Monthly Archives: Septiembre 2011

25
Sep/2011

Un conflicto nacional en la enseñanza

pedro badiaPedro Badía. Director del semanario especializado en el mundo de la enseñanza ‘Escuela española’.

A lo largo de la semana pasada los 21.500 profesores de Enseñanza Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional han sido llamados a la movilización en la Comunidad de Madrid contra los recortes de presupuestos y contra las políticas educativas del gobierno regional. Apoyados por asociaciones de padres y madres de alumnos y por el Sindicato de Estudiantes, más del 80% de los docentes han seguido unas movilizaciones que han tenido un éxito rotundo. Los profesores de otras diez comunidades autónomas de España se han sumado a esta semana de movilizaciones con distintas acciones de protestas que se prolongarán en toda hasta el 22 de octubre con una marcha sobre Madrid.

La crisis económica y las medidas contra el déficit adoptadas por el Gobierno español han tenido dos efectos directos sobre el sistema de enseñanza, el primero los duros recortes que está sufriendo el sector de la enseñanza pública; y el segundo el desarrollo de políticas educativas que apunta un modelo de enseñanza alternativo al actual y cuyas características más relevantes son la instrucción como eje principal, dejando la educación al criterio de cada familia; la supresión de las políticas socioeducativas para la compensación de desigualdades; y la práctica de políticas económicas y fiscales favorables a las clases media altas y muy altas que, en el caso de Madrid, ya se traducen en desgravaciones por escolarización, clases extraordinarias de inglés y uniformes para los usuarios de la enseñanza privada. Poco a poco se está produciendo un alineamiento de otras comunidades gobernadas por el Partido Popular, a excepción de Castilla y León, en esta misma línea trazada desde Madrid, por eso esta comunidad es el centro de las protestas y es donde se ha extendido con mayor virulencia.

¿Cuáles son los problemas comunes a todas las comunidades que se movilizan? La proletarización (precarización) de la profesión docente, más trabajo con peores condiciones salariales, laborales y profesionales; y la descomposición como colectivo profesional que ha de fundamentar su trabajo en la solidaridad y la cooperación entre sus miembros y con los distintos miembros de la comunidad educativa. Pero existen problemas más tangibles. Los recortes de plantillas con la consecuente pérdida de empleo. Se calcula que entre 13.000 y 15.000 docentes van a perder su trabajo en este nuevo curso; la imposición a muchos profesores de dar asignaturas distintas y distantes a las de su especialidad; la eliminación de tutorías; de los refuerzos y apoyos contra el fracaso escolar; de las horas de bibliotecas, cuando no su cierre; de las horas de laboratorio; de los desdobles; de la atención individualizada a los alumnos que lo necesitan, etc. Es decir, todos aquellos servicios que garantizaban con cierto éxito el trabajo de compensación con los niños y niñas, adolescentes y jóvenes socialmente más desfavorecidos. Y el recorte en el gasto corriente tan importante para el buen funcionamiento de las escuelas y los institutos.

Estamos ante un conflicto social y político de ámbito nacional, con gran calado en diez comunidades autónomas. Un conflicto que, a pesar de lo que explican desde algunos medios de comunicación, no es un problema salarial ni laboral de un puñado de privilegiados, sino la defensa necesaria de un sistema educativo de calidad que permita unos niveles académicos idóneos con una atención más individualizada; que permita mantener las políticas socioeducativas para los más desfavorecidos; que permita preservar la dignidad y la buena imagen social de la profesión docente, duramente atacada desde algunas administraciones autonómicas y medios de comunicación; y que permita mantener los derechos sociales, laborales y profesionales de los trabajadores de la enseñanza, tanto los docentes como el personal de administración y servicios que en estos momentos penden de un delgado hilo.

Atención diferenciada merece el caso de Andalucía, junto a Extremadura y Castilla y León.

Extremadura encara el nuevo curso con una ley de educación negociada y consensuada con la comunidad educativa y con el Partido Popular, hasta el 22 de mayo partido de la oposición y hoy en el gobierno. Por su parte el Gobierno de Castilla y León ya ha manifestado su intención de negociar con los agentes sociales un acuerdo para blindar la educación y la sanidad pública. Esta comunidad mantiene un nivel de calidad muy importante, como se concluye de las evaluaciones nacionales e internacionales que la sitúan en la primera línea de la enseñanza española y de las regiones europeas. Tanto una como otra comunidad mantiene en este curso plantillas, inversiones, infraestructuras y la mayoría de sus proyectos de calidad.

