Monthly Archives: Diciembre 2012

26
Dic/2012

El Real Alcázar y el Museo Napoleónico

Imagen-la-fotoRocío Ferrín Paramio / Documentalista de Patrimonio Nacional en el Real Alcázar de Sevilla y autora del libro ‘El Alcázar de Sevilla en la Guerra de la Independencia. El Museo Napoleónico’
Hace aproximadamente 200 años, cuando toda España estaba bajo la dominación francesa, el incomparable entorno del Real Alcázar de Sevilla fue el escenario en el que se desarrollaron unos acontecimientos de enorme trascendencia artística, dramática para algunos, los ciudadanos sevillanos, y lúdica para otros, los invasores franceses. Las fuentes históricas narran que un 1 de febrero de 1810, el recién coronado José Napoleón I entraba en Sevilla, y que entre los oficiales que le acompañaban, destacaba al mando de los primeros cuerpos de la División Francesa el mariscal Jean de Dieu Soult. Ambos personajes serán protagonistas principales de los hechos ocurridos en los siguientes años, siendo, en ese momento, recibidos con todos los honores por las Corporaciones Locales y por el propio pueblo.

El monarca fija su residencia en El Real Alcázar e instala al nuevo gobierno de la Nación en sus salones góticos y mudéjares. Evidentemente, este hecho marca el afrancesamiento de la ciudad, al convertir el Palacio primero en Residencia Real y posteriormente en Museo Nacional.
Las ideas revolucionarias y anticlericales que traen los franceses se vieron plasmadas con la desamortización de bienes eclesiásticos y la destrucción de conventos e iglesias; pero sobre todo, lo que más afectaría a esta ciudad, sería la promulgación de la Real Orden de José Napoleón I por la que se obligaba a los párrocos de las iglesias, a las abadesas de conventos, a los hospitales, a las hermandades, e incluso a particulares, a llevar todas las obras de arte al Alcázar.

Esta orden tenía como finalidad principal organizar una galería de pinturas que se ubicaría en los salones bajos de este Real Sitio, compuesta por las mejores pinturas de la escuela sevillana procedentes de estos sacros lugares. Con la formación de esta galería se pretendía que las obras de arte fueran admiradas por todas aquellas personas que lo desearan, ya que se abriría al público los domingos y festivos. A esta loable iniciativa de acercar todo el arte al pueblo, se le suma la verdadera motivación que subyace en esta real orden, que es la de agrupar en un mismo lugar todas las maravillas artísticas de Sevilla, para hacerlas más accesibles a la hora de sacar las obras de la ciudad. Tanto el Rey como el mariscal, conocían sobradamente los cuadros por los catálogos de Agustín Céan Bermúdez con antelación a su llegada.

Podemos pues llegar a comprender las causas del porqué obras tan importantes de la pintura sevillana se encuentran hoy en diversos países; asunto que nos centra estos meses en nuestra ciudad, por la gran exposición itinerante de Murillo y Justino Neve. El arte de la amistad en el Hospital de los Venerables y que ha supuesto el retorno, aunque efímero, de algunas de ellas.

Una vez reunidas todas las riquezas artísticas, se realiza el ya conocido Inventario de 1810, en el propio Alcázar, por el Alcaide, el veedor, y un recaudador, documento que se conserva en la actualidad, en su Archivo, (perteneciente al Patrimonio Nacional), y que sería publicado por Gómez Imaz (1896, Edición de 1917).
En esos confusos días, el mariscal Soult era prácticamente el amo de la ciudad en las ausencias del Rey. Su clara ambición por el arte, como bien es conocida por la documentación hallada, ya no sólo del Archivo del Alcázar sino de tantos otros, se demostró desde que fijó su residencia en el Palacio Arzobispal, a escasos metros de donde se custodiaban “los tesoros”. Sus intenciones quedaron patentes inmediatamente, enviando paulatinamente a su esposa a Francia parte de las preciosidades de esta ciudad, para finalmente, con su marcha definitiva, tres años después, llevarse entre otros objetos, los lienzos de sus pintores más admirados, Herrera el Viejo o Murillo, como bien se detalla en los inventarios posteriores a 1810 que se encontraron en el Archivo del Real Alcázar.

Imagen-Bartolome-Esteban-MuJosé Bonaparte abandona Madrid el 17 de marzo de 1813 y el 11 de diciembre del mismo año recupera el trono Fernando VII. El 20 de mayo de 1813 se promulga otra real orden, ésta, con el fin de regularizar el desorden propiciado por la anterior, y para que se proceda a la entrega de sus propiedades a todas las comunidades religiosas.
Es importante destacar que los inventarios que han servido de base para esclarecer todo lo realmente ocurrido suponen, como novedad, el ser todos ellos posteriores en fechas al ya publicado por Manuel Gómez Imaz, conocido como el Inventario de José Bonaparte, de junio de 1810. Es, por tanto, una nueva aportación en cuanto al destino posterior de todas y cada una de las obras de arte que se citan en la documentación hallada, conociendo con exactitud cómo fue el proceso de devolución y entrega de las mismas a sus propietarios, y por supuesto, quienes intervinieron en ese proceso, que duraría aproximadamente unos diez años.

En concreto, se siguen los pasos de unas 60 instituciones entre parroquias, hospitales, hermandades, muchas de ellas hoy desaparecidas, como es el caso de los Mercedarios Descalzos, los Trinitarios Descalzos o los Trinitarios Calzados.
Se ha enriquecido nuestro saber con información de cómo eran las relaciones entre los representantes de las instituciones de cuyas paredes colgaba toda la pintura sevillana y los responsables del Real Alcázar donde se custodiaron por orden del gobierno intruso, de cómo reclamaron la devolución de sus pertenencias, e imaginamos con qué angustia se encaminaban al Palacio los priores y abadesas de los conventos sevillanos para recuperar sus riquezas, muchas de las cuales servían de culto para el pueblo en las iglesias, rogando para que los franceses no hubieran elegido las suyas como botín de guerra.

En total serían unas 121 obras “desaparecidas”, “perdidas”, “robadas”, pues se ha profundizado en el intervalo de años, comprendido entre 1813 y 1825, acreditando documentalmente lo que ocurrió, con aproximadamente unas 900 obras de arte, casi todas, pinturas de artistas sevillanos tan conocidos y reputados como Murillo, Herrera, Roelas, Valdés, Alonso Cano, etcétera.
En concreto, el primer teniente de alcaide encargado de esta gestión de entrega de cada una de las obras fue Eusebio Herrera (desde 1807 a 1813), junto a Álvaro Flores Estrada que hacía las labores de intendente del Real Alcázar. Posteriormente los sucesores serán Luis Antonio Flórez y, por último, Juan Dawnie, (1825) con la ayuda importantísima del veedor interino José Grosoley (1813) que finalmente será sustituido por Pedro Antonio Lassa (1814), personajes que se presentan como fundamentales para centrarnos en el entramado administrativo del Real Alcázar. Ellos serían los encargados de llevar a cabo la dura tarea que se había comenzado en 1813 de depositar en sus lugares originarios las obras de arte que quedaban y se encontraban en el monumento prácticamente en calidad de depósito.

