Monthly Archives: Febrero 2012

29
Feb/2012

Recortes en igualdad

Doctor José Angel Lozoya.José Ángel Lozoya. Miembro del Foro de Hombres por la Igualdad.

La falta de un proyecto estratégico que orientara el trabajo con los hombres llevo al Gobierno socialista a perder la oportunidad de avanzar en su incorporación a las políticas de igualdad, consolidar la colaboración institucional con el Movimiento de Hombres por la Igualdad y contribuir a promover una mayoría social capaz de oponerse al posmachismo.

En lugar de eso usó la crisis económica para justificar una ofensiva sin precedentes contra la igualdad de oportunidades y la autonomía de las mujeres, sacrificando el Ministerio de Igualdad y las iniciativas públicas que empezaban a considerar a los hombres como aliados necesarios: el teléfono para hombres o el compromiso de ampliación de los permisos de paternidad.

Lo que hemos perdido los hombres es insignificante comparado con los recortes en los programas de protección de las víctimas de la violencia machista o los que amenazan las conquistas de las mujeres de los últimos años, en una ofensiva que se justifica por la necesidad de hacer frente a una crisis que los recortes en políticas sociales contribuirán a incrementar.

Pero el reconocimiento de esta diferencia no puede ocultar la importancia de la pérdida de oportunidad que supone la desaparición del teléfono para hombres y la congelación de los permisos de paternidad, porque eran las primeras medidas destinadas a mejorar la vida de los hombres, implicándolos activamente en el cambio, y contribuyendo al mismo tiempo a mejorar la vida de las mujeres. Se trataba de avances concretos en el modo de abordar la igualdad, basado tradicionalmente en políticas centradas únicamente en las mujeres. Hasta ese momento, el trabajo con los hombres solo se planteaba como una táctica que favorecía a las mujeres, en temas como la prevención de la violencia machista o los embarazos no deseados, aunque también beneficiaran a los hombres. Puede parecer que el orden de factores no altera el producto pero en este caso sí, porque no es lo mismo pedir a los hombres solidaridad que colaboración, ayuda que corresponsabilidad, apoyo que implicación en el diseño y construcción de un futuro compartido en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos, oportunidades y responsabilidades.

Reconocer que la igualdad necesita promover el cambio de los hombres sin dejar de destacar que la mejora de su bienestar también es un objetivo legítimo de las políticas de igualdad en áreas como los procesos de separación, las relaciones laborales, la educación, la violencia machista o la vida afectiva y familiar es el resultado de un proceso que resulta de una combinación de factores: La conciencia de la mayoría del movimiento feminista de que tras conquistar la igualdad legal hace falta la participación de los hombres para conseguir la real, el trabajo de los hombres igualitarios que llevan décadas criticando los modelos masculinos tradicionales e intentando implicar a los hombres frente al machismo, las múltiples Conferencias sobre la Mujer y de las Naciones Unidas que recomiendan alentar la corresponsabilidad masculina en la promoción de la igualdad y los buenos resultados cosechados por experiencias locales (Jerez, Euskadi) “para promover la concienciación, participación e implicación de los hombres a favor de la igualdad de sexos” (Gizonduz).

El retraso en incorporar a los hombres como beneficiarios de las políticas de igualdad ha tenido consecuencias indeseadas y ayuda a explicar que un sector creciente de la población tenga la percepción subjetiva de que algunas leyes (sobre todo relativas a violencia de género y custodia de la prole en las separaciones) van dirigidas contra los hombres y por tanto contra la igualdad. Es una percepción que no precisa de hechos contrastados pero que sirve de caldo de cultivo en el que arraigan los discursos posmachistas, desarrollados por personas contrarias a la igualdad que se presentan como defensoras de la misma y ven en la victoria del PP la oportunidad de impulsar los cambios legislativos que promueven.

La llegada del PP nos hace temer que la poda de la igualdad que inició Zapatero se convierta en la tala de Rajoy y nos esperen años de movilizaciones en defensa de las conquistas amenazadas. Pero tenemos que evitar el error de que las urgencias defensivas nos impidan analizar y superar errores del pasado que han contribuido al desencanto electoral de la izquierda y el rechazo a las políticas de igualdad.

Superar las dudas sobre la necesidad de contar con los hombres para defender las conquistas en peligro y recuperar la iniciativa en el impulso de la igualdad, sin olvidar que la prioridad sigue siendo promover el empoderamiento de las mujeres y la lucha contra las desigualdades persistentes, implica asumir que es un error dejar en segundo lugar el apoyo de los hombres. Un apoyo que siempre ha contado con sectores del movimiento feminista que ven la igualdad como una aspiración democrática inalcanzable sin aliarse con el movimiento de hombres por la igualdad, que nunca han puesto en peligro los recursos destinados a las mujeres que tanto ha costado conseguir.

