Monthly Archives: Junio 2011

29
Jun/2011

Arquitectura y modernidad

caritaJorge Benavides Solís. Profesor titular de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla.

Sevilla es una ciudad moderna? ¿Qué pensará hacer el nuevo alcalde para finalmente incorporarla a la red de ciudades democráticas europeas? Mantener la obsoleta y partidista forma de gobernar es inconveniente.

El problema consistiría en cómo hacer operativo hoy el concepto de moderno que surgió en el siglo V (opuesto a lo antiguo), que con muchos matices se ha enriquecido debido a las transformaciones históricas entre los siglos XV y XX y que, con innumerables adjetivaciones aún se mantiene vigente. La modernidad supone la superación sucesiva, racional y democrática de lo anticuado, de lo obsoleto pero sin la entrega ciega al capricho, a la novedad o a la excentricidad.

Bajo este supuesto, ¿cuál sería la opción de Sevilla para que en el mejor sentido, su planeamiento y su arquitectura se convirtiesen ahora, en la mejor y más coherente expresión de la civilidad? Y todavía con más precisión, ¿cuáles serían las alternativas que los asesores pondrían a disposición del alcalde? La respuesta no es fácil.
Al respecto pero en ámbito nacional, el ex primer ministro inglés Tony Blair pidió un informe a varios expertos dirigidos por Richard Rogers, arquitecto florentino que en 1977 junto con Renzo Piano se atrevió a implantar en pleno corazón de París una verdadera “fábrica” de cultura: el Centro Pompidou. Recuperó una zona deteriorada y atrajo a tres millones de visitantes al año. A la parte alta de las grandilocuentes setas, el ayuntamiento dice que subirán unos 400.000 visitantes. Con una inversión equivalente, al Guggenheim de Bilbao cada año entran más de un millón de turistas.

Entre las más importantes recomendaciones del informe inglés se incluyeron: a) la adopción de un Planeamiento Sostenible (socialmente responsable), de una forma de expansión compacta con una densidad media de 35 viviendas/hectárea porque, cuanto más se expande la ciudad, menos rentable, más escaso y caro es el transporte público; b) la defensa, el enriquecimiento y el control de calidad del espacio público actualmente deteriorada por el coche; c) lo dicho para conseguir que la ciudad sea un espacio: de “convivencia enriquecedora justo, bello, creativo y ecológico”.

Esto se decía hace más de una década cuando por otra parte, Cacciari, el filósofo alcalde de Venecia reflexionaba: “la ciudad se encuentra en todas partes, luego ya no hay ciudad”. Y matizaba: “No existe la ciudad sino las ciudades” o sea, diversas formas de vida urbana aunque “en el espacio postmetropolitano es imposible construir lugares”. La realidad urbana está y estará cada vez más caracterizada por la diversidad, en todos los sentidos aunque, si el tiempo es oro, la ciudad dispersa del área metropolitana de Sevilla lo despilfarra de por vida, tanto como el suelo.
El zoning, los feos polígonos industriales y residenciales de arquitectura producidos en serie, los rascacielos levantados en la ciudad que hemos heredado construida, antaño fueron expresiones de modernidad. Eso se dijo por ejemplo, de la Torre de Los Remedios. Ya no. Actualmente no son más que opciones formales lucrativas. Frente a las últimas realizaciones. La Torre Triangular de París se autoabastecerá con energía eólica y solar. La Torre Cajasol antes de ser levantada ya habrá envejecido.

Con razón el ecólogo urbanista Girardet dice que una ciudad moderna será aquella con un “metabolismo circular” y un consumo reducido gracias a la eficiencia y al aumento de la reutilización de los recursos. En Sevilla hay numerosos edificios, locales, salas, espacios y solares subutilizados, desocupados y abandonados pero ninguno de los candidatos dijo algo al respecto. ¿Lo sabían? Menos aún sobre la conservación, mantenimiento y limpieza de aceras, calzadas, plazas, parques y jardines ¿Lo han observado? Dignificar el Parque de María Luisa resulta impostergable. Son dos de las numerosas demandas urgentes.