Uno de los puntos concretos para poder analizar las obras desaparecidas se centra en la comparación de los inventarios, el de 1810, como primero de ellos y conocido por todos desde la publicación de Gómez Imaz, con los posteriores realizados a partir de 1813, una vez abandonada España por los franceses. Si analizamos el número de obras del primero, el total de pinturas depositadas en el Real Alcázar ascendía a 999, mientras que en los posteriores se relacionan 878, con lo que se elevan a 121 las pinturas desaparecidas, quedando claramente reflejado pues los números de los cuadros ya no son correlativos, existiendo saltos de numeración.
La mayor parte de los desaparecidos del Inventario de 1813 van a ser de Murillo, lo que demuestra la predilección que tenía el mariscal Soult y sus generales por la obra de este genial pintor. En concreto, de los 44 cuadros recogidos en 1810 en el Real Alcázar, sólo se registran ocho, tres años más tarde. Algunas de estas obras están desaparecidas y otras perfectamente localizadas en museos extranjeros. Lo mismo ocurrió con cuadros de Zurbarán, que de las 47 obras, sólo se recogieron 18. Otro tanto ocurrió con Herrera el Viejo, del que se inventariaron 28 pinturas en 1810 y en 1813 ya solo había 17. De otros autores podemos reseñar las 14 que se perdieron de Alonso Cano, las dos de Valdés Leal, o las cinco de Bernabé Ayala.

La relación de cuadros sustraídos es inmensa, nombraremos algunos de ellos, de los que hoy podemos visitar en la exposición que tendrá sus puertas abiertas hasta enero del 2013. Originariamente estuvieron en la iglesia de Santa María la Blanca, El triunfo de la Inmaculada Concepción, hoy en el Louvre; El triunfo de la Eucaristía, Colección Buscot Park; El sueño de Patricio, Museo Nacional del Prado. Del Hospital de los Venerables, salieron San Pedro arrepentido, cuadro que J. De Neve donó a la Iglesia de los Venerables, institución que fundó y financió, prácticamente desaparecido hasta que en los años 70 se localizó en una colección particular en Newick, que lo ha cedido para la exposición; El Niño Jesús repartiendo pan a los peregrinos, pintado también para el propio Hospital entre 1678-1679, hoy en el Museo de Bellas Artes de Budapest; El Bautismo de Cristo, realizado para la Sala Capitular de la Catedral, donde aún se conserva.

El caso de otra de las numerosas representaciones que Murillo realizó de La Inmaculada, perteneciente a la Iglesia Franciscana de la ciudad de Sevilla, no sufrió el expolio francés, dado que se sabe que en 1810 estuvo situada en los salones del Real Alcázar e incluso pudo servir para el adorno de las oficinas de la Junta Suprema, pero su enorme tamaño, por lo que se la conocía como “la grande”, la salvó de que se la llevaran los franceses, siendo ésta de las que se devolvieron al convento, donde permaneció hasta la desamortización en 1836, encontrándose hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Esta reflexión concluye explicando que han pasado dos siglos desde que estas 999 obras iniciaron sus itinerarios desde los lugares para los que fueron realizadas, hasta el Real Alcázar en primer lugar, y a diversos destinos españoles, europeos o americanos posteriormente. Muchas de éstas retornaron a sus rincones de origen, sin embargo, en estos doscientos años, otras han continuado viajando por el mundo, e incluso algunas por consecuencia de acuerdos y convenios entre naciones volvieron a España, como fue el caso de la Inmaculada Concepción de los Venerables. En contraposición, las que se salvaron del expolio y fueron recuperadas por sus propietarios tampoco pudieron reposar en sus iglesias o conventos por mucho tiempo, sino que otros gobiernos posteriores al francés decidieron asimismo que era mejor requisar estas obras y reunirlas en museos para el deleite de todos los ciudadanos.

Resulta estimulante para el historiador conocer que muchas de estas pinturas se localizan dos siglos más tarde muy lejos de los lugares para los que fueron concebidas algunas de ellas, tras haber reposado siglo y medio en una capilla sevillana desde su creación por el artista, consecuencia de su encargo por alguna hermandad y que estando expuestos en la actualidad en un museo francés, alemán o británico, han regresado a la ciudad que las acogió en su origen. Sea pues el caso de la Inmaculada Concepción de los Venerables, donada al Hospital por Justino de Neve, canónigo de la Catedral de Sevilla, amigo y mecenas de Murillo, arrancada por Soult del propio Hospital, y que hoy ha vuelto a estar ubicada en el lugar para el que fue creada, con su marco original y en el altar mayor de la Iglesia. Polémica situación la que vive la ciudad de Sevilla al reclamar las asociaciones al gobierno de la ciudad y en concreto al Estado español esta pintura, para que continúe en la ciudad de la que nunca debió salir.

22
Dic/2012

España, sin pulso

molina_blogJuan Antonio Molina. Periodista y escritor.

La toxicidad de la vida pública ha producido que la crisis económica metastice en crisis moral

La película L’Aveu, dirigida por Costa-Gravas y cuyo guión escribió Jorge Semprún, acaba con una escena en la que, mientras las calles trepidan al paso de los tanques rusos, unos jóvenes escriben en un muro de Praga: Despierta, Lenin, que se han vuelto locos. Hoy la locura triunfante es la imposición de una irrazonable política que exige el sacrificio de los ciudadanos sin que se divisen las orillas del río Jordán, no hay tierra prometida, simplemente porque otro camino distinto al de la pantagruélica rapiña de las élites financieras es anunciado como un armagedón aún mayor. Los bulímicos intereses de los poderes económicos pintan el mundo cada mañana, como Merlín hacía con su ayudante en la novela de Cunqueiro, del color que más les apetece: el de los abismos crecientes de la desigualdad. Y todo ello con la impunidad ética que nos indicaba el catedrático Manuel Cruz: el discurso conservador siempre ignora el dolor que produce la injusticia.

Rajoy llegó al poder después de haber realizado, junto con sus coéquipiers fundamentalistas del embrollo, una oposición de tierra quemada donde él mismo decía impudoroso que la crisis internacional no existía sino que era una excusa de Zapatero, y Cospedal se despachaba con la espuria analogía de que la prima de riesgo era el presidente socialista del Gobierno. Y ahora, pocos ejecutivos como el de la derecha en la historia reciente del país han mentido tanto, han incumplido tanto y han empeorado con sus medidas la situación de la economía de forma tan enjundiosa.

rajoy_gris

Todo ello aderezado con el bloqueo del Parlamento, y el desprestigio mordaz y sectario de las instituciones, desde el Banco de España hasta las autonomías. Esta toxicidad de la vida pública ha producido que la crisis económica metastice en una crisis moral, institucional y política en la que más que España ya no sea cervantina, ni crea en el amor platónico, la dignidad y la lucha por los valores inalcanzables que diagnosticara Albert Boadella, que también, se ha instalado la vieja y dramática sentencia decimonónica de Silvela: España no tiene pulso. El filósofo americano Stanley Cavell escribió que la democracia es una cuestión de voz. Se trata de que cada ciudadano pueda reconocer en el discurso colectivo su propia voz en la historia. Sin esto no hay política, sólo gestión, o gobernanza como se dice en los ámbitos económicos y sin política, la democracia no tiene sentido.

La oposición socialista, por su parte, vive la obsesión casi shakesperiana de la alternancia, considerando que un pensamiento no ideológico y sin metafísica basado en la eficacia tecnocrática la convierte en partido de Gobierno mientras que la ideología la coloca en los márgenes del sistema, en un impulso más adaptativo que transformador que, sin embargo, produce una indiferenciación con las fuerzas conservadoras que la aleja de las mayorías sociales. Bauman, el sociólogo de origen polaco, afirma que la izquierda ha abandonado a los débiles. Los partidos de izquierdas olvidaron e incluso rechazaron abiertamente los dos principios axiomáticos en los que se basa la crítica izquierdista del statu quo: primero, que la comunidad tiene el deber de asegurar a cualquiera de sus miembros frente a un infortunio individual, y segundo, que la calidad de la sociedad debería medirse, no en función del bienestar medio de sus miembros, sino del de sus partes más débiles.

