Monthly Archives: Agosto 2014

30
Ago/2014

Los abusos del sistema: La igualdad y la Ley

juan gonzaloJuan Gonzalo Ospina Serrano, Abogado-Presidente de Jóvenes Abogados en Movimiento

El terror más abominable es aquel que se aplica enmascarado desde una supuesta legalidad. Así, las primeras Leyes y normas históricas, surgen con el fin de poner freno al abuso ejercido por el poder del monarca con el fin de garantizar la Libertad, seguridad e igualdad, de todos los miembros de una misma comunidad política. Los primeros órdenes normativos constitucionales conocidos, no nacieron como necesidad de regular los derechos de aquellos iguales entre sí, como ciudadanos, sino para regular las relaciones entre el Estado y sus ciudadanos, reflejado en antaño entre el monarca y sus nobles.

Primero en 1.188 en nuestro país, en las Cortes de León se promulgan unos Decretos que limitaban el poder real. Años más tarde en el Reino Unido se dicta la Magna Charta Libertatum, en 1.215, ambos hitos de la civilización moderna frente a los posibles abusos del poder público reflejado en el monarca. Se establecieron los primeros derechos políticos de una comunidad moderna, para acotar las desigualdades no entre ciudadanos iguales entre sí, sino entre el Poder y la Ciudadanía. El mayor abuso que puede padecer un ciudadano, es aquel que se aplica sin control desde el poder público del Estado. Las estructuras de poder, sin equilibrios eficaces, pueden sin límites arrasar con el bienestar social, la Libertad e Igualdad.

Las sociedades modernas fueron avanzando en el respeto por la defensa de estos Derechos Humanos. A mediados del S. XVIII los colonos norteamericanos demandaron al Rey Jorge III y a Westminster, que les respetasen sus Derechos Políticos, aquella demanda constitucional para poder decidir sobre sus propias decisiones, acabó derivando en la “Declaración de Virginia de 1.776” y en la guerra de independencia de las colonias americanas frente a Gran Bretaña, quien había sido la cuna del constitucionalismo moderno. Las cosas son lo que son, y no lo que queremos que sean. Ninguna sociedad civilizada – entendida como aquella que garantiza real y eficazmente los Derechos Humanos – aguantará un modelo en dónde exista un abuso institucionalizado de tales Derechos y Libertades. No pueden existir iguales por encima de iguales, porque aquello solo producirá tarde o temprano que el sistema caiga por su propio peso, traduciéndose esto para los ciudadanos en malestar, pobreza e infelicidad.

La convivencia actual de nuestra España, en dónde nuestro poder Ejecutivo, Legislativo, emana del mismo cuerpo político, quien controla además nuestro Poder Judicial, conlleva a una quiebra material de la división de poderes de todo Estado de Derecho, sumiendo el Poder del Estado, un solo ente que lo puede con todo, y que vela más por su propio interés en lugar de por el interés general, el Partido Político. Ante este abuso, los Derechos Humanos recogidos en nuestra propia Constitución, terminan convirtiéndose en papel mojado.

Ni todo lo que se vota por el hecho de votarse es Justo, ni todas las Leyes por el mero hecho de ser Leyes son Justas, ni siempre lo Justo se encuentra recogido en la Ley. Necesitamos por lo tanto cerrar eficientemente el ciclo de lo que es Justo dentro del Estado de Derecho, para garantizar así correctamente y en su máxima plenitud la defensa de la Libertad y de los Derechos Humanos. La llave para cerrar tal equilibrio de poderes, a de recaer en nuestro Poder Judicial, y en concreto en nuestro Tribunal Constitucional. Este poder tiene que estar blindado de cualquier injerencia política – entendido por político aquello que nace del poder ejecutivo o poder legislativo –. Un Poder Judicial, que ha de ser efectivo y eficiente en tiempo y forma para poder resolver lo Justo en cada momento, un Poder Judicial cuya cúspide ha de estar formada por un Tribunal Constitucional, protegido, como oráculo de la verdad de cualquier intoxicación positivista que pueda hacer caer al sistema en el favoritismo o modas políticas del momento, fundamentado siempre en la defensa del bien común sustentado en los Derechos Fundamentales, aquellos que nos permiten ser realmente ciudadanos Libres e Iguales.

Mientras este sistema continúe desequilibrado, no existirá igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley. Por un lado porque la Administración Pública y el ciudadano no reciben el mismo trato procesal, prevaleciendo la balanza a favor de la propia administración. Y por otro lado, cuando el amigo del partido puede verse puntualmente favorecido en una resolución de un alto Tribunal en dónde sus Magistrados han sido elegidos por el propio CGPJ, quienes les deben su elección a los propios partidos, y no a los propios Jueces, lo que intoxica políticamente el vértice y así, todo nuestro sistema judicial.

Tal abuso del sistema se materializa cuando un ciudadano tiene un problema con un cuerpo administrativo. La administración tendrá presunción de veracidad en sus actos, y se obliga al ciudadano a demostrar que él es inocente y no al revés, invirtiéndose así la carga de la prueba. Estas situaciones de desigualdad se traducen en sí mismas en distintas realidades materiales que padecemos los ciudadanos, quienes indefensos para solicitar un cambio real de estos abusos, observamos atónitos y perplejos ante la impasividad de nuestro propio sistema que no corrige estos desmanes. Aún con estos abusos y en general, podría decirse que estamos ante un sistema que funciona positivamente en lo global, que intenta velar y garantizarnos nuestros derechos, pero que este se debe de mejorar.

Bienestar que llegará cuando nuestro Tribunal Constitucional, garante de la defensa de nuestra constitución y de nuestros Derechos Fundamentales, se convierta en un Tribunal eficaz a la hora de resolver los litigios en dónde sus resoluciones no lleguen con diez años de retraso, y que los recursos planteados ante este Tribunal suspendieran la vulneración del derecho demandado, con el fin de protegernos en esos casos de la comodidad y automatismo que el sistema a veces se ve sumido.

Un Tribunal Constitucional que vise lo adecuado e inadecuado, en dónde por el fondo y por la forma fuera un Tribunal, ciego, imparcial en dónde sus Magistrados, independiente de su grandeza moral y buena formación, no le deban su nombramiento al partido político como elemento de garantía de su independencia funcional a la hora de resolver aquellas cuestiones más baladís para un Estado de Derecho, como es, determinar si una Ley positiva, emanada de un Congreso de Diputados es o no Justa.

Esta falta de control y equilibrio de garantías, sumen a nuestro sistema en una verdadera crisis de valores, en dónde parece que todo vale. Se promulgan algunas Leyes injustas y contrarias a nuestra Constitución, que debieran de modificarse para contener el verdadero sentido constitucional de nuestro ordenamiento, ¿cómo es posible que la clase política escoja a dedo a los vocales del CGPJ?, elección que surge de una Ley la LOPJ, que nunca debiera de haber permitido cierta parte de su articulado. O cabe recordar la vigente Ley de Tasas en dónde los ciudadanos se quedan vendidos ante el poder público, ya que, si somos sancionados por una administración que nos impone una pena de 200 Euros, ¿acaso acudiremos a un Juez abonando previamente una tasa de 400 Euros?