Andalucía es la región con más alumnos, docentes, centros, infraestructuras e inversiones. La educación junto con la sanidad son las dos grandes empresas en esta comunidad. Llama la atención como en este mar de conflictos por el que navega la enseñanza española determinados políticos del Partido Popular y determinados medios de comunicación han puesto la lupa sobre el sistema educativo andaluz: sus problemas y sus desajustes, tratándole en algún momento casi como un sistema educativo “tercermundista”, circunstancia que no se ajusta a la realidad. Los distintos gobiernos andaluces han realizado, y mantenido, una importantísima inversión en educación. Si tuviéramos que mencionar algunos de los elementos diferenciales del sistema educativo andaluz destacaríamos la política de consenso con la comunidad educativa. Las inversiones en infraestructuras, plantillas y modernización del sistema de enseñanza; el equilibrio entre las dos redes; las inversiones en políticas socioeducativas imprescindibles para los alumnos en situación de desventajas social; y la apuesta por la innovación educativa. En el marco de la Ley de Educación de Andalucía, una norma negociada con la sociedad civil, se ha dado un salto cualitativo muy importante en el ámbito de la autonomía y de la organización y de la gestión de centros, de la formación del profesorado, de la innovación pedagógica, de la participación de los padres y las madres de alumnos en el día a día de los centros y en la utilización de la evaluación como un elemento de mejora del sistema educativo. Pero es un salto cualitativo no carente de retos. El gobierno andaluz debe prestar especial atención para una buena cristalización de todos estos procesos que en muchos casos se están produciendo de forma paralela. No debe caer en la tentación de burocratizar ni la reforma ni la innovación. Debe de hacer una mejor utilización de las evaluaciones nacionales e internacionales y de las investigaciones sociales (muchas de ellas comparativas) para mejorar el nivel académico de los alumnos en Enseñanza Obligatoria. Y no debe renunciar al camino emprendido en relación a las inversiones.

El problema con los interinos, ha vuelto a marcar el inicio de curso en Andalucía. El acuerdo firmado por FETE-UGT y el gobierno andaluz se ha encontrado con la férrea oposición de los sindicatos mayoritarios en el sector de la enseñanza pública, CSI.F, Stes-i y CCOO. Es un asunto muy complejo que requiere mucho diálogo y propuestas muy equilibradas. El último decreto de acceso, que ha estado en vigor hasta el verano pasado, se hizo pensando en colocar al máximo número posible de interinos. Pero si las decisiones que se toman no son fáciles de explicar a los interinos que están dentro del sistema, tampoco lo son para los miles de jóvenes con expedientes académicos muy brillantes que ven cerrado el acceso durante años a la función docente. Si bien la política de personal no la puede marcar ningún colectivo concreto, sí creo que el Gobierno andaluz debe seguir haciendo una apuesta en firme por intensificar las políticas de empleo público. Y esto lo tiene que hacer de acuerdo con las organizaciones sindicales.

No es fácil ejercer la docencia en los tiempos que corren, pero personalmente no me cabe la menor duda de que en este inicio de curso no es lo mismo desarrollar la profesión en Andalucía, Castilla y León, La Rioja o Extremadura que en Madrid, Valencia, Galicia, Navarra o Cataluña. Tan siquiera parecido es lo mismo.

23
Sep/2011

Movilidad en el centro histórico

Francisco Sánchez. Geógrafo. Portavoz de la Asociación Vecinal La Revuelta.