En su lugar, prosigue Bauman, la izquierda compite con la derecha política por allanar el camino al gobierno de los mercados y de la filosofía que fomentaron con hechos y palabras, a pesar de la creciente injusticia, la desigualdad y el sufrimiento que ello conlleva. Mientras los movimientos populistas recogen los postulados que la izquierda abandonó pretendiendo ser sus engañosos defensores y desvían a la gente del verdadero origen de sus desgracias. Es por ello que la izquierda debe buscar una libertad que no se funde, como nos dice Herbert Marcuse, en la escasez y en la necesidad del trabajo alienado, ni encuentre en una y en otro sus límites.

Concepción Arenal se preguntaba: ¿Los pobres serían lo que son, si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser? Un interrogante que nos lleva a la lamentación de Kavafis por la fatalidad que supone someternos a un mundo donde nuestro destino se convierte en una continua renuncia: “Sin consideración, sin piedad, sin recato grandes y altas murallas en torno mío construyeron. Y ahora estoy aquí y me desespero. Otra cosa no pienso: mi espíritu devora este destino; porque afuera muchas cosas tenía yo que hacer.”

La crisis ha propiciado para la derecha poder alzar sin esfuerzo las altas murallas, de las que se lamentaba Kavafis, procediendo a una demolición controlada del Estado democrático y social, en cuyo desmantelamiento se incluye a las autonomías. Y va a aprovechar al máximo el débil encefalograma ideológico de la izquierda. Es tiempo de menosprecio, utilizando una expresión que compartirán Malraux y Semprún. La conclusión cruel recupera una descripción de España del poeta W.H. Auden en 1937: “Ese cuadrado árido, ese fragmento cortado de la caliente / África, unida tan crudamente a la inventiva Europa”.

19
Dic/2012

¿A algún político le preocupa el paro?

Imagen-antoine-quero

Antoine Quero / Militante socialista
En Estados Unidos ningún presidente ha conseguido ser elegido si el paro estaba por encima del 8%. En la democracia española ningún presidente del Gobierno ha sido elegido con el paro por debajo del 8%. Si la principal preocupación de los políticos es su (re)elección, ¿a qué político español le va a quitar el sueño el desempleo masivo si no afecta directamente a sus expectativas electorales?
Esta es la reflexión que nos asalta cuando constatamos día tras día que, a pesar de ser el paro la primera preocupación de los españoles desde hace años, éste no ocupa casi ningún espacio en las declaraciones y actuaciones cotidianas de los responsables políticos, ya sean gobernantes o de la oposición. Se podrá argumentar que al ocuparse de recortes, de rescate a los bancos, de más o menos austeridad, de reforma laboral, se están preocupando de crear las condiciones para que vuelva el crecimiento y con él el empleo. Solo que, además de transmitir muy poca convicción al respecto puesto que la realidad desmiente constantemente la eficacia de sus recetas, no pueden esconder el hecho de que al crecimiento no se le espera hasta dentro de uno o dos años, en el mejor de los casos, y que será un crecimiento débil, lejos de las tasas que generan empleo.

webMás desalentador aún es pensar que, en el escenario ideal del inicio de un ciclo de crecimiento en uno o dos años, la tasa de paro en España seguirá en dos dígitos durante una década… ¡o dos! En efecto, la última vez que el paro se situó por encima del 24%, en 1994, tardó 12 años en bajar del 10% a pesar de un entorno económico boyante. Da la impresión de que la población ha interiorizado esta perspectiva como una fatalidad, que no cree que la política pueda cambiar algo y que, por lo tanto, ha desistido de exigir soluciones a los políticos. Una impresión corroborada por la consideración de la clase política como el tercer problema más grave, después del paro y la economía.

Un político honesto, realmente preocupado por el bienestar de sus ciudadanos, por el futuro de la juventud, no puede resignarse de esta manera. Por muy complejo que parezca el problema, no deben escatimarse esfuerzos en buscar soluciones y debatir todo tipo de ideas. Es una crisis sin precedentes y, como tal, requerirá respuestas excepcionales que no están en los manuales de economía. Se impone un esfuerzo a la vez de creatividad, para dar con fórmulas alternativas eficaces, y de rigor, porque la situación de las finanzas públicas no deja margen al error.
La primera condición para empezar a ver la luz es comprender que es indispensable invertir el orden de los factores. Ahora mismo la obsesión es domeñar a la prima de riesgo, pensando que una vez bajo control y restablecida la confianza se abrirá paso el crecimiento, tras el cual llegará el empleo. Las sucesivas cumbres europeas, rescates y recortes apenas han relajado la presión sobre la prima de riesgo, lo cual demuestra que se ha encarado el problema del revés. Las deudas sólo se devuelven creciendo. Los mercados recelarán de la deuda pública española mientras las perspectivas de crecimiento de nuestra economía sean poco alentadoras, y no lo serán hasta que el desempleo no deje de ser una losa demasiado pesada de levantar.

Las propuestas que hemos elaborado un grupo de militantes y simpatizantes del PSOE no resignados al desempleo masivo van en este sentido: generar rápidamente con ayuda pública un volumen masivo de contrataciones, acometer una reforma bancaria que genere nuevas fuentes de ingresos para financiarlas al inicio y estimular la demanda, a través de un rescate a las familias con dinero de los bancos, para que dichas contrataciones encuentren una viabilidad económica lo antes posible y se puedan retirar las ayudas. El diálogo con expertos nos ha demostrado que son vías prometedoras y que, en todo caso, vista la ausencia de alternativas, merecen ser estudiadas a fondo. Pero sobre todo, lo más significativo que hemos constatado es que, después de cualquier debate público en torno a ellas, el estado anímico de los asistentes se transforma. De la indignación y resignación inicial se pasa a una mayor dosis de optimismo y de esperanza de que no todo está perdido, de que todavía se puede liderar desde la política un esfuerzo colectivo y acelerar la salida de la crisis. No podía ser de otra manera si pensamos que la crisis no es una catástrofe natural, es un producto de decisiones humanas y, como tal, puede ser revertido por otras decisiones humanas, a condición de creer en ello, de deshacerse de prejuicios ideológicos que nos quieren convencer de que no hay alternativa y de combatirlos desde el rigor y el sentido común.

La mediocridad de la clase política tampoco es una fatalidad. Uno de los factores esenciales para mejorar su nivel es elevar el nivel de exigencia de la ciudadanía con respecto a la resolución de los problemas prioritarios. Si cada ciudadano o periodista que se cruce el político le pregunta qué propone para resolver el paro, insistiéndole hasta que articule una respuesta concreta, haremos que hagan de ello una preocupación, primer paso para que se convierta en una ocupación.

