Monthly Archives: Diciembre 2010

29
Dic/2010

Andaluces gitanos

Colectivo Senatus Trianae. (Colectivo de veteranos dirigentes socialistas de Sevilla).  Francisco Arcas Lucena, José Manuel Leal Sabido, Francisco Pineda Villarrubia, Nicolás Núñez de la Torre, Carmen Villar Martínez.

“El gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país,
lo más representativo de su modo y el ascua,
la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”.
Federico García Lorca.

Según recogen las crónicas del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo, el día 22 de Noviembre de 1462 entraron por Jaén un grupo de 100 personas, hombres, mujeres y niños de etnia gitana.

Por este acontecimiento el Parlamento de Andalucía, mediante acuerdo unánime de todos los grupos políticos, instituyó esa fecha como el Día de los Gitanos Andaluces, que hemos conmemorado hace unos días. No obstante, hay documentos de la Corona de Aragón que certifican su paso por dicho Reino en 1425. Así pues, hace 585 años que, mujeres y hombres gitanos llegaron a unos reinos que todavía no se llamaban España.

Desde la primera pragmática anti-gitana de 1499 hasta la Constitución Española de 1978, la historia de los gitanos españoles ha sido la historia de una persecución cuyo rastro solo es posible seguir en los documentos de sus perseguidores.

¿Cómo son las gitanas y los gitanos hoy día? Son una población joven, con una nupcialidad temprana, una natalidad que dobla la andaluza, bajo nivel de instrucción, alta tasa de paro, y en general peor salud que el resto de la población. Algunos estudios también señalan una menor esperanza de vida en relación al resto de la población.

Otra pregunta clave: ¿cuántos son? La verdad es que no se sabe porque ningún documento oficial en nuestro país lo refleja, ni hay censo ni nuestra Constitución, afortunadamente, permite distinción alguna en función de la etnia. Se estima que hay un millón de gitanos y gitanas españoles, la mitad de los cuales son andaluces. De éstos una cuarta parte, otra estimación, vive la exclusión social y la pobreza.

En estos veinte años se han producido notables avances, sobre todo en educación, empleo y salud, gracias al cambio de mentalidad de las familias gitanas, a las políticas y programas impulsados por la Administración del Estado, la Junta de Andalucía y las corporaciones locales. En Andalucía como en ninguna otra parte del mundo se ha avanzado en la integración social de los gitanos, al mismo tiempo que en el reconocimiento de sus derechos sociales y culturales como minoría. También por el trabajo de las asociaciones y federaciones romaníes andaluzas.

Desde una posición de izquierdas, no es suficiente, hacen falta más recursos, y sobre todo, atención social y política a un pueblo que lo necesita para colocarse en pie de igualdad con el resto de los andaluces.

No se crea que los gitanos, en general, esperan pasivamente la “sopa boba” de los peroles oficiales. Por el contrario, trabajan mayoritariamente en la agricultura y la venta ambulante, pero también son médicos, taxistas, profesores, sastres, abogados, funcionarios, jardineros, directores de banco, militares, anticuarios, joyeros e incluso guardias civiles. Los antiguos oficios relacionados con la fragua, las caballerías, la cestería y las pequeñas reparaciones de utensilios domésticos prácticamente han desaparecido.

En todas las profesiones y oficios actuales, por cuenta ajena y propia, el papel de la mujer es determinante. Las gitanas están habituadas desde hace varios siglos a aportar recursos económicos para el sostenimiento de la familia. Su aprovechamiento académico –siguiendo la pauta de la sociedad mayoritaria– es superior al del varón. Ello ha propiciado la aparición de unas vanguardias femeninas, con un alto nivel de instrucción, que han cristalizado en asociaciones de defensa de la mujer, algunas de ellas de carácter universitario. De hecho en Sevilla existe una asociación de mujeres universitarias gitanas, la primera de estas características.

Sería un error atribuir al pueblo gitano una condición estática de foto fija, la realidad es que está en constante evolución, y en algunos casos en ebullición.

Debemos por último, señalar que la simbiosis entre gitanos/as y población mayoritaria producida en Andalucía no tiene parangón en el resto del Estado, y mucho menos en otros países de Europa. Afortunadamente, no estamos en la Francia de Sarkozy ni en la Italia de Berlusconi. En esta tierra nos hemos influido mucho: música, pintura, literatura, poesía, nuestra manera de expresarnos, de vestir, de divertirnos…, serían distintas sin la inspiración y las aportaciones romaníes. Todo ello por no hablar del flamenco, donde su contribución parece decisiva.

Aquí no se sabe bien dónde empieza lo gitano y termina lo andaluz, y viceversa. Este mestizaje cultural e interétnico constituye una extraordinaria riqueza que los andaluces debemos cultivar.

28
Dic/2010

El futuro necesario del urbanismo

ojedaJosé Manuel Ojeda García. Arquitecto. Urbanista. Presidente de la Asociación Española de Profesionales de Urbanismo, Ordenación territorial y Sostenibilidad (AEPUOS).

En los últimos años se está identificando al urbanismo con la corrupción, de forma genérica. Los urbanistas tenemos que romper esta falacia y recuperar el protagonismo positivo en la sociedad, implicándonos en la reconducción de esta situación.

El urbanismo debe ser reconocido como disciplina que interviene positivamente en el territorio y la ciudad, y es su nefasta aplicación la que genera corrupción. Así, la Ordenación del Territorio y el Urbanismo, se tienen que configurar como disciplinas con vocación de servicio al ciudadano y de proyectación de los territorios y ciudades del siglo XXI, satisfaciendo los estándares adecuados de calidad y de sostenibilidad, de una forma flexible y rigurosa, ágil y continua, en su planeamiento y gestión.

SITUACIÓN ACTUAL. El día 11 de febrero de 2008 se aprobó en el Parlamento Europeo el Informe Auken sobre el impacto del urbanismo en España. El Informe arroja amplia información sobre la situación urbanística en España, criticando duramente el urbanismo español de los últimos años. Era la tercera vez que se planteaba el tema urbanístico español en el Parlamento, a partir de quejas de los ciudadanos ante la Unión Europea, y suponía un nuevo toque de atención desde Bruselas.

La problemática que suscita el urbanismo insostenible amparado por las autoridades competentes y la falta de aplicación adecuada y sistemática de la legislación en materia de medio ambiente, son la primera causa de los problemas. Además, se faltaba, en muchos casos, al mandato legal que impone a las autoridades locales que consulten a la ciudadanía sobre los proyectos de desarrollo urbanístico con anterioridad a la aprobación de los mismos. Se puso de manifiesto la situación sobre la irresponsable gestión urbanística en España. Se solicitó la paralización de los proyectos municipales insostenibles mediante la declaración de una moratoria de todos los planes urbanísticos nuevos que no respetaran los criterios de sostenibilidad ambiental y de responsabilidad social.

Esto dio lugar a algunas medidas establecidas en la Ley estatal 8/2007 de suelo, en su texto refundido de 2008.

No obstante, es necesario un análisis crítico de la legislación urbanística reciente, partiendo de la censura a la Sentencia del Tribunal Constitucional de 20-3-97 que hace inevitable que las Comunidades Autónomas impongan su propia legislación territorial y urbanística, en detrimento de una legislación y planificación nacional. Esta Sentencia “derribó” el edificio del Derecho Urbanístico Español construido tras la Constitución, al privar al Estado de la práctica totalidad de competencias en la materia.