Otro asunto pendiente es hacer bien las cosas, conservar y ejecutar correctamente las obras. Además de ofrecer beneficios prácticos, cumple un papel educativo, ejemplar. Da la sensación de orden y limpieza. Es parte de la imagen que exporta una ciudad. Con una sola loseta rota en medio de un pavimento nuevo o con un pequeño charco en las calles y en las aceras recién construidas, el efecto es totalmente negativo. La desidia de los gobernantes da carta de naturaleza a los vándalos y aúpa el déficit cívico. La reconstrucción en seis días de una carretera ha sido una noticia mundial que mantiene la imagen internacional de Japón. El valor de las pequeñas cosas y la forma de hacerlas también son expresión de modernidad. Ésta sin sentido común no es posible. Habrá de tomarse en cuenta la realidad de la ciudad concreta, de sus características y de sus posibilidades anulando la prepotencia.

En el pequeño término municipal de Sevilla queda poco suelo para urbanizar. Bien se podrá construir allí la ciudad moderna (contemporánea), con equipamientos activos, una movilidad sostenible diversa, innovadora, sin el protagonismo ni de los bloques aislados ni de las torres que son resultado de la modernidad superada. Con vivienda social de la mejor arquitectura contemporánea; aquella buena tiene justificadas referencias estéticas “glocales” (global-local) y hace agradables, dinamiza, alimenta y estimula los espacios públicos en los que se cohesiona la sociedad. Basta de la arquitectura objeto con espacios para el objeto. Debe ser (y parecer) agradable a la vida del sujeto. ¡Qué bien estaría la biblioteca de Zaha Hadid en Los Gordales! ¿Y si no se hubiesen levantado las inútiles Setas?
La irrenunciable función metropolitana exigirá coordinación para resolver los problemas comunes con los municipios vecinos. Cuanto antes sería oportuno empezar las negociaciones que hagan posible el billete metropolitano intermodal de transporte: autobuses, tranvía, metro, tren de cercanías y hasta bicicleta.

Por lo demás, –sobran leyes– la modernidad vendrá con el simple cumplimiento del deber tal como está indicado: con trasparencia, participación proactiva de gobernantes y gobernados y, sobre todo, con sentido común. Y si al mismo tiempo se decide equiparar los derechos del consumidor a los del ciudadano, seguramente hasta los jóvenes “indignados” que acamparon en las setas recuperarían un poco del presente que se les ha sustraído por falta de trabajo.

18
Jun/2011

Europa, el pepino y la E.coli

Imagen dacianDacian Ciolos. Comisario europero de Agricultura. El sector agrícola está expuesto a unos riesgos que ningún otro sector padece: es vulnerable al clima, a las plagas y como hemos visto recientemente, también a las crisis sanitarias. Los productores españoles de frutas y verduras se han visto dramáticamente afectados por la sospecha –que después se confirmó errónea– de que pepinos producidos en España podían ser los responsables de las infecciones por E.coli que se han cobrado ya más de 30 vidas en Europa. El pánico provocó una caída fulminante de las ventas de hortalizas españolas y el cierre de varios mercados internacionales, en especial Rusia y Canadá. El enorme sufrimiento causado al sector agrícola español en estas circunstancias ha generado una comprensible sensación de frustración que llevó a muchos a buscar responsables. Es un sentimiento que comprendo, pero, en mi opinión, lo urgente no era buscar culpables sino soluciones. Para ello hacía falta en primer lugar identificar la fuente real de la infección para eliminar –definitivamente– cualquier sombra de sospecha sobre los productos españoles. En segundo lugar, debíamos ofrecer todas las garantías a nuestros socios comerciales internacionales para que reabrieran sus mercados. Y en tercer lugar, teníamos que buscar de modo inmediato el máximo de ayudas para ayudar a los agricultores afectados en los próximos días, no el año que viene. Esto es exactamente lo que la Comisión Europea ha hecho. Me gustaría explicarles cómo.

Cuando las autoridades alemanas activaron las redes de alerta sanitaria europeas (EWRS y RASFF) empezó una carrera contrarreloj para identificar la fuente de la infección. El 26 de mayo, unas muestras de pepino procedentes de Almería y Málaga dieron positivo en los tests de E.coli, aunque luego se comprobó, tanto en pruebas realizadas en Alemania como en España, que no pertenecían a la cepa O104 que había causado la epidemia. En consecuencia, el 1 de junio la Comisión retiró la alerta del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) e informó públicamente que los pepinos españoles eran aptos para el consumo. Los esfuerzos para identificar la cepa se redoblaron. La Comisión Europea, el Centro Europeo para el Control de Epidemias (ECDC) y la Agencia Alimentaria Europea enviaron siete expertos para ayudar a las autoridades alemanas en sus investigaciones. Finalmente, el 10 de junio se identificó la fuente de contaminación en una granja al sur de Hamburgo. Al identificar el origen del brote de E.coli se pudo frenar la crisis sanitaria y restablecer la confianza de los consumidores de hortalizas europeas.

