Monthly Archives: Diciembre 2013

28
Dic/2013

La sociedad transformada por la esperanza

David Lopez Royo

 

 

Por David López Royo. Sociólogo y profesor

El pasado día 8 de diciembre reflexioné sobre La esperanza de transformar la sociedad, hoy quiero animaros a todos los que podáis leer este artículo a que pensemos sobre el significado de la sociedad transformada por la esperanza.

Nuestra sociedad y nosotros como parte de la misma precisamos de gestos que nos hagan creer que la sociedad puede ser transformada con el fin de estar en un espacio de convivencia que nos motive a todos a tomar conciencia de que podemos construir un modelo distinto al que tenemos.

El primer objetivo es, por tanto, creer en nosotros mismos, teniendo muy claro que lo que queremos aportar a la sociedad es algo diferente a lo que hoy percibimos. Se trata de demostrar que se puede construir un espacio tocado por un macrovalor esencial: ser creíbles porque verdaderamente nos hemos transformado.

Esto es totalmente factible porque en cada uno de nosotros existe la posibilidad de poder razonar y, desde este punto, reconvertir lo que hoy afecta a la sociedad negativamente en un proyecto que ayude a construir una sociedad con generosidad.

Desde hace más de 180 años cuando se comienza a establecer la ciencia sociológica se está intentando comprender el por qué suceden determinados acontecimientos económicos, políticos, jurídicos, sociales, etc. Se trata de conocer de manera sistemática, analítica y empírica las causas y los efectos de lo que ocurre en la sociedad.

El profesor Luis Rodríguez-Zúñiga nos recuerda que “lo propio del pensamiento sociológico, del modo de pensar sociológico, es que parte de la convicción de que el comportamiento y las formas de pensar de los actores sociales no pueden ser comprendidos ni explicados si no se relaciona todo ello con el contexto institucional (económico, político, lingüístico, etc)”.

El compromiso de construir una sociedad con generosidad conlleva el querer razonar; apoyándonos en la idea de que, desde la razón, se puede explicar lo que sucede a nuestro alrededor.

Para establecer un espacio que nos ayude a razonar, las personas tenemos que tener la voluntad de hacer el ejercicio noble de fundamentar aquello que queremos construir para lograr una sociedad diferente. No se trata de lanzar eslóganes ni de convencer intentando mover “la pasión” o dimensión psicológica de las personas; se trata de “enseñar” lo que se desea plantear usando la razón. La razón siempre nos conduce al diálogo. La razón no es excluyente de la experiencia psicoafectiva de las personas; podemos decir que ambas se complementan, haciendo posible el crecimiento personal y una relación madura y constructiva entre las personas.

Creer en nosotros mismos, desde lo señalado en el párrafo anterior, implica enfrentarnos al ejercicio de razonar. Cada uno de nosotros tiene la posibilidad de ayudar a construir una sociedad marcada por unas relaciones basadas en lo que llamo la dinámica de la razón. Esta dinámica de razonar nos conduce a potenciar proyectos que se construyen con la implicación directa de las personas que lo que buscan es el bien común para el conjunto de la sociedad.

Al respecto, podemos encontrar infinidad de ejemplos de personas que pueden ser un referente en el ejercicio de desarrollar, en su momento histórico, lo que he llamado dinámica de la razón. Esta dinámica es la que posibilita que muchas personas puedan ser creíbles porque verdaderamente se transformaron. Supieron combinar la capacidad de razonar con la dimensión psicoafectiva de su ser persona.

El segundo objetivo es que esa transformación llegue a cuantos más mejor y pueda ser un punto de apoyo para provocar cambios positivos en la sociedad. Particularmente, siempre me ha impresionado la capacidad provocadora de muchos fundadores y fundadoras de congregaciones religiosas; desde luego que son un ejemplo para la sociedad y de su experiencia podríamos aprender mucho. Son personas que se “dejaron transformar” y el tiempo ha demostrado que sus proyectos son creíbles y, por ende, portadores de Esperanza.

Son “provocadores de liderazgo positivo y constructivo”. Hace poco tiempo un buen amigo –Miguel Ángel Millán– publicó un libro en la editorial Sal Terrae con el título: Liderazgo y gestión. Lo que podemos aprender de los fundadores. Se trata de un libro que merece ser meditado; traigo aquí un breve resumen que está recogido en la contraportada y en capítulo 1:

“Crear una empresa, liderar iniciativas, dirigir organizaciones…: toda una aventura. Y más en contextos difíciles. En este sentido, las empresas y organizaciones con más de cien años de historia tienen un mérito indiscutible ¿Cuál es el secreto de su éxito? (…) Otro elemento común de los fundadores fue que estaban muy en contacto con la realidad de su entorno, en la historia que les tocó vivir. Desde ese contacto con la realidad, hubo un cierto momento en sus vidas en que algo les conmocionó, les impactó, hasta el punto que decidieron implicarse, comprometerse, en esa realidad que les había conmocionado. Esto no se tradujo siempre en un proyecto fundacional de manera inmediata. Con bastante frecuencia requirió un tiempo de compromiso personal, de reflexión, de búsqueda, de discernimiento, hasta que surgían compañeros de aventuras o asumían la iniciativa de fundar algo nuevo. Y, una vez iniciada la andadura del nuevo proyecto, van a estar siempre en contacto con la realidad, demostrando una gran capacidad de adaptación a los cambios y de afrontar nuevos retos.”

Los/as fundadores/as se transformaron y dejaron a la sociedad proyectos que siguen transformando la propia sociedad. Llegan a infinidad de personas en todo el mundo desde diversas perspectivas.

La provocación positiva hace posible que la sociedad pueda plantearse un cambio. Un cambio que surge de la reflexión, meditación, empeño y compromiso; nace de la interrelación de las personas que tienen una vocación de servicio, y de la disponibilidad de muchas de éstas a ejercer un liderazgo constructivo, no de eslóganes ni de recetas oportunistas.

El tercer objetivo corresponde al ejercicio responsable de querer ofrecerse como posibilitador del cambio social; pero para que esto sea posible es preciso haber asumido los dos objetivos anteriores.

Ser posibilitador es implicarse, cada uno a su nivel, en aportar valor a nuestra sociedad. Esto, todos, absolutamente todos, lo podemos hacer. Si queremos que la sociedad sea transformada es preciso que cada cual aporte su semilla.

Se trata de la semilla:
-de la convivencia,
-de la coherencia,
-de la ética personal,
-de querer escuchar,
-de intentar comprender,
-de fomentar la amistad,
-de buscar serenar y apaciguar,
-de sentir pasión por lo que de bueno hay en el mundo,
-de no engañarnos a nosotros mismos pensando en destruir más que en construir,
-de emprender para hacer proyectos en donde podamos crecer como personas.

