servicios sociales y limpieza de los colegios.
Habría que sumar a ello la disolución de dos empresas municipales, entre las que se encuentra Sevilla Global, un magnífico e indispensable instrumento para el desarrollo económico de la ciudad, por más que traten de descalificar sus funciones con determinadas cuestiones que podrían haberse hecho de otra manera desde la Corporación anterior. La privatización de Mercasevilla o del IMD se inscriben igualmente en la misma estrategia que cuestionamos.

Finalmente, no tenemos más remedio que referirnos al ahorro que se ha producido con la paralización de las inversiones en la ciudad durante los tres últimos años. Al igual que hemos hecho con la cuestión fiscal, invitamos a nuestros lectores a ver los dictámenes elaborados al respecto por el CESS.

Una paralización que sin duda ha retrasado y continúa retrasando la recuperación de la actividad económica en nuestra ciudad, a pesar de algunas obras que estamos viendo desde este verano, ¡las elecciones están cerca! Solo así se comprende que el desempleo haya crecido en la capital en más de 12.000 personas desde que gobierna Zoido.

Naturalmente que el Ayuntamiento ha mejorado sus cuentas; así cualquiera: subiendo la fiscalidad, recortando los salarios, dejando las vacantes sin cubrir, deteriorando los servicios municipales, cerrando y privatizando empresas, y aumentando el desempleo en la ciudad. Nada más y nada menos, ese es el precio que hemos tenido que soportar.
Han hecho bien en dejar sin efecto este letal plan de estrangulamiento, que nunca debieron aprobar. No esperen por ello aplausos, al menos por nuestra parte.

20
Oct/2014

Intelectuales

Intelectuales

José León Carrión /  Catedrático de Neuropsicología de la Universidad de Sevilla y presidente del Centro de Rehabilitación del Daño Cerebral Crecer.

El mundo del trabajo es necesario para que las cosas funcionen día a día, alguien tiene que dedicarse a hacer las cosas para que marchen normalmente. Lo que interesa es que el mundo diario siga en marcha, que no se pare. No importa que las cosas se repitan día a día; esa es la esencia de las relaciones humanas, la estabilidad y la repetición son también la esencia del trabajo. El trabajo en sí mismo implica estabilidad pero no evolución, para evolucionar se necesita algo más; esto es innovación. Sin embargo, la innovación y el progreso son un salto muy grande para que surjan solo del trabajo, éstas vienen del conocimiento. Ese salto transformador es el que realizan los intelectuales. Se puede vivir sin intelectuales pero no sin trabajo pues todo se vendría abajo. Los intelectuales son imprescindibles para que no estemos siempre viviendo en el mismo siglo, para evolucionar. Pero no todos los que se llaman intelectuales lo son realmente.
Intelectuales son aquellos que trabajan con la mente, con el conocimiento y transcienden el hecho material en sus análisis. Los intelectuales son los que le dan transcendencia a los hechos y a las cosas. Son los que van, y ven, más allá de las cosas en sí mismas. Son los que dan validez y legitimidad e incluso fundamentación a los hechos. Por ello son muy necesarios. Pero todo el que trabaja con la mente no es un intelectual. Muchos solo saben repetir lo que han leído, o lo que han oído, pero no trascenderlo, ir más allá y crear algo nuevo que signifique una evolución teórica o práctica en su materia. Eso lo hace un intelectual. En la universidad actual no todos los profesores son intelectuales. Tenemos muchos repetidores de ideas, pero muy pocos innovadores y evolucionistas. Los intelectuales no solo están en la universidad. Parece, según los datos, que en ciencia para producir un 1% de conocimiento nuevo se necesita generar un 99% de conocimiento nuevo más que es solo repetición, de otra forma y con otras técnicas de lo ya conocido. Solo es nuevo el 1% del conocimiento que se genera. Probablemente solo el 1% de los científicos e intelectuales generan conocimiento nuevo, pero todos ellos, el 100% son necesarios para producir el 1% que producimos nuevo.
Los intelectuales son libres y solo dependen de su organización cerebral y genética para crear e innovar, son los que dan el salto del pensamiento lineal al pensamiento cuántico. El pensamiento lineal es el de la lógica clásica, secuencial y poco sofisticada, mientras el pensamiento cuántico es el conjunto de estados posibles del cerebro en acción, fuera del espacio y del tiempo y relativo a las dimensiones fundamentales de la realidad. El intelectual da ese salto cuántico mezclando adecuadamente toda la información que tiene en su cerebro para generar un avance y un progreso hacia la expansión del universo. La mente humana no es igual hace un siglo que hoy, la cantidad de progresos y cambios científicos que hemos sido capaces de generar en el último siglo han sido posibles gracias a esa evolución y participación de los intelectuales.
Necesitamos que los intelectuales se integren y participen en la vida diaria a través de su participación en la sociedad civil, si los intelectuales se dedican a ser solo intelectuales orgánicos, es decir, a poner su inteligencia al servicio de sus pagadores, a justificar intelectualmente lo que le pidan que justifiquen, no habrá evolución aunque haya progreso físico y material. Necesitamos que los intelectuales ejerzan de intelectuales libres y se hagan ver y sentir socialmente. Desde un punto de vista cuántico su influencia se notará aunque parezca que no; eso es parte de la esencia del ser cuántico.

18
Oct/2014

Ha llegado la hora

atienzaPor María José Atienza. Periodista

Recuerdo pocas veces en las que una Asamblea o reunión de estudio de la Iglesia levantara la expectación mediática que ha suscitado el recientemente clausurado Sínodo extraordinario de los Obispos.