El cineasta y arquitecto Juan Sebastián Bollaín rodó en 1978 una serie de documentales sobre el urbanismo sevillano, que nunca llegaron a proyectarse por su estética vanguardista y su mensaje insolente, pero que hoy por fin podemos disfrutar en Youtube. En uno de ellos, titulado “Sevilla rota”, cuenta en clave de ciencia-ficción cómo el Ayuntamiento decidió prohibir el aparcamiento en la plaza de San Francisco –por entonces un atestado parking- y convertir el espacio en una piscina pública. Ante esa medida impopular, los conductores se rebelaron y siguieron aparcando, incluso dentro del agua, por lo que el Ayuntamiento hubo de buscar una alternativa: habilitar las naves de la Santa Iglesia Catedral como aparcamiento provisional. La imagen de la catedral llena de coches aparcados, digna de Buñuel, cierra la noticia en un ficticio Telediario del futuro.
Y tres décadas después el futuro llegó. Si partimos de la evidencia de los hechos, todos los sevillanos tendremos que reconocer que retirar los coches de San Francisco –y de Plaza Nueva, de Virgen de los Reyes, de la Alfalfa, de la Encarnación, del Salvador, etc.- fue muy positivo al darle a estos espacios nueva vida. Y todos –incluyendo a quienes se opusieron en su momento- constatamos cómo la calle Tetuán o la avenida de la Constitución tiene ahora más actividad comercial que antes de ser peatonales. Y con respecto a la Alameda, tras la conversión de aparcamiento en bulevar, nadie puede defender que antes tuviese mejor uso. Como tampoco nadie sostiene ya que los carriles-bici sean un antojo de los ecologistas y una fuente de atropellos. Estas políticas de reducción del uso del vehículo privado y fomento del transporte público y la movilidad no motorizada, con ejemplos en muchas otras ciudades europeas y algunas tan cercanas como Córdoba o Málaga, se ha demostrado que funcionan y son rentables
Aunque también hay que señalar que esa política está aún incompleta porque no se consiguieron poner en marcha los aparcamientos disuasorios en el borde del centro, la red de carriles-bus crece lentamente, no se han creado los itinerarios peatonales, el metrocentro es apenas un embrión de tranvía, la empresa de autobuses sufre un déficit crónico y no tenemos los 3.000 millones de euros que nos costaría completar la red de metro. El problema es que todas esas medidas –tanto las aplicadas como las no ejecutadas- deben ponerse en marcha de forma conjunta y coherente o resultan ineficaces, ya que el transporte es multimodal.
El caso es que Sevilla cuenta con una estrategia global, conjunta y multimodal y además esta estrategia es de obligado cumplimiento por todos –incluyendo a la nueva Corporación- porque está recogida en el Plan General de Ordenación Urbana vigente. Y esta norma dice que “la intervención en el Centro Histórico tiene que encontrase amparada por una política global de transportes, que tenga como uno de sus principales contenidos la necesidad de protegerlo del tráfico motorizado y de sus efectos no deseados (…) introduciendo en la práctica cotidiana el concepto de capacidad ambiental por encima de la capacidad circulatoria”.
Si tanto los hechos como el derecho deben llevar al Ayuntamiento a restringir el acceso de vehículos privados al centro histórico –que no es sólo la zona monumental sino todo el casco intramuros- resulta evidente que la derogación del Plan Centro va contra corriente. Permitir el acceso libre e indiscriminado al centro no resulta coherente con el resto de medidas y no hace sino perjudicar a los otros modos de transporte como el autobús y el taxi, además de ir contra los residentes en ese Distrito, que son más de 50.000 personas.
Ante esta evidente contradicción, el Ayuntamiento ha rebajado el alcance de su decisión -adoptada sin debate, por Decreto y en periodo vacacional- para declarar que es provisional y que en septiembre expondrá una alternativa completa. A juzgar por las inexistentes declaraciones del Delegado de Movilidad, esas alternativas deben estar estudiándose y no deben encontrarse aún maduras; lo cual revela una imprudente incongruencia de partida al tomarse una medida de gran calado para después analizar las consecuencias y buscar las alternativas.
En todo caso, nuevamente los hechos han puesto en su lugar a las teorías. Los ciudadanos entendieron el mensaje cuando el Portavoz municipal dijo que no se podía gobernar a base de prohibiciones. Al día siguiente, como en el documental de Bollaín, los coches volvieron el centro para aparcar donde buenamente –o no tanto- quepan. El resultado está a la vista de todos: prohibiciones de paso incumplidas, aparcamiento en las aceras, ocupación de zonas peatonales, dobles filas, bolardos arrancados, autobuses atascados y en general un caos de estética siciliana. Y mientras tanto, el Ayuntamiento busca alternativas sin saber que las tiene escritas en el Plan General de Ordenación Urbana vigente.

21
Sep/2011

Podemos cambiar

connieConnie Hedegaard / Comisaria europea de Acción por el Clima

Bienvenidos de vuelta, tras unas vacaciones que espero hayan sido felices! Si lo han sido, no habrá sido seguramente por el tiempo, sino más bien a su pesar. Según los partes meteorológicos, este verano ha vuelto a romper varias plusmarcas de clima raro, con un tiempo cada vez más extremo e inestable debido al calentamiento de la Tierra. Mientras que los habitantes de Escocia, los Países Bajos, Dinamarca y Bélgica se han encontrado con carreteras cortadas y con sus sótanos inundados por las lluvias excepcionales, varios países de la Europa central y sudoriental han declarado alertas por el calor.
Por ejemplo, España ha sufrido una ola de calor nunca vista en la segunda quincena de agosto. Se alcanzaron los 42 grados en gran parte de Andalucía, entre 38 y 39 grados en zonas de Castilla-La Mancha, 38 en Madrid y entre 39 y 40 grados en zonas del Valle del Ebro.
Todos sabemos que un fenómeno climático aislado no se puede achacar al calentamiento de la Tierra, pero es que no se trata de fenómenos aislados. Al contrario, obedecen a un patrón señalado por los científicos desde hace años: temperaturas cada vez más extremas y fenómenos climáticos provocados por un calentamiento general de la atmósfera.
A propósito, el patrón va más allá de las fronteras europeas. En los Estados Unidos, la cosecha de trigo corre peligro por la sequía y el calor extremo, Japón ha registrado el mes de agosto más húmedo de su historia, varias regiones centrales de China han sufrido la peor sequía en cincuenta años, el Cuerno de África, India, México… La lista continúa.