Respecto a la Ley 8/2007, de Suelo, y su Texto Refundido de 2008, en su intento obligado y constitucional de frenar la especulación urbanística, opta por el camino equivocado, que ha supuesto muchísimos problemas y descapitalización de empresas inmobiliarias españolas, al establecer un sistema de valoraciones que desmonta totalmente el sistema de valoraciones tradicional en España, y provoca, indirectamente,  la bajada de las valoraciones de mercado, por precaución; y respecto a la expropiación ha provocado que ningún ciudadano puede saber qué valor se dará a los terrenos de su propiedad en el supuesto de que fuesen expropiados (no obstante está en tramitación un Reglamento estatal de esta Ley de suelo, innovando en algunos aspectos el sistema de valoraciones).

La nueva Ley elimina la distinción habitual entre suelo “rústico o no urbanizable, urbanizable y urbano” y deja esta división en dos: “suelo rural y suelo urbanizado (urbano)”. Ahora “el negocio inmobiliario” lo disfrutarán aquellos que puedan “gestionar el suelo para su urbanización”. Sus efectos no se están viendo con virulencia debido a que la Ley entra en vigor cuando empieza la crisis financiera e inmobiliaria, en la que estamos inmersos todavía. Finalmente, las Entidades bancarias deben gestionar sus activos inmobiliarios para su urbanización, antes del 31 de diciembre de 2011, moratoria final del nuevo régimen de valoraciones.

Ahora las Administraciones Públicas, si tuvieran recursos económicos suficientes, adquirirían suelos por expropiación a un precio muy barato, llegando a reducir estos costes considerablemente, y a través de empresas propias o de agentes urbanizadores gestionarían su urbanización y puesta en el mercado.

No obstante, y para más inseguridad jurídica, cuando haya cambio de gobierno nacional, previsiblemente habrá una nueva Ley de suelo, y así no terminaremos nunca, salvo que haya un gran pacto nacional entre los grandes partidos nacionales, para que tengamos un marco común en España en la ordenación del territorio, el urbanismo, el medio ambiente y las legislaciones sectoriales.

FUTURO NECESARIO: SOLUCIONES.

  1. Es necesaria una refundación del urbanismo en España, recuperándose las competencias estatales en las materias vertebradoras del territorio estatal, evitando la excesiva dispersión de las legislaciones autonómicas,  con un modelo amplio común, en base a los modelos europeos e internacionales. Como base, desde la legislación urbanística estatal, se debe establecer un aprovechamiento urbanístico genérico base y latente para la propiedad del suelo en todo el suelo no urbanizado, como base de su valoración y justiprecio, que ayudase a la equidad urbanística de todos los propietarios de suelo, en relación a los usos y tipologías correspondientes. Este aprovechamiento genérico sería el derecho del propietario privado, y el exceso respecto al  aprovechamiento urbanístico establecido por el planeamiento sería para la Administración actuante, con lo que se produciría una posible financiación futura y alternativa para los Entes locales, y una garantía para la consecución de un eficaz patrimonio público de suelo.
  2. Las Administraciones Locales no deben seguir financiándose a través del urbanismo, estableciendo las alternativas necesarias, con un nuevo modelo de reparto de los recursos y de financiación de las Administraciones Públicas.
  3. Las Administraciones Públicas que adquieran suelo deben urbanizarlo y ponerlo en el mercado, directamente por sociedades públicas o a través de terceros, previo o simultáneo a las clasificaciones urbanísticas, en coordinación con las Administraciones Locales.
  4. Debe haber licitaciones continuas de suelo urbanizado para edificar usos residenciales, industriales, terciarios o turísticos, dando cobertura a la demanda de los distintos sectores sociales y económicos.
  5. Debe haber un mayor control por las Administraciones Superiores de los planes urbanísticos locales. La Administración debe vigilar el cumplimiento de las normas urbanísticas, pero es necesario que las Administraciones asuman un papel más activo. Es necesaria una voluntad colectiva de cambio, especialmente en la redacción de los planeamientos urbanísticos (territoriales, comarcales o municipales), y en la disciplina urbanística.
  6. Los modelos territoriales del planeamiento deben tener un marco de referencia supramunicipal, garantizando el funcionamiento de las comunicaciones, infraestructuras y de las dotaciones de espacios libres y equipamientos, en una colaboración público-privada en el marco de los conciertos o convenios urbanísticos.
  7. Los planeamientos territoriales, generales o municipales nunca deben responder a intereses privados o de personas próximas a quienes ostentan la facultad de decisión en el proceso de tramitación y aprobación del planeamiento urbanístico o su ejecución.
  8. Deben articularse los mecanismos necesarios para establecer procesos efectivos de participación ciudadana y control del urbanismo, tanto en la fase de redacción como en el proceso de desarrollo y ejecución de éstos.
  9. La planificación urbanística debe priorizar el mantenimiento del entorno, así como de la estructura y tipología de los núcleos urbanos, priorizándose la concentración urbana mediante la rehabilitación de los núcleos urbanos existentes y la remodelación de los degradados, evitando ocupar excesivamente nuevos suelos en el exterior de los cascos urbanos.
  10. La planificación urbanística debe identificar las necesidades de los recursos básicos, y la demanda de servicios que se generará, y establecer para ellos fórmulas de gestión sostenible. Los informes sectoriales en materia de infraestructuras deben ser vinculantes para la aprobación de un Plan urbanístico o territorial.

Con estos mecanismos y posibles soluciones se controlarían los tres grandes problemas en el urbanismo: legislación y planificación inadecuadas, especulación de suelo y corrupción urbanística.

26
Dic/2010

¿Quién teme al ecofeminismo?

Trinidad Muñoz. Secretaria de Igualdad del PSOE de Andalucía

Sin duda es necesario en este momento de especial crudeza socioeconómica poner en valor iniciativas como la que ha desarrollado recientemente la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Me refiero al Encuentro sobre Ecofeminismo: Una mirada de género al medio ambiente, del que hemos podido disfrutar y aprender hace algunas semanas en Sevilla.

A tenor de las reacciones excesivas que ha producido, y tal vez de intenso descuadre electoralista por parte de algunos sectores, no podemos negar que, sin duda, se ha dado en la diana de los asuntos que ponen el acento en la raíz del modelo de relaciones entre mujeres y hombres, por supuesto, pero sobre todo en el enfoque que ofrece una alternativa al modelo socioeconómico actual aún exento en toda la extensión que se necesita de la incuestionable aportación de esa mitad de la población que somos las mujeres.

En Andalucía, hace ya décadas que se viene trabajando por alcanzar la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres, y en esa tesitura se ha tenido que hacer frente a situaciones heredadas que van desde el desigual acceso a los recursos económicos hasta la dificultad por acceder y ejercer la decisión y el poder en puestos y lugares de responsabilidad.
Medidas legislativas como la Ley para la promoción de la igualdad de género en Andalucía y la Ley de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género, o iniciativas para hacer posible la conciliación de la vida personal, laboral y familiar son algunas pruebas fehacientes de ello.

Igualmente, se viene ahondando en una profunda transformación del contrato social entre géneros que haga posible la mejora de la situación económica y el reconocimiento de la lucha por la igualdad como un pilar esencial; una igualdad que desde una visión progresista no puede ni debe entenderse como uniformidad que aplasta la individualidad y niega la diversidad, sino como justicia social que impide que sobre esa diversidad se construya la exclusión, la explotación, el sometimiento o la dominación.