Ser posibilitador es avanzar en la dirección de hacer realidad que la generosidad de las personas se pueda desarrollar. El posibilitador es la persona generosa que siempre tiene como objetivo construir para que la sociedad pueda beneficiarse de la justicia y de la equidad.

No podemos renunciar a lo que podemos ejercer desde la libertad. El creer en nosotros mismos supone el esfuerzo de afianzar el principio de libertad que todo hombre debe tener; pero no una libertad caduca y limitada a los principios del tener y poseer. Tiene que ser una libertad amparada en ser posibilitador. Una libertad que, desde nuestra capacidad de razonar, nos anime digamos que a abrirnos, a comprender que la grandeza de los hombres está en ser portadores de ESPERANZA.

Si nosotros somos ESPERANZA, LA SOCIEDAD quedará totalmente transformada.

El cuarto objetivo es profundizar en la importancia que hay que darle a la vocación para que un proyecto sea realmente creíble y esté apoyado en la “idea que transformará el mundo de manera positiva”.

No hace falta que el plan sea construir un megaproyecto, no… no…, no se trata de construir, se trata de “sentir que tu proyecto” sea grande o pequeño tiene que estar impregnado de vocación.

La vocación convive con la necesidad de lograr que el proyecto sea sensible a los demás y, al mismo tiempo, profundamente humano. Si el proyecto no tiene sensibilidad no será capaz de aportar ESPERANZA.

Juan Carlos Cubeiro en su libro Leonardo da Vinci y su códice para el liderazgo, en el capítulo 2, explica excelentemente “el sentido de la vocación”.

No podemos avanzar en construir una sociedad en donde se haga presente el macrovalor de ser creíbles porque verdaderamente nos hemos transformado, si no desarrollamos nuestra vocación. La vocación hace que nos impliquemos con aquello que queremos ser como personas; la vocación nos cuestiona, pero también nos empuja a madurar para no apartarnos del compromiso que tenemos que tener como parte integrante de una sociedad que necesita cambios. La vocación nos hace ser creativos, imaginativos, soñadores, luchadores, emprendedores, potenciadores de nuevos proyectos; en definitiva, personas que transmiten ESPERANZA.

El empresario que quiera ser verdadero empresario tiene la oportunidad de serlo intentando desarrollar los cuatro objetivos aquí propuestos. Desde esta perspectiva liderará proyectos con vocación de ayudar a construir una sociedad más justa y coherente; éste será el título de la próxima reflexión.

No me resisto a terminar este artículo sin una breve mención al tiempo que nos está tocando vivir en nuestra historia cristiana. Lo hago con profundo respeto a las personas que lean este artículo y no sean creyentes, pero considero que habiendo tratado en esta reflexión sobre LA SOCIEDAD TRANSFORMADA POR LA ESPERANZA hay que señalar que la Navidad es un tiempo de Esperanza. Es la Esperanza que nace de la convicción y de la Fe. Sí, una Fe, que conlleva compromiso, solidaridad y fraternidad. Hoy es día 29, y estamos muy cerca de celebrar la festividad de la Epifanía del Señor (Día de Reyes); un día, también, lleno de ESPERANZA para muchos niños y mayores. Hagamos, entre todos, CREYENTES Y NO CREYENTES, que la ESPERANZA se adueñe de nuestros corazones para que nuestra capacidad de razonar se base en:
-un principio de justicia, y
-en el “ejercicio activo” que la transparencia sea el compromiso al que todos nos podamos adherir.

21
Dic/2013

Los presupuestos de Zoido

Por el Colectivo Senda. Formado por Antonio Andrades, Francisco Velasco, José Gutiérrez, José Luis Suárez, María Jesús Reina, Miguel Ángel Santos, Sebastián Gamero, Francisco Gabriel Montoro y Rafael Gómez.

Los presupuestos municipales presentados por Zoido para el año 2014 serán los terceros de su mandato y los últimos que podrá ejecutar plenamente antes de las próximas elecciones municipales previstas para la primavera de 2015. Unos presupuestos que bajo el discurso de la “austeridad y control del gasto” encierran implícitamente la renuncia a intervenir desde el ámbito municipal para reactivar la economía y crear empleo, ya con más de 90.000 desempleados en la ciudad.

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Serán, por tanto, unos presupuestos que certificarán el ya más que evidente incumplimiento del programa electoral con el que Zoido ganó las elecciones, convirtiendo las promesas y más promesas en vulgares patrañas.

Zoido no puede alegar, como suele hacer, que la situación de crisis y el estado de las cuentas municipales le han impedido hacer todo cuanto prometió. Las promesas y el programa electoral fueron hechas en los momentos más álgidos de la crisis y era consciente de la imposibilidad de cumplirlas; y la situación financiera del Ayuntamiento de Sevilla, que conocía plenamente, no era, ni es, tan preocupante como insistentemente ha tratado de hacernos creer.

A modo de lavado de imagen, y sin duda en un desesperado esfuerzo por intentar reconciliarse con el electorado, anuncia que el objetivo prioritario de estos presupuestos es “bajar la presión fiscal”. Curioso objetivo si no fuera porque las ordenanzas fiscales en las que se basa, han sido contundentemente rechazadas por el Consejo Económico y Social de Sevilla, con el voto unánime de empresarios, sindicatos, asociaciones de consumidores, de vecinos y de la economía social, representados en el mismo.

Además vienen precedidos por un bajo nivel de ejecución del presupuesto aprobado para el año 2013, como ya ocurrió con el del año 2012, al que igualmente se le han realizado un sinfín de modificaciones presupuestarias que lo han hecho materialmente irreconocible, con un impacto especialmente negativo respecto de las ya escasas inversiones reales comprometidas en el mismo.

Mucho nos tememos, por tanto, que también con estos ocurrirá lo mismo, con lo que previsiblemente, lo que hoy calificamos como unos malos presupuestos, acabarán siendo al final del ejercicio aún más desastrosos e ineficaces, dada la escasa credibilidad que atesora en su gestión, tanto para conseguir los ingresos previstos, como para ejecutar los gastos comprometidos.

Así, un presupuesto con 30 millones menos de gastos respecto del pasado año, que se elevan a cerca de 34 millones en el consolidado con los organismos autónomos y las empresas municipales, es la demostración palpable de que Zoido ha arrojado objetivamente la toalla.