El ciudadano en España convive en una situación de desigualdad en dónde su Libertad y Seguridad se ve vulnerada. Estos posibles abusos, florecen aún más cuando padecemos un caso irregular fuera de lo habitual, puesto que es ahí en dónde el sistema teñido por su comodidad y automatismo, falta de crítica política ante el mismo y pocas soluciones, arrasa con el ciudadano.
Se puede admirar el buen quehacer que por norma general prima en nuestras administraciones, en dónde realmente el respeto por el sistema que emana del funcionariado nos proveen un clima de bienestar. Sin embargo los problemas provienen, cuando el propio sistema no es capaz de identificar y eliminar esa Ley injusta o ese acto infundado, que lesiona a sus ciudadanos y no mejora el sistema, produciéndose una situación tan lesiva, que produce en sí misma una reflexión hacia toda nuestra civilización.

Por desgracia cuando aparece esta nota discordante dentro del sistema, en una acción llevada por parte de la administración, cuya ilegalidad quedaría impune por la falta de medios para probar tal ilegalidad, sume al sistema en una tiranía, que se gesta por imprudencia política para corregir tal abuso, ante la indefensión del ciudadano, produciéndose verdaderas situaciones de Terror.
El sistema, caído en su propio automatismo y comodidad, ha olvidado que el poder público no es igual ante el Tribunal que sus ciudadanos, vulnerándose nuestros derechos y nuestra posibilidad a un Juicio Justo. Cuando ese agente de policía, desea abusar de su poder y nos pide de manera arbitraria la identificación, aun cuando no han ocurrido indicios de delito para que se produzca una fundamentación legal en tal identificación, y mostramos nuestra oposición o en su caso incredulidad ante lo inusual de la situación, podremos ser detenidos por ese agente que utiliza las vías de hecho sobre las de derecho, y que con su actuación ridiculiza todo el Estado del Bienestar, quien falsamente argumentará la comisión de un delito de desobediencia, sino de resistencia o de atentado, y difícilmente el ciudadano podrá demostrar lo contrario.
Cierto es que tal situación es la excepción y no la generalidad, pero sin embargo el Estado no pone remedios para evitarlas, ni tampoco ofrece mecanismos reales y eficientes para demostrar tal abuso. Tal arbitrariedad y manifiesta indefensión, sólo podría ser reprimida por un Estado que se tome con seriedad la Defensa de los Derechos Fundamentales, a través de un Tribunal que demuestre su altura moral para la ocasión, y que con gran valor y tesón entre analizar la realidad de lo ocurrido para valorar, si estamos ante una arbitrariedad del poder público, una falta de desobediencia, o realmente ante la comisión de un delito contra el orden público.
Esta situación de desigualdad es intolerable, cuando lo que se tratan son Derechos Fundamentales, como es nuestra Libertad y nuestro Derecho a acudir a un Juez imparcial. Pero nuestro sistema, por falta de medios materiales y formales, conlleva perse¸ en tal excepción, a asumir a nuestro Juez a un yugo de conformidad y comodidad, para que en la mayoría de los casos tristemente, aceptando el buen papel general de la policía y de su compañero Fiscal que ejercerá de acusación, sin pensar que la triste excepción también ocurre, termine por condenar a ese ciudadano quien ha sido él realmente perturbado en su Libertad. Es peligroso que el sistema no corrija ni ofrezca medios para remediar tales conocidos abusos, aun siendo excepcionales, porque quien actúa impunemente por encima de la Ley una vez lo repetirá mas veces.
Este problema viene relacionado directamente con lo mencionado; sin igualdad material ante la Ley no existirá un proceso Justo. Mientras la palabra del agente prevalezca sobre la nuestra, mientras no seamos tratados iguales ante los Tribunales podemos caer en ese abuso, más propio de un sistema policial que de un Estado de Derecho. Es necesario un Poder Judicial con habilidades y medios para subsanar tal abuso, blindado ante injerencias de cualquier tipo y por último, políticas o policiales. Necesitamos un Tribunal Constitucional, eficiente y eficaz, que realmente tutele si una Ley es Justa, o si una arbitrariedad excepcional es realmente un abuso del poder público, ya que sino el sistema continuará viciado y no será este nunca Justo. Si no hay Justicia no habrá Libertad.
La Justicia es la columna vertebral de todo sistema civilizado, ya que si no se dan las condiciones propicias para que una comunidad sea igual, segura y Libre, el profesional el empresario, no podrán aportar valor a la comunidad, porque sin igualdad formal ante la Ley no existirá igualdad material. Si queremos construir un clima de bienestar y crecimiento económico real, necesitamos sin duda que nuestro modelo y sistema sea capaz de velar por los Derechos reales de nuestros ciudadanos en igualdad de condiciones. No sólo por el triste temor que el abuso que desde el poder puede producirse, sino porque la crisis de valores que vivimos se perpetuará como una crisis social que nunca nos proveerá a toda la comunidad política, la tan anhelada Felicidad, “quienes pueden renunciar a su Libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni Libertad ni seguridad”, Benjamín Franklin.

29
Ago/2014

Falsos profetas

casimiro-fernandez  Casimiro Fernández, periodista.

15 Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
Mateo: 7: 15-20

Podemos roza los cien mil afiliados para alabanza y gloria del nuevo profeta Pablo Iglesias que ya se frota las manos pensando en la asamblea constituyente del próximo mes de octubre de la que podría salir, o entrar, subido en un pollino bajo la aclamación de miles de indignados agitando ramas de palmeras.
Un nuevo mesías para un pueblo decepcionado, machacado y hastiado por el poder en su versión más corrupta. A su manera Iglesias pregona: bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en la tierra. Y va calando el mensaje porque él promete que cogerá el látigo y expulsará a los fariseos modernos, a los mercaderes capitalistas del templo de la economía social.

Pablo, de mismo nombre que el apóstol de Jesús, reúne en círculos a los que sufren, a los perseguidos, a los pobres para predicarles un nuevo mundo dentro de este mundo. Como las ondas que surgen cuando se lanza una piedra al agua, los círculos de Podemos se reproducen y multiplican haciéndose cada vez más grandes llevando la buena nueva de boca en boca y con la ayuda de la plataforma de La Sexta.

Los dardos de los temerosos no se han hecho esperar; en la derecha y en la izquierda política lo han tachado de telepredicador, de demonio con rabo; de infiltrado bolivariano, pero la estrategia del miedo ya no cala entre los que no tienen nada que perder, entre los que quieren venganza contra las noticias de corrupción que nos salpican cada día en los telediarios. Las encuestas producen inquietud, pero no solo entre los que Iglesias llama la casta política. Situarlo casi en la tercera fuerza política del país también ocasiona un molesto cosquilleo en los estómagos de cientos de miles de votantes a los que la crisis no se los ha llevado por delante y piensan ¿quién es este hombre de la coleta? y ¿a dónde nos puede llevar el equipo que le rodea?

