24
Jun/2010

Evaluación General de Diagnóstico, resultados y nuevas metas

Teresa Varón. Directora de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa.

Hace escasos días, el Ministerio de Educación a través del Instituto de Evaluación ha hecho público el informe sobre la Evaluación General de Diagnóstico 2009, que recoge los resultados de la prueba llevada a cabo hace un año en una muestra de 887 centros escolares de todo el Estado a casi 30.000 alumnos y alumnas de 4o de Educación Primaria, de los que 1600 fueron andaluces.

El objetivo inmediato de las evaluaciones generales de diagnóstico es obtener datos representativos del grado de adquisición de las competencias básicas y valorar en qué medida la escuela prepara para la vida y forma a los estudiantes para asumir su papel como ciudadanos en una sociedad moderna.

Hay que recordar aquí que el concepto de competencia, entendida como una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto, se ha ido destilando desde que en 1996 se publicara el Informe Delors hasta llegar a las competencias clave, es decir, aquellas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo, y que todos los países de la Unión Europea han incorporado en sus currículum de enseñanzas obligatorias.

En esta primera EGD se han evaluado cuatro de las competencias básicas; en concreto, las de Comunicación Lingüística, Matemáticas, Conocimiento e interacción con el Mundo Físico y Social y Ciudadana. Junto con las pruebas, se han administrado unos cuestionarios al alumnado, profesorado y familias para recabar información sobre determinadas variables que ayudan a interpretar y contextualizar mejor los resultados.

La evaluación de cada una de estas competencias se lleva a cabo mediante unos cuadernillos en los que se plantean cuestiones al alumnado a las que debe responder poniendo en juego no sólo los conocimientos teóricos que posee sino además la capacidad para aplicarlos a situaciones próximas a las que pueden presentársele en su vida cotidiana. El análisis de las respuestas permite conocer qué saben hacer y qué no nuestros escolares, aspecto éste fundamental a tener en cuenta, pues la buena descripción de lo que saben hacer es la información más valiosa para poder seguir avanzando. Además permite discernir qué aspectos de cada competencia son los que resultan de mayor dificultad al alumnado, lo que ayudará a ajustar las didácticas y las metodologías que faciliten la adquisición de esos aspectos concretos de las competencias clave. Según el informe de la EGD, algunos de estos campos de mayor dificultad son comunes a todas las Comunidades Autónomas, en mayor o menor grado, pudiéndose destacar, la expresión escrita, los bloques de contenidos relacionados con números y medidas, la Tierra y el Universo e Investigación y explicación científica y La organización social y el pasado.

El análisis de los factores contextuales proporciona una información riquísima y avala en muchos casos los resultados de evaluaciones anteriores como la de PISA, dirigida a alumnado de 15 años. En concreto, a partir de una selección de variables que se ha constatado que tienen una correlación alta con los resultados (ocupación y nivel de estudios de los padres, número de libros en casa, y recursos domésticos) se construye un Índice Socioeconómico y Cultural (ISEC) que las resume y que se calcula para cada alumno participante en la prueba. Afortunadamente, aunque el Índice arroja resultados muy diversos para el alumnado en función de las variables mencionadas, también nos indica que su influencia condiciona pero no determina. Es de destacar que alumnos con un ISEC bajo obtienen en bastantes ocasiones altos rendimientos, lo que sin duda es mérito de todos los actores implicados en su proceso de enseñanza- aprendizaje y demostración del potencial compensador que la escuela posee. Este hecho constatado está avalado además por el conjunto de evaluaciones internacionales que obtienen la misma conclusión. De hecho, en la EGD 2009, Andalucía, con un ISEC sensiblemente por debajo de la media nacional, obtiene puntuaciones cercanas o iguales a la media en todas las competencias evaluadas.

En definitiva, es necesario transmitir al conjunto de la sociedad, a la luz de los estudios que se vienen realizando, que el esfuerzo compartido en educación favorece a las capas más humildes de nuestro entorno, hace que se rescate todo el capital humano que pasa por nuestras aulas y puede capacitar a nuestros escolares para una ciudadanía activa, que devolverá con creces a la sociedad los recursos que ha invertido en el proceso.

En esta misma línea de reflexión sobre el potencial de la educación comprensiva quiero detenerme en otro de los factores analizados por estar muy asociado al rendimiento: la relación existente entre el éxito y las expectativas hacia el futuro académico de los propios alumnos y de sus familias. Los resultados indican una tendencia clara a que el alumnado que responde que quiere realizar estudios universitarios obtiene puntuaciones en las competencias evaluadas muy superiores a las del alumnado que sólo tiene expectativas de acabar los estudios obligatorios. Esta tendencia es similar cuando se les pregunta a las familias. La conclusión de este análisis posibilita una línea de trabajo muy interesante para la administración educativa, los centros docentes, los equipos de apoyo externo a los mismos y el resto de agentes sociales en su conjunto, de cara a trabajar con las familias y con el alumnado para lograr un autoconcepto académico positivo, resaltando la idea del esfuerzo y la constancia como facilitadores de metas.
Un último dato digno de mención del informe, coincidente por otra parte con otros prestigiosos estudios internacionales como el conocido I. Mcknynsey, es la relación existente entre el gasto público por alumno y los resultados obtenidos, indicando que en base a ellos no se puede deducir que un incremento del gasto, a partir de cierto nivel crucial, tenga incidencia en unos mejores resultados promedio. Las seis comunidades autónomas que obtienen los mejores resultados en esta competencia tiene valores del gasto por alumno que varían de 5900 € a 7 800 € (cuando hay alguna comunidad que se aproxima a 10.000). También es destacable que las dos comunidades con menor gasto por alumno Murcia y Andalucía obtienen resultados promedio próximos al de España.

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