Restablecer la confianza era también esencial a nivel internacional, en especial tras el bloqueo ruso a todas las hortalizas europeas decretado el 2 de junio, el libanés del 3 de junio, y las limitaciones a la importación canadienses, estadounidenses y de otros países. La Comisión denunció estas medidas como inaceptables y pidió el levantamiento inmediato del bloqueo.
Eso desde luego no compensó por las perdidas y perjuicios que sufrieron los agricultores españoles los días anteriores. Muchas toneladas de verduras se perdieron y los agricultores necesitaban ayudas para superar esta situación lo más pronto posible. Para ello, convocamos dos reuniones de ministros de agricultura para conocer de forma más precisa la magnitud de los perjuicios y estudiar las medidas más adecuadas para ayudar a los agricultores. Después de estas dos reuniones, decidí ampliar el plan de emergencia previsto en principio para los pepinos, los tomates y la lechuga a otros dos productos: el calabacín y el pimiento.

También decidí aumentar el nivel de compensación que será de hasta el 50% del precio de referencia de los productos en cuestión para el conjunto de todos los productores de estos productos, formen parte o no de a una organización aunque los productores agrupados en asociaciones podrán obtener hasta un 70% de compensación.
En total propusimos una partida de 210 millones de euros para afrontar las reclamaciones de indemnización para el período comprendido entre el 26 de mayo al 30 de junio. Estos fondos estarán disponibles para todos los productores, a través de las organizaciones de productores o de los organismos nacionales de pagos si los Estados miembros así lo desean. No dudo que algunas víctimas de la crisis considerarán estas ayudas insuficientes, pero quiero dejar claro que hacemos todo lo posible con las herramientas disponibles hoy y dentro de las posibilidades financieras actuales. En mi opinión, es mejor actuar rápido y ofrecer una forma sencilla de apoyo ahora que buscar formas más complejas que no llegarán a los agricultores que tanto las necesitan hasta mediados del año que viene.
En el futuro tendremos que hacerlo mejor. La crisis de la E.coli ha puesto de manifiesto que la Política Agrícola Común (PAC) no está suficientemente equipada para hacer frente a este tipo de situaciones. Es algo que tenemos que tener en cuenta ahora que las discusiones para la reforma de la PAC están en curso. Sin embargo, la crisis también ha dejado claro que los sistemas europeos de trazabilidad, de alerta rápida, de control de las epidemias han funcionado; que la fuerza de una Europa unida frente a nuestros socios comerciales ha reducido enormemente las consecuencias de la crisis y que la PAC sigue siendo esencial para un sector de tanta importancia estratégica como es nuestra agricultura.

07
Jun/2011

El atanor del infante

pedro-mora-pirisbPedro Mora Piris. Coronel de Infantería ®. Doctor en Geografía e Historia. Licenciado en Bellas Artes

Sevilla, necesitada de dimensionar su vida cultural, es poseedora de un incalculable patrimonio artístico.

El proyecto CaixaFórum Atarazanas, puede ser un interesante aporte cultural que abriría la ciudad a importantes eventos artísticos.

El Antiquarium en la Plaza de la Encarnación, asociado a los nuevos recorridos de visitas al Alcázar, Catedral, Archivo de Indias, Hospital de la Caridad, Museo de Bellas Artes y desgraciadamente en menor medida, a los museos Arqueológico y Artes y Costumbres Populares ampliará la oferta cultural.

La calle Santa Clara aparece como nueva zona museística y expositiva, gracias a la rehabilitación del antiguo convento allí existente desde el siglo XIII.

La adaptación de este lugar a estas finalidades, merced a las prospecciones arqueológicas allí realizadas, aportará interesantes datos del que fuera palacio islámico de Bib-Ragel, que tras la reconquista de la ciudad en 1248, pasó a manos de don Fadrique como beneficiario de donadíos mayores -fincas entregadas a un sólo propietario-, donde luego levantaría su palacio y torre exenta.

