Monthly Archives: Agosto 2012

28
Ago/2012

Enterrar millones, especialidad sevillana

Ángel Fernández Millán

La demolición de la que iba a ser biblioteca universitaria en el Prado de San Sebastián y su coste de nueve millones de euros confirma una de las especialidades o fijaciones de la ciudad que no es otra que la de enterrar millones de pesetas o euros en obras públicas frustradas, inacabadas o infrautilizadas. Los numerosos  ejemplos dan para una nueva ruta turística que muestre los despropósitos y disparates que Sevilla y sus clases dirigentes se han permitido en las últimas décadas a costa del dinero público.

Desde que el alcalde Manuel del Valle suspendió las obras del primer trazado del Metro –y enterró cientos de millones– hasta hoy, los hitos de esta patología se han sucedido sin interrupción: Estadio Olímpico apenas sin utilizar, edificio administrativo municipal en El Prado  junto a la estación de autobuses  (que paró Monteseirín, con indemnización a la empresa correspondiente incluida), Acuario del Puerto, sin terminar; Auditorio de la SGAE, en la Isla de la Cartuja (terminado y sin uso)…

Es tal la querencia por el disparate que hay sectores de la sociedad sevillana al borde del ataque de nervios  porque no se haya paralizado o demolido la Torre Pelli. La tendencia descrita convive en aparente armonía con la incapacidad para encontrar usos sostenibles a recintos o edificios como la Fábrica de Artillería, el Pabellón del Futuro en la Cartuja o los terrenos de Tablada.

No sé si se trata de una locura colectiva o de la conjura de los necios en el poder, pero la tendencia se consolida y la sociedad sevillana en su conjunto tendrá que plantearse si acaba con la enfermedad o la convierte en una nueva tradición.

21
Ago/2012

Osuna o la promoción de los emprendedores

Ángel Fernández Millán, periodista

Varias iniciativas emprendedoras se dieron cita el martes pasado en el hostal Five Gates (http://www.fivegates.es) de Osuna para darse a conocer y promover la ciudad como destino turístico. El motivo: una primera cata de café, dirigida por el barista Antonio Manuel Chavarría, que regenta la cafetería Mr. Chava y es campeón ibérico de 2009, con la colaboración del Aula del Café de la empresa malagueña Cafés Carambuco (http://www.carambuco.com).
La promotora del encuentro fue una empresaria local, Rosario Sánchez, que coordinó la colaboración de la Asociación Cultural Puerta de Teba, que organizó la visita guiada y teatralizada al Museo de Osuna de la mano de José Carlos Galindo Moncayo; los aceites 1881 (http://www.1881.es), a través de Manuela Martín; el convento de San Pedro, con sus dulces artesanos, y la Taberna Raspao (tabernaraspao.jimdo.com) con sus tapas.

La reunión sirvió para descubrir propuestas modélicas como el Hostal Five Gates (Cinco Puertas), la cafetería Mr. Chava, los dulces de las monjas de la calle del Cristo, el magnífico museo municipal o las buenas tapas de la ciudad, pero también para hacer networking entre los participantes: periodistas, blogueras de viajes, fotógrafos y profesionales de empresas relacionadas con las nuevas tecnologías de la información, que contribuyeron con sus ideas a encontrar vías alternativas para comercializar los recursos de Osuna y su comarca. Se comprobó cómo compartir el conocimiento y las experiencias resulta más eficaz que competir entre los que tienen objetivos similares.

Para mí lo más importante fue constatar cómo se puede hacer promoción turística sin ayudas públicas, trabajando en equipo, utilizando las redes sociales para buscar clientes y encontrar nuevos nichos de mercado, derrochando esfuerzo e imaginación para superar una coyuntura de crisis que afecta especialmente a los destinos del interior y fuera de los circuitos de los grandes operadores multinacionales.

Además, la receta de Osuna es replicable en muchas otras localidades andaluzas en las que los recursos endógenos son abundantes, pero están faltos de comunicación y promoción. Se ha invertido mucho en dotaciones e infraestructuras, pero muy poco en darlas a conocer dentro y fuera de Andalucía.

20
Ago/2012

Pero qué farisaicos, somos, sois, son

Sanlúcar de Barrameda, 14 de agosto del 2012. Kechu Aramburu del Río. Ex eurodiputada.

ESPAÑA SINDICATO CRISIS

O estabais muy desocupados, o han faltado noticias impactantes, o incluso disuasorias porque los juegos olímpicos terminaron, o a lo mejor es que el sistema se asusta cuando lo rozan.