Lejos del discurso oficial sobre la austeridad, el control del gasto, la eficacia y la eficiencia, tras esas cifras lo que verdaderamente se encuentra es la existencia de cerca de 900 vacantes en la plantilla municipal que siguen sin cubrirse, el creciente deterioro de los servicios públicos municipales, una nueva reducción de las inversiones reales, la despreocupación por políticas de apoyo y fomento al empleo, la sustitución de los servicios sociales por acciones de tipo benéfico, o la estocada definitiva a Emvisesa y el abandono definitivo de cualquier plan relacionado con la vivienda protegida.

Tiempo habrá para realizar el balance global de su gestión, plagada de “fotos, sonrisas y abrazos”, que dejará tras de sí una ciudad más empobrecida, en la que han crecido el desempleo y la desigualdad, menos habitable y sostenible social y económicamente.

Hoy podemos ya afirmar que Zoido no solo acabará su actual mandato sin un solo proyecto que merezca tal consideración, sino que su apuesta por la llamada micropolítica hace aguas por todos lados. También, que para intentar disimular su incapacidad, sólo le quedará su particular batalla de confrontación contra la Junta de Andalucía, que veremos cómo se recrudecerá conforme vayan acercándose las próximas elecciones municipales.

 

16
Dic/2013

El papa precisa más descripción y menos prescripción

alvaro_romero

Por Álvaro Romero Bernal.
Doctor en Periodismo, profesor de
Literatura y autor de ‘33 lugares
evangélicos. De Belén a Emaús’

 

 

En un país de larga trayectoria autoritaria, con más apego al Despotismo Ilustrado que a la Ilustración, y que ha mantenido una relación demasiadas veces tan servil con la Iglesia de Roma –no sólo en los tiempos de la Inquisición–, la irrupción de un papa aparentemente más preocupado por los asuntos de aquí abajo que por los del Cielo trastoca la costumbre, la liturgia y la idiosincrasia de una Iglesia local consolidada en el ordeno y mando, en la transmisión directa por mandato divino, en la prescripción de la vita beata según las interpretaciones de la alta jerarquía, tan en disonancia con aquellos nuevos criterios que soplaron desde la Reforma luterana, por ejemplo, o incluso con las miradas lúcidas del erasmismo desaprovechado.

Las trastoca tanto, que incluso el hasta ahora presidente de la Confederación Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, y sus diócesis afines han optado por la vía de la indiferencia antes que por la del enfrentamiento con Francisco. El nuevo papa ha enviado una encuesta a las parroquias del mundo católico para conocer de primera mano la opinión de la base en cuanto a los asuntos más candentes y cotidianos en la relación familia-Iglesia. Y Rouco y los suyos le han hecho el boicot con el argumento falaz de que el papa propone y los obispos disponen.

15344542La novedad de la encuesta radica en que por primera vez un papa se ocupa y preocupa por lo que los cristianos de a pie no solamente piensan sino hacen, practican: su modus vivendi más allá de la misa dominical. ¿Cómo funciona o cómo se canaliza la difusión de la Sagrada Escritura? ¿Qué hay sobre el Magisterio de la Iglesia en asuntos de familia? ¿Cómo se toman los bautizados esas “situaciones matrimoniales difíciles” con que la Iglesia cataloga la convivencia “ad experimentum” (es decir, vivir juntos para probar antes de firmar nada); las uniones de hecho; los divorcios; las uniones de personas del mismo sexo; o la regulación de la natalidad en el matrimonio? Hasta ahora, los prescripción de la Iglesia estaba bastante clara, y en su potente tradición dogmática nadie había abierto fisuras de interpretación, matización o estudio.

Nuestra Iglesia española se ha tomado siempre con bastante entusiasmo aquel principio de Isaías de que a los tibios “los escupe Dios”, tal vez porque la hermenéutica eclesial que refocaliza al profeta atiende siempre el significado de tibio como traidor espiritual que oscila entre Dios y el Diablo sin alcanzar a comprender que se puede estar exclusivamente del lado de Dios y, al mismo tiempo, poner en práctica el libre albedrío en la conformación de la propia vida. ¿Se es contrario a Dios por haber errado en la elección de una pareja en la primera oportunidad? ¿Es ponerle una vela al Diablo nacer homosexual? ¿Se va en contra del Altísimo por utilizar un medio anticonceptivo para planificar la cantidad de hijos que, de otro modo, el azar o la excitación sexual configurarían? Estas son las preguntas que se hacen millones de cristianos, incluso practicantes, y que lleva siglos rehuyendo una jerarquía eclesiástica entregada a la facilidad dogmática.

Fue Cristo quien dejó dicho que no había venido a traer la paz, sino la espada, y quien anunció la supremacía del hombre sobre el sábado, y quien prefirió convivir con pecadores (ovejas descarriadas) antes que con fariseos (presuntuosas ovejas en su carril), y quien, en definitiva, frente a cualquier interminable lista de preceptos, los convalidó todos con el único mandamiento del Amor. De la evidente incomodidad de la Iglesia frente a un solo mandamiento se deduce que a cualquier institución mundana le fastidia sobremanera la sencillez reglamentaria, tal vez porque, al menos teóricamente, pone en solfa el sentido de su propia existencia. Pero la Iglesia, como institución, no debería haber olvidado que además de mundana –porque está llamada a ser Luz del Mundo– es también celeste –porque aspira a los Bienes del Cielo–. Claro que la Iglesia española, también tan refranera, se debe de haber plegado, de modo pancista, al más vale pájaro en mano (o en la tierra) que un ciento volando (en el cielo). Y en esa lógica tan rácana ha preferido siempre la prescripción a la descripción; el dogma al debate; la aristocracia a la democracia.

Sin ser la Iglesia –ni tener que serlo– una institución democrática, sí es una institución multitudinaria y, en los tiempos que corren, integrada por personas –no ya súbditos ni borregos– tan dispuestas a amar como a opinar sobre el proceso y las diversas formas del Amor, siempre entendiendo el Amor como entrega por el otro. Si el nuevo Pastor de la Iglesia está dispuesto a escuchar a sus ovejas, también hermanos, deberíamos celebrarlo –también la Iglesia española– como una oportunidad de integración y crecimiento en esa mayoría de edad que se le exige no sólo a la sociedad, sino también a la Iglesia como ente social que, antes de Cielo prometido, es Tierra de promisión.

 

14
Dic/2013

¿España contra Cataluña?

MANUEL-PEÑA-DIAZ-

Por Manuel Peña Díaz.
Director ‘Andalucía en la Historia’
y profesor de Historia, Universidad de Córdoba.