TorreblogHoy permanece la hermosa y singular torre, que conserva la memoria del segundo hijo de Fernando III el Santo.
Fadrique, castellanización del nombre suabo del emperador  Federico I Barbarroja, abuelo de Beatriz de Suabia esposa del rey Fernando III y de quien en aquellos momentos era el emperador Federico II – primo de Beatriz de Suabia-, indicaba la intención de ésta, por involucrar a su hijo con la dinastía de los Staufen, y hacer recaer sobre su hijo sus propiedades en Suabia.

Fallecida en 1235, Fernando III, tratando de dar viabilidad a los deseos de su esposa, se puso en contacto con el emperador Federico II, enviando en 1239 al infante a su corte. Las crónicas testimonian su presencia hasta 1245, fecha en que sin haber alcanzado su objetivo regresa a Castilla y se incorpora a las campañas militares que conducirían a la conquista de Sevilla.

En 1248, conquistada la ciudad, en los repartimientos llevados a cabo, Fadrique recibía, cuantiosos bienes, que como afirma el profesor Manuel González Jiménez, parecía ser compensación a la renuncia forzada al ducado de Suabia.
A las villas y alquerías de: Sanlúcar de Albaida (Albaida del Aljarafe), -donde subsiste una torre desmochada levantada por el infante-, se unirían Gelves, Brenes, Rianzuela, La Algaba, la Torre de Alpechín, Cambullón y Gizirat Abenalhimar, en el término de Alcalá del Río.

Los avatares políticos posteriores, condujeron a Fadrique a optar por el exilio, siéndole expropiadas sus propiedades, entre ellas, huerta, palacio y torre, que pasaría a manos de la orden religiosa que en 1289, levantaría el convento de Santa Clara.

La torre

Esta torre singular construida en 1252, el mismo año de la muerte de Fernando III, reúne condiciones estructurales de indudables connotaciones simbólicas, donde no faltan la geometría, la luz, la orientación, aspectos hilemórficos, que la aproximan a la doctrina aristotélica seguida por los escolásticos, de que todo lo visible está constituido por materia y forma.

Es una estructura que se asemeja al espíritu simbólico dominante en las construcciones federicianas, que pudo contemplar en tantas construcciones edilicias del emperador.

La peculiaridad de axis mundi conformada como símbolo antropomorfo, encaja con las intenciones de Fadrique al mandar levantar la misma. La simbología que encierra, aparece ligada a la obra del Sendebar, texto de origen oriental que a sus expensas apareció traducida en 1253. Parece dar a entender, que el infante conocía su contenido cuando mandaba construir la torre, una estructura, que contrasta con las posteriores construcciones levantadas en la ciudad, donde es visible el mestizaje gótico-mudéjar y, que sólo la catedral por decisión tardía de su Cabildo sería iniciada en su formalidad gótica en el siglo XV.

El sentido esotérico de la torre, trata de desvelarnos las intenciones de Fadrique al levantar la misma. Para ello contamos con el prólogo que Fadrique añadía al Sendebar, lo que  desvela las intenciones que abrigaba el infante al ofrecer a la posteridad este mecenazgo:

<< El infante don Fadrique, fijo del muy noble aventurado e muy noble rey don Fernando, e de la muy santa reina, cumplida de todo bien, doña Beatriz, por cuanto nunca se perdiese el su buen nombre, oyendo las razones de los sabios, que quien bien fazenunca se le muere el saber, que ninguna cosa non es por aver ganar la vida profeçía, pues tomó él la entençión en fin de de los saberes. Tomó una nave enderesçada por la mar en tal que non tomó peligro en pasar por la vida perdurable. E el omne, porque es de poca vida, e la çiençia es fuerte e luenga, non puede aprender nin saber, mas cada uno aprende qual le es dada e enbiada por la graçia que le es dada e enbiada de suso, de amor, profeçía e fazer bien e merçed a los que l´aman.
Plogo e tovo por bien que aqueste libro de aravigo a castellano para aperçebir a los engañados e los asayamientos de las mujeres.
Este libro fue trasladado en noventa e un años >>(1253).