Que las prioridades sean la erradicación de las violencias contra las mujeres y la implicación de los hombres en lo doméstico (paternidad, cuidados…) no impide que haya áreas como el fracaso escolar, la exclusión social o la salud en las que la situación de los hombres parece ser peor que la de las mujeres, que falten estudios sobre los hombres o el interés que tiene ayudar y apoyar a los hombres a que elijan profesiones no tradicionales y estudios de humanidades.
El MHXI, tras el proceso de confluencia iniciado en octubre en Barcelona con la aprobación de la Agenda, necesitamos crecer y afirmar nuestra autonomía, al tiempo que potenciamos las relaciones con el movimiento feminista y LGTB, nos insertarnos en el movimiento 15M, nos acercarnos a los sindicatos, colaboramos con las instituciones que conserva la izquierda y vemos las posibilidades con las gobernadas por el PP, conscientes de que podemos contribuir a construir la igualdad aportando enfoques nuevos, comprometiéndonos en su promoción y añadiendo crédito a la idea de que la misma nos interesa tanto como a las mujeres.

28
Feb/2012

Donde dije digo

Antonio Muñoz, Portavoz adjunto del Grupo municipal del PSOE.

Ocho meses son un periodo más que suficiente para valorar la gestión (o no gestión) del Gobierno del PP y de Zoido como alcalde. Hagamos balance de los diez plenos y más de veinte juntas de gobierno celebrados hasta la fecha, prestando especial interés en confrontar las decisiones tomadas (o ausencia de las mismas) con lo dicho durante la campaña electoral o lo escrito en el programa electoral del PP que iba a ser (o al menos eso entendieron quienes le votaron) su compromiso por Sevilla. Veamos ejemplos:

La teoría: decía el programa del PP “bajar los impuestos, es un compromiso ineludible… bajaremos los principales tributos municipales” (promesa 14, pág 15). La práctica: en 2012, y sólo como ejemplo, Zoido ha decidido subir el 8,4% la tasa de recogida de basuras mientras que Rajoy aprueba el incremento en un 10% IBI. La conclusión: 2012 será más caro para los sevillanos debido a las medidas adoptadas por Zoido.

La teoría: “Seré el alcalde del empleo” ó “el empleo será el elemento fundamental sobre el que trabajar en los próximos años” (pág 36). La práctica: el que se hace llamar el “Alcalde del empleo” no ha presentado en el Pleno ninguna propuesta vinculada a la creación de puestos de trabajo para los sevillanos. Por contra el grupo PSOE ha presentado ocho iniciativas al respecto. La conclusión: los más de 82.000 desempleados (ojo 3.989 desempleados más desde que Zoido es alcalde) no cuentan con ninguna propuesta para mejorar su situación por parte del Ayuntamiento.

La teoría: más empresas en Sevilla. “Se desarrollarán medidas de apoyo a la implantación industrial de los suelos destinados en el PGOU” (promesa 93, pág 41). La práctica: a pesar de la existencia de 13 millones de metros cuadrados para uso empresarial, la moción del Grupo socialista para que el Gobierno priorice el desarrollo de estos suelos no fue aprobada por el PP. La conclusión: se desconoce en la actualidad las intenciones del Gobierno de Zoido respecto la ampliación de Cartuja 93, del Parque Aeronáutico, del desarrollo de los suelos de la avenida de la Raza, entre otros. Parecen haber colgado el cartel de “cerrado, perdonen las molestias”.

La teoría: se mantendrá el ritmo de construcción de 1.000 viviendas por año (medidas 371, pág 96). La práctica: en política de viviendas lo único que sabemos son unas declaraciones del gerente de Emvisesa en las que anuncia la liquidación del Plan de Viviendas 2009-2012 (consejo de administración 15-nov-11) y que en los presupuestos 2012 correspondientes a esta empresa municipal no está previsto construir ninguna vivienda de protección oficial. La conclusión: cerca de 13.000 sevillanos demandantes de viviendas quedan huérfanos ante la política municipal de vivienda de Zoido.

La teoría: el caso de Tablada resulta muy paradigmático puesto que tras reflejar en el programa de referencia (pág 115) que “hay que pasar de las palabras a la acción, para que sea un espacio definitivamente verde”. La práctica: en el Pleno del pasado mes de enero, el portavoz del PP manifestó ante la perplejidad de todos, “ahora no toca Tablada”. La conclusión: la coherencia política entre las palabras y la acción del gobierno de Zoido brilla por su ausencia. Y todos seguimos sin saber cuándo comenzarán a contar los 15 minutos que, según Zoido, necesitaba para resolver el problema.