 

 

Cómo es posible que un simposio titulado Espanya contra Catalunya: una mirada històrica, 1714-2014 haya levantado tanta polémica? El encuentro es un acto de fe, es un arrebato de sinceridad y coherencia de la Intelligentsia catalana.

En el aluvión de declaraciones de prestigiosos historiadores que ha publicado la prensa estos días se pone el énfasis en el tendencioso título del simposio, al dar por hecho trescientos años de represión y expolio. En sus respuestas reivindican la historia rigurosa y científica. ¿Dónde? ¿En las escuelas, en los institutos? ¿Conocen la historia que se enseña en esos centros, decisivos en la formación (desde hace treinta años) de los ciudadanos catalanes?

Supporters show a banner during a Champions League soccer match between Barcelona and Celtic at Camp Nou stadium in BarcelonaAdmitamos (como hipótesis) que esas relaciones de España con Cataluña han sido siempre de imposición y represión. Pero pongamos los matices con adjetivos e interrogantes, veamos algunos ejemplos sobre la dirección de esos conflictos: ¿De la España heterodoxa contra la Cataluña inquisitorial? ¿De la España austracista contra la Cataluña borbónica? ¿De la España constitucional contra la Cataluña absolutista? ¿De la España liberal contra la Cataluña conservadora? ¿De la España librepensadora contra la Cataluña tradicionalista? ¿De la España obrera contra la Cataluña burguesa? ¿De la España anarquista contra la Cataluña comunista? ¿De la España antifascista contra la Cataluña franquista? ¿De la España plural contra la Cataluña única?

Todas esas Españas han existido al mismo tiempo que resistían las referidas Cataluñas. A un nacionalista catalán, limpio de sangre o converso, le puede costar entender los anteriores interrogantes. Si algo ha conseguido el nacionalcatalanismo, desde los últimos años del franquismo hasta la actualidad, es que Cataluña sea sinónimo de progreso y libertad, mientras que España sea la viva representación de una sociedad atrasada y casposa. La marca Catalunya como fenómeno histórico único y constitucional por los siglos de los siglos ha sido un éxito. Lo más grave es el papanatismo adulador de muchos intelectuales y políticos españoles respecto a esa simple asociación de términos, que al tiempo que se han enamorado de esa Catalunya se han tragado la imagen negativa de Espanya.

Es habitual entre los historiadores nacionalcatalanes, enseñantes incluidos, referirse al Santo Oficio como la Inquisición española, con todo lo que ello conlleva. Cuando en 1640 Cataluña (mejor dicho la Generalitat y una parte de Cataluña) se separó de España (precisemos, de la Monarquía de España), uno de los principales ideólogos de aquel desastroso proceso, Gaspar Sala, proclamó que si algo distinguía al catalán era su ortodoxo e inquisitorial catolicismo y que “por los catalanes goza España el santo Tribunal de la Inquisición, y fue su primer Inquisidor el santo Catalán Raymundo de Peñafort, a cuya instancia se erigió en la ciudad de Lérida, antes que en otra ciudad de España”. Y no acababan ahí sus reivindicaciones: los catalanes habían sido los primeros en evangelizar América, toda la nobleza española era en origen catalana,… Pues bien, Gaspar Sala es uno de los más celebrados padres de la patria catalana. Aunque es cierto que a fecha de hoy se prefiera a los Casanova y otros ‘santos’ de las elites catalanas (las buenas) que perdieron Barcelona en 1714 frente al ejército borbónico (los malos). Por cierto, un invasor español que en connivencia con la elite catalana triunfante (los botiflers –traidores–) pusieron en marcha a comienzos del siglo XVIII un nuevo cuerpo: los Mossos d’esquadra, borbónicos agentes represores o de orden, según del lado donde se mire. Como ahora: protoejército nacional o lanzadores de cegadoras pelotas de goma y autores de mortales palizas.

Desde los primeros años ochenta del siglo XX, y como consecuencia de las primeras transferencias estatutarias, las elites catalanistas se pusieron manos a la gran obra: construir el camino hacia la liberación como pueblo elegido. En el mundo educativo –en todos sus niveles– se impuso el discurso único como unánime. Y cómplices de esa construcción de la historia y de la realidad cultural y social de la Cataluña democrática fueron todos los partidos políticos con representación parlamentaria. No es casualidad que numerosos dirigentes, diputados y consellers socialistas de aquellos años (llámense Sobrequés, Nadal, Mascarell, Tura,…) sean ahora destacados soberanistas que odian lo español. Disculpen, ya lo eran.

Pasados algo más de treinta años, sólo me queda decir que de aquellos polvos estos lodos. Mientras, dentro y fuera de Cataluña, han mirado para otro lado y han permitido que todo se pueda justificar por los supuestos derechos históricos. Es absurdo, pues, darle tanta cancha a un congreso y pasar por encima la formación del espíritu nacional en la escuela, la elaboración de listas negras de adeptos y opositores al régimen, las exigencias de reparaciones como pueblo humillado que exige dignidad –como los alemanes después de la Primera Guerra Mundial–, etc.

Ahora, cuando el choque de trenes es inminente e inevitable, me vienen a la memoria aquellos catalanes que tantas veces han denunciado las campañas de “normalización” ideológica a las que han sido sometidos ellos y sus hijos. Recuerdo, pues, a Perich, lúcido como nadie, cuando a mediados de los noventa publicó una inolvidable viñeta en la que aparecía un nazi con la mano en alto y un nacionalista catalán con la mano alzada señalando las cuatro barras y un breve comentario: “Sólo hay un dedo de diferencia”.

 

14
Dic/2013

Los males ajenos y un país a la deriva

alvaro_romero

Por Álvaro Romero Bernal.
Doctor en Periodismo y
profesor de Literatura.

 

Cuesta levantar un país cuando nadie, sobre todo quienes tienen responsabilidades de hacerlo, mueve un músculo en favor de la colectividad, de lo público, de lo de todos. El país, y en su puesta en abismo, Andalucía, su provincia, por ejemplo, o la mía, están afectados por el mismo mal, que es el del egoísmo fundado no sólo en buscar con imperioso afán el beneficio propio, sino en ese tic nervioso tan antiguo que consiste en encontrar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, lo que en román paladino viene a ser la letanía estéril y monocorde del “y tú más…”. De modo que la aburrida dialéctica en un país que en profecía machadiana había de helarnos el corazón a cada españolito que veníamos al mundo no pasa de ser de izquierdas o ser de derechas, y una vez sidos, defender contra todo raciocinio amenazador a los de nuestro bando, por rojas chillonas que sean las vergüenzas. Y así no hay forma de que un país arruinado, no sólo financieramente, ni mucho menos, levante cabeza a medio plazo o en un plazo razonable, porque todas las fuerzas más o menos potentes se desinflan por el desagüe de la irracional endogamia.