Se trata de una estructura concebida como representación de una idea, un mundo de aspiraciones y sueños.
Como diría Bruno Zevi, “ La escultura actúa en tres dimensiones, pero el hombre permanece al exterior, separado y mirándola desde fuera. La arquitectura es como una gran escultura excavada, en cuyo interior el hombre penetra y camina”

07
Jun/2011

¿Estamos perdiendo el norte? (sobre la música de la Semana Santa de Sevilla)

Antonio Hurtado Torres.

De un tiempo a esta parte, parece estar imponiéndose en el mundo musical de la Semana Santa de Sevilla un movimiento generalizado, que pretende –al menos así lo creen sus seguidores- instituir un supuesto repertorio “de calidad”, abominando y renegando en gran medida de buena parte de las composiciones sevillanas tradicionales, a muchas de las cuales el nuevo apostolado ahora considera vulgares y chabacanas, obviando un aspecto fundamental: Que precisamente esas marchas que ahora se miran con desdén son las que constituyen la verdadera, más auténtica, mejor e inconfundible esencia sonora de la Semana Santa hispalense. Otros estilos compositivos pueden resultar más pomposos, más grandilocuentes y más complejos, pero siempre carecerán de ese efecto poderoso y certero que, desde la primera nota, como una flecha que se clavara de inmediato en lo más hondo del espíritu, concita en una fracción de segundo, con una intensidad desbordante, inmensidades de recuerdos y sensaciones, que dormitaban en las regiones ignoradas del pensamiento. Ese vecino de San Lorenzo en cuya casa no hay –ni habrá-  un museo (Bécquer), lo dijo mejor que nadie: “Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación y el arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, que se mueve con una cadenciosa majestad, habla a la imaginación, completa sus cuadros y la conduce a su antojo por un sendero desconocido, seduciéndola con su armonía y su hermosura. Hay otra natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y, desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía. La primera tiene un valor dado: es la poesía de todo el mundo. La segunda carece de medida absoluta, adquiere las proporciones de la imaginación que impresiona: puede llamarse la poesía de los poetas.”

Sabido es que la virtud se halla en el camino intermedio; que en la variedad está el gusto; que todo es perjudicial en demasía, y que cuando la balanza se desequilibra, en más o en menos, el exceso –de un signo o de otro- queda patente. Hace unos años, buena parte de las bandas de música consideraban imposible interpretar cualquier obra de nueva composición que se apartara un ápice de los modelos tradicionales más simples (los que ellas estaban acostumbradas a tocar repetidamente desde hacía décadas), oponiéndose con encendida vehemencia a la más leve novedad. Durante buena parte de mi vida, yo no había escuchado jamás “Soleá Dame la Mano”.

Poco a poco, el panorama fue inclinándose hacia el extremo opuesto: comenzáronse a alabar las virtudes supremas de esa marcha, otrora ignorada,  y todo el mundo -sabiendo y sin saber- hablaba con propiedad de “contrapunto”,  de“armonía”, y  de “modulaciones”. Hoy, ese proceso se ha completado, y casi todo el personal se ha vuelto muy serio, muy fúnebre, muy germánico(o muy francés),y toda marcha que se precie debe pasar por el canon de esa partitura de Font, aunque -¡oh, paradoja!- no sea ésta, necesariamente, la mejor composición procesional de Sevilla(la mejor…la peor…¡Qué categorías tan abstractas y ambiguas!).

Carlos I de España lo expresó muy bien cuando se construyó la Catedral dentro de la Mezquita, en Córdoba: “Habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes”. Es justo eso. La música tradicional de la Semana Santa de Sevilla, no es tan altisonante, retórica y atronadora como una ópera de Wagner, pero posee algo insoslayable, fundamental y decisivo: un sello original propio. Y, dentro el conjunto de creaciones musicales que integran este patrimonio, podemos identificar y definir dos grupos en las que esa particularidad, llamémosle “sevillana”, está acusada hasta su grado máximo: Por un lado está el tipo de marcha –a un mismo tiempo lírica, nostálgica, plebeya, aristocrática, militar y femenina-  que creara López Farfán, cuyas muestras más sobresalientes son “Estrella Sublime” y “Pasan los Campanilleros”.  Por otro lado, está la música de las bandas de cornetas y tambores y agrupaciones, un tanto denostada  por los eruditos y que, aunque no sea precisamente la que yo más escuche(en realidad, casi  escucho sólo música barroca) haciendo honor a la verdad, y aunque resulte una herejía para más de uno, diré que posiblemente sea la música más singular de todas las que se escuchan en Sevilla.