15
Dic/2012

Las Atarazanas, riqueza para nuestra ciudad

Juan Antonio Gilabert es secretario provincial de UGT y Alfonso Vidán, secretario provincial de Comisiones Obreras

Hace unos días, el consejero de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, se reunió con los responsables de La Caixa para hablar sobre el futuro de las Reales Atarazanas. Para CCOO y UGT, esta reunión resultaba del todo necesaria a la luz de cómo se ha precipitado al vacío este gran proyecto de rehabilitación de un espacio único y se ha esfumado en un abrir y cerrar de ojos una inversión cultural asegurada para nuestra ciudad de 4 millones de euros anuales durante los próximos 75 años. Desde esta tribuna, tanto UGT como CCOO no queremos dejar pasar por alto la oportunidad de manifestar nuestro apoyo a este proyecto y nuestra negativa a que Caixafórum se traslade desde las Atarazanas a la Torre Pelli.
Es innegable el amplio reconocimiento nacional e internacional de que gozan los Caixafórum, que introducen a la ciudad que los alberga en un circuito cultural de gran dinamismo y prestigio, dotando a Sevilla, en este caso, de una gran proyección al exterior, lo cual resulta beneficioso a todas luces para el entramado económico, social y cultural de la ciudad.
Por ello, en la coyuntura socioeconómica en la que nos vemos inmersos a nivel mundial, desde CCOO y UGT creemos que aprovechar la revitalización del Centro histórico de Sevilla y la revalorización del barrio del Arenal y del tejido urbano en torno a las Atarazanas favoreciendo la dinamización cultural con un centro de características como el Caixafórum en un enclave privilegiado se antoja poco desdeñable. Y ello añadido a la posibilidad de preservar una pieza de gran importancia en el patrimonio histórico-andaluz como son las Reales Atarazanas. Este edificio fue comprado por el Gobierno andaluz y para el que destino más de 8 millones de euros para su conservación y restauración.
Este binomio histórico-artístico y cultural de gran riqueza sólo se daría si La Caixa reconsiderara su decisión de volver a alojar su Caixafórum en las Atarazanas. Este valor añadido de contar con un enclave privilegiado, joya del patrimonio industrial y cuyo proyecto arquitectónico de restauración respeta en toda su magnitud los valores del monumento, a la vez que constituye un excepcional espacio cultural cubierto como pocas ciudades poseen, dotaría al proyecto Caixafórum la gran dimensión que ostenta.
Para UGT y CCOO es inequívoco que Sevilla necesita contar con ese proyecto en el Centro para atraer a turistas y complementar su dotación de infraestructuras culturales; en sentido contrario, la pérdida de ese proyecto en el Centro causa un grave perjuicio no sólo a los ciudadanos y al desarrollo del Centro histórico, sino a la proyección cultural, turística y comercial de la propia ciudad.
Sevilla no es ajena a la dramática situación social, económica y laboral que las crisis está provocando en todos los ámbitos de la sociedad, y que tiene su más trágica plasmación en los más de 41.500 empleos perdidos en los últimos cuatro años nuestra ciudad. Por ello, tanto Comisiones Obreras como UGT apoyamos el desarrollo de aquellos proyectos que generen actividad y empleo en nuestra ciudad, en particular, y en la provincia, en general, y este, el de Atarazarnas-Caixafórum, se convierte en un proyecto que sitúa a la ciudad de Sevilla en el escaparate cultural de toda Europa.
Desde UGT y CCOO instamos a La Caixa a que, tras el ensanchamiento de su presencia comercial en Sevilla, por la adquisición de la caja de ahorros Cajasol, adopte un grado de responsabilidad con la ciudad de Sevilla acorde a su actual dimensión como entidad financiera en nuestra ciudad, y abandone la idea de trasladar el Caixafórum a la Torre Pelli, algo que supone en la práctica postergar sine die el proyecto.
Desde CCOO y UGT solicitamos, por tanto, que La Caixa asuma su compromiso social y económico con Sevilla y retome la idea inicial de situar el Caixafórum en las Atarazanas dada la importancia que el proyecto así definido y desarrollado tendrá para la ciudadanía de Sevilla.

15
Dic/2012

Cambiarlo todo para que todo sea diferente

Juanjo Ibañez / Militante del PSOE@bomarzo o www.facebook.com/juanjoibanez
Considerar la crisis socialista como una más de las que ha tenido el PSOE en sus 130 años de historia es un error mayúsculo. Esta crisis, quizás la más brutal desde la Guerra Civil, avanza firme retroalimentada por el miedo, la desconfianza y la inseguridad a partes iguales. Al PSOE le ha tocado salir a bailar en el peor momento del baile, un baile que, no podemos olvidar ni negar, fue iniciado por él mismo, con un conjunto de políticas que, si bien no creo que hayan sido las causantes del desastre actual, desgraciadamente sí pueden ser consideradas como agentes cooperantes y necesarios en el transcurrir de unos hechos que nos han traído hasta aquí. Es cierto que comparadas con las que está llevando a cabo el Gobierno de Rajoy desde hace un año, quedan empequeñecidas, aminoradas, pero desgraciadamente ni borran su existencia, ni las hacen desaparecer, ni exoneran de culpa a quien las puso en el tapete de juego a la hora de repartir las cartas cuando comenzaba lo más duro de la partida. Ojalá fuese tan sencillo.

tribunaEs necesario pues que, ante una crisis de dimensiones ciclópeas, los trabajos que se lleven a cabo para solventarla requieran métodos y esfuerzos proporcionales. Y para eso es necesario partir de un análisis de la realidad nada incensado. La relación entre la política y la ciudadanía ha cambiado. Vivimos una época bisagra en la que mañana nada será como lo es hoy. También en política. La gente no se ha hartado de ella sino de un determinado tipo de políticos que se han mostrado complacientes con intereses alejados a las necesidades de los ciudadanos. Esa misma gente quiere ser parte de la toma de decisiones, sabe que tiene voz, conoce las herramientas para hacerla valer y exige ser parte activa en la gestión de lo que en suma es de todos.

Es verdad que quien parece en caída libre es el PSOE. Pero no podemos olvidar que los votos también han hecho aguas en la calle Génova, en especial en los afluentes que pasan por Galicia y Euskadi. Sin embargo, es el vetusto partido (o el partido viejo que parece que lo es, según Patxi López) el que llama la atención, el que se lleva titulares, el que genera ruido. No puede ser de otro modo. En esta madura democracia española, han sido más los gobiernos socialistas, por tanto es mucho mayor su cuota de responsabilidad en todo el progreso de la España del milagro. También por esa misma regla, es mayor su cuota de culpa en los errores cometidos, en los silencios cómplices, en las miradas para otro lado mientras se construía un modelo que ha fracasado ante la estupefacción de casi todos y para satisfacción de unos cuantos, que hoy exhiben sus triunfos.

Sigamos hablando de soluciones diferentes ante una realidad diferente, completamente nueva, soluciones que omitan las recetas que recuerden ‘el viejo régimen’: nada de prisas, nada de personalismos, nada de apetencias legítimas. Por contra, calma, sosiego, distancia y coherencia, coherencia en la acción política (y ahí y en eso, el PSOE de Andalucía debe ser la clave sobre la que gire toda la gestión), coherencia en el fondo y coherencia en las formas, retomando un referente ético que convierta en inquebrantable la actitud general contra lo que no es ni debe ser posible.

Si algo nos están enseñando las protestas, las consignas ciudadanas, no es tanto que el Partido Socialista ha dejado tirada a su gente, sino que ha sido su gente la que ha dejado tirado al PSOE. La gente ha dejado de considerar que el partido es una herramienta eficaz para solucionar sus problemas. Los socialistas hemos de ser conscientes de lo que hay en juego y dejar de considerar al PSOE como el centro de todo. Por contra hay que llevarlo al centro de la calle, ese espacio que un día fue el lugar en el que se cincelaron las políticas socialistas.