EL 15M SALE A LA CALLE EN MADRID BAJO EL LEMA "FUERA MAFIA, HOLA DEMOCRACIA"Es tan de dominio público como de silenciada vergüenza que todo nuestro arco parlamentario mantiene contactos inequívocos con otros poderes fácticos que van más allá de la ineluctable fidelidad. Podríamos poner ejemplos, pero estaríamos siendo parciales. Y cualquiera puede traer a colación los suyos: un partido, un sindicato, unas empresas, unas instituciones afines, todo muy afín. Otro partido, lo mismo. Otro partido, ídem. De modo que la mayoría de los esfuerzos de cada grupo político-sindical-empresarial-institucional-etc. se centran en la conservación y bienestar del propio grupo, y cuando faltan los recursos, como ocurre hoy por hoy, los poquitos que existen son absorbidos por esa maquinaria de supervivencia que son los propios grupos, al margen del país, de la gente, de la calle vendida al solano de los parias de siempre.

Pero la gente ya está harta. Muy harta. Lo que ocurre es que no encuentra un cauce de expresión y de acción de su hartazgo más allá de la barra del bar donde le fían. No queda en España una institución libre de sospecha de corrupción o, al menos, de haberse negado, en tan difíciles momentos, a arrimar su hombro particular en beneficio del interés general, y empezando por los partidos políticos –que acordaron hace unos meses subirse su propia financiación un 28%, no lo olvidemos– y terminando por la Monarquía –qué decir de Sus Majestades y su gente guapa– podríamos hacer un triste repaso por los sindicatos, la banca, las asociaciones empresariales, religiosas o deportivas, da igual, para comprobar que los grandes líderes se han empeñado en las últimas décadas en liderar exclusivamente sus rebaños, y sobre todo en inculcar férreamente la idea de que el rebaño es lo importante, mantener la unidad del rebaño, defender el rebaño a muerte, y cualquiera de sus ovejas, a muerte, sea una oveja, sea un cordero o sea un lobo disfrazado con todos sus dientes, porque forma parte del rebaño, sin más.
Así que la moraleja social más extendida es que, para medrar, no hay como ser miembro de un rebaño, convertirse en oveja predilecta, sumisa, aquiescente, defensora de la colectividad particular que forman los de su especie, lleven o no lleven razón, porque lo importante es la clase, el color, las siglas, la profesión, que sea, en definitiva, uno de los nuestros.
Cuando uno de los nuestros se equivoca, se corrompe, mete la pata, o la mano, o las dos manos, la reacción es siempre defenderlo, y si las evidencias impiden la defensa, mirar para otro lado, esconderlo, protegerlo, ampararlo, darle cobijo, porque fue, porque era y porque es uno de los nuestros, sin más.
De modo que todas las energías de un país como el nuestro, que son muchas, se concentran en los grandes grupos que tienen tanto que tapar, que limar, matizar, disimular, porque muchos de los suyos metieron la pata, o la mano, o las dos manos, en algún asunto de todos. Los mejores abogados, y hasta los mejores fiscales y a veces hasta jueces, los más óptimos esfuerzos para sacar del atolladero a uno de los nuestros. Y mientras tanto, todos, es decir, los que no figuran en ninguna lista ovejera donde como en Fuentevejuna vayan todos a una, esos, los parias, los que andan por la calle, los que pagan impuestos, los que pringan por libre, los que esperan soluciones globales, solidarias, integradoras, los que creyeron promesas, los que siguen confiando en la democracia, asisten al esperpéntico espectáculo de cómo el país se inclina a la deriva porque las culpas de todo son siempre, por sistema, del de enfrente. Y para los soluciones, los inventos…, ya lo dijo Unamuno hace un siglo ahora, como si hiciera dos, que inventen ellos.

07
Dic/2013

La esperanza de transformar la sociedad

David Lopez RoyoDavid López Royo. Sociólogo

Querer transformar siempre implica el comprometerse. No es posible TRANSFORMAR sin COMPROMISO.

Sin dejar lugar a ninguna duda, el fundador del periódico El Correo de Andalucía, el cardenal Spínola, fue un comprometido con las causas sociales y, por ende, un transformador de la sociedad.

Su compromiso le llevó a percatarse de que era necesario un medio de comunicación activo y dinámico que contara lo que ocurría y, sobre todo, informara con coherencia a la sociedad de su tiempo.

La historia se puede escribir atendiendo a determinadas variables que dan vida a los acontecimientos que suceden. La historia relacionada con el cardenal Spínola es una historia llena de muchas variables que tienen que ver con el compromiso hacia una sociedad, en la que muchas personas eran tratadas de manera injusta. Informar y educar son dos variables fundamentales en el hacer del cardenal Spínola. Esto significa innovar y, junto a la innovación, hay que hablar de progreso: el cardenal Spínola fue, en su tiempo, un progresista social. Pero todo en él surgía de una fuerza interior. La FUERZA de la FE. Una fe que se nutría del amor infinito de Dios, de ahí su devoción hacia el Corazón de Jesús.

Conviene recordar y redescubrir la figura del beato cardenal Spínola.

Sirvan estos párrafos para introducirnos en lo que yo llamo la necesidad de transformar la sociedad.

Es verdad que, desde que la cabecera de El Correo de Andalucía, vio la luz han pasado casi 115 años; pero también es verdad que hoy tenemos situaciones –salvando la distancia histórica– que suponen muchísimo dolor para muchas personas, mujeres, hombres, jóvenes, niños, abuelos. La crisis económica está arrastrando a nuestra sociedad hacia un rumbo difícil de prever.

Como profesor de Sociología de la empresa me pregunto ¿por qué, si una empresa tiene en sus estatutos una vocación social ya que pretende crear puestos de trabajo y cuantos más mejor, y esto conllevara pago de impuestos (IVA, impuestos de sociedades, etc…); IRPF; Seguridad Social, etc…; en definitiva, recursos para generar riqueza social (educación, sanidad, infraestructuras públicas, etc…), nos encontramos donde nos hallamos?

Personalmente creo que deberemos de reflexionar sobre el modelo económico. No estamos en una simple crisis económica; estamos en un cambio de ciclo social. Quien sepa adaptarse al mismo y hacer que sus organizaciones se adapten al cambio podrán perdurar. El nuevo modelo organizativo debe de contar con una dimensión económica, apoyada ésta en lo que se podría denominar ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO. Existe un libro que recomiendo y que debería ser tenido en cuenta como un tratado de referencia en todas las escuelas de negocio. Hablo sencillamente del libro del cardenal Reinhard Marx: El Capital, un alegato a favor de la humanidad.