Me explico: “Virgen del Valle”, “Jesús de las Penas”, “Quinta Angustia”, “Tus Dolores son mis Penas”, si bien pertenecen a ese corpus musical clásico, conciso, directo, pleno de exquisito sabor del que hablo, corresponden  al modelo estilístico típico de marcha fúnebre romántica, lo que hace que pudieran haber sido compuestas en cualquier lugar de Europa en las últimas décadas del siglo XIX. “Soleá dame la mano”- gran composición musical-  imita a Turina(magnífico compositor sevillano, en cuya casa tampoco hay –ni habrá-  un museo…), cuyo lenguaje, a su  vez está muy influenciado por el Impresionismo. “Amargura”(me niego a decir “Amarguras”, aunque se titule así: Esa “s” final me parece un tanto cursi), a excepción de su “saeta” final, estilísticamente también pudo haber sido compuesta en cualquier lugar de Europa, a principios del XX(por cierto, que, aparte de su primer minuto y  de esa parte final, suele hacérseme bastante larga, y no es, ni de lejos, la mejor marcha). En cambio, el modelo de composición creado por Farfán, y –aún más- el de las bandas de cornetas, serían impensables e imposibles en Berlín, Londres o San Petersburgo, en ninguna época. Quizás Font podría componer sinfonías mejor que Farfán; pero es que la originalidad en nuestra época no consiste en escribir sinfonías: Los Beatles tampoco sabían escribir sinfonías y han quedado en la historia de la música en un puesto más relevante que muchos sinfonistas. No: Se trata de crear algo, no más complejo, sino distinto, particular.

Me encantan todas estas marchas que he mencionado, y muchas otras(¿qué decir de las extraordinarias obras de Cebrián?); pero si tuviera que llevarme solamente tres marchas a una isla desierta, escogería “Estrella Sublime”, “Pasan los Campanilleros”,y…”Rocío”. Sí: “Rocío”. La moda culterana-sinfónico-germano-impresionista que nos ocupa, ha lanzado últimamente sus anatemas contra esta vibrante y emotiva composición de 1928, alegando que su tema principal es un plagio de la canción mejicana “Peregrina”(1923), y  que el solo de flauta lo es de “La Procesión del Rocío”de Turina(1912). Esto es estar algo desorientados, pues, si bien, en efecto, la obra utiliza esos temas, es evidente que el compositor lo hizo a modo de público y notorio homenaje o recreación, especialmente si tenemos en cuenta que las partituras supuestamente plagiadas eran famosísimas por aquel tiempo, y que sus autores estaban en su apogeo. No cabe plagio en semejante circunstancia.  El uso de la canción mejicana se hizo en virtud de su título, vinculado con la Romería Almonteña, y el solo de flauta de Turina, por la razón obvia de ser un tema que todo el mundo identificaba con el Rocío. Esto es algo de lo que la historia musical está plagada de ejemplos. Yo mismo, recientemente, he dedicado a la Hermandad de la Vera-Cruz dos tríos de capilla, uno de los cuales utiliza la melodía de una canción inglesa de principios del siglo XVII. A ver si van a decir, también, dentro de un tiempo, que he plagiado a un contemporáneo y paisano de Shakespeare.

Hoy, parece que la composición de marchas de calidad ha de transitar por terrenos wagnerianos, impresionistas, y a veces…incluso falleros, sin tener en cuenta que ni Wagner(de cuya música Rossini decía que “tenía  bellos momentos y muchos malos cuartos de hora”), ni los impresionistas, más de cien años después de que esos movimientos musicales fueran novedosos, van a aportar nada sustancialmente original a un idioma, cuyas expresiones clásicas están más que definidas.(Teniendo también en cuenta que los Moros y Cristianos y las fallas son todo lo bonitos que se quiera, pero…son otra cosa…son otro estilo). Es, casi, como si les diera ahora a los imagineros por tallar cristos y vírgenes cubistas…

A pesar de todo, creo, no obstante que, las aguas volverán a su cauce.