La celebración de este Encuentro y la apuesta que ha explicitado la Consejería por el enfoque ecofeminista demuestran objetivamente la determinación por abundar en la implementación de un nuevo paradigma que ofrece a toda la ciudadanía un modelo basado en aspectos y valores “tradicionalmente” entendidos como femeninos pero que las instancias internacionales como la ONU, la FAO o la UE han venido a indicar como la única salida hacia la protección de los recursos naturales, su distribución equitativa y su uso racional, sin esquilmar, protegiendo nuestro más bien necesario y asegurando su existencia y disfrute para las generaciones futuras.

En este encuentro se han oído palabras como prevención, cooperativismo, emprendeduría, feminismo, resultados; se ha hablado de ruralidad y de medio urbano, de cambio climático y de oportunidad para gestión medioambiental…, todo ello pronunciado por mujeres expertas en pensamiento y en acción, que han puesto su nombre, su trayectoria y su experiencia demostrada a disposición de todas aquellas personas que han querido escucharlas.

Si todo lo que han expuesto no fuera tan real y tangible como es, si todo las experiencias que han compartido no fueran una demostración de la necesidad y el beneficio que supone apostar por la visión feminista de una cuestión global, seguramente que algunas voces distorsionadas no habrían intentado, –digo bien, intentado que no conseguido,– hacer ruido para acallarlas.

Si no fuera porque resulta realmente pueril, se diría que todo lo que viene entretejido con conceptos como Igualdad, Feminismo, Mujeres o Empoderamiento levanta ampollas cuando no puro temor entre según qué filas y entre según qué grupos ideológicamente inclinados hacia la derecha, tanto que se prefiere la ignorancia conceptual antes que el reconocimiento a enfoques e iniciativas protagonizadas por y desde las mujeres pero con la vocación global.
Desde aquí mi petición, que se une a la de todas las participantes, de continuar avanzando por este camino, de seguir aportando iniciativa, creatividad, inteligencia y empresa desde una óptica femenina pero dirigida a beneficiar a la ciudadanía en su conjunto.

En ese camino las mujeres y los hombres progresistas, la administración pública andaluza y la sociedad en su conjunto nos vamos a seguir encontrando.

Con toda seguridad.

23
Dic/2010

A vuelta con las inundaciones

tribunaPedro Juan González Rejinfo. Presidente de la Asociación AMUD-Ecologistas en Acción de Lora del Río.

Una vez más, Andalucía, desde Marmolejo hasta la misma Sevilla capital, sufre las consecuencias de las avenidas del Guadalquivir. En este año, dos han sido las ocasiones en las que el río ha venido en reclamar lo que históricamente ha venido ocupando ocasionalmente.

Las imágenes que nos han ofrecido las distintas cadenas de televisión tras las inundaciones acaecidas en este mes de diciembre son sumamente elocuentes y nos ponen de manifiesto lugares habitados que se quedan bajo las aguas a la más mínima oportunidad que tiene el río para evacuar la lluvia que recoge en su cuenca. Curiosamente, la mayor parte de las zonas habitadas nos muestran viviendas de nueva o reciente construcción, mayormente ejecutadas en los últimos treinta años, al amparo de la nula vigilancia por parte de la Administración para hacer cumplir la Ley de Aguas y las leyes urbanísticas en Andalucía.

En Lora del Río, las zonas inundables se concentran en tres sectores muy concretos: La zona de la Alameda del Río, Avda. del Castillo y Llano de Jesús que comienza su ocupación urbana a medidos del siglo pasado; la zona de las Viñas, que se urbanizó en el último cuarto del anterior siglo XX y la zona de Residencial Virgen de Setefilla, cuya urbanización ha concluido en la primera década del presente siglo XXI.

El río como tal inunda lo que históricamente ha venido ocupando, al menos, en los últimos 500 años. En ningún momento, el casco antiguo de Lora, más allá del barrio de Santa Catalina y la Huerta de Santa Ana han sufrido los envites de las avenidas del Guadalquivir con la gravedad y los daños que causan estas en la actualidad. Todo ello ha quedado documentado por la Universidad de Sevilla, en el estudio realizado por el departamento de Geografía Física Aplicada y Análisis Geográfico Regional, elaborado bajo la dirección del profesor D. Rafael Baena Escudero, sobre la dinámica del río a su paso por Lora por encargo del Ayuntamiento de Lora del Río en el año 2006.

Dicho esto, resulta manifiesto que somos los habitantes de Lora, los que hemos ido a ocupar el cauce del río y no al contrario, aún a sabiendas de que nuestro Guadalquivir más pronto que tarde iba a reclamar lo que siempre ha sido suyo, avenida tras avenida.

El alcalde de Lora del Río, Sr. Reinoso, añade un factor más al hecho de que Lora se inunde, culpando a los ecologistas y a mi persona en particular, por anunciar y defender soluciones al problema de las inundaciones que curiosamente estas son recogidas sino en su totalidad, sí en gran medida, en el estudio que encargó el propio Ayuntamiento a la Universidad de Sevilla, que tras pagarlo, lo guardó en un cajón y ya nunca más se supo de él. Entre esas soluciones, en el citado estudio, no se contempla en modo alguno la construcción de un muro, tal como puso de manifiesto el profesor Baena en la exposición pública que del estudio de inundabilidad hizo en el salón de actos de la Biblioteca Pública Municipal el pasado mes de mayo. Es más, el profesor Baena apuntó las consecuencias negativas que conlleva la construcción de un dique de contención, para encauzar una corriente de agua como la del Guadalquivir.

Entre los inconvenientes se encuentran el aumento de la erosión de las márgenes por el aumento de la velocidad de la corriente de agua, el daño a puentes e infraestructuras ubicadas río abajo por la misma acción erosiva, la disminución de la capacidad de regulación de las presas de Cantillana y Alcalá del Río y por ende el aumento de las posibilidades de inundación del tramo de río que discurre por las poblaciones de La Algaba, Santiponce, Camas, Sevilla capital, San Juan de Aznalfarache y Coria del Río, ayudado en parte por la colmatación de la capacidad de embalse de estas presas y en otra parte por el flujo de las mareas, además del impacto ambiental y paisajístico que produciría una obra de esta envergadura, concluyendo que antes de nada se hace preciso un estudio pormenorizado sobre la influencia de la construcción de muros de defensa en el cauce medio del Guadalquivir y de las medidas correctoras a tomar en consideración, antes de acometer la obra en cuestión.

Tras conocer el informe elaborado por la Universidad de Sevilla, el Ayuntamiento de Lora del Río no ha profundizado en las cuestiones planteadas, hasta el punto de que han sido los grupos políticos del Ayuntamiento en la oposición y AMUD-Ecologistas en Acción, los que interesamos del profesor Baena que el estudio se hiciera público, ante la negativa del alcalde de darlo a conocer.

Dicho esto, vuelvo a manifestar lo que ya hice público tras las inundaciones de 1997-1998 y más recientemente en la del pasado mes de febrero. La responsabilidad de que en Lora del Río no se hayan ejecutado soluciones de tipo alguno para evitar que las viviendas se inunden, es sólo y exclusivamente de la Administración, ya sea del Ayuntamiento de Lora del Río, en todo aquello que le compete, como de la Administración Autonómica y Estatal en cuanto que no han cumplido con la Ley, evitando en un primer momento que se construya en zonas inundables y tras ello, no tomar las medidas necesarias para que una vez que las construcciones se han perpetuado en el tiempo, estas no sufran las consecuencias de las avenidas.

Visto este asunto de la inundabilidad con la perspectiva que nos proporciona el paso del tiempo y el espacio, concluyo que Lora del Río se inunda más que por la acción del río, por la incompetencia, la dejadez, el desinterés y la incapacidad de nuestros gobernantes, unido todo ello al afán del hombre por ocupar las zonas de influencia de los ríos, para satisfacer su deseo especulador y lucrativo.