Es verdad que tras la llegada de Francisco a la sede de Roma las informaciones religiosas han pasado a un primer plano; también es verdad que el tema tratado, la familia, afecta a todos los hombres y mujeres de este planeta. No en vano todos somos hijos, y más allá padres, esposos, novios, hermanos o primos… de un modo u otro somos familia, primera célula de la sociedad.

Sin embargo, lo que resulta más sorprendente es la cantidad de sínodos paralelos de los que hemos sido testigos durante estos días. Los temas tratados durante estas semanas han sido, y siguen, siendo objeto de numerosas controversias y debates motivadas, en la mayor parte de los casos, por la falta de profundización y desconocimiento real de los trabajos del Sínodo y su finalidad.

AUDIENCIA GENERAL DE LOS MIÉRCOLESPorque el sínodo no ha venido a cambiar la doctrina, lo señalaron desde el principio y, si uno lee cada día los resúmenes, discursos y ponencias de las asambleas que cada día ha publicado la Santa Sede, esto queda más que clarito.

Lo que sí quiere cambiar, y esto también lo señalaron desde un principio, son los modos pastorales. Consciente de que no puede quedarse detrás en un mundo que necesita más que nunca la esperanza y la fe, la Iglesia ha hecho en el Sínodo un examen de conciencia del que saca una conclusión: ha llegado la hora de la pastoral de escucha.

 

Pastoral de escucha. Escuchar ha sido quizás una de las palabras más repetidas en estas dos semanas en las aulas sinodales.

Escuchar a las familias con problemas, las situaciones de matrimonios de divorciados, vivir una pastoral de escucha con las personas homosexuales que tienen verdaderos deseos de vivir su fe, escuchar, escuchar… en una sociedad que vive «con los auriculares puestos» las personas claman en silencio por alguien que oiga, que escuche a su lado, sus problemas, desafíos y miedos.

Hoy más que nunca, este mundo globalizado está necesitado de una pastoral personalizada, one to one, de corazón a corazón.

Si algo se ha puesto de manifiesto en los testimonios, discusiones y ponencias de estos días en el Vaticano es que la multiplicidad y la complejidad de muchas situaciones reclaman un tratamiento concreto, alejado de generalidades y, para ello, necesitamos que los católicos, no sólo los curas o los obispos, sino usted y yo, tú y yo, amigo mío, estemos dispuestos a dejar un rato nuestra página de Facebook para escuchar a quien nos lo pide… o para tener la valentía de pedir al otro que lo haga.

Necesitamos pastores muy cercanos a las ovejas, y necesitamos también, cada uno de nosotros, humildad sincera para aceptar que la conversión, que el camino de nuestra vida de fe no siempre es fácil. Aunque eso sí, siempre merece la pena.

 

Hablando en plata. El Sínodo ha servido también para dar cauce a esa petición del Papa Francisco al inicio de los trabajos «hablen claro» sin prejuicios, sin presiones, sin falsos respetos humanos.

Y han hablado. Han hablado los obispos presentes mostrando las muy diferentes situaciones pastorales que se desarrollan a lo largo del mundo, han hablado sacerdotes y han hablado, y mucho,  los laicos, familias de diversas procedencias que han dado su testimonio y han compartido sus muy diferentes situaciones y complejidades.

Es cierto que los medios de comunicación parecen haber  puesto el foco en los temas punzantes: las uniones de hecho, la situación de los homosexuales, los divorciados vueltos a casar… y no es de extrañar. Son algunos de los temas en los que los católicos hoy nos quedamos muchas veces callados, sin respuestas reales, pensadas y sobre todo, rezadas.

Pero también se ha hablado del maltrato familiar, de las familias en situaciones de guerra, de las separaciones impuestas por las migraciones, de los sistemas económicos que no ayudan a la familia, del machismo o de la educación… y han hablado de la soledad que quizás hoy, es uno de los males endémicos de la sociedad.

 

El mal se llama soledad. Hace tiempo que vengo pensando en la dureza de vivir en soledad y, mire usted por dónde, estos días, releyendo los resúmenes del Sínodo, me he tropezado más de una vez con el término.

La soledad es hoy uno de los peores enemigos del hombre. Un mal extendido por todo el mundo a través de sus múltiples caras: ancianos sin hogar, niños separados de sus padres o, quizás, en su versión más fría, mostrada en la incomunicación entre las personas.

Me ha sorprendido encontrar que, para los expertos reunidos estos días en Roma, la soledad es uno de los grandes problemas de la familia actual. Porque hemos escogido muchas veces esta soledad como escudo ante el sufrimiento, o como consecuencia de nuestro egoísmo.

Una soledad escogida o impuesta que nos lleva a gritar sin ruido, como el célebre cuadro de Munch que parece pintarse en nuestra alma en muchas ocasiones.

Ha llegado la hora de gritar para que nos escuchen, también en el campo de la Fe.

Ha llegado la hora de que los cristianos tengamos el valor de escuchar los gritos ajenos que demandan una respuesta válida para sus preguntas.

 

Ha llegado la hora. La suya y la mía, la de su familia y la mía, y la de nuestros vecinos del segundo. Porque, para cada uno de los cristianos, un reto, como el que se nos plantea a partir de ahora ha de ser una nueva llamada a un compromiso real, con obras y de verdad como nos pide a gritos el mundo.

No es sencillo, ni cómodo. Ni siquiera le aseguro que estemos preparados. Pero la sociedad, ésa que se ha analizado con tanta dureza en el sínodo, espera de la Iglesia, de usted, de mí que sepamos estar a la altura de sus necesidades, que nuestra vida sea una respuesta a los interrogantes que se plantean en la suya.