El texto bíblico de Mateo, con el que comienzo el artículo, finaliza diciendo que por sus frutos lo conoceréis, y esa es la clave para discernir si estamos frente a un falso profeta o ante una persona que puede dar al país algo más que una democracia super-multi asamblearia. Hasta el momento, es pronto para saber si es un árbol bueno; lo que sí es un hecho, es que este profesor de universidad comienza a percibir ya en las yemas de los dedos que su modelo de sociedad puede defenderlo en escaparates tan importantes como el Parlamento Europeo. Pero los problemas de un país como el de España no se pueden solucionar desde el banco de un parque público, ni en tertulias televisivas con oponentes lowcost, teorizando sobre cómo hay que acabar con las estructuras de poder piramidales y crear un nuevo orden social. ¿Recetario de un profesor universitario que no ha cargado un saco de cemento en su vida?; ¿profecías de un visionario? el tiempo y las urnas lo dirán, pero hasta entonces, los millones de votantes que no están indignados, sino resignados, esperamos a que Iglesias abra la caja y muestre propuestas realistas para paliar el paro; activar la economía y que los pobres sean menos pobres sin que ello signifique que los pudientes se hagan menos pudientes.

De gestos está el mundo lleno, y a esta formación sociopolítica y a sus líderes no les faltan gestos impactantes para atraerse al pueblo desencajado; pero la cuestión es saber si las muestras de apoyo que reciben se debe a sus ideales; al modelo socioeconómico que promulgan, o es un voto de confianza para castigar a la ‘casta’ política.

No me cuadra. Para ir de modelo espontáneo, que ha salido del sentir popular veo demasiado marketing, mucha pose y verborrea, demasiados discursos en círculo que como el que anda en círculo no avanza y siempre acaba en el punto de partida.
Dejemos pasar el tiempo que por sus frutos les conoceremos.

27
Ago/2014

Milagros de la ciencia

oscar-gomez Por Óscar Gómez

El tópico debate que sitúa en muchas ocasiones a la ciencia y a las creencias a uno y otro lado de la línea divisoria de los bandos en una batalla, en las esquinas opuestas de un imaginario cuadrilátero donde dos púgiles combaten hasta el knock out, queda absolutamente desprovisto de sentido cuando de lo que se habla es de trasplantes de órganos.

En ese caso concreto, las posiciones no tienen nada que ver con las teorías evolucionistas o creacionistas; Darwin y el Creador, el mono y el barro, no son los argumentos que esgrimen una y otra parte, porque no existen siquiera las partes cuando de lo que se trata es de prolongar la vida de una persona gracias a la solidaridad de otras. Los trasplantes son milagros al alcance de la ciencia. Lo son porque los profesionales sanitarios involucrados en el proceso rozan la categoría sobrehumana, aunque sólo fuera por el conocimiento que son capaces de albergar y el rigor con el que lo aplican a su trabajo. Los trasplantes también pueden considerarse milagros porque, de no intervenir una inspiración espiritual, pocos familiares podrían contar con la clarividencia imprescindible para llenar de sabiduría uno de los momentos más difíciles de la vida —el de la pérdida de un ser querido— y decidir generosamente regalar salud y esperanza a quienes aguardan esa noticia en la angustiosa frialdad de una lista de espera.

Los astrofísicos tratan de demostrar la existencia de una confluencia de circunstancias extraordinarias en el instante de la eclosión del universo, mediante la teoría del Big Bang. Los versículos de la Biblia, las parashas de la Torá y las suras del Corán hablan de un proceso dividido en etapas de la creación del mundo. De esa misma manera, un trasplante es una formidable alineación de condiciones favorables para que, paradójicamente, la ciencia obre el milagro, y es también un trabajo por fases, que confluye en la maravillosa obra de dar vida a quien había perdido la esperanza.

Pero a pesar de que se pueda hablar a un tiempo de Fe y de erudición, de creencias y de ciencia, una incorrecta interpretación de la doctrina es probablemente el principal enemigo al que tienen que enfrentarse aquellos que ven pasar a diario la sombra de la muerte por delante de sus camas en los hospitales, con cada negativa de los familiares de un fallecido a donar sus órganos. El desconocimiento de las propias leyes que rigen las confesiones lleva a muchos de esos familiares a enarbolar inconscientemente la bandera de un egoísmo que cercena las ilusiones de los enfermos a los que un órgano sin vida podría devolverles una existencia digna, o sencilla y contundentemente… vida.

Dicen los textos sagrados de muchas religiones que pueden moverse montañas gracias a la convicción de que existe una energía superior capaz de lograrlo. De igual modo, la experiencia, la sapiencia, la honestidad, la entrega, la capacidad de trabajo y sacrificio de los miles de médicos y asistentes que realizan trasplantes en todo el mundo no servirían de nada si esa otra Fe en la concordia entre los hombres y en su propia generosidad.

Decenas de órganos que son portadores de esperanza se pierden cada día para siempre, llevándose con ellos los momentos futuros consagrados a una felicidad que ya nadie podrá disfrutar. Es la triste contradicción que se cierne sobre el único milagro al alcance de los hombres, sobre un proceso en el que se llegan a desmaterializarse las manos de los cirujanos para confundirse con el soplo divino que creó la vida, con independencia del libro sagrado en el que se cuente.

27
Ago/2014

Las buenas noches de Montebourg

Por Óscar GómezOscar-Gomez

Las personas que tienen la suerte de dormir profundamente, de conseguir descansar casi en cualquier situación y lugar, y siempre que su cuerpo y su mente lo necesiten suelen decir que pueden hacerlo porque tienen la conciencia tranquila. En efecto, la mala conciencia es el más potente excitante, el más intenso estimulador de la vigilia y, por el contrario, la paz interior cuenta con una capacidad somnífera que no ha alcanzado ningún principio activo conocido por la industria farmacéutica.

No puedo dejar de pensar en las dos últimas buenas noches de sueño plácido que debe haber pasado el exministro francés de Economía y también de las largas noches de vueltas en la cama que ha debido sufrir antes de tomar la decisión de prender la mecha de la demolición del ejecutivo galo con sus declaraciones. Decía Arnaud Montebourg no estar de acuerdo con los recortes de Hollande y Valls, y con las políticas de austeridad que no llevan sino a prolongar innecesariamente la situación de estancamiento financiero y, por tanto, a aplazar la salida de la crisis. (Inciso: ya podría llegar a la misma simple y lógica conclusión alguno de los iluminados de la economía española).

El ministro díscolo –o tal vez el más díscolo de un gobierno en el que abundaban los indóciles– tendrá que demostrar ahora que lo que realmente le quitaba el sueño era la situación de los cinco millones de parados franceses, cifra muy similar por cierto a la española en términos absolutos, salvo porque representa apenas el 10% de la población activa frente al 25% español. Y tendrá que esforzarse en demostrarlo porque ya hay quien le acusa de haber representado hábilmente la heroicidad de renunciar a su cartera y brindar un gesto épico al pueblo que le apoyaría en su nuevo intento de asalto al Palacio del Elíseo –ya fue candidato a las primarias socialistas–.

En cualquier caso, la trayectoria política de Montebourg está trufada de salidas de tono para defender los intereses de la clase obrera consecuentemente celebradas por los trabajadores. Las dos noches de descanso que seguramente ha pasado esta semana ya no hay quien se las arrebate. Las que hayan de venir, dependerán de su propia conciencia.