Por último, pedirle al alcalde que deje de engañar a los vecinos y se ponga a trabajar de una vez por todas por Lora, que es al fin y al cabo lo que tiene que hacer. Sin duda, los vecinos sabrán valorar el compromiso y dedicación tanto del alcalde como de su equipo de gobierno municipal a la hora de ejercer el derecho al voto en las próximas elecciones municipales.

22
Dic/2010

La educación ética: valores y desvalores

Miguel F. Villegas. Maestro y licenciado en Geografía e Historia, autor de la novela ‘Como agua entre los dedos’  y de otros libros para adolescentes.

Comentaba con los alumnos de un instituto de secundaria mi libro, La Isla de los Espejos, cuando a mitad del coloquio les pregunté cuáles eran sus aspiraciones en la vida. Una chica de unos trece años me respondió: “yo quiero ser famosa y ganar mucha pasta”. De inmediato se produjo un eco de aprobación en una parte significativa de la clase, dejándome perplejo.

¿Cómo ha llegado a fraguarse este ideal en la mente de determinados jóvenes? Observan en la televisión, en internet, en el cine, que sus modelos de identificación, sus héroes, han conseguido, sin apenas esfuerzo eso creen, alcanzar la fama y tener mucho dinero, que es lo que importa en la vida. Me costó persuadirles de que fama y dinero no traían consigo, de por sí, la felicidad, y les cité a ciertos famosos, muy adinerados, que habían malvivido y acabado sus días tristemente.

Pienso que los medios de comunicación y las instituciones políticas y sociales de nuestro país deberían hacer un gran pacto por la educación ética de nuestra sociedad, para que, entre otros objetivos, se acabe con la exhibición de tanta frivolidad sonrojante, con la exaltación gratuita de la estupidez, el enaltecimiento de la ignorancia y otros subproductos que amenazan con entontecer a nuestra juventud. Y no es que la población demande programas basuras, sino que resultan más baratos; está demostrado que emisiones de calidad concitan mayor audiencia. Un pacto que convoque a rebelarse contra la resignación palurda, contra la supremacía frívola que imponen ciertas modas y el sometimiento ciego a la publicidad, un pacto que potencie, frente al borreguismo pueril, el propio criterio, la conciencia crítica, la corresponsabilidad.

A medida que nuestra sociedad consiguiera respetar y asumir unos valores de referencia basados en los derechos humanos, nuestros jóvenes se contagiarían igualmente; claro que cuando descubran en personas públicas, ya sean del mundo del espectáculo, del deporte o la política, que no se guían por estos parámetros, el contagio a la inversa se produciría del mismo modo.

En mi artículo publicado en La Tribuna el pasado 16 de noviembre, señalé la necesidad de que el profesorado estableciera la participación democrática en la escuela como un elemento educativo esencial para la formación de sus alumnos. Pero existen otros campos (siguiendo con los valores y desvalores que afectan a la juventud), en los que el docente apenas puede intervenir. Me refiero al contexto sociocultural en el que se desenvuelven sus alumnos: pandilla de amigos, barriada, familia, que ejercen un importante ascendiente sobre sus vidas, de tal modo que llegan a mermar, a veces, la labor del propio profesorado.

Otro tanto puede decirse cuando en el seno de la familia los alumnos no viven los valores que inculca la escuela, o cuando los progenitores censuran o infravaloran a los profesores delante de sus hijos, o, simplemente, no existe la familia. Entonces es fundamental la intervención de otras entidades que, en coordinación con el centro de enseñanza, recurran a la asistencia social, la sicología, la acción cultural, etc.

Pero para que la educación sea verdaderamente un factor decisivo en el devenir de nuestra sociedad, es preciso, a mi entender, partir de algunos requisitos básicos. En primer lugar, la existencia de un plantel de profesores y profesoras dotados de una sólida formación, cuya difícil labor sea valorada y reconocida social y económicamente. Estos, por su parte, han de adecuarse a los nuevos tiempos, procurando no sólo la instrucción de sus alumnos, sino la mejora de sus actitudes. El orden, el silencio, la obediencia, con ser elementos necesarios para impartir clase, serán un fruto postizo y efímero si no los asume interiormente el alumnado, si no llega a pensar por sí mismo, a decidir y a escoger lo más conveniente, a la luz de unos principios éticos.

En segundo lugar, para que esta apuesta por la educación sea duradera, es imprescindible que las administraciones del Estado efectúen un planteamiento serio y definitivo en este campo, consensuando (lejos de miopías partidistas) leyes estables en las que se fundamente la educación del país, leyes que contemplen, entre otras prioridades, además de la citada preparación del profesorado, el descenso significativo de la ratio en las clases y la dotación generosa de medios a los centros de enseñanza.

De esta escuela podrá salir una generación de jóvenes impregnados de hábitos democráticos, que valoren la ética del ser y del compartir frente a la obsesión por el tener y el consumir. Y cuando se integren en la sociedad, abrirán de par en par las ventanas de la vida pública para que la democracia real inunde de aire limpio todos los sectores de la población, de modo que haga prácticamente imposible los infamantes usos de la corrupción, el caciquismo más o menos encubierto, o el despilfarro. Que, dotados de una voz verdaderamente libre, hagan derribar bastiones de privilegios en pro de una sociedad más justa, ecológica e igualitaria.

Los grandes intereses económicos temen la democracia real y los movimientos ciudadanos cuando denuncian la injusticia y no consienten que esquilmen los recursos de la tierra y la contaminen impunemente. Un frente ciudadano en pie, lúcido, formado (que brota de la escuela), reacciona contra al prototipo de existencia que le quieren imponer y elige otro modelo de sociedad con calidad de vida, que humanice las relaciones interpersonales y atienda con preferencia a los más necesitados.

21
Dic/2010

La tortura como forma de cultura

villalbaSergio Villalba Jiménez. Profesor Titular de Escuela Universitaria Área de Didáctica de la Expresión Plástica. Universidad de Sevilla.

Nací en el Hospital de las Cinco Llagas de la capital hispalense, vivo en el barrio de la Macarena, y por tanto de facto soy sevillano, andaluz y español. Hasta aquí, este comienzo podría encajar con cualquier artículo redactado por una de esas eminencias del enterismo de casta. Sin embargo, porque concurran en mí esas circunstancias localistas, no deberían ser obligatorios los rasgos que se suponen propios de mi entidad cultural. Es más, siendo una persona que cuestiona seriamente el multiculturalismo como forma ortodoxa de progresismo (esto daría para otro texto), creo que como imperativo ejemplar, es un deber para poder criticar aspectos de otras culturas, empezar en primer lugar por aquellos elementos propios del entorno cercano, especialmente los más aberrantes. Este texto parte desde un abierto no respeto de concepto y praxis a la mal llamada fiesta nacional, huyendo tanto de la falsa tolerancia, como del erróneo respeto conjunto a dos posturas antagónicas.