Ha llegado la hora por tanto, de una formación y acompañamiento real de las familias y a las familias; en las comunidades, parroquias, grupos… hace poco una persona, un cristiano de parroquia, me comentaba: «Cuando estaba soltero estaba muy metido en los grupos de juventud de la parroquia y allí me sentía apoyado en mi fe. Me casé hace unos meses y mi mujer y yo estamos sorprendidos porque no encontramos un grupo de apoyo común para gente como nosotros, jóvenes que empiezan su vida matrimonial». Me hizo pensar. Quizás no había buscado lo suficiente o quizás, y esto es lo que más temo, en su comunidad no se había planteado esa tarea pastoral porque «seguro que no va a haber nadie».

Al miedo de «esto de la Iglesia no le interesa a nadie» sí que espero que le haya llegado su hora.

Espero, de verdad, que comience en las comunidades, parroquias y en nuestras propias vidas una renovación que deje atrás los miedos al qué dirán y pongan por delante el orgullo de ser familia de Dios, que sepan acompañar a esas «situaciones pastorales difíciles» con paciencia y caridad, que no se queden calladas ante una cuestión delicada.

En definitiva, que sea el momento de vivir esa «opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación» que pedía el Papa en la Evangelii Gaudium y que dista mucho de un caminito facilón y sentimentalista.

 

Eternos descontentos, ¡no, gracias! Hemos asistido, estos días también a las arengas y peroratas de esos eternos descontentos que pululan por ahí y para los que cualquier asunto eclesial siempre conlleva una crítica. Los hay que pueden estar sorprendidos de que, una vez terminado el Sínodo, no se hayan cambiado las cosas: la doctrina, la moral… y, por el contrario, hemos escuchado a otros agoreros que, durante estas semanas han temido y criticado el mínimo movimiento dentro de la Iglesia, como si ésta estuviera sostenida por una placa de cristal sobre una pata renqueante…

Ambas opciones estarán decepcionadas.

La Iglesia sabe que el mundo reclama una nueva forma de caminar y sabe también que la doctrina es clara. Y, por suerte, sabe que la sostiene el Espíritu Santo.

Yo sólo espero que ni usted ni yo engrosemos este grupo de descontentos; sino que, por el contrario, seamos capaces de conocer y dar a conocer los desafíos que se nos abren después de este Sínodo y que, sobre todo, seamos conscientes de que la familia, la suya y la mía, es simplemente el mejor camino que encontrará en su vida.

13
Oct/2014

Real palacio del cine

Presentacion del libro "Sevilla de cine"

Said Zoid. Coautor de la guía ‘Sevilla en el cine’

 

 

Mucho se ha estado hablando a propósito del rodaje de Juego de tronos en Sevilla y Osuna. La visita de una producción tan grande, y con tan numerosos seguidores, fue más que bien recibida desde el mismo momento en el que se empezaron a oír los primeros rumores a través del boca a boca o por internet.

Las características de algunos de los enclaves de estas dos ciudades tenían la suficiente potencia visual como para ambientar en ellos algunos de los pasajes escritos por George R.R. Martin, creador de la saga Canción de hielo y fuego en la que se basa la serie. Y ahora, a lo largo de este mes de octubre, se rodarán ya por fin las tan comentadas escenas, empezando por aquéllas localizadas en el Real Alcázar.

Localizaciones "Juego de Tronos"

La tradición de este recinto como escenario no se limita únicamente al cine y la televisión. También sirvió de inspiración para algunas óperas durante la primera mitad del siglo XIX. Más aún, fue en el Patio de la Montería del Alcázar donde, alrededor de 1730, durante la estancia de la corte de Felipe V, se llevaron a cabo las primeras representaciones operísticas en la ciudad.

Pero como escenario propiamente dicho, fue el compositor italiano Gaetano Donizetti el primero que ambientó una de sus obras –La favorita (1840)– en el bello recinto del Alcázar. Durante su segundo y tercer acto, la trama se desenvuelve por las diferentes estancias y jardines del edificio. Un año más tarde, Donizetti volvió a ambientar otro de sus trabajos en el Alcázar, al componer Maria Padilla, y posteriormente Hilarión Eslava, el autor de El Miserere, hizo que se desarrollara aquí su ópera Pietro il Crudele (1843).

El atractivo de este palacio resultaba de gran interés para ambos artistas, al igual que lo fue después y en la actualidad para otro tipo de creadores de sueños. Con la invención del cinematógrafo a finales del XIX y el posterior desarrollo de la industria del cine, diversos directores han ido posando su mirada en los ricos aposentos del Alcázar.

Fue el suizo Gérard Bourgeois el primer realizador que se sirvió del monumento como escenario para realizar su película La vida de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América, de 1916. En ella se usa el Patio de las Doncellas para escenificar el encuentro entre el marino y los Reyes Católicos. Con esta cinta no sólo comenzaba la andadura del Alcázar en el cine, sino la de la propia ciudad de Sevilla.

A partir de entonces, otros directores visitarían la capital hispalense con la intención de usar sus espacios y edificios para la realización de tomas en exteriores. Sin embargo, al Alcázar durante esos años se lo ve muy poco. Baste como ejemplo la primera coproducción hispano-mexicana, Jalisco canta en Sevilla, protagonizada por Jorge Negrete y estrenada en enero de 1949, en la que también hacía su debut cinematográfico Carmen Sevilla. En ella, a pesar de que se usan a menudo diversos ámbitos de la ciudad, el Alcázar aparece tan sólo brevemente en una toma aislada, grabada desde la Galería del Grutesco, en la que el foco de atención se centra sobre todo en la Giralda y la Catedral.