 

23
Ago/2014

Esclavos en el siglo XXI: ¿me afecta?

miguel-angel-millanPor Miguel Ángel Millán, Trabajador social. Sociólogo. Director de Fundación

Si alguien piensa que la trata de esclavos es cosa del pasado está muy equivocado. Por desgracia, es una realidad muy actual y que –aunque nos sorprenda– está creciendo. ¿Cómo es posible que, con lo que costó lograr la abolición de la esclavitud, esté en auge en nuestros días? Y no es sólo cosa de países subdesarrollados. Es una realidad también presente en nuestra sociedad española. Presente con fuerza. Tal vez usted –que está leyendo este artículo– se haya encontrado o conozca alguno de estos esclavos. Tal vez haya incluso usado sus servicios. Peor aún, tal vez sin saberlo tenga la misma manera de ver a las personas que tienen los traficantes de esclavos. Para ser más finos y modernos, hoy día se usa el concepto TRATA DE PERSONAS, que, por una parte, no tiene la fuerza de la expresión «trata de esclavos», pero, por otra parte, tiene la ventaja de que abarca otras realidades más amplias y complejas.

En este artículo vamos a explicar la realidad de este problema a nivel mundial y en España y haremos una breve reflexión sobre el tipo de mentalidad que hay detrás de esta práctica cruel.

UNA EXPERIENCIA PERSONAL

El pasado mes de mayo de este año estaba en el sur de México colaborando en un proyecto para personas con discapacidad. A una de las cocineras –mujer muy alegre y bondadosa– le pregunté por unas marcas que tenía en la cara: eran cicatrices por unas cuchilladas que le había dado su pareja. Tenía marcas de heridas de cuchillo por todo el cuerpo. Sin contar las palizas continuas que le había dado su pareja durante años y cuyas marcas ya habían desaparecido. Todo tipo de maltrato hasta que el hombre se cansó de ella y la abandonó dejándola con cinco hijos y embarazada de un sexto. Todos fruto de la continua violencia sexual que su pareja había ejercido sobre ella, especialmente cuando llegaba borracho a casa.

Cuando le pregunté cómo había llegado a esa situación se hizo silencio y rompió a llorar. Una prima suya la había vendido al hombre que se la llevó como esclava. Ella vivía con su familia en una pequeña aldea. Era analfabeta pero vivía feliz en su familia campesina. Colaboraba con la economía familiar vendiendo flores, hasta que un día su prima la convenció para que se fuera a vender sus flores a una ciudad cercana porque le darían más dinero. Le habló de un hombre que se ofrecía a llevarla gratis y luego traerla. Ella aceptó sin saber que acababa de ser vendida.

Se la habían llevado a una gran ciudad donde no conocía a nadie y tenía miedo hasta de ir por la calle. Lo curioso es que ella vivió su situación como una simple desgracia durante años. Una mala suerte en la vida. Como tantas mujeres a las que les va mal en la vida al topar con un mal hombre. Sólo tomó conciencia de su situación –y de que la habían vendido– cuando fue abandonada y tuvo que luchar para poder dar de comer a sus seis hijos. Esa lucha por sus hijos le dio energía para trabajar duro, reflexionar sobre lo que le había pasado, aprender a leer y escribir, usar estrategias de supervivencia… Y para volver a su aldea natal y visitar a su familia, que, tras buscarla unos años, la habían dado por muerta. Allí volvió a ver a su prima –la que la vendió– pero no pudo decir a sus padres la verdad de lo sucedido, ya que entonces habría habido una venganza de sangre y su padre o hermanos podrían ir a la cárcel. Tampoco se lo dijo nunca a sus hijos, ya que sabía que su hijo mayor iría a matar a su padre si se enterara de la verdad.

Varias reflexiones sobre este caso:

• Quien la vendió fue su prima, es decir, alguien cercano y conocido. En algunas zonas es incluso frecuente que hasta los mismos padres vendan a sus hijos.

• El hombre que la compró la consideró sólo como una mercancía de su propiedad y con derecho a hacer con ella lo que le diera la gana.

• Ella no tomó conciencia de que había sido vendida y esclavizada hasta que fue abandonada y tuvo que luchar sola por sacar adelante a sus hijos.

• Su drama se lo guarda para sí y no lo quiere contar a su familia para evitar la venganza de sangre y sus consecuencias.

• Esta mujer nunca figurará en la lista de víctimas de la trata de personas.

• A pesar de todo lo sufrido ella no perdió su bondad natural y su capacidad de amar, focalizando este amor en sus hijos y sin inculcarles odio hacia su padre. Hoy día se siente orgullosa de que sus hijos hayan podido estudiar y sean buenas personas, sin haber entrado en las pandillas callejeras o en el mundo de la droga.

tribuna-esclavos¿QUÉ ES LA TRATA DE PERSONAS?

Sirva lo anterior como introducción a un tema doloroso. Son todavía pocas las personas que están tomando conciencia de la realidad de las formas modernas de esclavitud. Se siguen comprando y vendiendo personas en todo el mundo. Unos seres humanos explotan a otros seres humanos por dinero. O les someten a todo tipo de vejaciones para anular su voluntad y usarlos para fines perversos. Hablamos de la TRATA DE PERSONAS.

Las Naciones Unidas definen la trata de personas de la siguiente manera: «es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación».

Esta definición figura en el «Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños», también conocido como Protocolo de Palermo (año 2000). Es un acuerdo internacional adjunto a la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. El Protocolo es el primer instrumento mundial legalmente vinculante con una definición acordada sobre la trata de personas.

La definición jurídica internacional de la trata de niños es distinta de la de la trata de adultos ya que requiere sólo un acto (traslado, venta, recepción, entre otros) realizado con el propósito de someterlos a explotación y no es necesario demostrar ningún medio, como el engaño, la coacción o el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad.

El concepto de trata de personas incluye situaciones como las siguientes:

• Uso de personas para explotación sexual, pornografía, pederastia, violación…

• Explotación laboral o trabajos forzados.

• Adopciones ilegales (compra-venta de niños).

• Violación de mujeres para embarazarlas y quitarles los niños al nacer para su venta.

• Extracción de órganos.

• Matrimonios forzados.

• Servidumbre doméstica.

• Mendicidad forzada, incluyendo aquí el uso de personas discapacitadas (que se compran o intercambian) o incluso la mutilación deliberada de niños para usarlos en la mendicidad.

• Rapto de niños para usarlos en la guerra (niños soldado) o en actividades delictivas.

No se incluye aquí el tráfico ilegal de personas (relacionado con la inmigración ilegal), ya que esta actividad requiere al menos un consentimiento inicial por parte de la persona que quiere emigrar. Otra cosa es que parte de estos emigrantes terminen en manos de mafias sin escrúpulos que los terminen esclavizando.

LA MAGNITUD DEL PROBLEMA

No hay acuerdo en los datos sobre cuantas personas en el mundo son víctimas de la trata. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) habla de 2,45 millones de personas, pero no son cifras fiables. Lo único seguro es que afecta a más personas de las que nos podamos imaginar.

La mayor parte de las víctimas son explotadas sexualmente o laboralmente (o ambos). Hay más datos acerca de las personas explotadas sexualmente, ya que son más fáciles de conseguir. Las Naciones Unidas dicen que hasta un 79% de la trata de personas está relacionado con la explotación sexual. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito afirma que sólo se detecta una de cada veinte potenciales víctimas de trata con fines de explotación sexual. Esto implica que en gran medida la trata de personas afecta especialmente a las mujeres (adultas o niñas).