Al entrar en determinados espacios lúdicos de barra y caña, un silencio crítico personal se genera hacia tus convecinos que conoces y te conocen (aunque sea de vista); frustrado ante un posible debate estéril, contemplas el repertorio iconográfico de santería y festejos de astados, de altares y marcos dedicados a matadores (nunca mejor dicho), patronas, señores de la pasión y romerías varias, acontecimientos que se entienden por antonomasia como cultura propia (se sea del color político que fuese). A veces doy gracias por el anonimato social en el que nos movemos una buena parte de la mediocridad docente universitaria (mediocre en un sentido positivo… esfuerzo y trabajo que no adquiere la visibilidad que cualquier zafio tiene hoy en día por zarandajas de telebasura y famoseo), ya que al estar inmerso en ese océano ajeno y propio a la vez, pienso que quizás esa discreción mejora la seguridad propia y la templanza colectiva hacia el previsible conflicto que ocurriría en una exposición acalorada y abierta de argumentos. De hecho, en alguno de esos intentos dialécticos, el gracejo con saña de esta tierra cainita, me ha mandado al exilio forzado en forma de Caribe revolucionario o fiordo noruego, fuera de una tierra que es tan mía como la de cualquier otro, pero donde el que discrepa de la mayoría en cuestión de tradiciones, simplemente no tiene cabida. Este mal endémico es propio a todas las culturas, que en menor o mayor medida afianzan la irracionalidad como grado de conexión colectiva; sólo es cuestión de apuntalar una raíz antropológica para además avalar el proceso bajo el visado de la cultura o el conocimiento académico.

En una ciudad media como Sevilla se permite el coexistir que no cohabitar de sus ciudadanos, se argumenta el “cada uno con lo suyo con boca pequeña” pero que todo siga como “debe” en forma de “cultura dominante”. Si bajamos la densidad poblacional el resultado es peor; hace poco veía un reportaje sobre el Toro de la Vega (Tordesillas, Valladolid), y era pasmoso ver como el miedo y la sinrazón generalizada otorgaba una mayoría aplastante (los 9.000 habitantes), que apoyaban el festejo cruel o en todo caso espetaban un NS/NC. Curiosos una vez más los falsos conceptos de libertad y respeto que se refrendan en la cohesión del populacho o la consagración legislativa que corresponda.

Que una fiesta tenga siglos de historia, dimensión internacional (Latinoamérica, Francia, Portugal) con incluido intento exótico de exportación (China) o incluso pretendido aporte universalista mediante consagrados autores literarios y cinematográficos (San Fermín-Hemingway-Welles) no quiere decir que sea éticamente válida. En nuestro país, por afición no es ni siquiera una fiesta mayoritaria, pero de alguna u otra forma, se producen adaptaciones locales o regionales del hecho, mezclando el jolgorio de cualquier celebración etílico-festiva con el riesgo de un encierro o símil de lidia, a lo que gobiernos, autoridades y partidos diversos colaboran en la consagración de esta vergüenza nacional, amartillando a los que nos oponemos con firmeza como apátridas, renegados de su propia cuna o intolerantes. Cuando no es así y se proponen posturas abolicionistas gubernamentales (hay ya intentos en el XVIII y XIX) se genera el conflicto social, se mezclan temas o se entran en contradicciones importantes. En el caso actual de Cataluña, se vota parlamentariamente un “no” a las corridas de toros (algo plausible) para asumir una versión adaptada y autóctonamente cultural (correbous). Por fortuna en el caso de las organizaciones ecologistas, los mensajes son claros y contundentes, creciendo en los últimos años un movimiento transcultural de rechazo palpable y argumentado. Todas estas iniciativas se entienden en el mundo del toro como un ataque a rechazar o como una ausencia de libertad, y es ahí donde ante el riesgo, el enajenado y ultrajado lobby correspondiente busca el seguro apoyo gubernamental. Sobre la mesa, los puestos de trabajo y la riqueza que se produce (también genera empleo otras actividades lamentables… evito comparaciones), la pureza de una raza animal creada para este propósito (nadie consultó a la naturaleza para ello), la comparativa con el sacrificio de animales en mataderos (no es incompatible una crítica con la otra) o un largo etcétera de valores rancios, (bravura española, hombría, raza o vaya usted a saber) que se enmarcan en delimitaciones bastante arcaizantes.

El caso es que la cohorte de matadores-torturadores de animales se dirige en paseíllo hacia el reducto ministerial de falso talante progresista, y sin muchos problemas y en aras de persistir en la gobernabilidad y no buscar enemigos extras, se otorga la petición de cambio y dependencia al Ministerio de Cultura. Lamentable el favor que hace a la cultura un gobierno que no piensa con lógica, simplemente asiente para no disentir, se doblega para no confrontar, mide y otorga la razón en función de la dimensión de los contendientes. Un país que no evoluciona y purga sus errores es un país acabado e inconcluso a la vez. No tiene salida, no tiene futuro.

20
Dic/2010

La enseñanza del bilingüismo

mendez_paguilloJ. Carlos Méndez Paguillo. Maestro de Educación infantil

Posiblemente una vez casi alcanzada la erradicación del analfabetismo en gran parte de la población de los países desarrollados, sea el momento de favorecer y consolidar el aprendizaje de una primera y segunda lengua extranjera en las escuelas y desde los primeros años de la educación infantil.

Hoy día el conocer una o más lenguas internacionales, tanto de prestigio social como económico, es fundamental para desenvolverse en un mundo globalizado. No obstante, desde hace tiempo aprender idiomas era básicamente una necesidad laboral y de integración para aquellas personas que emigraban a otro país de distinta lengua y también, para una población de élite que deseaba para sus hijos una formación específica en lenguas. Durante años, en las escuelas públicas, los idiomas se han incluido en el currículo como asignatura de Lengua Extranjera y se impartían por goteo, es decir, en apenas una o dos horas a la semana. Su escaso valor se reflejaba incluso en una Conferencia Internacional de Educación celebrada en Luxemburgo en 1929, donde se recomendaba retrasar las enseñanzas en idiomas en los sistemas educativos (Siguán, 1996). Uno de los argumentos más recurrentes era que ser bilingüe comportaba una serie de desventajas cognitivas con respecto a los monolingües.

Sin embargo, de las innumerables investigaciones que existen sobre la mejor edad para aprender una segunda lengua se deduce que durante la infancia, los niños aprenden el sistema fonético y la gramática con más facilidad que los adultos. Podríamos decir que lo aprenden sin esfuerzo, de una manera natural. El lingüista Lenneberg defiende la hipótesis de que existe un periodo crítico e insiste en la necesidad de enseñar una segunda lengua antes de los 12 años. Este periodo crítico está relacionado con la maduración del cerebro, ya que el desarrollo del tejido nervioso permite la adquisición casi espontánea de un sistema de signos verbales o de varios y permite aprender de manera intuitiva (Abdelilah-Bauer, 2008). El psiconeurólogo Penfield dice que la edad favorable para aprender una segunda lengua es entre los 4 y 8 años, ya que en este periodo el cerebro presenta una plasticidad máxima y una capacidad especial para la adquisición de la palabra (sonido, ritmo, entonación, acento, etc.) y aprender estructuras lingüísticas con cierta facilidad (Titone, 1972).

Actualmente cada vez son mayores los esfuerzos de las administraciones educativas por generalizar estas enseñanzas a la mayoría de la población escolar, como una medida de igualdad de oportunidades; aumento progresivo de horas a los idiomas, segunda lengua extranjera, becas, los programas europeos Comenius, Erasmus y Grundtvig , intercambios, campamentos, centros y secciones bilingües, escuelas de idiomas, licencias, estancias, cursos, formación del profesorado, etc.

Centros Bilingües. Aunque han existido experiencias desde principios del siglo XX, el auge de los centros escolares específicamente bilingües y plurilingües tuvo su despegue tras la Segunda Guerra Mundial. En concreto, en Bélgica, Italia, Alemania, Holanda e Inglaterra surgen las denominadas ‘Escuelas Europeas’. Estas escuelas se caracterizan por ser plurilingües, utilizando una lengua vehicular, que normalmente es una segunda lengua mayoritaria seleccionada entre el inglés, el francés y el alemán. Uno de los motivos fundamentales de su puesta en marcha era que los funcionarios de los organismos internacionales y de la Unión Europea desplazados de sus países demandaban para sus hijos centros educativos específicos en la enseñanza de idiomas.