No es hasta 1959, con la película franco-italiana La Mujer y el pelele (o Juguete de una mujer), cuando el Alcázar vuelve a tener un papel protagonista. Contando con la visita de la por entonces ídolo de masas Brigitte Bardot, los jardines sirven nuevamente como ambientación a una parte de la trama, utilizándose sus espacios amplios para que la protagonista mantenga una importante conversación con un hombre, mientras pasean tranquilamente junto a varios otros visitantes.
Sin embargo, sería pocos años después, y aprovechando una casualidad del destino, cuando las estancias palaciegas tuvieron la suerte de ambientar algunas de las escenas de un clásico, mítico y atemporal, del cine. El director David Lean, que tuvo que abandonar el rodaje de Lawrence de Arabia en Jordania por conflictos en dicho país, supo casualmente de la existencia de escenarios similares a los que necesitaba para el resto de las tomas en Andalucía. A consecuencia de ello, puso rumbo de inmediato hacia Almería y Sevilla, donde acabó de completar finalmente una de sus más famosas obras, entre 1961 y 1962.

El Alcázar empezó así a tener cada vez más presencia en las películas que venían a rodarse a la ciudad, como es el caso de El viento y el león, de 1975, dirigida por John Milius; Rojos, de 1981 y protagonizada por Warren Beatty; o 1492, la conquista del paraíso, realizada por Ridley Scott con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América.

Por el Alcázar han pasado de esta forma numerosas películas, nacionales o extranjeras, históricas o contemporáneas, hasta llegar a octubre de 2014. En este mes el palacio y sus jardines se convierten en una parte más del reino de Dorne, gracias al buen hacer del equipo de Juego de tronos.

Es la primera vez que el Alcázar simula ser un territorio completamente fantástico, aunque ya en El caballero Don Quijote (2002), su Patio de las Muñecas se utilizó como estancia de un castillo imaginario. Pero el hacerse pasar por un entorno diferente es algo a lo que, en realidad, este magno edificio, así como toda la ciudad, está ya bastante acostumbrado. De hecho, en el film de Milius, el Alcázar se presenta como un palacio marroquí; en Rojos es algún punto de la ciudad de Bakú, en Azerbaiyán; y para Scott es aquella Alhambra en la que la reina Isabel recibe a Cristóbal Colón, antes de que éste parta hacia las Indias. También para este último fue la residencia del rey Balduino IV en Jersusalén, en El reino de los cielos, de 2005.

La capacidad del Alcázar para convertirse en un enclave distinto, y a menudo distante geográficamente, es casi con toda probabilidad una de sus características más atractivas de cara a los localizadores cinematográficos. En los últimos años, tan sólo producciones como la europea La chica de las naranjas (2009), muy desconocida para el público en general, ha mostrado los jardines de este lugar como una parte más de la capital hispalense.

Y aunque ésta es una costumbre que cada vez está siendo más usual en el cine y en la televisión, es decir, que las calles reales de Sevilla sean ellas mismas en la ficción, no hay que olvidar que esta ciudad ha llegado a convertir algunos de sus enclaves en, por ejemplo, un aeródromo alemán de la II Guerra Mundial –en La batalla de Inglaterra (1969)– o en un planeta muy, muy lejano, en El ataque de los clones, de 2002. Sevilla es un plató de cine en sí misma.

12
Oct/2014

De ilusión también se vive o, vivir con ilusión el motor de la vida

Por: Julio Lage González / Ingeniero Superior de Telecomunicación / Doctor PhD en Informática

Ciertamente es bien diferente la acepción lingüística de la palabra ilusión y el significado que se le atribuye en los diccionarios con el uso que en la vida real le asignamos. Desde el punto de vista etimológico, “Ilusión” viene del latín “Illusio”, que significa burla o engaño.

Por ello, se puede definir  la ilusión como “la percepción o sensación que produce una imagen errónea de la realidad”. De ahí los términos iluso, o ilusión óptica.

Pero también se le puede atribuir un significado sustancialmente diferente como:

  • El vivo deseo de que algo suceda.
  • La esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.

Este deseo, esta esperanza, es lo que nos lleva al concepto de ilusión que nos interesa y nos ocupa. Fijémonos en algunas frases de personas sumamente conocidas y el sentido que le dan:

  • “La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión persistente”. Albert Einstein.
  • “No rechaces tus sueños. ¡Qué sería el mundo sin ilusión!”. Ramón de Campoamor.

Ya podemos empezar a intuir que la ilusión, tal como la hemos concebido, es una importante fuerza en la vida.

Con ilusión podemos hacer cualquier cosa.

Nos motiva y nos hace fuertes para crear, innovar e inventar.

Nos moviliza para tomar decisiones que de otro modo nunca tomaríamos.

Nos hace “comernos el mundo”.

La ilusión es un motor.

Es una fuerza interior que mueve al ser humano hacia la esperanza y hacia la consecución de lo que desea.

Es un generador de flujos de empatía entre las personas.

Pero, no podemos olvidar totalmente el significado básico.

La ilusión no puede ser una fuerza desbocada, sino un ahormarse a lo que se desea, pero con control de qué es real y realizable, no  ilusorio.

Una frase de un texto anónimo decía: “Más vende la ilusión que la razón”.

Es cierto, pero la ilusión también ha de estar dentro de los cánones de la razón y del sentido común. Teniendo en cuenta estos criterios, la ilusión, como la fe, que es una forma de ilusión (creer lo que no vemos), mueve montañas.

¿Se puede concebir el sacrificio, la lucha y el esfuerzo de un investigador en la búsqueda de un resultado, sin ilusión? Por el contrario, con desilusión no se vive.

La desilusión desmotiva, desanima,  es como una contrafuerza que todo lo para, que bloquea al ser humano y lo desactiva mentalmente.

¡Hay que luchar contra la desilusión!