La autocrítica no es sólo esperar que el líder de turno asuma la culpa de los errores de todos. A mi juicio, la autocrítica en este caso consiste en que cada uno dentro del partido, de manera colectiva e individual seamos capaces de asumir nuestra parte de culpa en el fracaso de un proyecto colectivo, y al cabo levantar la cabeza, orgullosos del valor de las siglas que han transformado nuestro país en 30 años de democracia, poner nuestras capacidades, nuestras aptitudes al servicio del otro para trabajar en aras de lograr la salida por la izquierda de esta crisis.
En el PSOE no se pueden ocultar las responsabilidades que se tienen por haber intentado a toda costa mantener este modelo fracasado y que cuenta con el rechazo mayoritario de los que un día votaron, fueron o se sintieron socialistas. No aceptarlas abunda en nuestra cada vez mayor irrelevancia.

En estos momentos es imposible saber si la solución a la crisis pasa por su refundación o por un trabajo serio de reforma, interna y externa. Pero creo que esa solución no pasa por volver a embarcarnos en otro proceso congresual donde la opción sea elegir el mal menor. Antes que eso prefiero una ejecutiva federal dirigiendo la transición socialista necesaria mientras dure la oposición. Debemos trabajar ya sobre qué PSOE queremos, qué soluciones estamos dispuestos a ofrecer a quienes nos lo exigen. Me niego a aceptar que el futuro socialista sea mirar a su pasado. Hoy es tiempo de ser valientes y osados. Hoy es tiempo de innovar en caminos diferentes para la política en España –¿qué tenemos que perder?–, una política en abierto, con transparencia, ensanchando los canales de participación, hablando y escuchando. Gente hay preparada para ello. Dispuesta a dar el paso, para lo que es preciso que otros, generosamente den un paso atrás. La meta es la de que construir un partido que no tenga miedo a limitar la duración del mandato de sus cargos, a alejar de sus filas a los que han profesionalizado la tarea del servidor público prostituyendo el sentido mismo de la acción política, a someterse a primarias, a recuperar los valores de la socialdemocracia, a situarse sin pudor en el lado izquierdo de la realidad y que se sienta orgulloso de lo que es y representa, un PSOE de puertas abiertas, un PSOE que no renuncie por inanición a ser el impulsor del progreso que, como dijo Óscar Wilde, no es más que la consecución de la utopía.

09
Dic/2012

La resurrección del 4-D

isidoro_caraPor Isidoro Moreno. Catedrático de Antropología, Universidad de Sevilla.

El Estatuto de 1981 fue un instrumento insuficiente para ejecutar los cambio que reclamaron miles de andaluces el 4-D.

A pesar de su importancia en la historia contemporánea andaluza, no tuvieron que pasar muchos años para que, desde las instituciones de la Junta, el 4-D fuera eliminado como Día de Andalucía. Esta eliminación formaba parte del planificado derribo de la conciencia política andalucista que comenzó cuando UCD, PSOE y PCE acordaron frenar el desarrollo autonómico, inventándose la LOAPA, “para calmar a las fuerzas fácticas”, alarmadas por el hecho de que Andalucía no fuera ya solamente el principal problema social de España sino también un problema político central y pudiera servir de ejemplo a otros pueblos del Estado. Actuaron entonces los partidos ejes del sistema de forma equivalente a como hacen hoy PP y PSOE (en Andalucía, este apoyado por IU) cuando recortan derechos, bajan salarios o despiden trabajadores para “calmar a los mercados”. De aquellos recortes, luego declarados en parte inconstitucionales, fue uno de los frutos el Estatuto de Autonomía de 1981, radicalmente insuficiente como instrumento con el que realizar las transformaciones necesarias por las que habían clamado en la calle, el 4-D, tantos cientos de miles de andaluces.

Durante muchos años, sólo grupos minoritarios recordaron la efemérides, algunos con melancolía y otros con voluntad reivindicativa. ¿Qué ha pasado ahora para que, desde las instituciones públicas andaluzas y los medios de comunicación de su órbita se resucite la celebración del 4-D y se evoque su espíritu?

tribuna_blogDesde mi análisis, ello responde a dos razones relacionadas y tienen al Partido Socialista como sujeto. La primera es la inexistencia de una opción del PSOE que pueda presentarse como alternativa tanto al nacionalismo españolista del PP, centrado ahora en una recentralización antiautonómica con la excusa de la crisis, como a las reivindicaciones soberanistas de los nacionalismos periféricos, acentuadas también por las consecuencias de ésta. La alusión ambigua a un “estado federal”, del que cada sector del partido da una versión, ya se ha visto, por ejemplo en las elecciones catalanas, cómo es recibida.

Como (casi) último recurso, el decadente PSOE, apoyado en la muleta de IU, quiere agarrarse a Andalucía y a los símbolos andaluces, entre ellos el 4-D, como a un salvavidas, tratando de convertirlos en la trinchera “para defender el Estado de las Autonomías”, es decir, para que continúe lo que hay, que, al menos a ellos, les ha ido bastante bien. Pero, ¿podría afirmarse con rigor que le ha ido bien a Andalucía cuando ésta, 35 años después de aquel 4-D, sigue teniendo, con diferencia, los más altos índices de desempleo y pobreza del conjunto del Estado Español y vuelven a verse obligados a emigrar nuestros jóvenes?

Agarrarse a aquella fecha y tratar de envolverse en la bandera de Andalucía es el medio elegido por los socialistas para reafirmar su naturaleza de partido nacionalista español sin hacerlo explícito (entre otras cosas porque ese espacio se le reconoce como propio al PP). Pero ello les obliga a desnaturalizar la significación del 4-D y el 28-F, presentándolos como si hubieran sido dos momentos en los que Andalucía tomó el timón en nombre de España, poco menos que para salvar a ésta, cuando en realidad el pueblo andaluz se reafirmó como tal y luchó por sí y para sí.

La segunda razón es que estamos en una crisis no sólo financiera, económica y social sino también de una enorme envergadura política: asistimos a la quiebra del sistema partitocrático y bipartidista que ha caracterizado los treinta y cinco años de la Segunda Restauración Borbónica. Hay múltiples evidencias de ello. El PP, en el Gobierno, pierde velozmente apoyo ciudadano pero lo pierde aún más el PSOE en la oposición. Los líderes de esos dos partidos pilares del sistema cuentan, al día de hoy y según las encuestas más acreditadas, con poco más del 20% de confianza, sumando los apoyos de ambos.