¿No da que pensar que tantos sigan desdeñando con facilidad esos avisos? Con el cambio climático pasa algo parecido a lo que ocurre con la lotería, en la que apostamos el dinero que tanto trabajo nos cuesta ganar para conseguir el premio gordo, sin importarnos que la probabilidad de que nos toque sea tan baja. En ambos casos olvidamos de buena gana lo que nos dicta el sentido común. Una razón de ello puede ser que está muy arraigado tanto en nuestra mente como en nuestra lengua clasificar estos fenómenos como catástrofes naturales. No lo son y ya va siendo hora de llamarlos por su nombre. Se trata de catástrofes ligadas a la civilización, en el sentido de que son obra humana, ya que su causa hay que buscarla en nuestro modo de vida, de producción y de consumo.
Estamos trabajando con ahínco en la UE para hacer frente al cambio climático, atajando las emisiones de gases que afectan al clima e invirtiendo en tecnologías más limpias y respetuosas con el clima. En la propuesta de presupuesto presentada hace poco, la Comisión aboga por que un mínimo del 20% de nuestro dinero en el período comprendido entre 2014 y 2020 se destine al gasto relacionado con el clima. También estamos trabajando en una estrategia sobre la manera de coordinar nuestros esfuerzos de adaptación y de crear una sociedad más resistente a los efectos del cambio climático.
Pero, en definitiva, esto depende de todos y cada uno de nosotros. Todos necesitamos considerar nuestras costumbres y tomar la iniciativa en nuestras decisiones, cuando compramos un coche nuevo, cuando vamos a la compra, cuando elegimos nuestro destino vacacional, cuando renovamos nuestras casas. De hecho, ésta es la parte positiva del hecho de que el cambio climático sea un fenómeno de civilización que podemos cambiarlo.

19
Sep/2011

Suspenso en movilidad sostenible

Pablo Barco Ballesteros / Presidente de la Asociación de Peatones de Sevilla

La Semana Europea de la Movilidad es la campaña sobre movilidad sostenible con mayor repercusión en el mundo, teniendo lugar cada año entre los días 16 y 22 de Septiembre. En las últimas ediciones, más de 2.000 poblaciones han participado, alcanzando 220 millones de personas. En 2011 la SEM celebra su décimo aniversario bajo el lema “Desplázate de forma eficiente: ¡mejora tu movilidad!”.
El Ayuntamiento de Sevilla, al igual que 770 municipios de toda España entre los que se encuentran algunos de nuestra provincia como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaira o La Rinconada, ha decidido participar una vez más en este importante evento continuando así con la apuesta realizada por el gobierno anterior. Se trata sin duda de una decisión acertada aunque sorprendente al tratarse de un Ayuntamiento que en sus primeros 100 días de gobierno no ha demostrado un verdadero interés en apostar por la movilidad sostenible ni en fomentar el debate y la participación ciudadana para mejorarla.
La eliminación del Plan Centro ha significado el retorno a un modelo de movilidad insostenible basado en la prioridad absoluta de los usuarios de los vehículos a motor privado y en el menosprecio sistemático de los derechos de los peatones, los ciclistas y los usuarios del transporte público. En este sentido ha sido especialmente significativo que el Alcalde de nuestra ciudad sólo haya contado con la opinión de determinados sectores comerciales y empresariales mientras numerosas entidades de vecinos, de padres de alumnos y de defensa de la movilidad sostenible aún estamos esperando una reunión en la que poder ofrecerle nuestro punto de vista.
Antes de llegar a la situación actual en la que se encuentra el tráfico del centro de Sevilla, donde los atascos y los aparcamientos ilegales han vuelto a convertirse en la realidad diaria, hubiese sido imprescindible iniciar un diálogo ciudadano a través del que analizar las ventajas y las desventajas del Plan Centro hasta encontrar soluciones a las deficiencias que pudiese presentar. La apertura de dicho debate hubiese significado un importante ejercicio de capacidad de diálogo con el que llevar a cabo el objetivo número dos del propio programa electoral prometido por el actual Alcalde: la realización de verdaderos procesos de participación en la toma de decisiones municipales.
Existen además otras cuestiones relacionadas con la movilidad sostenible y la participación ciudadana que preocupan a nuestra entidad. En diferentes ocasiones el actual equipo de gobierno defendió públicamente la creación de una Oficina de la Accesibilidad bajo la dirección de un delegado independiente, Juan García, una promesa ahora olvidada tras determinarse la formación de un organismo integrado únicamente por personal de la gerencia. Desde nuestro punto de vista la eliminación de una dirección política independiente sólo puede cerrar las puertas al control ciudadano en la aplicación práctica de la Ordenanza de Accesibilidad Universal.
Por otra parte no debemos olvidar que existen numerosas decisiones que el Ayuntamiento podría haber tomado para mejorar la movilidad sostenible y la accesibilidad universal simplemente aplicando la misma voluntad política desplegada para eliminar el Plan Centro. Hasta el momento no se ha tomado ninguna decisión para controlar la invasión de los itinerarios peatonales por parte de los veladores, ni para cambiar los tiempos de los semáforos que no cumplen con las normativas vigentes en accesibilidad, como tampoco se ha apostado por mejorar la movilidad ciclista manteniendo la Oficina de la Bicicleta o creando un ente similar centrado en mejorar la movilidad no motorizada. En el caso concreto del transportepúblico, tan marcado por la difícil situación financiera que atraviesa Tussam, resulta llamativa la lentitud por parte del Ayuntamiento de Sevilla en comenzar a señalizar una red de carril bus básica que posteriormente fuese reforzada mediante la inclusión de separadores y sistemas de priorización semafórica, la única manera eficaz de mejorar la velocidad comercial de las líneas de autobuses de nuestra ciudad.