O quizás lo que parecía una anécdota, protagonizada por unos cuantos jornaleros, más uno y otro, como todos los veranos, en su cultura de recordarnos que la “playa y la montaña” son lujos imperdonables, en medio de la pobreza severa. Justo este año, de piel y paisaje sensible, cuando precisamente parece que una España se desmorona y se desmonta, con una fractura económica y social, con pocos parangones en la historia contemporánea de este país, se provoca el encendido de todas las alarmas.

Conseguir ser titular, en lejanas franjas del planeta, portada en los grandes medios de comunicación, megatema en las tertulias televisivas y radiofónicas, chascarrillo en los bares, comidilla en las familias; y además competidor informativo del Íbex, de la prima de riesgo, de la bolsa, y del Banco Central Europeo, es extraordinariamente insólito. Y este aparente espejismo parece indicar que todo no está tan atado como se creía, y por lo tanto ahí está el manejo inadecuado, o no, de simbólicas iniciativas, de resistencia pasiva y desobediencia civil.

Hay un recurso legítimo, que consiste en el uso inevitable de las competencias “saber estar” y “saber representar,” mediante la aplicación del “manual de lo políticamente correcto”, pero en este caso, remarcar el desacuerdo en público o en privado por quienes no tenemos obligaciones de gobierno, desnaturaliza el debate, el debate necesario, oportuno y obligado, no sobre el dedo que señala la luna, sino sobre la luna misma. Pero asumamos cada uno el papel que nos toca, o el que consideremos, sin más culpa, ni disculpa, que la responsabilidad contraída. Por lo tanto no amplifiquemos, ni simplifiquemos, y sí demos la justa medida a las cosas, porque el rigor y la objetividad engrandece a las personas.

Este grupo de “forajidos”, cuasi testimoniales y aparentemente más potentes de lo aceptable, que han osado dirigirse a dos grandes superficies, con considerables superávit, además de emblemáticas porque están en la orilla de quienes progresan inadecuadamente con el negocio de la crisis. Ellos, con llamada in situ a la prensa, con flashes y micrófonos, para que se pudiera ver y oír en directo, y en diferido, cómo sacar unos carros con garbanzos y leche, no para alimentar a nadie, aunque también, sino para desenmascarar y denunciar la hipocresía de los atracos blanqueados a los que nos someten los gestores y promotores de la multiestafa, a los que se tutela y encubre como casi siempre, pero algo más sofisticadamente, repitiéndose la jugada de que robar una gallina tiene pena, y robar a lo grande tiene cobertura, aunque sea para amasar fortunas, a costa de generar más miseria.

Y mira por dónde el grito desesperado de unos desalmados y desarmados, utópicos porque plantean el derecho a comer casi todos los días, y que para colmo se les ocurre decir, “la tierra para quien la trabaja,” pone el dedo en la llaga ¡Qué insolentes!

La distorsionada irrupción en el escenario del ministro de turno, preocupado y ocupado de los grandes conflictos de interior y echando de menos al viejo TOP, envió a los propios a cazar sindicalistas “asalta súper”, y arrestarlos ejemplarizantemente, por los delitos de robo con violencia, pero sobre todo por el gran delito de resaltar la vulnerabilidad del poder, y muy especialmente por remover la postguerra, y recordarnos la clásica máxima, “quitarle a los ricos lo que les sobra, para darle a los pobres lo que les falta”.
Claro, claro, están poniendo en cuestión el Estado de Derecho, están rompiendo la convivencia democrática, han hecho llorar a una cajera y la han empujado (lo cual es impresentable), esto junto con la actitud cuatrera de los muchachos, nos da derecho para convertirlos en los “bandoleros del sur”, condenarlos mediática y penalmente, y mandarlos directamente a los leones, por querer dar lecciones sin nadie pedírselas.

Por supuesto que el itinerario que han elegido es peligroso, peligrosísimo, en primer lugar para ellos, que se la juegan, pero sobre todo porque pueden evidenciar demasiado los déficit de manera abrupta, y ante la fragilidad de las respuestas a la crisis, algunos sectores de la ciudadanía pueden decidir emularlos, ya que el hambre y la desesperación no conocen el miedo, y entonces sí, nos podemos acercar a umbrales “revoltosos”. Pero… lo realmente peligroso y punible son las conductas de las élites, que están expoliando impunemente a los ciudadanos de este país.
Recurrente guión, sin financiación prevista, para mi próxima película de ficción, que se llamará Asaltando con cuello blanco, donde los buenos son malísimos, y los malos son los buenísimos, los que imparten la justicia y el orden, vamos lo de la zorra cuidando el gallinero. ¿Será posible que consigan que las cosas sean como parecen y no como son?