Pero, sin duda, la experiencia educativa con respecto a la enseñanza de idiomas que mas ha transcendido es la que se dio en Canadá en 1965, ya que aquí, en una clase experimental de un Jardín de Infancia de Saint Lambert es donde comienza el movimiento de enseñanza bilingüe por inmersión (Baker, 1997. Pág.227).

Se caracteriza este modelo por tener como objetivo el bilingüismo en dos lenguas de manera aditiva. La enseñanza es optativa, no obligatoria, lo que refuerza la convicción de profesores y padres para ayudar a la motivación de los alumnos. A los más pequeños se les permite el uso de su lengua materna para la comunicación en clase durante el primer año. Los profesores son bilingües. La comunicación en clase tiene por objeto ser significativa, no forzada ni repetitiva. Se evita la constante insistencia en la corrección. Se da más importancia a entender francés que a hablarlo. Los alumnos cursan el mismo plan de estudios de la enseñanza general del país.

En la modalidad de inmersión total y temprana, se comienza la enseñanza en la segunda lengua desde la educación infantil al 100%, para después de dos o tres años ir reduciendo al 80%, terminando la educación primaria al 50% de la inmersión. Una característica de esta modalidad es que se aprende a leer y escribir primero en la segunda lengua.

La modalidad de inmersión parcial o media se da cuando se ofrece en algo menos de la mitad del horario semanal las enseñanzas en una segunda lengua, durante las etapas de infantil y primaria. En estos casos se puede enseñar a leer y escribir simultáneamente en ambos idiomas. Actualmente la modalidad de inmersión parcial o media es la que se está generalizado para los centros escolares públicos que optan por impartir una enseñanza específica bilingüe o plurilingüe, donde se ofrece a una parte del alumnado (una línea) las enseñanzas en una primera y segunda lengua extranjera. Se denominan Secciones Bilingües o Líneas Bilingües. Por lo general se enseñan en otro idioma, además de la asignatura de Lengua Extranjera (en la gran mayoría de los casos el inglés), otras materias denominadas Disciplinas o Materias No Lingüísticas, como Conocimiento del Medio, Educación Física y Educación Artística, entre otras. Estas enseñanzas están realizadas por profesores nacionales con una titulación específica en idiomas, según el Cuadro de referencia de lenguas de la Unión Europea. También existe la posibilidad de incorporar profesorado extranjero con tareas docentes y de conversador.

La fórmula de enseñanza que se suele aplicar en las Secciones es la que surgió en el Valle de Aoste, al norte de Italia y consiste en las macro alternancias, es decir, dentro de la programación anual de una disciplina no lingüística, algunos temas son enseñados en una segunda lengua y las micro alternancias, que se da cuando en el seno de una unidad didáctica, algunas cuestiones o actividades, pueden, puntualmente, ser impartidas por el profesor en otra lengua (Duverger, 2005). Normalmente se imparte durante la clase de una hora los conocimientos de una materia utilizando dos lenguas.

El propósito es procurar una enseñanza en idiomas a través de otras materias y no sólo desde la asignatura de Lengua Extranjera, utilizando un enfoque comunicativo, en el que se presta más atención al dominio del uso y práctica del lenguaje que a las reglas que gobiernan su estructura lingüística, como se proponía desde enfoques tradicionales. Sin duda, el ofrecer estas enseñanzas desde los primeros años de la escolaridad, mediante el modelo de inmersión parcial posibilitará que dentro de unos años exista una generación de andaluces con competencias bilingües.

En Andalucía, la enseñanza precoz de una lengua extranjera arranca desde la Orden de 8 de febrero de 2000 que regula la anticipación, con carácter experimental, de la enseñanza de una lengua extranjera en Educación Infantil y 1º de Primaria (BOJA 11 03 2000), y desde el 22 de marzo de 2005 (BOJA nº 65 de 5 de abril) cuando se aprueba, por Consejo de Gobierno, el Plan de Fomento del Plurilingüismo en Andalucía, autorizando la apertura de centros bilingües.

Pero la realidad impone obstáculos, y entre ellos está la formación en idiomas del profesorado no especialista, que ralentiza la ampliación de este modelo. Por otra parte, aunque está definida la apuesta por el inglés como primera lengua extranjera en la autonomía, no debe minusvalorarse la posibilidad de ofrecer alternativas (para una segunda lengua), caso de lenguas vecinas o fronterizas, de núcleos de población inmigrante o países emergentes como el chino, además de las lenguas de prestigio europeas.

18
Dic/2010

Nuevos retos contra la esclerosis múltiple

Dr.Izquierdo.tiffGuillermo Izquierdo Ayuso. Presidente de la Sociedad Andaluza de Neurología y jefe de la Unidad de Esclerosis Múltiple  del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad que fue descrita hace más de 120 años, pero que antes de ser conocida, ya la habían padecido personajes históricos como Sir Augustus Esté (1794-1848), nieto del rey Jorge III de Inglaterra, que revela en su diario una historia médica que fuertemente sugiere que Augustus padecía EM.

La EM es una enfermedad de personas jóvenes, que comienza a dar síntomas a partir de los 20 años de edad, o incluso antes, que predomina en mujeres y que no disminuye de forma notable la esperanza de vida de los enfermos. La forma mas frecuente de la enfermedad es la que se presenta en forma de brotes o recaídas, es decir, presentación de alteraciones neurológicas que tras unos días de presencia van desapareciendo, a veces de forma espontánea o por el efecto de los corticoides que generalmente se utilizan.

Los brotes aparecen y se presentan en forma de pérdida de visión, visión doble, pérdida de fuerza, alteraciones de la sensibilidad en una parte del cuerpo, inestabilidad, dificultades urinarias. Estas alteraciones pueden aparecer solas, combinadas y a veces asociadas a cansancio no explicado que puede ser muy invalidante.

El conocimiento de la EM progresó lentamente el siglo pasado, primero los estudios anatomo patológicos y después los modelos animales han ido permitiendo desentrañar las claves de la enfermedad. El último cuarto del siglo XX ha permitido pasar de la descripción de lesiones y su correlación clínico patológico a los conocimientos de cómo la enfermedad se desarrolla a través de mecanismos inmunológicos cada vez más complejos, pero cada vez más cercanos a la realidad.
Durante muchos años ha sido una enfermedad poco conocida y considerada rara en países como España. Los estudios epidemiológicos recientes, muchos de ellos actualizados en este año, muestran un aumento de la frecuencia de la EM, con cifras que hacen pensar que se diagnostican alrededor de cuatro casos nuevos al año por cada 100.000 habitantes, lo que supone que las cifras de prevalencia estén aumentando y que con casi toda seguridad llegarán a 120 casos por 100.000 habitantes. Este hecho supondría que en el momento en el que se alcancen estos valores (dentro de 4 ó 5 años) y en una población de 50 millones de habitantes, pueda haber 60.000 pacientes con EM en España. Dos aspectos fundamentales en la EM proceden del gran impulso que ha dado la investigación. El primero es la búsqueda de dianas terapéuticas, que han permitido la presencia de un arsenal terapéutico. Además se buscan marcadores que están permitiendo conocer mejor las formas de la enfermedad, los patrones evolutivos y la susceptibilidad genética y de marcadores ambientales que pueden llegar a delimitar la causa de la enfermedad.