15
Sep/2011

A la calle

carita_tribunaJosu Gómez Barrutia, presidente de la Asociación Progresistas de España, presenta hoy su libro ‘¿Y ahora qué? El nuevo socialismo’, cuya presentación correrá a cargo de Odón Elorza. A las 20.00 horas en el Hotel Meliá Sevilla.

Decía el genial poeta Gabriel Celaya que la Poesía era un arma cargada de futuro. Y es que si la Historia ha demostrado algo es que la cultura en su conjunto es el mayor motor de progreso y transformación que una sociedad tiene a su alcance. Hoy, cuando la frialdad del vil metal, de las cifras macroeconómicas y el sistema competitivo global neocapitalista empuja a las sociedades a rehusar de su parte más humana y dejar paso de esta forma a su parte más material, la reivindicación del sentimiento, de la cultura de la generosidad es fundamental para oponer ante quienes buscan un modelo desigual, injusto y falto de libertad otro modelo, un modelo humano, en donde la búsqueda de la acción colectiva y decidida de quienes creen en otro modelo sociopolítico y económico sea un escudo con el que protegerse de quienes, a golpes de informes de recalificación de deudas públicas, quieren debilitar a los Estados y comprar a precio de saldo derechos y libertades fundamentales. En definitiva, acabar con la Democracia.

Hoy, cuando las desigualdades en nuestro Planeta entre quienes viven y quienes sobreviven son cada vez mayores en un mundo donde los mercados cabalgan con fuerza doblegando a Estados y naciones en pos de un modelo neocapitalista, los versos de Celaya tienen la misma relevancia y fuerza que cuando fueron escritos pidiendo lucha y compromiso social en aquellos años en donde en España se luchaba frente a la dictadura por una democracia. Y es que, hoy como entonces nuestra sociedad necesita de nuevo de la unidad de acción y de la resistencia activa de una ciudadanía que debe y tiene la obligación de alzar su voz frente a quienes ven en la reducción de los servicios públicos y en concreto de la Sanidad y la Educación perfectas monedas de cambio para poner fin a una crisis económica, que en el ámbito de los mercados sólo ha producido beneficios y exceso de liquidez.

De esta forma, hoy la puesta en marcha de contramedidas a unos mercados de voracidad ilimitada se presenta como un elemento fundamental para salvaguardar nuestro sistema democrático. Medidas que, de la mano de la movilización de la sociedad civil progresista, deben reivindicar la puesta en marcha de actuaciones como: la eliminación de los paraísos financieros, la Regulación del sistema financiero europeo y la imposición real y efectiva de un Impuesto a las transacciones financieras destinado a reducir la especulación e incrementar la recaudación fiscal o la creación urgente de una agencia pública de calificación como contrapeso al poder de las agencias públicas privadas de calificación que hoy “se guisan y se comen” sus propios informes al gusto de los mercados. Éstas son, unidas a la búsqueda de una armonización fiscal en Europa y la apuesta por una Banca pública, algunas de las medidas que desde la lógica progresista hoy deben defenderse por parte de la ciudadanía, y como diría Celaya, salir a la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