Nos conduce el libro al redescubrimiento del capital humano como eje central de la sociedad y, en este caso, de la economía.

Si queremos transformar la sociedad con esperanza, el punto del capital humano es esencial. Sin tener en cuenta al mismo no se podrá regenerar con confianza y certeza el mundo en el que estamos inmersos.

Quien quiera “dotar a la sociedad –nuestra sociedad– de ESPERANZA” tiene, como nos recuerda el cardenal R. Marx, que ser una persona comprometida con la sociedad. El cardenal Marx sitúa a los pequeños y medianos empresarios que él conoce en esta dimensión.

“Quisiera decir aquí muy claramente que estos pequeños y medianos empresarios, que son muchos y que están personalmente implicados en un mundo globalizado muy competitivo para sacar adelante sus empresas, merecen toda nuestra gratitud. Son ellos los que realmente crean valores en nuestra sociedad, ponen bienes y servicios a nuestra disposición, forman aprendices y así ofrecen a muchos jóvenes perspectivas de futuro, aseguran con sus ideas y su valentía una situación económica pujante y crean puestos de trabajo” (MARX, R.: 229-230).

Considero que estas palabras tienen mucho que ver con el objetivo de informar que tuvo el cardenal Spínola cuando pretendía con este medio de comunicación interrogar para proponer nuevas formas de hacer y nuevos estilos de ser.

Esto nos certifica que El Correo de Andalucía tiene una misión que cumplir, y en esta misión es posible lograr que nuestra sociedad reflexione sobre lo que está haciendo con el fin último de poder TRANSFORMAR CON ESPERANZA.

Sin duda, la opción del Grupo Morera y Vallejo de hacerse cargo de este medio de comunicación tiene mucho que ver con lo que el cardenal R. Marx dice en su libro y con el espíritu que legó el cardenal Spínola. Ayudar a salvar 53 puestos de trabajo y, si se puede, generar en el corto plazo más oportunidades laborales tiene que ver mucho con la vocación social que toda empresa debería ejercitar. Esto está unido a la dimensión emprendedora que todo empresario debería de tener; sí a una dimensión que emprende para innovar y lo hace pensando siempre en la riqueza del capital humano, porque el hombre precisa de un puesto de trabajo para que su dignidad no se vea maltratada y machacada. Un empresario con vocación innovadora debe de poner “como centro a la persona”, el dinero es una herramienta necesaria, pero siempre necesaria desde la coherencia y el equilibrio. No pasa a ser el dinero el centro del proyecto; el centro del proyecto, desde el emprendimiento, es el capital humano. Esta dimensión nos la señala de manera nítida el cardenal R. Marx.

“Pero el capital no debe de convertirse en el becerro de oro alrededor del cual baila la humanidad. Y sobre todo el trabajo no debe someterse como mero factor de costo al capital. Al contrario: debe regir el principio de la primacía del trabajo sobre el capital. Este principio fundamental de la doctrina social católica con frecuencia ha sido mal interpretado. El papa Juan Pablo II explicó detalladamente lo que significa en su famosa encíclica Laborem exercens de 1981. Debe tener la primacía el trabajo porque el trabajo siempre es humano. El hombre posee el dinero, el capital, como objeto exterior a él. En cambio el trabajo es inseparable de la persona que lo realiza, está íntimamente ligado a ella. Por eso el trabajo humano es parte de la dignidad de la persona. Juan Pablo II lo expresa así: Las fuentes de la dignidad del trabajo deben buscarse principalmente no en su dimensión objetiva, sino en su dimensión subjetiva. Con ello el papa no niega en absoluto los derechos de los poseedores de capital. Tan sólo insiste en que los intereses del capital deben ceder cuando entran en conflicto con la dignidad del trabajo. Ningún beneficio justifica unas condiciones de trabajo indignas” (MARX, R.:234)

Ser empresario es hacer posible una transformación de la sociedad para lograr transmitir esperanza. Es muy urgente recomponer la sociedad, y la empresa tiene una gran responsabilidad en esta labor.
La nueva etapa de El Correo de Andalucía debería ayudar a transmitir los valores con los que este medio de comunicación fue creado, evidentemente adaptándose a los tiempos actuales; pero sin renunciar a los valores genuinos de una sociedad que vive en un cambio social de enorme transcendencia. En definitiva, se trata de ejercer una vocación solidaria en donde todos los ciudadanos podamos interrogarnos con lo que en El Correo de Andalucía se diga y se escriba. Si esto se logra se podrá asegurar que la vocación de una empresa innovadora es también la de ayudar a promocionar la solidaridad, y lo hará teniendo en cuenta lo que el papa Francisco señala en Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.

“La solidaridad es una reacción espontánea de quien reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada. La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien común, por lo cual la solidaridad debe vivirse como la decisión de devolverle al pobre lo que le corresponde. Estas convicciones y hábitos de solidaridad, cuando se hacen carne, abren camino a otras transformaciones estructurales y las vuelven posibles. Un cambio en las estructuras sin generar nuevas convicciones y actitudes dará lugar a que esas mismas estructuras tarde o temprano se vuelvan corruptas, pesadas e ineficaces”. 189.

Termino esta reflexión cambiando el orden de las palabras del título: LA SOCIEDAD TRANSFORMADA POR LA ESPERANZA; será este título el que me anime a hacer una segunda reflexión; para abordar más adelante, como tema central de posteriores reflexiones, el siguiente marco: el compromiso de las empresas con vocación de ayudar a construir una sociedad más justa y coherente.

07
Dic/2013

La salida federal

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Por Francisco Javier Conejo Rueda. Secretario de Política Institucional del PSOE de Andalucía.

 

 

Celebramos este año un Día de la Constitución Española distinto a conmemoraciones anteriores. Es común la percepción de que la situación política que vive nuestro país, arrastrada por la crisis económica de este último lustro, viene caracterizada por una clara erosión de nuestra estructura institucional y de los consensos políticos nacidos al previo y concretados en el máximo texto de nuestro ordenamiento.

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De ahí que este aniversario debiera servirnos para reflexionar sobre su reforma, libres de ataduras o prejuicios, pero siempre en el marco de la responsabilidad y el realismo, dos coordenadas que precisamente ayudaron a que España iniciara con la Constitución el periodo democrático más largo de su historia.