La separación de poderes es sólo un mito, dado el sistema de cupos partidistas en todos los ámbitos y el intervencionismo constante del Gobierno de turno en la Justicia, por ejemplo a través de indultos vergonzosos como el reciente a cuatro policías condenados por torturas o el que concedió el Gobierno anterior al número dos del Banco de Santander. La corrupción política no es algo excepcional sino que afecta a todo el sistema como una carcoma. Las instituciones representativas se muestran irrelevantes, como en el caso de la comisión investigadora de los ERE. La Constitución se reforma sin referéndum popular ni debate parlamentario sino en una cena entre los secretarios generales de los dos partidos mayoritarios. Y todos recortan o reforman (que es lo mismo), sea por convicción o sea, como otros dicen cínicamente, por imperativo legal. Ante todo ello, la desafección al sistema es ya generalizada…

La recuperación oficial del 4-D hay que enmarcarla en este contexto y sólo puede entenderse dentro de la escenificación de la propuesta del Griñán presidente del PSOE de un “Pacto por Andalucía”, cuyo sentido real sería el de un pacto político-social “por España” y en defensa del sistema económico neoliberal vigente. Un pacto al que pretende incorporar no sólo a organizaciones políticas sino a la sociedad civil andaluza, llamando incluso a una movilización popular el próximo 28-F. Seguro que le dirán que sí, de forma entusiasta, su vicepresidente Valderas, los dos grandes sindicatos y la gran patronal. Para la Junta, CCOO, UGT y la CEA equivaldría al octavo Acuerdo de Concertación Social en menos de veinte años. ¿Sería mucho pedir que nos presentaran los resultados tangibles, en cuanto al empleo, las condiciones de trabajo, el modelo productivo, etc de los siete anteriores, más allá de la evidencia del trasvase de dinero público a las citadas organizaciones? Y se pretende, además, incorporar a asociaciones ciudadanas, ONGs, profesionales de la cultura, etc. Todos “por Andalucía”, o mejor, tras la pancarta con ese lema, vaciado de contenido, que llevarán Griñán, Valderas y otros personajes, muchos de ellos directos responsables de la dramática situación en la que se encuentra buena parte del pueblo andaluz. A ver quiénes pican, y quienes no, el anzuelo de este nuevo cuento.

08
Dic/2012

El sevillano Antonio Machado: un siglo de proyección

Álvaro Romero Bernal / Doctor en Periodismo y profesor de Literatura
Este año de penuria que estamos a punto de cerrar se celebran los centenarios de muchas paradojas surgidas de la mezcolanza entre la grandeza y el desastre, como el hundimiento del Titanic o la muerte del explorador inglés Robert F. Scott, que no sólo se desilusionó cuando llegó al Polo Sur creyendo ser el primero y descubrió que cinco semanas antes ya había clavado allí su bandera noruega Amundsen, sino que murió junto a toda su expedición al intentar regresar. También en el ámbito de la Cultura Española coinciden las efemérides paradójicas, pues en 1912, el año en el que asesinan –como ya era macabra costumbre, tras los casos de Prim o Cánovas– al mismísimo presidente del Gobierno, José Canalejas, nuestro país parecía consolidar un nuevo estatus de potencia arruinada para siempre en el que germinaban, sin embargo, algunos de los regeneracionistas llamados a marcar un hito fundamental en la Historia de la Autocrítica, como Joaquín Costa, Ángel Ganivet o Francisco Giner de los Ríos, entre otros incómodos intelectuales de los que nunca aprendimos lo suficiente, como se demuestra cien años después en este mismo país que, paradójicamente, se empobrece de la noche a la mañana cuando se creía ridículamente rico.

Y en aquel contexto de crisis secular cuya dosis de pesimismo había dejado por escrito la Generación del 98 y cuya aportación más esperanzadora trataban de pasar a limpio estos regeneracionistas adelantados a su época, surge un poeta sevillano, nacido bajo la cítrica influencia de un limonero en flor, para personalizar toda la sensatez y toda la sensibilidad de que es capaz el ser humano justamente en un año (1912) en el que él, Antonio Machado Ruiz, creía tener motivos para abandonarse por el terraplén de la desilusión. Le bastaba uno: había muerto en la flor de la vida el amor de su vida, Leonor Izquierdo, la quinceañera con quien el autor de Campos de Castilla se había casado tres años antes sin poder perpetuar la felicidad sino en los octosílabos de su nostálgica imaginación: “Sentí tu mano en la mía, / tu mano de compañera, / tu voz de niña en mi oído / como una campana nueva, / como una campana virgen / de un alba de primavera. / ¡Eran tu voz y tu mano, / en sueños, tan verdaderas!”. Pues precisamente en 1912, hace ahora un siglo, la temprana muerte de Leonor y el regreso del depresivo Machado a Andalucía –de Soria a Baeza– catapultan al poeta sevillano como una voz imprescindible de nuestra modernidad.

Su primer libro, Soledades, de corte modernista, y hasta la primera edición de Campos de Castilla, de 1912, no hubieran bastado para colocarlo en el Parnaso de nuestros escritores fundamentales. Y fue la muerte de Leonor el revulsivo que nos devolvió a Machado a Andalucía para emprender una senda de maduración filosófica y depuración estética. Las felices consecuencias se fueron sucediendo. Primero, se enriqueció el propio poemario del paisaje castellano por antonomasia con la incorporación del llamado Ciclo de Leonor y el añadido de los proverbios y cantares y algunos de los poemas de crítica social española más memorables de nuestras Letras modernas, y se publicó definitivamente en 1917.

En esta última edición se podían leer versos de punzante profecía y de odioso e inevitable bucle nacional como los siguientes: “La España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y alma inquieta, / ha de tener su mármol y su día, / su infalible mañana y su poeta”; y también… “Mas otra España nace, / la España del cincel y de la maza, / (…) / Una España implacable y redentora, / España que alborea / con un hacha en la mano vengadora, / España de la rabia y de la idea”. Segundo, Machado abunda en su faceta sentenciosa con Nuevas Canciones (1924). Y tercero, demuestra ser un pensador de primer orden al publicar en vísperas de la Guerra Civil Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo.

El nuevo libro en prosa era una compilación de ensayos publicados años antes en periódicos madrileños en los que, a través de un alter ego, reflexiona sabiamente sobre Literatura, Política, Arte, Filosofía y Cultura en general, es decir, sobre la Vida, con el aval de quien ha vivido tanto…
Pero, como decíamos al principio, toda esta riqueza expresiva se empieza a concatenar en Machado a partir del lánguido año de 1912, tal vez el menos indicado para haber garantizado la prolijidad de un poeta melancólico que, desde su Sevilla natal, jugaba al modernismo y al intimismo radicales incluso cuando pasaba por cualquier floristería de la gélida Castilla: “Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! / (…) / Pobre limonero de fruto amarillo / cual pomo pulido de pálida cera, / ¡qué pena mirarte, mísero arbolillo / criado en mezquino tonel de madera! / De los claros bosques de la Andalucía, / ¿quién os trajo a esta castellana tierra / que barren los vientos de la adusta sierra, / hijos de los campos de la tierra mía?”. ¿Y a él? ¿Quién lo llevó por los derroteros castellanos…, esa metáfora pura de esta España nuestra? (Su puesto de profesor de francés en un instituto soriano fue sólo la excusa…) Tal vez su destino inapelable de poeta español marcado por la paradoja y el maltrato postreros, el mismo sino que lo acabaría exiliando allende los Pirineos, para morir entre sus soledades, poco antes de que terminara a este lado la balacera fratricida, en pleno invierno del 39…

El año de un poeta no es el de su nacimiento ni el de su muerte, sino el de su proyección hacia el mundo, el de su conversión en una voz universal porque dice como nadie lo que todos quieren decir. Y ese año para Antonio Machado fue 1912. La Universidad Internacional de Andalucía lo celebró en Baeza hace poco más de un mes con un congreso internacional que indagó mucho y bien en la vida y la obra de este sevillano colosal. Pasado un siglo, Sevilla –tan ingrata– sigue teniendo con él deudas también colosales.

07
Dic/2012

Las ciudades en el centro del debate

Johannes Hahn / Comisario europeo de Política Regional
Todos sabemos que Europa está en crisis, por supuesto económicamente, pero también nos enfrentamos a otros profundos retos, como el cambio climático o la cohesión social. Si Europa puede encontrar respuestas a estos retos en sus ciudades, entonces estaremos en la vía adecuada para solucionar estos desafíos en todo el territorio de la Unión Europea.