14
Sep/2011

Educación española. Mentiras como puños

Imagen Manuel CalvoManuel Calvo Jiménez / Doctor en Filosofía por la Universidad de Sevilla y profesor de Secundaria
Me dispongo a escribir una serie de artículos sobre educación harto como estoy de que sean tan pocas las voces que se alzan para denunciar la situación real de la misma. La educación española está mal, y no sólo ahora con los tan traídos y llevados recortes económicos que sobrevuelan el panorama pre-electoral y de crisis financiera, sino que lleva estando mal bastantes años y por muy diversos motivos.
No voy a ser yo el simplista que achaca todo lo malo a unos y ve todo lo bueno en otros. Unos y otros (y me refiero, obviamente, al PP y al PSOE que son quienes han tenido responsabilidades de gobierno durante los últimos decenios) han ido socavando el sistema educativo español ayudados, como no podía ser de otra forma, por la sociedad en su conjunto, y por los padres y madres en particular. Pero han sido los políticos, por supuesto, quienes han tenido una mayor responsabilidad en que la educación haya ido empeorando año tras año y, lo que es peor, en habérselo ocultado a la ciudadanía en beneficio propio.
Voy a empezar esta serie de artículos por el final, es decir, no por las causas que nos han llevado a donde estamos, sino por la situación actual de recorte presupuestario, indignación de los docentes y declaraciones ofensivas de los responsables políticos.

Titula El País la portada de su separata dominical (11/09/2011) “Golpe a la educación” haciendo referencia al “vendaval de recortes [que] ha irrumpido en la educación, justo cuando los resultados empezaban a mejorar”. Y yo, que soy profesor desde hace quince años, me pregunto: ¿Que los resultados empezaban a mejorar? ¿En qué estudio o en qué sentido hemos podido siquiera vislumbrar que los resultados empezaran a mejorar? En las conclusiones del estudio internacional y archiconocido llamado “PISA” no hemos mejorado. Y ello supone que no hemos adquirido más ni mejores competencias en resolución de problemas matemáticos o físicos, ni en expresión escrita ni, tampoco, en comprensión lectora. Entonces, ¿en qué hemos mejorado?

En las aulas no se nota que los alumnos estudien más, ni que manejen mejor el lenguaje. No vemos los docentes que los padres muestren mayor preocupación por sus hijos de lo que lo hacían años atrás.
Sin embargo, puede que sí que hayamos mejorado en los resultados académicos, puede que hayamos descendido en el número de estudiantes que sufren fracaso escolar y disminuido el absentismo. “¡¿Y le parece a usted poco?!” me dirán los políticos de uno y otro signo. Pues sí, mire usted, me parece poquísimo; es más, me parece más bien nada de nada.

Amigos lectores, ¿cómo puede ser que un estudio serio y contrastado como PISA nos indique que nuestros alumnos saben poco o muy poco comparados, incluso, con alumnos de países tercermundistas que apenas tienen fondos para invertir en educación? ¿Y cómo podemos estar en la cola del mundo en conocimientos y competencias y que, sin embargo, todo vaya mejor? Nuestros alumnos no sufren de fracaso escolar porque suspenden menos asignaturas, porque repiten menos cursos y pasan al siguiente con menos suspensos, porque obtienen títulos de Secundaria (¡y de Bachillerato!)… pero resulta que saben igual de poco que hace unos años. ¿A qué se debe tal contradicción?
La respuesta es sencilla, ahora los profesores aprobamos a más alumnos sabiendo menos, regalamos titulaciones a quienes suspenden varias asignaturas, bajamos los niveles hasta que el alumno puede superarlos sin esfuerzo alguno. Por eso mejoramos en las estadísticas pero no subimos la nota del estudio PISA.

Y, sí, hay menos absentismo. Los alumnos ya no faltan a clase. Claro, las puertas de los Institutos están cerradas con llave, nadie puede salir de ellos sin saltarse las altas tapias y las espinosas vallas que cercan nuestros centros educativos. Además, nadie quiere salir de un lugar donde está todo el día riendo, haciendo payasadas, vagueando, charlando con los amiguetes y donde cada vez se exige menos buen comportamiento, menos responsabilidad y menos estudio.
Es verdad, señores, que recortar las inversiones en educación es un disparate. Cuanto más dinero y más profesores y más apoyos y más ordenadores y más de todo tengamos, mejor. ¡Faltaría más! Y si los profesores trabajásemos más, pues mejor. ¡Cómo no! Pero no nos engañemos, no está ahí el origen del fracaso de nuestra educación.