¡Hay que vivir con ilusión!

La frase “De ilusión también se vive”, se queda corta. Es como si tuviéramos que hacer algo para sobrevivir.

Lo bueno será que la ilusión sea parte de nuestra forma de ser y de vivir. Con orden y concierto como antes decíamos, pero con toda la intensidad.

De ese modo conseguiremos que la ilusión sea la fuerza de la sinergia entre el alma y el corazón.

Potenciaremos el positivismo.

Aceleraremos la creatividad.

Instauraremos la alegría.

Generaremos esperanza.

Movilizaremos a las personas.

Conseguiremos que el ser humano sea intelectualmente insuperable.

Cuando se alcance la ilusión verdadera, no habrá quien nos pare.

Si somos capaces de generar ilusión en los demás, el espacio de mejora de la persona será infinito.

Tengamos en cuenta que:

  • No es fácil innovar sin ilusión
  • No es fácil dar más de uno mismo sin ilusión
  • No es fácil descubrir las Américas sin ilusión
  • No es fácil gestionar y desarrollar el talento sin ilusión
  • No es fácil creer sin ilusión

Ahora bien, como en casi todas las potencialidades que se deben tener para alcanzar el liderazgo, estas deben fluir de forma natural, y para ello, deben convertirse en hábitos.

Y ello, tiene sus técnicas.

Por ejemplo, cuando una pareja se enamora, todo es ilusión. Cuando celebra su enlace, todo es ilusión. Cuando nace un hijo, todo es ilusión.

Pero si no se hace nada, la ilusión puede ir languideciendo. Por eso se dice que el enamoramiento se sustituye por el afecto, el cariño, el compañerismo, la amistad, y  otros factores comunes en la vida.

Y es verdad, pero si mantenemos viva la ilusión, todo será más bello. Esto no ocurre “per se”, hay que activar el “para qué”.

Hay que reconquistarse cada día, con pequeñas y grandes cosas, con inventiva y creatividad, como ejemplifica la película “la vida es bella”, de forma que construyamos un hábito, y con el consigamos que la ilusión permanezca constantemente.

En la vida profesional y empresarial, es exactamente lo mismo. Hemos de reconquistarnos a nosotros mismos y a los demás en cada instante.

Es preciso poner retos de forma permanente, a nosotros y a los que nos rodean, para que de forma constante activemos la ilusión y generemos esperanza de forma continua.

Cada vez que nos sintamos decaer, activemos un nuevo logro a conseguir.

Cada vez que la desilusión se trate de apoderar de nuestra mente, dejémosla aparte y relancémonos de nuevo.

Al instante.

Sin pensarlo.

Como un modo de respuesta automático de nuestro ser.

Dejando que nuestros hábitos creados hagan su labor.

Seamos generadores de ilusión en y con cada acto de nuestra vida. Sin auto engañarnos, sin hacernos trampas en solitario. Con sentido común, pero sin concesiones. Con intensidad. Combinando la fuerza de la ilusión, con la fuerza de la razón.

Controlando, no frenando.

Actuando, no esperando.

Innovando y creando, no cayendo en el “más de lo mismo” y la rutina.

Contagiando el optimismo y convirtiendo en positivo nuestro entorno.

Si somos capaces de seguir este camino, creceremos como personas, nos potenciaremos como profesionales e incrementaremos nuestra felicidad y la de los que nos rodean.

¡Qué mundo más distinto crearíamos!

¡Cuántos problemas nos evitaríamos!

No quiero mezclar estos principios con los de generación de riqueza, pero, sin duda, también en esto ejerceríamos una considerablemente mayor influencia.

Muchas veces, pasamos por la vida sin profundizar, de puntillas sobre todo. Y así nos va. La falta de reflexión, impide ser conscientes de la potencia que seríamos capaces de desarrollar.

Entre otros principios básicos de la vida, el de la creación del hábito de actuar con ilusión positiva y realista.

Reflexionemos. Activémonos mentalmente en el positivismo. Controlemos nuestros actos con la razón.

Pero, pongamos en marcha la ilusión y como preconizaba Einstein, la ilusión persistente.

No nos arrepentiremos.

Dejemos a un lado el “De ilusión también se vive” y pasemos a “Vivir con ilusión”. Seremos más fuertes. Seremos más felices. Contribuiremos a crear un mundo mejor. Pondremos en marcha “el motor de la vida”.

11
Oct/2014

El Poder, y la desigualdad: un abismo hacia la decadencia o una puerta ante la oportunidad.

Por: Juan Gonzalo Ospina Serrano / Abogado – Presidente de la Asociación de Jóvenes Abogados en Movimiento

En toda sociedad Libre existirá siempre desigualdad. La meritocracia permite que el sacrificio, el esfuerzo, o la virtud permitan al más hábil destacar. El fallo, entre el deber ser, y el ser, se produce si aquella desigualdad no es fruto del triunfo de la virtud en un plano de igualdad, sino que se produce como resultado del Poder, quien a través de las situaciones de injusticias las va alimentando, muy en contraposición a su deber de corregirlas.

Este hecho es lo que provoca que no nos encontremos ante una sociedad realmente Libre en el plano de la igualdad, sino ante una falsa realidad de lo que implica la verdadera Libertad. Es una situación manipulada por aquellos que controlan el equilibrio desde el Poder, abusando de quienes están fuera de esa posición dominante. Las cosas no son lo que aparentan, y mucho menos lo que deberían de ser, pero a pesar de ello, y por ser contrarias al sentido natural, esa falsa realidad terminará cayendo por su propio peso.