13
Ago/2012

La democracia en la era de internet

JORNADASAmparo Díaz Ramos, Abogada especializada en violencia de género.

El ser humano ha cambiado. Las Nuevas Tecnologías nos han aportado un conocimiento sobre nosotros mismos, –y nosotras– y una posibilidad de vida y de cambio físico y mental, como nunca antes hemos tenido. Las Técnicas de Información y Comunicación han llevado a cabo una verdadera revolución, hasta el punto de que nuestra sociedad se define actualmente como “era de internet”. Estos cambios repercuten en lo que llamamos derechos humanos, porque han mutado totalmente la dimensión de lo que ya existía, o se reconocía formalmente como tal, se han creado nuevos conceptos y también han surgido nuevas preguntas y retos. ¿Para qué y hasta dónde debemos usar nuestras posibilidades actuales? ¿Cuándo debemos dejar de prolongar una vida? ¿Cuando debemos dejar de modificarnos físicamente? ¿Cuánto es aconsejable compartir de nuestra intimidad?

Incluso nuestras necesidades básicas, en las que se fundamentan todos los derechos, han mutado. Ya no nos basta con sentirnos libres para comunicarnos en nuestro entorno. Necesitamos sentirnos libres y capacitados para comunicarnos a través de internet por todo el mundo y, si nuestra capacidad personal lo permite, generar cambios a nivel global. El mundo están cambiando, como nunca, al ritmo de nuestros pasos. Ahora concebimos el acceso a internet como un derecho humano imprescindible, como parte de nuestra esencia. Tenemos más poder y más responsabilidad de la que tuvieron nuestras abuelas y abuelos.

El propio concepto de desarrollo personal se ha trasformado, y lo mismo está sucediendo con los derechos asociados al desarrollo en la comunidad. Ahora el papel de la ciudadanía en la política no se reduce a votar de vez en cuando: podemos fomentar procesos democráticos y deliberativos en nuestro entorno, generar debates políticos que lleguen a cambiar la agenda de quienes tienen cargos políticos. Podemos dejar de ser menos oyentes del discurso de una minoría privilegiada y hacer oír nuestras voces. Podemos trascender la reflexión y el debate para pasar a la acción orquestada a través de internet.

ESPAÑA-INTERNET-EVENTOLas Técnicas de Información y Comunicación y las Nuevas Tecnologías han creado nuevas formas de ejercer los derechos y están provocando un cambio relevante en la forma de ejercerse la democracia. La ciberciudadanía y la teledemocracia están a nuestro alcance. Hay muchas personas que no están unidas en partidos políticos pero conectan en la Red con proyectos comunes. Basta con mirar el proceso de elaboración de la nueva Constitución en Islandia, la retransmisión de las sesiones del parlamento Vitoria-Gastei. O la forma de hacer política práctica y participativa (en comunidad-para la comunidad) que se está llevando a cabo en Jun, un pueblo de Granada, gracias a la iniciativa de su alcalde, pero también gracias al entusiasmo y responsabilidad de la ciudadanía. Esta transparencia política y participación ciudadana es posible porque las Nuevas Tecnologías y las Tecnologías de la Información y de la Comunicación no solamente están al alcance de un gran número de personas sino que han cambiado nuestra idea de lo que es posible y de lo que no lo es. Ahora sabemos y sentimos que podemos generar impulsos y provocar cambios, como nunca antes. Y los políticos y políticas que desean trabajar por la comunidad pueden hacerlo con una conexión con la ciudadanía que hace tan solo diez años era impensable.

Pero no todo es bueno. También estamos asistiendo a una sobredimensión de la mezquindad y crueldad humana: utilizando a las Técnicas de Información y Comunicación se han creado vías veloces de difusión de lacras como el machismo, el acoso –de cualquier signo– el racismo, la xenofobia, y la pederastia. En no pocas ocasiones nuestros adolescentes son captados a través de internet para ser abusados y explotados sexualmente, y las mujeres ofrecidas en anuncios como mera mercancía para el ocio masculino. Estas nuevas vías de vulneración de derechos humanos, están causando daños a numerosas personas y son el lado oscuro de la era de internet.