La reforma de la Constitución no podemos programarla como una llave mágica que solucione ipso facto el profundo desencanto de gran parte de la sociedad española con sus representantes democráticos. Este mismo marco normativo ha sido suficientemente holgado como para encajar una realidad española, social y política, muy diferente a lo largo de los años. Ha sido posible por el consenso forjado durante su elaboración y en su pervivencia. Lo que sucede es que la sociedad española exige nuevos consensos, los cuales han de involucrar a toda la arquitectura constitucional.

No es que la sociedad española haya dejado atrás la Constitución en sus reivindicaciones y exigencias. Más bien es que el consenso de la Transición, reconocido por todos pero conocido por más bien pocos –y no votado por un 60 por ciento de los españoles de hoy– ha desaparecido del ánimo del partido político que gobierna el país y representa a una buena parte de la ciudadanía de España.

Esa arrolladora soledad parlamentaria rompe las costuras del consenso constitucional. Está por ver la decisión del Tribunal Constitucional en asuntos referenciales para el modelo de convivencia. Sin embargo, la sociedad española comprueba día a día que los derechos consagrados en la Constitución dejan de estarlo en las normas que alumbran las cámaras legislativas. El PP está demoliendo nuestro modelo social a pesar de la Constitución.

En el debate sobre nuestro modelo de convivencia, esto es, sobre los márgenes que define nuestra joven Constitución, los socialistas andaluces hemos introducido la reflexión sobre la necesidad de avanzar en la articulación territorial del Estado de las Autonomías a formas federales claras y sin pudor alguno. Que el Estado de las Autonomías sea una forma federal en esencia no implica que cuente con mecanismos de garantía para desarrollar su papel federal en el contexto actual, fruto del devenir de un proceso autonómico que ahora tiene un encaje más complicado, con la eterna disfunción de la financiación y el desequilibrio entre territorios, esto es, entre españoles.

Los socialistas andaluces proponemos un federalismo social, cooperativo y pluralista como manera idónea para responder a las legítimas diferencias de los territorios, sin quebranto de lo que ha de ser el respeto eficaz al igualitario reconocimiento de los derechos de los ciudadanos y a la solidaridad interterritorial.

Precisamos una reforma del Estado Autonómico en sentido federal, tanto en el plano material como formal, que nos lleva a una reforma de la Constitución, la cual exige de un pacto constitucional, que en otras palabras es un nuevo contrato social en nuestro país, que para los socialistas descansaría en los pilares de la igualdad, el desarrollo económico sostenible, la modernización de las instituciones, y el desarrollo de formas más participativas y dialogantes entre éstas y para con la ciudadanía, entre otras cuestiones.

La Constitución Española nació hace 35 años para la garantía de la igualdad de toda la ciudadanía española, reconociendo su diversidad y singularidad territorial. Ha de seguir siendo así. Necesitamos recuperar fines compartidos que ayuden a consolidar, con las reformas oportunas que garanticen su sostenibilidad, el modelo de bienestar social, que los andaluces ligan mayoritariamente al gobierno de las autonomías, además de la clarificación de competencias que fortalezca la autonomía local, en peligro evidente con la reforma que aprobará el Gobierno de Rajoy.

Los 35 años de la Constitución que celebramos estos días nos sirven de atalaya para mirar al futuro. La sociedad española, y en ella los más jóvenes, exigen una nueva deliberación democrática que nos una en la diversidad y discrepancia siempre en aras de un proyecto colectivo.

 

07
Dic/2013

Ley de (in)Seguridad Ciudadana

Por el Colectivo Senda. Formado por Antonio Andrades, Francisco Velasco, José Gutiérrez, José Luis Suárez, María Jesús Reina, Miguel Ángel Santos, Sebastián Gamero, Francisco Gabriel Montoro y Rafael Gómez.

La Gran Depresión de la década del 29 del siglo pasado repercutió negativamente en los aspectos económicos, sociales y políticos (paralización del consumo, cierre de empresas, incremento del desempleo y la pobreza, ruina de los agricultores…), facilitando la consolidación del fascismo, el ascenso del nazismo y la II Guerra Mundial.

15329497Sus secuelas fueron devastadoras para amplias capas sociales y, en especial, para los trabajadores, que fueron víctimas de duras políticas neoliberales.

Y este escenario, con sus lógicas diferencias, se repite ahora con la primera gran crisis económica del siglo XXI, cada vez con más similitudes a la ya señalada.

Este contexto es el que el Gobierno del PP está utilizando para justificar la aplicación de su brutal política de recortes y, en especial, de su oculto programa electoral. Así, ha eliminado derechos económicos, sociales, educativos y laborales justificándolo por la imperiosa necesidad de reducir el déficit.

Pero esto no ha dejado indiferentes a millones de ciudadanos que se han movilizado para defenderse de las políticas de este Gobierno. Y esto ha encendido las alarmas en la calle Génova y en el Palacio de la Moncloa que ven como la presión de la calle y los tribunales, y por qué no decirlo el miedo de sus dirigentes, están paralizando o abortando medidas económicas y sociales. La huelga del servicio de limpieza de Madrid es un claro ejemplo de ello.

Ante tanta contestación se ha optado por la mano dura y la represión al más puro estilo dictatorial. De ahí la aprobación del anteproyecto de la mal llamada Ley de Seguridad Ciudadana, también conocida como Ley Mordaza.

Porque lo único que se persigue es amordazar, amedrentar y arrinconar a los ciudadanos para que no salgan a la calle, para que no protesten, para que no defiendan sus derechos. Se pretende la desmovilización ciudadana, para llevar a cabo políticas que sólo traen más paro, más pobreza y más miseria. En este contexto se incardina el intento de modificación de la ley de huelga y la regulación de los servicios mínimos, en su enésimo envite para debilitar al único oponente que les queda, el movimiento sindical.

Esto conlleva la pérdida irreparable de los espacios de libertad, convivencia y democracia que hemos ido conquistando a lo largo de estos años. Y eso no se nos perdona. Que no se nos olvide la famosa frase del patrón del Partido Popular “la calle es mía”.

Tanto es así que el comisario de derechos humanos del Consejo de Europa ha considerado que esta ley es desmesurada y va en contra de derechos fundamentales recogidos en nuestra Carta Magna como son los de reunión y manifestación.

Esta ley es un guiño sin disimulo a los gallardones y fernández del Partido Popular. A todo el sector de la ultraderecha española que se siente identificado con las posiciones ideológicas populares y que no tiene la necesidad de crear, como ocurre en otros países europeos, otro partido que las defienda porque ya tienen uno que lo hace. Su fin último es criminalizar el ejercicio de nuestras libertades.