Debemos entender la realidad desde el plano de la Justicia y eso implica igualdad. Se ha de ser capaz de garantizar un sistema de equilibrios, movido por capacidades y virtudes objetivas, que provean Igualdad a la vez que Libertad para aquellos que son administrados por el propio sistema, teniendo en cuenta que la fractura de este equilibrio supone la quiebra del deber de tutela de los derechos por parte del Poder. La consecuencia inmediata de esta situación es que el sistema termina por ser Injusto, abriéndose paso a una realidad que no es como debiera de ser. De esta manera, el propio sistema se frustra, llegando al punto de inflexión en el que, socialmente nos encontramos en este momento: ante un abismo hacia la decadencia o ante una verdadera oportunidad de cambio.

El Poder político, nacido del pacto social de los ciudadanos, elegidos para materializar la creación del Estado, está fallando en su fin último, proveernos bienestar y Justicia. Este Poder nos está sumiendo en la triste profecía ya visionada por Hobbes: “Hommo homini est lupus”,  entrando ya en la fase anunciada del “Hommo homini est deus”, donde el hombre que gobierna lo puede con todo, en pro de su propio beneficio, y en detrimento del bienestar del gobernado.

La paradoja del sistema actual es la quiebra de lo real: una Democracia que fuera justa y equilibrada en todos sus horizontes frente a una Democracia dañada por un abuso, tenue, pero suficiente para desigualar la balanza del sistema a favor de unos pocos, y en la cual se ven sometidos todos los ciudadanos como jugadores del partido, viéndose el Poder que sustentan algunos fortalecido cada vez más. Ya ha desaparecido la máxima de “Igualdad sin privilegios como principio y razón”.

España, es uno de los sistemas más garantistas en la defensa de los Derechos Fundamentales del mundo, un país en el que la Libertad prima por su razón de ser, donde se protegen al máximo las Libertades públicas; de movimiento, de pensamiento, económicas y sociales. Pero ante la falta de visión de Estado de nuestros dirigentes, aquéllas Libertades se ven amenazadas por nuevas doctrinas sociales, que ofrecen la ruptura total con nuestro sistema de bienestar a través de soluciones contrarias a la razón humana, limitando así nuestros derechos constitucionales.

Es cierto que los abusos cometidos por parte del Poder durante estos últimos años son los únicos culpables de la actual crisis económica, social y de valores, ya que tales abusos han inclinado la balanza de la desigualdad en detrimento de una ciudadanía cansada de la impunidad de esos errores. Sin embargo, la corrección de tales fallos no está en la aniquilación del sistema para la instauración de otro diferente, ya que los errores y los abusos no emanan del sistema social y democrático de Derecho del que formamos parte todos, sino de las omisiones de aquellos dirigentes, que han decidido no corregirlos y al contrario lo han desviado más de su elemento esencial, Igualdad y Justicia.

Esta falta de control real de los mecanismos ya existentes, desarrollados para desechar posibles abusos, debidamente corregidos hubieran evitado hoy tanta desigualdad social, corrupción, despilfarro de lo público y ese sentimiento de desapego social por el sistema que hoy conocemos.

Estos mecanismos de control, que han de actuar y velar por la Igualdad, Libertad y Seguridad, son entre otros: una Fiscalía que no dependa jerárquicamente del Ejecutivo y que tenga independencia funcional para actuar libremente conforme a la Ley, con el objetivo de perseguir y acusar, pero siempre velando por el interés general; una Intervención General del Estado con capacidad real para operar, sancionar e impedir el despilfarro de las arcas públicas ante la impunidad de quien controla la caja de todos; una Agencia Tributaria con mayores medios para perseguir el fraude; y, cómo no, una reforma real, estructural y de calado de nuestro Poder Judicial. La balanza más determinante para velar por nuestra Igualdad material, Libertad y Seguridad es, sin duda, la Justicia. Necesitamos mayor seguridad jurídica, invertir más en medios para agilizar la Justicia y lograr una independencia real de nuestros Magistrados, que se traduzca en la objetividad de aquellas decisiones enormemente delicadas para el interés de Estado, enseñado al ciudadano a relacionar la Justicia y el sistema como conjunto necesario, para el mantenimiento del Estado de Bienestar, como último fin que salvaguarde nuestra derechos y por ende nuestra felicidad.

Las desigualdades presentes, desgranadas de aquellas injusticias fruto de la actuación del propio Poder, quien no ha sido capaz de trabajar para evitar que las mismas se produzcan, o corregir las ya existentes, provoca un rechazo social, hacia aquella minoría que obtiene sustento de las estructuras del Estado para enriquecimiento personal.

El cómo se producen aquéllas desigualdades y la falta de debate resolutivo, claro y contundente por parte de aquellos que nos gobiernan, nos llevan a todos los que sí creemos en la Justicia, a vernos amenazados ante las atemorizantes propuestas de un creciente populismo que se olvida de que el problema no es el modelo, sino la falta de mecanismos de control que permitan un equilibrio real dentro del sistema. Ejemplo de estas desigualdades: la impunidad para aquellos que tienen beneficios de inmunidad injustificada ante la Justicia, la falta de solución ante aquellos cientos de miles de pisos vacíos en una situación plagada de desahucios para los más desfavorecidos, la falta de promoción para el empleo de los más jóvenes frente a condiciones de precariedad laboral…, siendo un verdadero problema la carencia de preocupación y de ocupación, por parte del actual dirigente, por solucionar esta situación, que ahora hace tambalear todo nuestro sistema de democracia liberal.

Las desigualdades fruto de las injusticias, que no han sido corregidas en el modelo capitalista actual, pervierten hoy el debate de ideas frente a obtener una solución real. Las desigualdades sociales siempre existirán, pero serán aceptadas si son fruto del sacrificio en un plano de igualdad de oportunidades. Sin embargo, algunas desigualdades de hoy, no son fruto del sacrificio en un plano de igualdad, sino que emanan de injusticias que son producidas en muchos casos por el abuso de unos pocos sobre los demás.