La teoría: en el objetivo 2 del citado programa titulado: “queremos transparencia y participación (pág. 19 al 24), se incluye además “queremos garantizar los derechos de acceso a la información de la oposición municipal, así como la capacidad de fiscalización y control de los órganos del Ayuntamiento” (pág 20). La práctica: reciente expulsión de los miembros del PSOE y IU del Consejo de Administración de Fibes. Tampoco se pueden consultar expedientes ni solicitar copias y a mi mismo se me ha impedido hacer una visita de inspección a las obras de Fibes a pesar de tener autorización previa. Respecto a la transparencia las más de 400 preguntas realizadas por los ciudadanos y presentadas por el PSOE sólo han sido respondidas de forma correcta un 25%. La conclusión: qué terribles son las soberbias generadas por las absolutistas mayorías absolutas. Parece que una vez en el poder no interesa tanto dar respuestas. El refranero español está lleno de sentencias que definen muy bien la forma de gobernar de Zoido y que vienen al caso “una cosa es predicar y otra dar trigo”, o “del dicho al hecho hay un trecho” o “donde dije digo digo Diego”. Todo apunta a que dentro de poco figurará otro nuevo: “Zoido no cumple”.

12
Feb/2012

La universidad que queremos

Imagen-David-Alva

Rafael Porlán. Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad

La universidad de Sevilla se encuentra en campaña para la elección de rector y es, por tanto, un momento relevante para la presentación de alternativas. La universidad ejerce su función a través de la educación, la investigación y la extensión universitaria. La cuestión que planteamos es: ¿Desde qué modelo de relación entre universidad y sociedad han de entenderse estas tareas? Nadie discute que la universidad ha de estar al servicio de la sociedad. Sin embargo, ¿a qué intereses sociales debe servir?

La Unesco llama a la universidad a corregir los problemas económicos y socioambientales y plantea una profunda reforma para construir una universidad mejor para un mundo mejor. Sin embargo, las reformas que se aplican hoy en esta institución están orientadas por las necesidades del mercado, a través de los mismos procedimientos y objetivos que lideran la globalización neoliberal, y que vienen provocando la crisis que padecemos. Este modelo mercantil no debería presidir las relaciones de la universidad consigo misma y con la sociedad.

En línea con lo que marca la Unesco, proponemos una universidad basada en los siguientes principios:
1. Comprometida socialmente. La universidad que queremos se define por el compromiso con el bien común y la justicia social. Esto implica transformar sus planes de estudio, sus líneas de investigación y el modo como se relaciona con los problemas sociales, para hacer visibles las injusticias y sus causas, y desarrollar la capacidad de promover un mundo mejor.

2. Radicalmente pública. Nunca ha sido tan evidente que la ambición privada no forma parte de las soluciones sino de los problemas. La crisis económica es la parte más visible de un funcionamiento social enfermo. La universidad ha de ser pública al menos en estos aspectos: ha de contar con financiación suficiente que le permita no venderse al mejor postor para su subsistencia; ha de estar al servicio de lo público, lo que se define por su compromiso social; ha de ser laica, puesto que no está guiada por ningún credo, sino por el conocimiento; y ha de rendir cuentas a la sociedad.

3. Profundamente democrática. En democracia, las instituciones han de tener un funcionamiento ejemplar. La universidad mantiene aún dinámicas de poder no democráticas que provocan graves injusticias en algunos casos, y pasividad y desinterés en muchos. Queremos una universidad justa, transparente y participativa. Justa porque sea activa contra el acoso, la opresión, los privilegios o cualquiera forma de abuso de poder. Transparente porque promueva el máximo conocimiento de los criterios, las dinámicas, los resultados y las decisiones. Y participativa porque impulse de forma decidida y deseada la implicación desde abajo de sus colectivos. Un ejemplo significativo en estos momentos sería el sufragio universal para la elección de rector.

4. De calidad. Este principio forma parte de la esencia misma de la institución. El método científico es ampliamente aceptado como el garante de un conocimiento riguroso. Sin embargo, los modelos de calidad que se imponen a la institución provienen de una visión empresarial. La universidad posee suficiente conocimiento y personal cualificado como para no asumir acríticamente modelos impropios de nuestra institución.

Particularmente, en relación con la docencia, es necesaria una profunda renovación didáctica de los contenidos y los métodos basada en experiencias reales y no en la diseminación de una nueva jerga pseudopedagógica y de una práctica burocrática que no trasciende al interior de las aulas.

La calidad no puede ser impuesta, sino que ha de emerger del compromiso y de los contextos reales. Si la universidad se nutre de trabajadores y trabajadoras que realizan su misión en precario y con medios insuficientes no podrá esperarse a cambio calidad en los resultados.
Para hacer realidad esta universidad, sus miembros, especialmente aquellos con más responsabilidad, deben plantearse no ceder a la presión externa de la mercantilización de lo público, ni a la presión interna del mantenimiento de dinámicas de poder anquilosadas. Desde esta Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad invitamos a caminar juntos para hacer realidad este modelo de universidad.