Por otra parte, estos conocimientos están permitiendo diseñar dianas terapéuticas cada vez más precisas que permiten defenderse de la enfermedad en momentos específicos de su evolución.

La eficacia de los tratamientos para la EM se ha duplicado después de la aparición del natalizumab, que reduce el número de brotes en más del 50 por ciento, lo que significa el doble de la eficacia de los inmonomoduladores previos (interferón beta y acetato de glatiramero). El natalizumab es el primero de una segunda generación de tratamientos para la EM, de mayor eficacia, aunque con mayores efectos secundarios.

Además una pléyade de nuevos productos están siendo estudiados en este momento, con valores de eficacia comparables e incluso mayores que los del natalizumab. Los mayores efectos adversos de estos productos deberán evitarse en la medida de lo posible, pero en algunos casos tendrán que asumirse en función del beneficio que supone una eficacia mucho mayor.

Durante este último año hemos recibido buenas noticias en lo que respecta a los tratamientos para la EM. En un trabajo publicado en la prestigiosa revista ‘New England Journal of Medicine’ en el mes de febrero de 2010, tres importantes artículos y un editorial han confirmado la eficacia de dos nuevas terapias para la EM (fingolimod y cladribina), que en este caso son orales. Aunque faltan datos para confirmar la seguridad a largo plazo, uno de estos tratamientos, el fingolimod, ya ha sido aceptado por la FDA (agencia americana que autoriza la comercialización de los medicamentos), y se administra ya en Estados Unidos.

Por otra parte, se están comenzando ya a realizar estudios en las formas primariamente progresivas y se esta experimentando con nuevos tratamientos que puedan influir en la progresión de la enfermedad, a través de mecanismos de remielinización, neuroprotección y regeneración axonal.

Todo parece indicar que seguiremos ampliando las posibilidades de tratamiento de todas las formas de EM, y en algunos años vamos a ser capaces de poder controlar en buenas condiciones a la mayoría de nuestros pacientes, ofreciéndoles una calidad de vida que les permita soportar la enfermedad, y evitar cargas familiares y sociales que redundarán en beneficio de toda la sociedad. Los costes de estos medicamentos serán compensados por los beneficios ulteriores, aunque habrá que aportar datos fármaco económicos, para probar irrefutablemente este punto.

16
Dic/2010

Sevilla, Magallanes y el 2019

José Manuel Núñez de la Fuente. Antropólogo y navegante  magallánico de la Asociación Cultural Magallanes 2019. Quinto Centenario Primera Vuelta al Mundo

Hace cinco siglos los océanos se convirtieron gracias a los viajes descubridores en portentosos canales de información que favorecieron múltiples contactos entre pueblos. Entre aquellos viajes destaca sobre manera la Primera Circunnavegación a la Tierra, que ideó Magallanes y llevó a cabo junto a un grupo de osados marinos y gente desesperada, de todo origen y condición. A partir de aquel momento se tomó conciencia por primera vez del mundo tal como es, una esfera pequeña que ronda en un pequeño suburbio del universo. El concepto de globalidad surgió entonces, aún de forma inconsciente pero atronadora. Lo global imprimió carácter a las expansiones comerciales, religiosas, culturales y, como consecuencia de ello, militares y políticas. El Renacimiento fue por ello la época de la primera globalización real. Y no fue casual que Sevilla se convirtiera en el centro inspirador y estratégico de tan extraordinario acontecimiento, ya que, desde la Edad Media, Sevilla era nombrada en las crónicas como la ciudad del oro, y su puerto era frecuentemente visitado por comerciantes venidos desde todos los confines del mundo.

Paradójicamente, la épica de aquel viaje extraordinario no sirvió para amortizar un Imperio que crecería sin sentido hasta su colapso; y ni tan siquiera bastó para sufragar los gastos de la travesía, pues a pesar de los pingües beneficios obtenidos por la venta de las especias traídas en las tripas del buque Victoria desde la Molucas, jamás fueron contabilizados los muertos de la expedición, ni pagados los sueldos a sus familias, como tampoco las deudas contraídas con Magallanes y sus herederos. A la postre, el gran marino no sólo fue aniquilado por las armas de los guerreros filipinos que le mataron en Mactán, sino también por una historiografía injusta y mezquina, fraguada por el franquismo, que ocultó intencionadamente los méritos del portugués para destacar en exclusiva la figura de Juan Sebastián Elcano como gran héroe patrio. Cosa que no es de extrañar, ya que la Historia, inmisericorde, acostumbra a premiar o castigar justo a la inversa de los méritos contraídos. Curiosamente, el marino de Guetaria había sido indultado por Magallanes tras un juicio por sedición en La Patagonia.

Elcano, cuya pericia náutica resulta cada vez más dudosa, siempre tuvo la suerte de cara; personaje oscuro para la historia antes de enrolarse con Magallanes, supo mantenerse en la sombra para su provecho. Jamás intervino en las empresas arriesgadas durante la travesía ni en los combates decisivos, como tampoco se le reconoce liderazgo hasta la llegada del Victoria a Cabo Verde. Ni tan siquiera hizo algo tan habitual en los pilotos como escribir el diario de a bordo, o al menos un derrotero, cosa que si hicieron, sin embargo, el griego Francisco Albo y otros marinos portugueses, buenos conocedores del Océano Índico, y que le facilitarían el regreso desde Tidore a la Península. Por no hablar de la total ausencia de su nombre en la Crónica de Antonio Pigafetta, hecho verdaderamente inverosímil, si consideramos que se trata de la fuente directa más certera y fidedigna de todo el viaje.

Quien esto escribe, tuvo la oportunidad de emular el periplo magallánico en toda su integridad, realizando una circunnavegación a vela que duró casi tres años. Pues al caso, después de viajar por todos los mares y continentes del planeta, pude constatar de manera sorprendente el absoluto desconocimiento que existe sobre la figura de Elcano; en tanto nombrar a Magallanes o Magellan, en su dicción inglesa, era siempre motivo de respeto y admiración general, no sólo por reconocerle como el mejor navegante de todos los tiempos, sino también como esforzado aventurero y capitán ejemplar. Magallanes, que se había naturalizado castellano nada más llegar a Sevilla en 1517, que se casó en esta ciudad y tuvo un hijo sevillano, y que además mostraría la fidelidad de un perro para con una Corona que jamás lo mereció, simboliza mejor que nadie el triunfo de una cultura y una gente ibérica que vivió por y para el mar. Gente simpar que llegó a realizar las más grandes proezas, obteniendo los mayores logros durante la época de los descubrimientos oceánicos, legando para siempre a la humanidad una visión del mundo y de la vida, excelsa e inextinguible.

Hoy día, al igual que entonces, el mundo se encuentra con parecidos síntomas de asfixia existencial: crisis económica, guerras, crisis energética, pero sobre todo crisis de valores, de ahí, quizá, la necesidad de recuperar viejos principios y desarrollar otros nuevos que orienten la brújula de lo social hacia modelos más participativos y solidarios. Por qué no decirlo, estos tiempos requieren de esfuerzos imaginativos que potencien nuevamente la universalización del conocimiento, aunque sin malversarlo. En tal sentido, se observa que, al igual que ocurrió hace unos años con el 92, están surgiendo proyectos como esporas, vinculados al Quinto Centenario de la Primera Vuelta al Mundo, que tendrá lugar entre los años 2019 y 2022; cosa que por un lado es lógica e incluso necesaria, pero que, por otro, levanta todo tipo de suspicacias y sospechas. Y es que no fueron pocos los ciudadanos que, en su momento, vieron en todo aquello mucha tramoya hueca, demasiado “bussines” para unos pocos y, al final, nada de nada. No obstante, es preciso reconocer que la efemérides de 2019 es tan importante como extensa la memoria que se tiene de ella en todo el mundo.