Frente a todo lo bueno y lo malo de la nueva era, el derecho es más lento que un caracol. Nuestro Código Penal, a pesar de sus numerosos parches, sigue siendo un texto anticuado. El derecho a la Cultura, el Derecho a la Propiedad, el Derecho a la Seguridad, el Derecho a la Libertad, y tantos otros cuyas vulneraciones sanciona el Código Penal, están cambiando vertiginosamente mientras el Código apenas se inmuta, nuestra Constitución se trasforma pero solo para limitar en la práctica los derechos de la clase media y baja, y nuestra estructura democrática no es más que un traje que se nos ha quedado pequeño.

Es lamentable la escasa capacidad de respuesta –salvo honrosas excepciones– ante las Nuevas Tecnologías y las Técnicas de la Información y Comunicación de quienes crean leyes (y de quienes ayudan a cumplirlas). Pero no debemos olvidar que el concepto de los derechos humanos y el de la democracia no pertenece ni a profesionales del derecho ni a profesionales de la política, ni mucho menos a falsos videntes de la economía: los derechos humanos y la democracia son una conquista de la sociedad en constante evolución. La crisis de nuestro sistema económico no debe servir para impedir que la revolución social a través de internet llegue a las estructuras política. Al contrario, ahora es el momento de aprovechar el impulso de la nueva era para engrandecer los derechos humanos y la democracia.

09
Ago/2012

Somos Facua y nadie va a callarnos

Rubén Sánchez

Nunca, en nuestros más de 30 años de historia, ninguna empresa ni ningún gobierno ha sido capaz de callarnos. Hemos recibido amenazas, hemos sufrido discriminación, incluso hay quien ha intentado comprarnos. Pero aquí seguimos, con nuestros valores intactos y más fuertes que nunca. Porque cerca de 100.000 socios y millones de ciudadanos que confían en nosotros nos arropan.

Porque cuando en 1981, Paco Sánchez Legrán puso los cimientos del proyecto de lo que hoy es Facua-Consumidores en Acción, lo hizo con un único objetivo: la lucha contra los abusos. Abusos de empresas contra los derechos de los consumidores. Y abusos de gobiernos y partidos políticos que no cumplen lo que prometen y traicionan a los ciudadanos que les han puesto en el poder para que velen por sus intereses.
La independencia ha sido siempre una de nuestras principales señas de identidad, plasmadas en un código ético que forma parte de nuestros genes.

Nadie va a ponernos de rodillas, no vamos a traicionar a los ciudadanos. Somos combativos, somos solidarios, somos rigurosos y, sobre todo, somos incomparables. Nadie ha logrado ponernos de rodillas. Hacerlo sería una traición a nuestros principios, una traición a los ciudadanos.

Nuestras críticas a los sucesivos gobiernos que ha tenido España nos han costado ser excluidos de órganos de consulta y representación de los consumidores, como también han provocado que nos redujesen las subvenciones públicas a las que constitucionalmente tenemos derecho, en favor de otras organizaciones menos molestas, dóciles e incluso plegadas al poder. Es el precio de la independencia.

Durante los cuatro años del segundo Gobierno de Zapatero, Facua recibió solo un tercio de las subvenciones que otras asociaciones de consumidores. Lamentablemente, la distribución del dinero público destinado a las subvenciones a las organizaciones de consumidores –cantidades ridículas si se comparan con las que legítimamente reciben sindicatos, patronales empresariales, partidos políticos y otras ONGs…– nunca se ha basado en criterios objetivos, en función de los niveles de intervención en el mercado, relevancia social, número de socios de las organizaciones que lo reciben. En definitiva, de la representatividad de las asociaciones.

El dinero de todos los ciudadanos es sagrado. Porque para nosotros, el dinero público es sagrado. Es dinero de todos los ciudadanos. Y lo revertimos en la sociedad desarrollando acciones en defensa de los consumidores. Acciones que podrían provocar que las arcas públicas recuperasen diez o cien veces más de lo aportado si los gobiernos cumpliesen con su obligación de sancionar los abusos y fraudes que denunciamos.

El dinero público, como también el que nos aportan nuestros socios, nos permite defender a los consumidores de prácticas abusivas cometidas por las empresas, en ocasiones de forma masiva y hacer que recuperen cantidades cobradas ilegalmente. Cantidades que en ocasiones llegan a representar decenas de millones de euros, como ocurrió en 2009, cuando hicimos que las eléctricas devolviesen en varias comunidades autónomas lo que habían cobrado de más a millones de consumidores.