Entenderlo como crisis o como oportunidad del sistema democrático actual es la clave para buscar una solución real. Se han de corregir las carencias o errores de nuestros pilares básicos, los que proveen de equilibrio al sistema, y así pronto volveremos a gozar de bienestar, siendo probable que, de no ser así, la consecuencia lógica sea una inminente recaída a favor de los abusos por parte del Poder. La ciudadanía demanda un espacio que permita desarrollarnos con Justicia real, la cual llegará con la implementación de una mejora en el actual sistema, y no a través de un cambio de modelo de Estado, como algunos proponen.

La actual crisis política y moral es, en todo caso, una oportunidad para que aquellos con visión de Estado, que también creen en la democracia dentro de la Ley, corrijan los errores del pasado, mirando al futuro con visión de estado. Es vital percibir sociológicamente las consecuencias de la decepción social con la clase dirigente, para evitar que la alternancia en el Poderse se mueva en favor de populismos que, reforzados por un legítimo descontento social y alimentados por el rechazo frente a las desigualdades nacidas de las injusticias perpetradas por el Poder, y terminen no demandando una corrección del sistema, sino un aniquilamiento del mismo. Esto, para una sociedad Libre, no es sino el adelanto de una época de malestar y terror, que tardará años en corregirse si sigue existiendo esta falta de visión de nuestros actuales gobernantes, quienes debieran de adelantarse a las adversidades, con el fin de garantizarnos un sistema más Justo e Igual, en defensa de nuestra Libertad, ya que, quien olvida su pasado está condenado a repetirlo, “Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero esta una vez perdida nunca se recuperará, Jean Jacques Rousseau”.

 

10
Oct/2014

Doble moral, prepotencia y victoria ciudadana

Frente a la prepotencia, la humildad; frente a los exabruptos, los argumentos; frente a la imposición, la razón; frente a la cerrazón caciquil, la tolerancia…, una confrontación dura y agotadora.

Durante dos largos años miles de mujeres, y hombres, se han movilizado para no ver recortado su derecho fundamental a decidir cuándo quieren ser madres. Años de manifestaciones, de declaraciones, de concentraciones, de protestas, y lo peor, de desgaste personal y emocional ¡qué duro es ser mujer en nuestra España actual!. Ha sido un eterno “día de la marmota” donde hemos vuelto a revivir épocas que ya creíamos felizmente superadas.

En frente han tenido al gobierno del PP -con el “progresista” Gallardón a la cabeza, el segundo peor ministro valorado por españoles según el Centro de Investigaciones Sociológicas-, a los sectores más recalcitrantes de Iglesia, a la caverna mediática y a toda una pléyade de arcaicos y farisaicos que han arremetido con dureza, no exenta de crueldad, hacía ellas por defender algo tan obvio -da vergüenza tener que recalcar esto- que “en mi cuerpo mando yo”, y ni el gobierno, ni estos sectores de la Iglesia pueden decidir sobre él. Han intentando legislar desde las creencias y la moral invadiendo los espacios de libertad individual y relaciones personales de los ciudadanos. Y han fracasado.

Su doble moral, intentar acabar con el supuesto de anomalía fetal y recortar todo tipo de ayudas a personas con discapacidad, da una muestra más de la catadura de nuestros gobernantes y supone un episodio más de bochorno y estupor allende de nuestras fronteras.

La retirada de la infame e integrista Ley Orgánica para la Protección del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada -¡menudo sarcasmo!-  obedece a un cálculo electoral del gobierno del PP que a la primera de cambio ha cambiado sus principios–como aplicados alumnos de la máxima “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” del genial Groucho Marx- de la noche a la mañana para no sufrir un descalabro en las próximas elecciones.

Y es aquí donde se vuelven más peligrosos, sí, más peligrosos si cabe. Quieren este proyecto –no olvidemos las palabras de Gallardón cuando dijo que su dimisión se debía a la imposibilidad de llevar a cabo el encargo del Gobierno- y ahora tienen que contentar a su electorado más ultra evitando que acaben en otras formaciones políticas -para la reflexión el apoyo electoral a VOX en las últimas elecciones europeas en nuestra ciudad- por lo que tendremos que estar alertas para que no se vuelva a retomar esta contrarreforma o se produzcan modificaciones sobre la actual ley.

Pero no podemos obviar lo más evidente y gratificante, que es una clara y contundente victoria, principalmente de las mujeres, que en el actual contexto social y político adquiere una relevancia inusitada que traspasa el hecho de su retirada.

Desde la victoria electoral del PP, en el 2011, los ciudadanos hemos sido víctimas del despotismo, el fundamentalismo y la prepotencia en la forma de gobernar. Han pensado que la mayoría absoluta les daba carta blanca para hacer y deshacer, que el diálogo era una pérdida de tiempo, han ninguneado – en el mejor de los casos- las opiniones de miles de manifestantes y han insultado nuestra inteligencia como ciudadanos ¿cómo no sentirnos ofendidos cuándo el Sr. Rajoy apelaba a la mayoría silenciosa en la más genuina tradición franquista?

La hoja de ruta trazada por los iluminados del PP, con la inestimable ayuda de los sectores más ultraderechistas y talibanes, de desmantelamiento del Estado de Bienestar, la aniquilación de nuestros derechos y el empobrecimiento de los ciudadanos se ha encontrado con la respuesta contundente, proporcionada y democrática de los ciudadanos ¿o piensan que nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras se laminan nuestras conquistas sociales o se defienden intereses poco confesables?.