08
Feb/2012

Los hombres y lo doméstico

La mayoría de las mujeres con trabajo remunerado llevan toda la vida compatibilizándolo con el trabajo doméstico, lo que conocemos como doble jornada laboral, que han sobrellevado con y sin leyes o medidas de conciliación de la vida laboral o familiar que se lo faciliten.

Lo justo y deseable hubiera sido que los hombres nos hubiéramos incorporado a lo doméstico al mismo ritmo en que ellas lo hacían al mercado de trabajo, pero ellas ya superan el 40% de la población ocupada y siguen haciendo el 80% del trabajo no remunerado.

Ninguna joven aspira a convertirse en ama de casa, pero las crisis económicas suelen incrementar la carga de trabajo de las mujeres. El paro masivo, la reducción del poder adquisitivo, los recortes en la ley de dependencia, la educación o la sanidad reducen un estado de bienestar que nunca fue el de los países de nuestro entorno, y devuelve a los hogares buena parte de la carga que los servicios públicos han ido asumiendo, incrementando la dedicación que precisan las personas dependientes (menores, mayores y enfermas).

Ese cambio de tendencia que sobrecarga a las mujeres incrementa sus responsabilidades, reduce su disponibilidad (sus oportunidades) ante las exigencias del mercado de trabajo y provoca que la igualdad de derechos se convierta en papel mojado.

Si los sindicatos y la patronal pactan reducir el poder adquisitivo de los salarios y el aumento de la precariedad en el empleo, las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar, ya de por si secundarias en la negociación colectiva, pasan a ocupar un lugar irrelevante en las reformas del mercado de trabajo.

Una diferencia con crisis anteriores es que no es previsible, ni deseable, que las mujeres abandonen un mercado de trabajo para el que están (en general) más cualificadas que los hombres. Por eso, sin dinero para contratar ayuda externa y con muchos hogares en los que las mujeres se han convertido en la única, o principal, fuente de ingresos, urge como nunca la implicación creciente de los hombres en las tareas domésticas.

Los roles se entrecruzan; lo que conocemos como masculino y femenino va dejando de estar asociado a hombres y mujeres, pero la mayoría de los hombres viven la asunción de “lo femenino” (expresión de los sentimientos, ética del cuidado, tareas domésticas….) con sensación de pérdida de prestigio social, en tanto que las mujeres lo ganan a través de su incorporación al mercado de trabajo y la vida pública, e incrementan su influencia en la construcción de la norma y la moral social.

La mayoría de los hombres ve necesario adaptarse a unos cambios que consideran justos pero se resisten a la pérdida de privilegios. Viven las desigualdades con sentimiento de culpa, pero la culpa ni plancha ni guisa, y se ven presionados a asumir tareas a las que ven todos los inconvenientes y pocas ventajas, por lo que les cuesta dedicar el tiempo y el esfuerzo que las mismas requieren.

Asumir las tareas domésticas es la demanda a la que más se resisten, porque requieren cierto aprendizaje, gozan de poco prestigio y consumen un tiempo que suelen dedicar a actividades más apetecibles. La forma de resistencia más frecuente es el escaqueo, un dejar hacer dejando de hacer que les proporciona hora y media libre al día a costa de sus parejas. Si consideran el trabajo doméstico poco creativo tienen otra razón para compartirlo. Sabemos que realizado por profesionales tiene precio, que solo en un 8% de las parejas se da un reparto equitativo y que se dice que cuando un hombre y una mujer se emparejan, él mejora su calidad de vida y ella la empeora.

Decir que no lo hacen porque no les enseñaron es olvidar todo lo que hacen que tampoco les enseñaron, e incluso les desaconsejaron, que son capaces de aprender casi todo lo que se proponen y que si viven solos acaban apañándose. Olvidan que los hombres diestros en lo doméstico son más autosuficientes y que si viven con una mujer es porque les apetece.

Muchos padres aprenden que se educa con el ejemplo, que para cuidar hay que saber cuidarse, que cuidar es la mejor forma de demostrar cariño, aprender a ponerse en el lugar del otro, ver crecer y conocer a sus hijos e hijas, que “poco tiempo” siempre es poco.

Frente a la oleada de recortes de las políticas de género en curso es vital la presencia masiva de hombres en los actos de la Marea Violeta del próximo 10 de febrero y las manifestaciones del 8 de marzo (Día de la Mujer), pero la prueba del algodón para medir el cambio de cada cual pasa por ponerle cara a la igualdad compartiendo los cuidados.

José Ángel Lozoya, Miembro de la Red de   Hombres por  la Igualdad