Cuando los políticos dejen de pensar en las elecciones, dejen de colgarse medallitas insignificantes como la aportación de pizarras digitales u ordenadores portátiles para niños que no saben siquiera leer con fluidez a los catorce años, cuando importe más el grado de conocimiento del alumno que el número estadístico de suspensos por centro, cuando los padres exijan a sus hijos que hablen con respeto a los profesores y cuando ellos mismos (los padres y madres) muestren interés por el grado de aprendizaje de sus vástagos y colaboren con los centros para mejorar la calidad educativa, sólo cuando cosas como esas pasen, y sólo entonces, podrán exigirse del profesorado más implicación.
Por ahora, si todo aún sigue funcionando, aunque sea a un ritmo bajo y sumamente mejorable, es gracias al esfuerzo de los profesores, gracias a que, pese a que lo tenemos todo en contra (sociedad, familias y políticos) seguimos infatigablemente fieles a nuestra vocación de enseñar. Y escribiendo esto espero contribuir un poco más a que desaparezcan esos recortes que tanto daño nos están haciendo desde hace ya décadas. (Continuará)

09
Sep/2011

Pedagogía del fatalismo

Sergio Villalba Jiménez. Profesor Universidad de Sevilla.

Madurado a partir de reflexiones acumulativas y acontecimientos de activismo participativo del año que entra en su recta final, este artículo se tornaba urgente a partir del comienzo de las llamadas revoluciones árabes, cuando en diciembre de 2010 un joven tunecino se quemó a lo bonzo y catalizó un proceso de cambio incierto que llevó a los presidentes de Túnez y Egipto al retiro forzoso, a movilizaciones y consiguiente represión gubernamental en Yemen, Siria y Argelia, además de un hipócrita y surrealista conflicto internacional bélico en Libia, mientras que todo el mundo globalizado ora y vigila que la llama no se extienda a las riberas de la vital arteria del Estrecho de Ormuz (y sus “estados árabes buenos”) por donde transita el 40% de la producción mundial de petróleo. Me adentro en esta órbita internacional y es sorprendente la fragilidad del pensamiento humano.

Ahora nos hemos dado cuenta que desde el norte de África hasta Oriente Medio existían dictaduras (no sólo ahí, claro). Este “eje del mal” y sus líderes (parafraseando a otro lunático que decía representar a la libertad en el mundo y tenía línea directa con Dios) ha salido de “la nada”, esto es, subieron al poder de forma sigilosa y sin que las ostentadoras democracias avanzadas “tuvieran conocimiento”. Por supuesto, no estamos hablando de pactos geoestratégicos ni energéticos fundamentales para el capital, con un “mientras no salpique…yo no sé nada”. El ahora demonizado Gadafi (un dictador, efectivamente) tiene un álbum completo de fotos con Aznar, Zapatero, Berlusconi, Obama, Chávez, o el Rey Juan Carlos, por lo que al hilo, me surgen preguntas sobre nuestra integridad moral hacia el casus belli. ¿Por qué no atacamos Arabia Saudí cuya monarquía promueve el desprecio a la mujer y es agasajada en nuestra Costa del Sol con homenajes al despilfarro? ¿Por qué un insurgente afgano con idéntica filosofía medievalista es un enemigo feroz? (ahora, claro, porque cuando luchaba contra las hordas soviéticas era un buen amigo).

¿Por qué nuestro monarca llama hermano a aquel que no permite la libertad en su pueblo y amenaza con invadir nuestro territorio o no permite la independencia de otros? (Cf. Sahara-Marruecos) ¿Por qué hemos vendido armamento a todos estos países si se supone que son dictaduras? ¿Son China o Israel democracias? ¿Influye tener un ejército efectivo o descomunal, incluyendo uso de armamento nuclear? ¿Por qué abrimos las puertas a un comercio salvaje con el gigante asiático que ha aprendido lo peor de todo los sistemas para ser el próximo dueño del mundo, devolviéndonos a situaciones sociales de la Revolución industrial? “Demócratas y dictadores” con idénticas y falsas sonrisas se dan la mano mientras convenga, en ocasiones con el aval de la sacrosanta institución de las Naciones Unidas, que al son del tambor que más suena y ordena, puede aletargar un referéndum, maquillar una operación con fuerzas azules o relegar de forma descarada la jurisprudencia internacional a fuerzas más independientes tipo OTAN, KFOR, ISAF, u otro acrónimo recurrente.