Es cierto que este drama se ceba con especial crueldad con las mujeres. Pero también es cierto que hay un gran desconocimiento de cómo afecta a los varones, especialmente en todo lo referente a los trabajos forzados en el mundo rural, minería, buques, fábricas, empresas clandestinas…, sin olvidar el auge de la explotación sexual masculina (adultos y niños). Los afectados no hablan del tema. Hay vergüenza y miedo a las represalias, tanto sobre ellos como sobre sus familias. En lo estrictamente relacionado con la explotación laboral, si en la propia España apenas hay inspectores de trabajo para detectar esta situación, imaginemos cómo puede ser en otros países menos desarrollados.

Lo que sí es seguro es que la trata de personas, junto con el tráfico de armas y de drogas, es una de las actividades delictivas que más dinero genera en el mundo. La OIT habla de ganancias que superan los 32.000 millones de dólares anuales. Seguro que se queda corta.

Para conocer más sobre el tema podemos consultar el Informe mundial sobre la trata de personas 2012, que es uno de los resultados del Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas para combatir la trata de personas, aprobado en 2010. El Plan de Acción encomendó a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (www.unodoc.org) la tarea de reunir información y presentar informes sobre las características y corrientes de la trata de personas en los planos mundial, regional y nacional.

De lo que se conoce quiero resaltar de manera especial los siguientes datos:

• A menudo los delincuentes procuran ganarse la confianza de las víctimas y se valen de sus conexiones locales para amenazar con tomar represalias contra los miembros de la familia si las víctimas oponen resistencia. Los lugareños están en mejores condiciones para captar víctimas y controlarlas. Puede ser tu propio vecino o una persona en la que confiabas la que te venda. Especialmente doloroso es reconocer que a veces es tu propia familia, incluso tus padres, los que te han vendido.

• Un dato sorprendente y que personalmente me desconcierta: hay una alta participación de mujeres implicadas en este delito (más del 30%), especialmente en la trata de niñas. Tengamos en cuenta que la media general de participación de mujeres en actividades delictivas es del 12%. En el caso concreto de Europa oriental y Asia central el 77% de los condenados por tráfico de personas son mujeres.

• Se ha detectado la trata de personas en 118 países y hay víctimas de 136 nacionalidades.

• Especialmente intensa es la trata de personas en el África subsahariana y en el mundo islámico (como en tiempos antiguos), pero cuantitativamente es más elevado el número de víctimas de Asia oriental (sorprendente el caso de China). La trata transnacional con origen en Asia oriental es actualmente la más importante del mundo.

• Las víctimas no siempre son conscientes de su situación. Cuesta reconocerse como víctima, aceptar que eres una víctima de la trata, que te han engañado, abusado de ti, cometido un delito contigo. Además, pesa mucho la ignorancia, los factores culturales, la pobreza, incluso ciertas creencias religiosas.

LA TRATA DE PERSONAS EN ESPAÑA

El mayor número de víctimas de trata detectadas en Europa procede de Rumanía, Bulgaria, China y Nigeria. En el caso de España, según la Secretaría de Estado de Seguridad, en 2011 las víctimas provinieron en un 47% de América y en un 45% de la propia Europa. No he encontrado datos sobre el número de españoles/españolas que puede ser víctima de trata. Y esta realidad existe, pues personalmente conozco casos concretos de venta de mujeres españolas para ejercer la prostitución.

Los grupos delictivos detectados están formados por españoles y extranjeros, principalmente varones de mediana edad. Es frecuente la presencia de mujeres pertenecientes al grupo criminal, de la misma nacionalidad que las víctimas, en algún caso en situación de explotación previa o actual, y encargadas de su control. Los españoles suelen formar parte del grupo criminal como meros explotadores de las víctimas o como propietarios o encargados de los locales en los que se realiza la explotación, gerentes y profesionales expertos.

En general falta información fiable sobre el problema en España, y muy especialmente en lo referente a varones y a menores víctimas de trato. También es común la confusión a la hora de identificar a una víctima de trata como un inmigrante irregular.

ACTUAR ANTE EL PROBLEMA

Tradicionalmente, en España han sido las entidades de la Iglesia católica las más implicadas en este problema, sobre todo en lo referente a la trata de mujeres para explotación sexual. Hay dos congregaciones religiosas femeninas especialmente comprometidas en esto por su propio carisma fundacional: las Religiosas Adoratrices del Santísimo Sacramento y las Religiosas Oblatas del Santísimo Redentor. También se ha implicado a fondo Cáritas y la CONFER (Confederación Española de Religiosos), sin olvidar Justicia y Paz y las Comisiones Episcopales de Migraciones y de Pastoral Social. En 2001 ya hubo un documento al respecto de la Conferencia Episcopal Española (aunque en 1995 ya se habían pronunciado los obispos de África).

Pero son muchas más las entidades de la sociedad civil –la Cruz Roja entre las más conocidas– que están trabajando para plantar cara a este grave problema. Y están dando un ejemplo de cómo hay que trabajar en este campo al haberse unido las entidades más relevantes en la Red Española de Lucha Contra la Trata (www.redcontralatrata.org).

A nivel público, en 2008 se elaboró el Plan Integral de Lucha contra la Trata con fines de explotación sexual. El Defensor del Pueblo, a consecuencia de las denuncias recibidas, también elaboró el informe «La trata de seres humanos en España: víctimas invisibles». En el caso concreto de la ciudad de Sevilla también se elaboró el «Plan de Acción Integral (2010-2015) para Promover la Erradicación de la Trata, la Prostitución y otras formas de Explotación Sexual».

Hay también una iniciativa interesante, el proyecto Mujer Frontera (www.mujerfrontera.org), que ha elaborado la Guía sobre la trata de mujeres, con recomendaciones realizadas por mujeres que fueron víctimas de la trata.

A nivel internacional, además de la labor de Naciones Unidas, es muy importante la Red de Organizaciones Cristianas contra la Trata (www.coatnet.org), que incluye organizaciones católicas, protestantes y ortodoxas.

LA MENTALIDAD SUBYACENTE

No podemos olvidar que si existe la oferta es porque existe la demanda. Alguien vende porque alguien compra. No hablamos ya de seres humanos sino de mercancías. La persona es cosificada. Cuando el otro pierde su dignidad inviolable como ser humano y se convierte sólo en cosa, en objeto, todo tipo de conductas inhumanas son posibles. Y luego está el afán de poder y de dominio de unas personas sobre otras. El placer que a algunas personas les provoca saber que tiene a otras totalmente controladas y bajo su dominio.

Y esta mentalidad está muy presente en nuestro mundo. ¡Cuánta gente juega con la vida de otras personas! ¡Cuánta gente inmune al dolor ajeno, incapaz de sentir la más mínima empatía por quien sufre! ¡Cuántas personas que tratan a los demás sólo de manera utilitarista! ¡Cuántas personas que disfrutan dominando o sometiendo a otras! ¿Acaso no conoce usted a alguien cercano con esa mentalidad?