De consumarse la amenaza de ilegalización que hemos recibido del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, seremos expulsados de los órganos de consulta en los que representamos a los consumidores, dejaremos de ser consultados sobre el contenido de las normativas que afectan a los consumidores antes de que sean aprobadas y no recibiremos ni un céntimo del dinero que maneja para que las organizaciones de consumidores desarrollemos acciones en defensa de nuestros derechos.

No le gusta que critiquemos su falta de respuesta ante los fraudes. Es posible que al actual Gobierno no le guste que emprendamos esas acciones. No sea capaz de digerir que critiquemos, como hicimos con el de Zapatero, su absoluta falta de respuesta ante los macrofraudes que sufren los consumidores.

Pero si es muy grave que un Gobierno deje de un lado a los ciudadanos, favoreciendo los intereses de empresas que abusan de ellos, mucho más grave resulta que intente silenciar a una de las organizaciones que los representa, por el hecho de ser crítica con su papel.

La amenaza de ilegalización que hemos recibido de la Secretaria General de Sanidad y Consumo, Pilar Farjas, es un chantaje sin precedentes en la historia de la democracia, una escandalosa represalia por asumir la obligación que nos dicta la legislación que dice que vulneramos: defender a los usuarios. Nos exige que paralicemos, entre otras, todas nuestras acciones, reivindicaciones y campañas contra los recortes en la sanidad y la educación públicas.

Según el Ministerio de Sanidad, nuestras campañas contra los citados recortes “sobrepasan las fines” (sic) que “definen” a las organizaciones de consumidores. Su argumento es que nuestro fin “exclusivo” debe ser “la defensa de los derechos legítimos de los consumidores”.
Y parece ser que para este Gobierno, el acceso a la sanidad pública, la educación pública… no son “derechos legítimos” de los usuarios.

No sólo no tenemos prohibido opinar, sino que el Gobierno está obligado a consultarnos. En cualquier caso no sólo no existe ninguna ley que prohiba a una asociación de consumidores actuar en temas relacionados con la sanidad pública –como tampoco en la educación pública, la justicia…–, sino que la legislación obliga a las administraciones públicas a someter cualquier norma que afecte a los usuarios a la valoración de las organizaciones de consumidores -aunque sus opiniones no sean vinculantes-.
Pero, ¿y qué si hablamos de asuntos distintos de los derechos de los consumidores? ¿Acaso alguien puede prohibirnos que condenemos un atentado terrorista, que denunciemos actos de violencia de género o que mostremos nuestro rechazo a las guerras?
Nuestro fin principal es la defensa de los consumidores. Pero ningún Gobierno, ninguna ley, pueden recortarnos nuestro derecho a la libertad de expresión –como tampoco a la libertad de crítica ni la libertad de información–. ¿Le molesta al Gobierno que ejerzamos ese derecho para criticar políticas que consideramos contrarias a los intereses de los ciudadanos? Es lo que tiene la democracia, que quizás le quede grande a algunos.
Es la democracia lo que está en juego. Y es la democracia lo que está en juego cuando un partido llega al poder y comete el mayor fraude electoral de la historia, haciendo justo lo contrario de lo que prometió sin someter sus medidas al referéndum de los ciudadanos ni convocar elecciones para presentar un nuevo programa electoral que esta vez sí esté dispuesto a cumplir.

Como también peligra la democracia cuando un Gobierno autoritario decide no aceptar el ejercicio de derechos constitucionales por parte de la sociedad civil y opta por la represión amenazando por ilegalizar a quien levante la voz exigiendo que no se recorte todo aquello que durante décadas ha fraguado el Estado de bienestar.
Somos un contrapoder emergente que busca equilibrar el mercado a favor de los consumidores con la lucha contra los abusos de empresas y gobiernos. Somos consumidores en acción. Somos Facua. Y nadie va a callarnos.

Leer artículo completo en facua.org/blog

07
Ago/2012

La insostenibilidad del conocimiento

Kechu Aramburu, Eurodiputada

No quiero saber más, no debo leer más, ni libros, ni prensa, ni informes, no debo ver más telediarios, no debo oír más informativos, no debo estudiar más, no debo ni siquiera tertuliar.