Bástenos recordar, a modo de botón de muestra, la consideración de ilustres sabios como Adam Smith o Stefan Zweig, que la definen como la hazaña mas portentosa llevada a cabo por la humanidad, en cualquier tiempo y lugar. Por eso resulta imprescindible que Sevilla juegue un papel protagonista en esa conmemoración y que lo haga a la misma escala global con que se llevaron a cabo aquellos hechos. Sevilla fue entonces el alfa y el omega de tan extraordinaria epopeya, centro geográfico y estratégico de la primera visión global de la Tierra.

Cinco siglos después, Sevilla debería proponer un nuevo concepto de circunnavegación, respetuosa con la visión de los otros, centrífuga en la comprensión cultural y centrípetamente solidaria. Se trataría de articular una serie de programas en torno a la gesta magallánica que promoviesen una reflexión universal sobre el futuro del hombre y la sociedad en su conjunto, sus valores y sus culturas, sus diferencias y similitudes; sin maximalismos, pero también sin complejos. Hace 500 años no los hubo, gracias a lo cual se produjo uno de los mayores hitos de toda la historia. Vivimos tiempos turbulentos, tiempos de incertidumbre donde se hacen más necesarios que nunca nuevos modelos con los que afrontar el futuro, así como una nueva visión social y política, desde la cultura y la educación, que devuelva la confianza en el ser humano, sobre todo en los jóvenes. A ellos, especialmente debería dirigirse cualquier acción relacionada con la primera vuelta al mundo, y Sevilla en ese empeño no debería defraudarles. Cualquier otra cosa, basada en inventos mercantilistas e intereses espurios, no debería merecer más que el desprecio de todos, la cólera de los Argonautas y toda la furia de Neptuno.  Dicho queda.

16
Dic/2010

La práctica de las políticas educativas. Historia de una perversión

Pura-SanchezPura Sánchez. Profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Velázquez.

A mediados de noviembre ha tenido lugar en Sevilla el II Congreso Nacional sobre el éxito educativo y la autonomía de los centros. Es ya un clásico que desde la Administración educativa se produzca una ingente cantidad de material normativo, en el que se utilizan términos que, bajo una apariencia de reflexión y puesta al día, que no dudo en reconocer como necesarias, representan, en la práctica educativa, una perversión del concepto mismo al que aluden.

Ya pasó, por citar un ejemplo, con el concepto de integración del currículo, cuando la Administración lo convirtió en currículo integrado. La primera expresión hacía referencia a una organización global del currículo, que superara los estrictos límites de las asignaturas y estructurara la búsqueda del saber en torno a centros de interés. En la práctica, tan novedosas intenciones han cuajado en programaciones frankensteinizadas, concretadas por las editoriales, con el placet de la Administración, en libros de texto, en los que se da a entender que se integra porque aparece el adjetivo “integrado” en alguna parte de la introducción.

El ejemplo más reciente de esta perversión se encuentra en el uso de los términos “autonomía” y “éxito”.

El recién aprobado Reglamento de Organización y Funcionamiento de los centros establece que cada centro escolar organizará un plan en el que se contemplen las necesidades educativas y sociales del alumnado, donde se diseñen, en consecuencia, las actuaciones para suplir las deficiencias y se señalen las necesidades estructurales y la incidencia en el entorno. Pero tan bienintencionadas palabras apenas logran ocultar que lo que se pide de los centros, lisa y llanamente, es un plan de desregulación, que va desde la búsqueda de fuentes de financiación que completen el presupuesto, cada vez más exiguo, de los centros públicos, hasta la gestión, eso sí, con total autonomía, de las sustituciones del profesorado: será la dirección la que decida, establecido por la Administración un cupo fijo de horas sustituibles por centro, a quién asigna sustituciones. ¿A quién se responsabilizará cuando el cupo se agote?

Por si esto fuera poco, se ha encargado a los claustros que adopten decisiones y elaboren propuestas, encaminadas a elaborar estos planes, que deberán estar terminados en junio. Se les insta a que lo hagan en uso de su “autonomía”, pero se oculta perversamente que este trabajo será uno de los últimos que podrán hacer como claustro, puesto que en el mismo documento en el que pretendidamente se consagra su autonomía, se consagra también una distribución piramidal del poder y la capacidad de decisión interna de los centros, que descansa en un conjunto de órganos decisorios, formados por miembros “designados”, a los que, no obstante, en algunos casos, perversamente, se denomina “representantes”.

Estamos entrando por tanto, sí, en una nueva era, pero no la de la autonomía de los centros, como se proclama desde la Administración educativa, sino la de la designación. Cabe preguntarse si también la de la resignación. No sé si se resignará ese profesorado, que, como los siervos de la gleba medievales, en la nueva organización piramidal de los centros educativos nada tendrá ya que decidir, pero sobre cuyas espaldas recaerá la responsabilidad de que el sistema educativo funcione. ¿Saben los padres lo que hay realmente detrás de lo que la Administración llama “autonomía de los centros”? El profesorado empieza a saberlo.

El otro concepto sobre el que se ha “trabajado” en el Congreso Nacional es el de “éxito escolar”. Todo parece indicar que, al fin, se ha hallado la cuadratura del círculo. En el convencimiento de que lo que no se nombra no existe, la Administración acaba de desterrar la expresión “fracaso escolar”, odiosa en la medida en que alude a una realidad que insiste en manifestarse de modo pertinaz, para nombrarla justamente con los términos contrarios. Dentro de muy poco, veremos llegar a nuestros centros nuevo material normativo, que establecerá la necesidad de evaluar a alumnado, profesorado y centros escolares para medir su nivel de “éxito escolar” y, en caso de que dicho nivel de “éxito” resulte insuficiente, se instará a los centros a adoptar “medidas para el éxito escolar”. ¿Fracaso? ¿Qué fracaso?

Y para completar la perversión, se insiste en el protagonismo del profesorado en el logro del éxito escolar, mientras se señala como uno de los problemas, nada menos que estructurales, del sistema educativo, la resistencia de este profesorado a ser evaluado. Acabáramos. Si ese es uno de los problemas estructurales del sistema, confieso que ardo en deseos de ser evaluada. A fin de cuentas, no seré yo quien obstaculice la imparable carrera de nuestro sistema educativo hacia el éxito. No seré yo quien me empecine en recordar que el gasto anual por alumno no universitario, escolarizado en un centro público, en Andalucía, es el más bajo de España (4.211 euros, frente a la media nacional de 5.299), a pesar de los ordenadores y las pizarras digitales, cuando todas las investigaciones señalan, obstinadamente, el factor socioeconómico familiar como determinante del rendimiento escolar. Ni hablaré de los cursos de formación, más interesados en lograr la difusión y el acatamiento de las políticas educativas, que la actualización científica y metodológica del profesorado. No seré yo quien opine que, desgraciadamente, el profesorado no se resiste a ser evaluado, aunque perciba que la evaluación –a la vista de cómo, por qué y para qué se usa–, es el medio de responsabilizarlo en exclusiva de la calidad educativa.

En fin, ¿por qué hablan de autonomía, cuando quieren decir desregulación?, ¿por qué hablan de éxito, cuando quieren decir fracaso? Las comunidades educativas y la sociedad en general no merecen que tal concatenación de perversiones y despropósitos se les presente como la solución a los males del sistema educativo.