En este contexto, que un cristiano, por ejemplo, se atreva a defender la dignidad de todo ser humano como criatura de Dios, hecho a su imagen y semejanza, resulta sorprendente. Defender que los seres humanos somos hijos de un mismo Padre –y por tanto hermanos llamado a construir fraternidad– resulta ridículo o revolucionario, según se mire. Pienso que hoy día no hay nada más contracultural que redescubrir a Jesús de Nazaret y su mensaje liberador. Y bienvenidos todos aquellos que defienden los mismos valores desde otras creencias o ideologías.

 

23
Ago/2014

Otra mujer asesinada

Por Amparo Díaz Ramos, Abogada Experta en Violencia de Genero

¿Cómo animar a una mujer víctima de maltrato a denunciar si siguen siendo asesinadas mujeres, aunque denuncien?

No es fácil hacerlo, a veces incluso es imposible. Nuestro sistema de atención y protección a las mujeres y menores víctimas de violencia machista es muy deficitario, y aunque hay numerosas mujeres que, con esfuerzo, consiguen al denunciar que su situación mejore, para otras muchas no es así, al menos a corto y medio plazo. Una mujer víctima de malos tratos tiene más preguntas que respuestas al alcance de su mano: ¿Seré de las que se salvan o de las que mueren? Si me divorcio… ¿mis hijos estarán mejor o peor? ¿Cuánto van a durar los procedimientos? Preguntas y preguntas ante una Administración de Justicia que además de ciega es sorda.

Frente al bulo que se difunde constantemente, la denuncia no abre un camino de rosas para las mujeres. Al contrario, se las recibe por la Administración de Justicia con demasiada frecuencia con agotamiento y desgana, y las peculiaridades de cada caso concreto nunca se analizan de una forma exhaustiva. La inercia machista de nuestra sociedad y de nuestras Instituciones ha devorado e integrado de manera perversa los avances legislativos. Porque se han cambiado las leyes pero no a quienes las aplicamos. Ahora si se presenta una denuncia, casi siempre se detiene al denunciado y se tramita una Orden de Protección que debe resolverse en el plazo de 72 horas. Todo un avance, en teoría, porque en la práctica se lleva a cabo de la peor forma posible, con automatismos, deteniendo en base a la gravedad de lo que se escucha y observa, pero recogiendo escasamente por escrito el relato de la mujer, que poco a poco se pierde, como la peligrosidad de los hechos. Se tramitan solicitudes de Órdenes de Protección que se sabe de antemano que no se van a otorgar, porque las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad parten de que deben animar a las mujeres a solicitarla y los Juzgados parten de que de la violencia psicológica no hay que proteger, y de que a la violencia física grave se llega tras mucha violencia física menor. Estas corrientes inversas causan una gran confusión en las víctimas, además de una frustración y de un esfuerzo tremendos. Por si fuera poco quedan expuestas a continuación en bastantes casos a la ira del maltratador, que ha sido detenido pero no siempre animado a cambiar de comportamiento. Otras veces se otorgan Órdenes de Protección cuando lo que debería acordarse es una prisión preventiva, pero cuesta mucho, muchísimo, que se meta en prisión a un hombre que solamente da palizas, o tortura psicológicamente, o viola. Incluso cuando la víctima de violación o abuso es una adolescente el acusado tiene tiempo para huir, si quiere, o de repetir sus actos con otra mujer o con la misma. La Justicia, como corresponde a nuestra sociedad patriarcal, está más acostumbrada a tratar como delincuente, y a meter en prisión, a un ladrón habitual que a un maltratador. Tampoco el resto del procedimiento suele ser del todo eficaz porque la mayoría de las veces la experiencia de la mujer, en teoría para protegerla, se aborda con celeridad, en Juicio Rápidos en los que nadie llega a saber la realidad de lo que está sucediendo. ¿Cómo se puede proteger a alguien sin conocer lo que le está pasando? Es imposible. No podemos hacerlo, si no cambiamos.

Los y las juristas deberíamos tener un papel muy importante en la protección de las víctimas de violencia de género, y, de un modo trágico lo estamos teniendo, pero no el que nos correspondería, el de garantes de sus derechos. Nuestra leyes no son perfectas, pero frente a la violencia de género la mayoría de los agujeros por los que se nos sigue colando el machismo y la violencia no son normas, somos los propios juristas, las propias juristas.

23
Ago/2014

Contra lo que luchamos a los veinte años

villalobosPor Fernando Rodríguez Villalobos, presidente de la Diputación de Sevilla.

Ya lo dijo en su momento Kapuscinski, que en cuanto «se descubre que la información es un negocio, la verdad deja de ser importante». Y ésta es la estrategia que está desarrollando el Gobierno central de Mariano Rajoy en todos los ámbitos posibles que atañen a la, como mínimo controvertida, Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local: bombardear a los ciudadanos con las supuestas bondades del recorte como método para sanear las haciendas locales, para ocultar que están construyendo la realidad de nuestra salida a la crisis con los escombros de las necesidades y las expectativas de todos nosotros.

El impacto de la aplicación de esta reforma local se traduce en una brutal repercusión en el empleo público local, en un drástico recorte de los servicios básicos locales, en ausencia de canales de participación social en la gestión de los servicios municipales, la falta de control de los mismos por parte de los ciudadanos y en la coaptación de la autonomía municipal, sin contar con la incidencia negativa en las pequeñas empresas locales, que van a ser sustituidas como proveedoras de los ayuntamientos por los grandes concesionarios, y con la afectación al bolsillo de los consumidores, por la privatización de los servicios municipales.

Dos trabajadores de ayuda a domicilio atienden a un par ancianos en su casa.

Dos trabajadores de ayuda a domicilio atienden a un par ancianos en su casa.

Bajo el espejismo de racionalización y sostenibilidad se adoptan medidas que no tratan de solucionar los problemas de la ciudadanía, algo especialmente grave cuando hablamos de los servicios de ayuda a la dependencia y de los servicios sociales, que esta Ley suprime o reduce a la mínima expresión. Una práctica que el Gobierno Popular viene aplicado, de hecho, con la reducción progresiva y contundente de su aportación a la financiación del Plan Provincial de Cohesión Social e Igualdad. Un 13,4% menos este año, como se ha sabido tras la publicación en el BOJA de la estructura financiera del Plan.

En los tres últimos años, desde 2012, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad le ha recortado a Sevilla la friolera de 820.000 euros, lo que significa en la práctica el desmantelamiento de los programas que desarrollan en nuestros pueblos los servicios sociales comunitarios, las prestaciones a la dependencia, la ayuda a domicilio y la financiación de los puestos de trabajo de los equipos de profesionales del trabajo social en los municipios.

Si esta aniquilación de la cohesión social no se ha dejado sentir en la provincia en toda su crudeza, particularmente en los pueblos de menos de 20 mil habitantes, es gracias a la cooperación interinstitucional a la hora de financiar un Plan Provincial que, para este año, incrementa su montante hasta los 57,1 millones de euros, de los que la Junta de Andalucía, que mantiene su compromiso con Sevilla en esta materia, aporta 28,1 millones, que se suman a los 4,1 millones de financiación de los municipios.