Intelectualmente es insostenible saber y no poder escribir sin cruzar las líneas rojas, insostenible políticamente es saber y no poder hablar sin que las palabras tengan demasiados efectos colaterales; insostenible como ciudadana, conocer las entrañas del animal, y poder sólo lidiar, sin poder rematar; insostenible ver que los tuyos a veces también se equivocan, y no los puedes enmendar.

Igualmente insostenible, tener que incorporarnos al bloque de “ver, oír y callar”, bajo el satánico chantaje de que la comunidad internacional necesita asegurarse una España en paz y pacificada para no ahuyentar a los “mercados-inversores-especuladores”, a la sazón los mismos; insostenible ver las orejas al lobo, las barbas de tu vecino y no entender como no ponemos las nuestras a remojar.

Insostenible intuir que los silencios a medias se puedan tornar en complicidad con los hacedores; insostenible tener que ser obligadamente gandhiana, tener que esperar a que el mito de David y Goliat (Biblia- Libro de Samuel. 17, 4 – 50) madure; e insostenible es tener que rezar cada día, la laica jaculatoria, sobre que “el tiempo pone a cada uno en su sitio”.

Tengo la racional y epidérmica sensación, que en medio de este ciclón, que está a punto de llevarse casi todo, menos lo que está a buen recaudo, en “los subterráneos anti-crisis”, por decir la verdad y solo la verdad, sin tamizar, sin matizar, sin dulcificar, sin modular, sin enmascarar, podría ser tildada de delirante, de iluminada, de estrafalaria, podría incluso ser penalizada y ser sometida al silencio mediático.

La cuestión además, es que puedes no morirte de hambre, aunque los índices de miseria en estos momentos están en el 26,4 % en España, y en la comunidad autónoma de Andalucía la tasa supera el 30%, según un estudio de la (Agett), y esto es, el escalafón siguiente, al umbral de la pobreza, y el anterior a la mendicidad; ratificada la alarma por la acusación directa, y reciente, realizada por Naciones Unidas sobre las contra-reformas, que se están llevando a cabo en España, y están provocando un 21,8% de pobreza severa.

Pero lo insostenible humanamente es que, asociada al negocio de la estafa de esta crisis, hay una sórdida tragedia de dimensiones incalculables, la alarmante y provocada subida de un 30% del consumo de fármacos antidepresivos, y un 14% los tranquilizantes, derivados de estresantes conocidos, relacionados con problemas socio-económicos, la gula de estos antidepresivos representa, ni más ni menos que el 47% del gasto farmacéutico, en salud mental, según semFYC.

Y para terminar de avisarnos la OMS nos informa de que la depresión y la ansiedad serán las enfermedades número uno en el mundo desarrollado, en donde hasta la fecha se encuentra España, y esto más lo otro, más lo de más allá, culmina con una Unión Europea donde se suicidan 58.000 personas cada año, que ponen rostro a estas escalofriantes cifras.

Para no salirnos del guión de los depredadores, expertos en efectos secundarios de esta recesión, cultivan las ingestas culturales de alcohol y otras sustancias, que configuran junto a los correspondientes programas televisivos a tal efecto y otros suvenires sociales, la barrera más sibilina, y casi mejor orquestada del nuevo régimen, donde todo ello pertenece al coctel que suministran como “prozac político de la felicidad”, para que se esté ausente, pasivo, paralizado, anestesiado. Éste es uno de los verdaderos mimbres del ejército, que por omisión deja a una parte de la población, fuera de todos los combates.

No me ofendáis, no me puedo permitir el lujo de ser más ingenua, sois pocos pero armados hasta los dientes, tenéis el poder y el dinero, pero nosotros somos muchos y tenemos hambre y sed de justicia, por eso repasad, repasad la historia y veréis como efectivamente “torres más altas han caído”.

La no sonoridad del tórrido verano, no quiere decir más que, para pactar o para lo contrario, hacen falta algunos ingredientes, y estamos en ello, tenemos la razón y el consenso del pueblo soberano, y estamos haciendo acopio del material que nos faltaba, para eso y por eso, nos vemos tranquilamente en septiembre…

¡Ah! se me olvidaba. Lo que es todavía más insostenible es haber agotado todos los sinónimos reconocidos por la Real Academia de la Lengua Española para haber ido evitando en estos últimos tiempos, escribir con mayúsculas sin que se notara lo que gran parte de este país piensa, mientras duerme-despierto, y es, en román paladino, “maldita sea la hora en que hubo excusas para que algunos os dieran la mayoría absoluta”.