Más de dos tercios de los europeos viven en ciudades como Sevilla. En las ciudades es donde se concentran las oportunidades y las amenazas de Europa. Es en las ciudades donde se encuentran la delincuencia, las drogas, las comunidades marginales, las disparidades entre ricos y pobres, pero ellas son los motores que impulsan la innovación, la prosperidad y la cultura. Si bien las ciudades nos aportan algunos de nuestros problemas más graves, las medidas adoptadas en las ciudades para afrontarlos son las que tienen una mayor incidencia. Tomemos el cambio climático: en las ciudades, debido al alcance de la actuación en el transporte inteligente y las soluciones habitacionales, el consumo de energía es ciertamente inferior al de las zonas rurales.

A pesar de ello, las ciudades tienen que asegurarse de que su voz se oye. Tienen que situarse en el centro del debate político de la Unión Europea. Creo que se han ganado el derecho a estar ahí. En Sevilla podemos comprobar qué tipo de iniciativas dinámicas pueden ofrecer las ciudades. Por ejemplo, los cambios demográficos, y los retos que suponen en términos de sanidad, inclusión y efectos en la economía local se han abordado en un proyecto respaldado por el programa financiado por la UE URBACT, red de intercambio de ciudades europeas que promueven un desarrollo urbano sostenible.

El proyecto Active A.G.E adopta enfoques realmente innovadores para capacitar a la generación de edad más avanzada: fomenta que ejecutivos, gestores o expertos de todo tipo de ámbitos empresariales, ya jubilados, se conviertan en mentores de jóvenes emprendedores, pequeñas o medianas empresas y empresarios. Es un modelo de crecimiento integrador para muchas ciudades europeas.

No obstante, hay que asegurarse de que se utiliza correctamente este tipo de conocimientos y experiencia conseguida sobre el terreno. Es preciso un mayor papel para las ciudades. La UE está actualmente debatiendo su presupuesto para los próximos siete años. Mientras siguen estos difíciles debates, tenemos que comenzar a planificar la siguiente generación de proyectos respaldados por inversiones de la UE.
Considero que las ciudades deben participar activamente y de manera destacada en los debates para fijar las prioridades de los nuevos programas. En torno a un tercio de los fondos regionales de la UE se gastan en zonas urbanas. Aunque no todos los Estados miembros de la UE están de acuerdo, me gustaría que las ciudades adoptaran un papel más significativo en la gestión de estas inversiones, la realización de sus propios proyectos y en la búsqueda de un reparto más equitativo. Las ciudades deberían presionar para asumir esta responsabilidad.
Tanto en el campo del transporte como en el del medio ambiente, de la investigación o del empleo, resulta esencial que adoptemos un enfoque integrado, que tenga en cuenta el carácter específico de nuestras ciudades, las oportunidades concretas, así como sus necesidades. Como Comisario de Política Regional, mi deseo es que las ciudades tengan un reconocimiento en la escena europea. Europa no puede salir de la crisis sin la activa implicación de las ciudades, como Sevilla. Es, no obstante, preciso que las ciudades se enfrenten ellas mismas el reto, que desempeñen su papel en la mejora de las vidas, no solo de sus propios habitantes, sino en beneficio de los ciudadanos de todo el país y de Europa en su conjunto.

03
Dic/2012

Política desde la izquierda

Giner Iglesias / Cedis Andalucía*

Cedis es una asociación para la elaboración de estudios, la difusión de ideas y la organización de actividades formativas relacionadas con Andalucía y con los valores del socialismo. Firman bajo un nombre colectivo, “Giner Iglesias”, en homenaje a Giner de los Ríos y Don Pablo Iglesias. El grupo está constituido, actualmente, por: Salvador Durbán, Guillermo Gutiérrez, Francisco Moreno, Antonio Ojeda, Eduardo Rejón, José Rodríguez de la Borbollan, José María Romero y Fernando Soto Martín. “Todos tenemos más de 45 años…, pero pensamos que tenemos cosas que decir”.

Malos tiempos para la Política. Y sin embargo es la hora de la Política. No confundir Política con partidos políticos ni, por supuesto, con “políticos”. Un poco más abajo nos referimos a esos instrumentos de hacer política que son los partidos; en particular, el partido socialista, y a los hombres y mujeres que los integran.
La Política, con mayúsculas, se ocupa de la organización del Estado; de su estructura y de sus prioridades. Sólo si se puede prescindir del Estado, se podría prescindir de la Política. Ahora bien, ¿se puede obviar al Estado? El ser humano, en tanto que “ser social”, necesita del Estado, del poder organizado, ya adquiera éste la forma de “clan”, de “tribu”, de “nación”, o la forma de Estado moderno. El Estado es hoy el único freno posible ante la voracidad enloquecida del mercado, que ha roto el pacto social y convierte en mera mercancía la dignidad humana, mediante el desmantelamiento de los derechos sociales colectivos.
Por tanto, convengamos que la Política es parte sustancial de las relaciones entre las personas y que los hombres y las mujeres, individual y colectivamente, han de ocuparse de la Política.

tribDENTRODe hecho, a lo largo de la historia, siempre ha habido alguien que ha hecho política. Son precisamente, los que aspiran a tener el monopolio de la legitimidad, sea esta de origen “divino” o como consecuencia del poder del dinero o de las armas, los que niegan al conjunto de la sociedad y por tanto, a los seres humanos que la integran, la capacidad y el derecho de hacer política.
La negación de la Política conduce al totalitarismo, y por desgracia en Europa ya padecimos las terribles consecuencias de los regímenes totalitarios de, Hitler, Mussolini, Franco y Stalin

Los partidos políticos no son obviamente, el único instrumento para participar en la vida política y el PSOE no es por supuesto, el único partido desde el que impulsar políticas de izquierda. El PSOE es “solamente” el más importante partido de la izquierda española desde que se fundó en 1.879. Conviene recordarlo porque, así como “los pueblos que no conocen su historia, están condenados a repetirla”, las organizaciones que no conocen su historia están condenadas a moverse según de donde sopla el viento.
Desde que un grupo de trabajadores encabezados por Pablo Iglesias, mayoritariamente tipógrafos, abrazaran el marxismo y bajo la influencia de Paúl Lafargue, fundaran el PSOE, este ha mantenido unas claras señas de identidad en defensa de la Libertad y la Igualdad. El PSOE, ha sido siempre, un partido identificado con los intereses de los trabajadores, de las clases populares, en un sentido amplio.

Esta identificación es sin duda condición necesaria para que un partido impulse políticas transformadoras. Ahora bien, no olvidemos que las relaciones sociales son, en gran medida, reflejo de las relaciones económicas. Para Engels “la estructura económica de la sociedad en cada época de la historia constituye, la base real cuyas características explican en última instancia, toda la superestructura integrada por las instituciones jurídicas y políticas…” y que por tanto; la raíz, el núcleo de la acción política de un partido que aspire a transformar la sociedad, debe ir dirigido precisamente a incidir en la estructura económica.