Y, sobre todo, porque la Diputación complementa esta financiación no recibida con sus fondos propios, de los que hemos llegado a poner en carga 24,1 millones -6,6 más que en el ejercicio anterior- y la inclusión de dos grandes acciones: la consolidación del Plan de Urgencia Municipal, destinado a familias que tienen a la mayoría o a todos sus miembros desempleados, y el freno taxativo a los efectos ocasionados por la reducción de las partidas estatales en servicios sociales comunitarios.

Hasta ahora, la paradoja eran los 341 mil euros escasos con los que el Gobierno salda la cohesión social para Sevilla. En adelante, el rizado del rizo puede terminar por ahogarnos y la auténtica incertidumbre ya no será cuánto nos recortará el Ministerio, sino si Rajoy vaya a permitirnos o no, con la nueva Ley Local en la mano, que la Diputación pueda seguir complementando a los ayuntamientos lo que el Gobierno escatime en próximos ejercicios.

La realidad que propugna el PP para los sevillanos es tozuda. Quién nos iba a decir a los municipalistas convencidos de toda la vida, que los logros de la gestión local, que creíamos consolidados, se iban a ver comprometidos y que a estas alturas, parafraseando a José Emilio Pacheco, el gran poeta, ‘ya somos todo aquello / contra lo que luchamos a los veinte años’.

22
Ago/2014

Impunidad en la industria del dinero

Oscar-Gomez Por Óscar Gómez. Periodista.

Los arrastrados en todo el planeta por el tsunami financiero que tuvo su epicentro en 2007 en Estados Unidos, como consecuencia de la llamada crisis de las subprimes, se han felicitado esta semana por la noticia del castigo ejemplar a Bank of America, que tendrá que pagar una multa de 17.000 millones de dólares para poner punto y final a las investigaciones del Departamento de Justicia sobre la responsabilidad de la entidad en el asunto de las hipotecas basura. Pero la noticia tiene desde luego otras lecturas, en las que se distingue con nitidez el término impunidad en su titular.

Mientras que miles de pequeños ahorradores perdían sus viviendas y millones de trabajadores de todo el mundo sus propios empleos como consecuencia de la codicia de los banqueros, Bank of America seguía fabricando beneficios netos. La suma que ahora ha negociado la entidad para hacer borrón y cuenta nueva con el fisco equivale exactamente a las ganancias del banco durante los tres últimos ejercicios, y es sensiblemente inferior a los objetivos de enriquecimiento que se ha marcado el consejo de administración para 2014: más de 23.000 millones de dólares en positivo en su cuenta de resultados, después de impuestos y amortizaciones.

tribuna

En una reducción al absurdo, menos burda en cualquier caso que la propia realidad de los hechos, el acuerdo supondría que en 2010, tres años después del desmantelamiento de la compleja tramoya del podrido escenario macrofinanciero y de que cayera el telón que ocultaba la corrupción tras la teatralizada escena, las fuerzas invisibles que rigen los sistemas económicos hubieran parado el reloj de las ganancias del banco. Un reloj que estaba adelantado, que contaba un tiempo de esplendor que ya no se correspondía con la pobreza nominal en la que se encontraban detenidas las economías domésticas y productivas de todo el planeta. Desde hoy mismo, el reloj de Bank of America vuelve a ponerse a cero. La institución devolverá los 11.000 millones ganados en 2013, los 4.200 de 2012 y los 1.450 del año anterior, y con ello se arrogará la legitimidad de embolsarse más de setenta millones de dólares por cada día de apertura de sus sucursales comerciales.

Sin embargo, continúan corriendo incesantes los relojes de quienes hoy siguen teniendo hipotecas que superan el valor de mercado de sus viviendas, entre los que se encuentran incluso quienes eran aún estudiantes sin recursos económicos cuando las firmaron, no teniendo más garantías que su propia firma y un número de identificación fiscal, y que sin saberlo estaban hipotecando, en lugar de un techo bajo el que vivir, una espada de Damocles de la que no podrán librarse en decenios y que amenazaría noche tras noche sus conciencias.

El disparate no cuajó su más brillante pirueta cuando condenó a la miseria a aquellos que habían manejado la falacia de una fortuna de yates y diamantes, sino mucho antes, cuando trasladó a una ilusión de abundancia materializada en la propiedad de un chalet adosado a quienes habían paseado el hatillo de su palmaria indigencia por el rojo sangre de sus cuentas corrientes. La enseñanza evangélica de que los últimos serían los primeros se daba la vuelta en el contexto bancario, para relegar a los millonarios a las posiciones de los mendigos.

Siete años después de que las primeras informaciones sobre el cataclismo bancario aparecieran en los medios especializados comienzan a cerrarse capítulos, como el de Bank of America, sin moraleja para los personajes siniestros de la historia. Y también concluyen en falso episodios en otras economías que se desmoronaron por consecuente simpatía con el colapso de la banca norteamericana. No ha pasado aún un mes desde que el consejo de administración del BBVA celebrara haberse impuesto al Santander y Caixabank en la subasta por Catalunya Bank, por la que pagará menos de 1.200 millones de euros. De nuevo, la información adquiere nuevos enfoques cuando se enfrenta con las cifras: más de 500 millones de beneficios en 2013 –con lo que el cálculo simplón y evidente hace pensar que la operación se amortizará en menos de dos ejercicios fiscales– y cerca de 14.000 millones de ayudas de los que se beneficia ahora el BBVA, y que da por perdidos el FROB. Por cierto, que la entidad que preside Francisco González reincide en sus prácticas de adquirir bancos auxiliados por un fondo que, más que reestructurar y ordenar el panorama bancario, parece que fomentara la concentración del sector, mediante operaciones que en otros contextos serían consideradas monopolísticas. El BBVA no solicitó auxilio financiero en ninguna de las dos rondas de intervenciones del FROB, y sin embargo acumula capital público en las operaciones de compra de Unnim, primero y ahora de Catalunya Bank, con lo que accede a las ayudas de forma indirecta, sin perjudicar su imagen de marca, y ganando además presencia e influencia en la comunidad autónoma catalana. Una brillantísima estrategia, dignas de un epílogo póstumo a El príncipe de Maquiavelo o a El arte de la guerra de Sun Tzu.

Pero como estos asuntos, cuando se leen en las páginas de opinión de los periódicos, siempre suscitan la siniestra sombra de la duda sobre teorías de conspiración suscritas por quienes firman los artículos, quizás quepa la recomendación de un trabajo documental en el que son los propios protagonistas de la urdimbre de la crisis económica los que se ponen a sí mismos en evidencia y desvelan por descuido las maquinaciones que realizaron para enriquecerse, empobreciendo a los más económicamente débiles.

Cuando Charles Ferguson recogió el Óscar al mejor documental en 2010 por Inside job se atrevió a decir con la estatuilla de la Academia en las manos que «ninguno de los criminales responsables de la crisis de 2008 estaban en la cárcel», como demostraba su película. Impunidad. No hubo un accidente económico, sino una trama perfectamente orquestada por una suerte de gobierno de Wall Street sobre cuya existencia versa el trabajo cinematográfico.