En similar línea revolucionaria a la inicial comentada (ya puede decir Sarkozy misa, el elemento común es el hartazgo del sistema), la esperanza surge y continúa en nuestro país con el movimiento 15M–Democracia Real Ya, en el que me urge participar como un indignado más, ilusionado, convulso y colérico, pero con la indefectible voluntad del deber ético en la lucha contra un sistema global y local que, de facto, constituye una dictadura. De igual modo que grité a los políticos del Ayuntamiento hispalense que no nos representan, lanzo esta algarada textual con idéntica fuerza e ira. Lo repito: vivimos en una dictadura. Lo que llamamos democracias desarrolladas del vanagloriado mundo occidental, no son otra cosa que flagrantes totalitarismos del mercado que hacen creer al pueblo que elige líderes independientes y comprometidos, y que viven en libertad de derechos cuando estos son conculcados de forma permanente.

Repasando los acontecimientos de estos meses mientras las agencias de calificación externas o los líderes mesiánicos del capital dicen una palabra y toda la economía tiembla, me vienen imágenes de un padre que ante los recortes sociales trata de suicidarse en el Parlamento rumano; de colectivos ultrarreaccionarios que piden la desamortización (el práctico desmantelamiento) del Estado para dejarlo en manos del sector privado; de países que son endeudados en su conjunto por la actuación de especuladores mientras los platos rotos los pagamos ciudadanos de a pie que van al paro, que se les recortan y congelan los sueldos, o que se les retrasa la jubilación mientras se proponen copagos por servicios básicos. Prosigo en el recuerdo cercano y veo un macarrónico presidente putero de un país europeo que salva la justicia sin muchos problemas y al que sus conciudadanos siguen votando; veo a expresidentes de mi país que al finalizar sus mandatos son blindados con contratos multimillonarios en empresas a las que han favorecido; veo también la actuación de sindicatos mayoritarios que arrastrados por la marea de la desidia, olvidan sus ideas pactando con el diablo o proponiendo tímidas movilizaciones. Veo detenciones en mi propia Universidad por apoyar a trabajadores en precario y asisto a la brutalidad policial en el desalojo de manifestaciones y concentraciones con un sadismo que deshonra el uniforme que portan.

Me pregunto si el mosso que golpea con saña en la espalda a una barrera pacífica de jóvenes, lo haría con igual contundencia a un banquero, a un político corrupto, a un empresario explotador, a un asesor financiero, a un directivo de telecomunicaciones o del sector energético que controla el recibo de la luz de su propia casa. Como colofón de hechos…qué decir del cinismo en su mayor cota cuando la “sacrosanta” carta magna se reforma al chasquido del látigo del capital.

Qué clase de país, de mundo o de ciudadanía es la que premia la posesión ilegítima de la riqueza? ¿Qué tipo de votante apoya privatizar sectores básicos y constitucionales como la sanidad o la educación? ¿Qué clase de individuo ante este panorama sigue apoyando una opción traidora de la verdadera izquierda o un giro aún más (lo que lo convierte en ultra) hacia la derecha? ¿Hasta que punto la recolecta de votos que generan una decisión dantesca debe ser respetada? ¿Qué mayores explicaciones se deben aportar a una crónica anunciada de crisis sobre crisis que indefectiblemente parte de unas actuaciones económicas especulativas a nivel mundial? ¿Es lo mismo encarcelar al que destapa un conjunto de mensajes donde se evidencia la hipocresía y corrupción de los gobiernos democráticos y el cierre de internet y las comunicaciones con el exterior de un dictador en apuros? ¿Por qué cuando algún cineasta expone sin remilgos los entresijos de los sectores financieros responsables de esta crisis mundial (Cf Inside Job)…queda la malsana obviedad de la no respuesta por defecto? Es ello el mismo desaire que impúdicamente ostenta un político corrupto ante las cada vez menos frecuentes preguntas incómodas de los medios de comunicación, más parecidos éstos ya, a corporaciones de apoyo a los intereses serviles de su señor, donde la objetividad en la información es más una muletilla de la vergüenza que una seña de integridad.

A lo mejor me he vuelto completamente desquiciado e irreverente con la realidad y los principios en los que me he formado…pero empiezo a no tener clara la diferencia entre vivir en una dictadura o en una democracia. Empiezo a tener cristalino el vicio de lo putrefacto en un sistema que presenta la pretendida piel sana de una fruta fresca, pero que esconde el hediondo sabor de la hipocresía, de la mentira, del abuso y de la más profunda de las injusticias. Temo quedarme ante estas puertas de la frontera de la razón lógica, las del respeto y la tolerancia en un mundo que no respeta ni tolera, en una cáscara vacía que perpetúa el poder. Supongo que esta afirmación de realidad antidemocrática viene a generar más agitación conceptual a la emulsión de ingredientes del que podría ser un momento histórico crucial o una tentativa de cambio frustrada una vez más por las fuertes estructuras del poder establecido. Es por ello su necesaria contingencia.