A nuestro juicio, en los últimos años, quizás los últimos veinte años, el Partido Socialista ha puesto el mayor énfasis en políticas dirigidas a la defensa de los derechos civiles de los ciudadanos. No se nos entienda mal, estas políticas dirigidas a resolver profundas injusticias en nuestro país, eran absolutamente necesarias y además se han manifestado de una formidable eficacia para establecer unas relaciones sanas entre la ciudadanía. Ahora bien, por poner un ejemplo; la encomiable lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, no puede abordarse, dejando en segundo plano la lucha por la igualdad entre ricos y pobres, sean estos hombres o mujeres.
El ideario socialista recoge clara y rotundamente estas aspiraciones. Para contribuir a transformar la sociedad, esta es efectivamente una condición necesaria; necesaria pero no suficiente. Es preciso asimismo que los destinatarios de estas políticas, perciban al partido como un instrumento útil para alcanzarlas.

Históricamente el PSOE ha venido siendo percibido por la ciudadanía como un partido útil. Es más, no sólo útil, sino también querido y respetado por una gran mayoría de ciudadanos.
Para que un partido de izquierdas sea útil a las personas a las que dirige su acción política, ha de ser útil en las instituciones y en el día a día. Útil en el Parlamento, en los ayuntamientos, pero también útil en los sindicatos de clase, en los barrios, en la universidad, en las casas del pueblo.

He aquí el segundo de los errores del PSOE. La presencia institucional ha eclipsado la presencia entre los ciudadanos. Es obvio que desde la izquierda y en democracia, se ha de hacer política desde las instituciones; pero sin olvidar en ningún caso la militancia social, de lo contrario se produce una brecha entre partido y ciudadanía, que hace inviable la imprescindible identificación entre los que formulan las políticas y aquellos a los que van dirigidas.
Hasta aquí, una reivindicación de la Política y del PSOE como instrumento de hacer política. Dediquemos ahora unas líneas a “los políticos”, una expresión que ha hecho fortuna en los últimos tiempos y que, usada en términos peyorativos, descalifica injustamente a muchos hombres y mujeres que honestamente dedican su actividad a las tareas políticas.
En el Teatro Campoamor de Oviedo, Julián Besteiro pronunció un discurso en el primer aniversario de la muerte de Pablo Iglesias. Las palabras de Besteiro cobran rabiosa actualidad:

“Claro es que para ser socialista hay que serlo de verdad y proceder como tal, y claro es que al Partido Socialista no se le puede pedir que sea otra cosa distinta de lo que es…” Es decir; para Besteiro, pensador, filósofo, catedrático de ética, había una relación directa entre lo que se es y lo que se hace. Los socialistas han de ser ejemplares. Y hay que dar ejemplo de lo que se es a través de los propios actos y de la propia vida. Así lo entendieron y así lo practicaron nuestros mayores, de los que aprendimos y a los que nos debemos.

Los socialistas actuales tienen sin duda, un compromiso con la España actual; un compromiso con los jóvenes, pero también y no lo pueden olvidar, tienen un compromiso con su historia. Un compromiso con miles de hombres y mujeres que entregaron lo mejor de sus vidas a la defensa de los intereses colectivos.
Sin duda alguna, el divorcio que en los últimos años se ha producido entre los jóvenes y la política, tiene mucho que ver con como perciben ellos lo que la política les transmite. Reflexionemos sobre ello y contribuyamos a devolverles, cuando menos, el respeto por la Política.

*Cedis es una asociación para la elaboración de estudios, la difusión de ideas y la organización de actividades formativas relacionadas con Andalucía y con los valores del socialismo. Firman bajo un nombre colectivo, “Giner Iglesias”, en homenaje a Giner de los Ríos y Don Pablo Iglesias. El grupo está constituido, actualmente, por: Salvador Durbán, Guillermo Gutiérrez, Francisco Moreno, Antonio Ojeda, Eduardo Rejón, José Rodríguez de la Borbollan, José María Romero y Fernando Soto Martín. “Todos tenemos más de 45 años…, pero pensamos que tenemos cosas que decir”.

01
Dic/2012

Saltar sin red

veronica_perezPor Verónica Pérez. Secretaria de Política Institucional del PSOE de Andalucía

En Andalucías, las familias también caen, pero caen en esa red que les hará más fácil levantarse.

Siempre que veo a los trapecistas pienso que terminarán por caer en esa inmensa red de seguridad que se extiende bajo sus acrobacias.

Es una red casi invisible, que no se percibe a menos que te fijes y que muchas veces el espectador olvida, concentrado como está, en los ejercicios de los esforzados gimnastas.

Así, casi invisible de puro cotidiano, imperceptible por perenne, es la red de seguridad que ha acompañado a la ciudadanía hasta ahora, una red de servicios públicos, de educación, sanidad y servicios sociales que les ha servido para tener la seguridad de que, si algún día caen del trapecio, no se romperán la crisma contra el suelo.

Hasta ahora.

La red está cada vez más deteriorada, hay tremendos agujeros que dejan ver a las claras el abismo que se extiende debajo, hay cabos deshilachados y otros que, definitivamente han perdido su anclaje.
Y los trapecistas cada vez tienen más dificultades para mantenerse en el aire.

Cuando una familia, y digo bien, una familia pierde su empleo, queda suspendida en el aire, en una especie de limbo asfixiante que les impide afrontar no sólo el futuro, sino la cotidianeidad.

Hasta ahora esa familia podía esperar caer suavemente en la red antes de volver a montar en el trapecio, ya no, ese momento infinito en que te ves caer se ha convertido en una suerte de lotería macabra.

ninos¿Caeré dentro o me colaré por uno de los agujeros?

Sin trabajo, los servicios públicos se convierten en el último recurso para afrontar la cotidianeidad con cierta garantía. Comedor escolar, transporte escolar, libros de texto, atención sanitaria. Servicios hasta ahora al alcance de todos, hasta ahora.

Pensemos, por un momento, en esas madres, sin ingresos, desesperadas por encontrar un trabajo imposible, que ven cómo el IVA ha multiplicado por dos un carro de la compra cada vez más escaso, que ven como las facturas de la luz, el agua y el mercado cada vez abultan más.

Facturas por pagar que, junto a la hipoteca, se comen la prestación por desempleo, facturas que se pagan con el miedo en el cuerpo porque ni las grandes empresas de servicios ni los bancos entienden de paro, ni de baños calientes con muñecos, ni de dibujos animados, ni de luz para leer el último cuento antes de ir a dormir.

Habrá quien piense que 10 céntimos más por un medicamento no es dinero, y que cincuenta céntimos más por la leche y el pan lo puede asumir cualquiera y que tres euros más en la factura de la luz no es nada y que 3,80 al día por llevar un ‘tupper’ al colegio no es dinero, no más que un desayuno en el bar… Y así, suma y sigue…

Y así, cada día hay menos red y más agujeros y la familia caerá o no. Depende.

Depende de dónde vivas, depende de quién gobierne, depende de la sensibilidad de quién tenga en sus manos decidir, en el peor momento de la crisis, proteger a la ciudadanía o no.

Si vive en Andalucía, la familia seguirá pagando más por la luz, pero tendrá comedor escolar que garantice, al menos, una comida decente. Seguirá pagando más por el agua, pero sus hijos tendrán libros de texto gratis. Seguirá pagando más por el gas, pero sus hijos tendrán transporte escolar y ordenadores y podrá ir a la universidad porque las tasas no se lo impedirán.

En Andalucía, las familias también caen, pero caen en esa red que les hará más fácil levantarse.

En Andalucía la red resiste, a duras penas, pero resiste. Simplemente por el empeño, la cabezonería y el compromiso de un gobierno que ha firmado un pacto con la ciudadanía, un pacto de respeto, igualdad, justicia y solidaridad, el mismo pacto que los socialistas firmamos hace 130 años y que sigue intacto.