A través de una extensa investigación, hilvanada con entrevistas a financieros, políticos y periodistas, Inside job evidencia el auge de empresarios sin escrúpulos y la degradación de la política y la educación representada por prestigiosas instituciones académicas. El film describe el origen de la crisis financiera de las subprimes como un delito interno colectivo perpetrado por banqueros, políticos, agencias calificadoras, burócratas y profesores universitarios que no han saldado cuentas con la sociedad por ello. Todos utilizaron la entelequia de la desregulación bancaria para crear y promover complejos instrumentos financieros con el objetivo de alimentar su avaricia. El mercado de hipotecas basura se desplomó, destruyendo los ahorros de toda una vida, e incluso de varias generaciones, pero los artífices de la confabulación económica se habían ocupado de diseñar con precisión los mecanismos para evitar que la debacle económica les afectara directamente.

La impunidad que se impone reiteradamente como desatinada condena a los fracasos intencionados o sobrevenidos de la industria del dinero parece reconocer el mérito de diseñar enredos con la codicia como fin último.

 

19
Ago/2014

Crónica de un suicidio

Oscar-Gomez Por Óscar Gómez. Periodista.

Esta es una de las escasas ocasiones en las que los lectores de El Correo de Andalucía han podido leer la palabra suicidio en el título de una pieza. La recomendación de no informar sobre suicidios se convirtió en una de las reglas de obligado cumplimiento para los redactores de noticias, que pasaban de puntillas por el suceso utilizando el circunloquio de la «muerte producida en extrañas circunstancias», que las audiencias aprendieron a interpretar leyendo entre líneas.

Fueron los profesionales de la psicología quienes introdujeron esa norma en las redacciones, alertando de que el hecho de informar de situaciones en las que alguna persona se quitaba la vida favorecía que otras siguieran sus pasos hacia un acto inútil. El suicidio induce al suicidio, venían a decir.

Pero la psicología evoluciona, y también el periodismo. Y ahora son los mismos psicólogos los que animan a los periodistas a cumplir con su vocación y su obligación de informar, pero con una serie de recomendaciones para que, de nuevo, la información responsable tenga como consecuencia directa un beneficio social. Según las investigaciones que se vienen realizando a lo largo de los últimos quince años, las crónicas sobre suicidios que cumplen una serie de recomendaciones no sólo no inducen a otras personas a que cometan el mismo acto, sino que favorecen que tomen la sabia decisión de acudir a pedir ayuda.

La regla de oro de la información sobre suicidios es la de no contar detalles sobre el procedimiento empleado, ni hacer valoraciones sobre la eficacia del método escogido. También se recomienda evitar referencias a suicidios románticos, épicos o bohemios y, en cambio, los profesionales de la salud mental piden que se incluyan en las crónicas referencias a instituciones de ayuda a personas en situación de riesgo. Además, se subraya la importancia de evitar todo tipo de sensacionalismos en imágenes y titulares, y no simplificar el acto especulando sobre la causa de la inducción de la propia muerte, puesto que la decisión siempre es el cúmulo de una serie de complejas circunstancias.
Ojalá que esta columna esté contribuyendo a salvar vidas.

18
Ago/2014

¿Programas espía en el trabajo?

Es legal el uso de programas espías en los ordenadores de los trabajadores? ¿Dónde está el límite del derecho a la intimidad y del secreto a las comunicaciones? ¿Desaparecen éstos en el ámbito laboral?

En la actualidad, debido al creciente uso de las nuevas tecnologías parece prácticamente imposible que algún trabajador no dedique algo de su tiempo de trabajo a chatear, hablar o a navegar por la red, ya sea a través de sus propias herramientas personales (smartphones) o a través de los medios de la empresa.

Así pues, dicha proliferación y la existencia de comportamientos no correspondientes con las funciones propias del trabajo ha llevado a muchos empresarios a hacerse la siguiente pregunta, ¿se puede controlar y hasta qué punto el uso que los trabajadores hacen de las herramientas que la empresa pone a su disposición?

Para responder a las anteriores cuestiones es preciso valorar el conflicto que supone la colisión entre el respeto al derecho a la intimidad o secreto de las comunicaciones –del cual no se desposeen los trabajadores durante su jornada laboral– versus el poder de control y vigilancia del empresario. El debate, sin duda, está servido.

Los pronunciamientos más recientes de nuestros tribunales al respecto parecen validar el uso de programas espías para controlar la utilización que hacen los trabajadores de las herramientas informáticas amparado en el poder de control y vigilancia que el Estatuto de los Trabajadores otorga a los empresarios.

No obstante, dicho uso debe articularse de forma correcta por parte del empresario para evitar que se vulneren derechos fundamentales de los empleados (derecho a la intimidad, secreto de las comunicaciones) por incurrir el empresario en una extralimitación en su poder de dirección y control. Así, es imprescindible atender al denominado juicio de proporcionalidad y valorar si las medidas de control adoptadas por el empresario son adecuadas en relación con el fin que se persigue, esto es, controlar el trabajo que realiza su plantilla y el buen uso de las herramientas que se ponen a su disposición para realizar el trabajo. Básicamente, el también denominado juicio de razonabilidad, requiere que la medida de control adoptada por la empresa sea: (I) susceptible de conseguir el objetivo propuesto –es decir, idónea–; (II) necesaria en el sentido que no exista otra medida más moderada o menos lesiva para la consecución de tal propósito con igual eficacia –esto es, indispensable–; y (III) proporcionada, en sentido estricto, es decir, ponderada o equilibrada por derivarse de ella más beneficios o ventajas al interés general que perjuicios.

Asimismo, el paso previo a la instalación de programas espía es igualmente muy importante. En este sentido, para poder llevar a cabo –con ciertas garantías– procedimientos sancionadores derivados de un mal uso o de un uso abusivo de los medios informáticos por parte de los trabajadores, la jurisprudencia considera necesario que se minimice o incluso elimine la expectativa de derecho a la intimidad o secreto que los trabajadores puedan tener con respecto de las herramientas telemáticas de la Empresa en el desarrollo de sus funciones.

Para ello, previamente a cualquier sanción que se quiera imponer como consecuencia de un mal uso o un uso abusivo y contrario a la buena fe de los medios telemáticos de la empresa, será necesario preavisar a los trabajadores así como a sus representantes legales sobre el hecho que los medios informáticos de la empresa están sometidos al control del empresario y quedando prohibidas determinadas conductas. Así, la recomendación principal en este sentido es la de establecer un Código Telemático de Empresa en el que se regulen aspectos tan esenciales como qué usos se deben hacer de los medios telemáticos que se facilitan para el desempeño de las funciones y sus prohibiciones, qué garantías se aportan al control empresarial así como se informe a los trabajadores de los programas espía instalados en los medios puestos a su disposición a fin de minimizar la expectativa de derecho de intimidad o confidencialidad que éstos pudieran tener en su puesto de trabajo con respecto a sus útiles.
Con el establecimiento de este tipo de protocolos de comunicación y códigos telemáticos, conseguiremos evitar que exista lo que nuestros tribunales en sus sentencias definen como una expectativa razonable de confidencialidad o intimidad, asentando una base en las relaciones laborales de la empresa en la que los trabajadores sean plenos conocedores de que los medios telemáticos que se están utilizando en el desarrollo de las funciones son propiedad de la empresa y que, al someterlos a control, ya no constituyen un ámbito protegido para su derecho a la intimidad.