Y eso no lo podemos permitir, siendo indispensable que la ciudadanía pierda el miedo y responda enérgicamente para que no nos arrebaten el libre ejercicio de nuestros derechos democráticos.

 

02
Dic/2013

Sevilla no puede detenerse

Por la Asociación Sevilla Se Mueve.

Cómo pasa el tiempo! Hace cinco años, un 2 de diciembre, vio la luz esta asociación a la que decidimos bautizar ‘sevillasemueve’. Nos movía principalmente la red completa de Metro, con vistas a plasmar nuestro parecer, al tiempo que preveíamos sucesivas polémicas en torno a la arquitectura contemporánea que comenzaba a asomarse a la ciudad.

TRIBUNAAsí, Metropol Parasol ha culminado una acertada revitalización de un deprimido espacio del Centro. La torre de César Pelli sigue su camino tras superar el surrealista trámite con el que una serie de personas pretendió seducir a la Unesco enunciando mentiras como si fueran portavoces de toda la ciudad.

Algo parecido sucedió con la biblioteca de Zaha Hadid, donde el cainismo y el interés particular de un grupo de vecinos se encargó de despreciarla, a pesar de que en el Prado aún hoy sigue existiendo una parcela edificable según el PGOU vigente.

Pero nosotros seguimos tratando de mover a Sevilla. Espolearla en el eterno adormecimiento que volvió tras el 92, cuando nuestra ciudad y Andalucía se pusieron al día tras el enorme déficit de inversiones e infraestructuras de décadas anteriores. Pasada la Exposición Universal, lejos de aprovechar el trampolín de lo conseguido, la ciudad se durmió de nuevo. Así, volvieron a castigarnos con la falta de inversión sin que a nadie pareciera importarle, ni a los sucesivos políticos en las diferentes administraciones, ni al ciudadano medio, conforme con todo mientras vea jugar sus equipos, tome una copa de manzanilla en la Feria de Abril o disfrute del procesionar de una cofradía en Semana Santa. Todos ellos son Sevilla, pero Sevilla es y debe ser, mucho más.

Sevilla, como ciudad y área metropolitana, ¿hacia dónde camina? Pasan los años y seguimos atascados en los mismos problemas. Algo se ha mejorado en transporte, el éxito de la red de carriles bici y de la línea 1 de Metro es irreprochable, pero las demás soluciones, viendo la actitud de la Junta de Andalucía con Sevilla, ni están ni se las espera. Para colmo de males, esta semana vemos que, a pesar de que los proyectos de las líneas 2, 3 y 4 llevan años redactados, el alcalde de Sevilla aceptaría tramos en superficie. A nadie se le escapa la falta de financiación, pero hay que ser consciente de que asumir esos cambios supondrá sacrificar la movilidad del futuro, debido al notable descenso de la velocidad comercial y las trabas urbanas que ello generaría.

Nada se sabe de otros grandes proyectos como el dragado, donde las administraciones implicadas naufragan sin mover un dedo, la nonata Ciudad de la Justicia o la culminación de la SE-40 y otras vías imprescindibles, o la histórica conexión ferroviaria que impulse el aeropuerto. Atrás quedaron otros, como la huida de La Caixa de las Reales Atarazanas, que ahora continúan abandonadas a su suerte, o la conmemoración del V Centenario de la primera Vuelta al Mundo, que zarpó desde la ciudad en 1519 y entorno a la que nos unimos diversas entidades de la sociedad civil sin que haya trascendido mayor apoyo institucional que alguna palmadita en la espalda.

Sevilla no tiene un rumbo claro, las inversiones se buscan a impulsos sin saber qué se persigue como ciudad. Lo mismo da un par de mercados gourmet, un parking subterráneo, un Museo de las Tradiciones Sevillanas, unos astilleros, un Paseo del Arte y su piscina fluvial, etc. Al tiempo, la terciarización de nuestra precaria economía se vende como un rotundo éxito al que no podemos renunciar, llámese IKEA, Primark o Costco, por citar algunos ejemplos.

Ahora cerramos los ojos y pensamos en el reciente anuncio de apertura de un Centro Pompidou en Málaga, que, eso sí, a golpe de talonario y con el adecuado apoyo institucional, ha creado en los últimos años una destacada oferta cultural donde antes existían discretos atractivos. Damos la enhorabuena desde aquí y reflexionamos: ¿Por qué Sevilla es incapaz de marcarse objetivos claros y definidos, más o menos ambiciosos, y desvivirse por conseguirlos? ¿Por qué los objetivos y metas de esta ciudad varían tanto en tan poco tiempo y terminan, habitualmente, haciendo aguas? ¿Podemos o debemos hacer algo por mejorar o cambiar las cosas?

Con ese objetivo, un día decidimos unirnos sociedad civil y entidades culturales para retomar la Noche en Blanco, con repetidos éxitos en sus dos ediciones, donde tampoco quisieron ir de la mano todos las administraciones, siendo especialmente significativo el cerrojazo de los museos durante el evento. Eterno parece el estancamiento de nuestra pinacoteca, que sigue marginada sin el impulso institucional y político que debiera convertirla en referente de la cultura no sólo de Andalucía, sino de España.

Como muestra de lo que exigimos a nuestros responsables políticos, hemos tendido la mano en busca de objetivos comunes. Así, participamos en la creación de la Asociación Sevilla Por el Metro o patrocinamos la muestra Recuerdos de una Exposición Universal: 1992-2012, enmarcada en el programa de la Asociación Legado Expo Sevilla para el 20 Aniversario de Expo’92. También hemos contribuido en causas como la iniciativa de Sala Cero Teatro y el arquitecto Juan Ruesga por proteger el Teatro Cervantes y otras muestras del patrimonio de nuestra ciudad.

Sevillasemueve cumple un lustro defendiendo, con espíritu crítico y constructivo, que otra Sevilla es posible. Llevamos años trabajando codo con codo con todos los agentes implicados en busca del progreso económico, social y cultural de la ciudad. Esto no significa renunciar a nuestra valiosa historia, pero somos conscientes de que una ciudad no es más que el paso de los siglos por ella, y el siglo XXI no puede ser una página en blanco para Sevilla.

No nos cabe duda de que para ello la ciudad debe levantarse y opinar. No es tiempo de vivir a remolque de entidades gubernamentales viciadas, debemos exigir una mayor compenetración donde la ciudad sea el fin último, pero debemos exigirlo activamente, no basta con ser un convidado de piedra. El movimiento se demuestra andando y nosotros seguimos nuestro camino, sumando a cuantos quieran remar desde este barco que mira a Sevilla con otros ojos.