La anulación de la privatización de la sanidad madrileña, la marcha atrás del regidor de Burgos en su megalómano proyecto de Gamonal, la paralización cautelar de la privatización del agua en Alcazar de San Juan o la lucha en contra de la instalación de un campo de golf en el barrio de los Bermejales -capitaneada por un grupo de mujeres- demuestran que tenemos una sociedad viva -nada complaciente-, unos ciudadanos comprometidos en la defensa de sus derechos y una juventud que no está abonada al pasotismo y al pesimismo.

Ellos en su cerrazón siguen sin asumir que esta España -afortunadamente- ya no es la del NODO; que somos ciudadanos, no súbditos, y que nuestra sociedad lo que exige cada vez con más intensidad es la participación, el dialogo y el acuerdo, no la imposición.

Nos quieren sumisos y derrotados, abandonados a la desidia y al conformismo, enredados en el “todos son iguales”, enganchados al “salvamedeluxe” y nosotros  -en un alarde de coraje que nos dignifica como pueblo- nos negamos a ser pasto de esta maquinaria propagandística alentada por los voceros del régimen.

Seguir luchando por una sociedad más justa, social y democrática es un deber inexcusable. Ese es nuestro reto.

10
Oct/2014

Incompatible con todo

jose-maria-moralesPor José María Morales, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla

En el proceso de construcción del discurso del nuevo líder del PSOE nos hemos encontrado con una batería de propuestas con evidente trascendencia mediática. Aunque presentan todavía una configuración mínima y embrionaria, y seguramente el debate público irá puliendo sus aristas, ha llamado mi atención la referida al endurecimiento de las incompatibilidades de diputados y senadores. La propuesta es sencilla de llevar a cabo porque tan sólo requiere reformar algunas leyes y se puede vender con facilidad, en la medida que aparece también en discursos de otras formaciones políticas, como una medida de regeneración democrática.

La reflexión sobre las actividades incompatibles con el ejercicio del cargo de parlamentario debe partir de una idea fácil de comprender: los representantes políticos de la sociedad deben ser como los sujetos representados. Por lo tanto, cualquier supuesto de incompatibilidad que se introduzca deja fuera de la vida parlamentaria a sectores profesionales y colectivos sociales y empobrece la orquesta de voces que deben confluir a la hora de tomar decisiones de gobierno. Ello no quiere decir que no se deban fijar situaciones en las que no se pueda desempeñar al mismo tiempo la actividad parlamentaria y otra actividad. En absoluto. Y, de nuevo, aquí las razones genéricas que justifican esa labor resultan evidentes. No se puede permitir la compatibilidad cuando el otro cargo interfiera en la actividad parlamentaria porque le robe tiempo, porque condicione alarmantemente la postura del parlamentario con confusión de intereses o porque se trate de otra función de naturaleza pública que propicie decisiones en conflicto con las del Parlamento.

Pedro Sánchez, el miércoles durante la sesión de control al Gobierno. / E.P.

Pedro Sánchez, el miércoles durante la sesión de control al Gobierno. / E.P.

Este debate con todas sus variantes apareció en Andalucía durante la tramitación de la reforma de 5 de diciembre de 2011 de la Ley electoral, con la que se impidió compatibilizar el cargo de diputado andaluz y de alcalde. ¿Se puede dedicar tiempo suficiente a ambas tareas cuando riges un ayuntamiento con un importante número de habitantes? ¿Un Parlamento puede trabajar medianamente bien cuando hasta un 10% de sus miembros dedican esfuerzos a una tarea tan continuada como la gestión de un municipio? ¿Un diputado vota defendiendo los intereses de su partido, sus vecinos o del conjunto de la sociedad andaluza?

Las razones de Pedro Sánchez, si he entendido bien, se circunscriben a conseguir la exclusividad en la tarea parlamentaria y la corrección del absentismo. Sobre lo primero, como se apuntaba, me atrevo a sugerir que el ejercicio exclusivo de la tarea de diputado y senador dejará fuera del Parlamento a voces de grupos sociales y profesionales que pueden ser necesarias para la toma de decisiones políticas y aislará más en una especie de burbuja autorreferencial a los parlamentarios; en términos de moda, los harán más casta y más dependientes del aparato partidista. Y lo segundo, debe tratarse como un problema de funcionamiento de los parlamentos, no como una consecuencia de un mal régimen de compatibilidad. Por cierto, para corregir el absentismo se recogen en todos los reglamentos internos de los parlamentos un catálogo de sanciones, que hasta la fecha creo que no se han aplicado.

Junto a este debate sobre la incompatibilidades laxas o estrictas para los parlamentarios, encuentro otros medios que serían bastante más efectivos para la dignificación de la vida parlamentaria. Por ejemplo, algo que aparece en todo programa electoral que se precie, la aprobación de una ley y la aplicación de medidas que hagan trasparentes el funcionamiento y efectivo el control de los lobbies en nuestro país. Tampoco el discurso de la incompatibilidad va unido a una voluntad dirigida a ampliar el papel y la labor individual de los parlamentarios con un reparto real de tareas dentro de los grupos parlamentarios. Si el papel de diputados y senadores se reduce a votar, para qué hay que acudir a otras actuaciones parlamentarias, más cuando, al tiempo, se experimenta con mecanismos telemáticos de voto.

Con seguridad estas reflexiones surgen de prejuicios alentados por una idea y una tradición parlamentaria donde el régimen de compatibilidad era mucho más fluido que en otros modelos políticos, como los presidencialistas. Pero, me temo que el aislamiento autista de los parlamentarios a través de un rígido régimen de incompatibilidades puede convertirse en un paso más para la irrelevancia social y política de los parlamentos.