Monthly Archives: Mayo 2010

31
May/2010

La Comunidad Virtual de Andalucía, un salto hacia la excelencia del destino

ANDALUCIA

Luciano Alonso. Consejero de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía
Andalucía se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los destinos turísticos de referencia indiscutible en los mercados nacional e internacional. Merced al esfuerzo conjunto de administraciones, empresarios y trabajadores, hemos forjado una industria solvente y muy respetada, un destino único y singular que cada año atrae a millones de visitantes deseosos de conocer la autenticidad y diversidad de nuestra oferta. E incluso en momentos tan complicados como el actual, el turismo tiene mucho que decir, ya que ha soportado la profunda crisis económica global mejor que muchos sectores convirtiéndose en una actividad estratégica para la Comunidad Autónoma al generar 330.000 empleos, representar más del 11% del Producto Interior Bruto (PIB) regional y suponer unos ingresos de más de 17.200 millones de euros anuales.

No obstante, el turismo no es una actividad estática sino un proyecto de largo recorrido, de constancia y mejora continua, el cual ha evolucionado hasta situarse en un nuevo escenario internacional en el que las bases de su desarrollo de los últimos años han perdido su vigencia, donde una buena reputación o una marca reconocida no son suficientes para atraer visitantes, y donde un número creciente de destinos se disputan los mismos turistas, en quienes recae casi de manera exclusiva el poder de decisión. Frente a este aumento de la competencia y ante las nuevas exigencias de la demanda, el éxito depende sobre todo de la habilidad de los destinos para adaptar su oferta a las nuevas exigencias del mercado y transmitirla correctamente para hacerla atractiva e irresistible, de mostrarla como la mejor de las opciones posibles.

Por todo ello, desde la Junta de Andalucía hemos iniciado un proceso de transformación y modernización de nuestras políticas turísticas que tiene como ejes la diversificación de la oferta, la innovación en la promoción del destino, la creación de productos singulares, la introducción del territorio en la planificación sostenible del destino, y la potenciación de la investigación y la excelencia, con el objetivo de que la actividad turística alcance una mayor competitividad y se convierta en una industria de oportunidades para la región. Esta Nueva Cultura Turística Andaluza constituye un proyecto con el que no sólo gestionamos el presente, sino que además diseñamos el futuro del sector; es un paso necesario e imparable con el que favoreceremos la rentabilidad de las empresas y garantizaremos la generación de riqueza y empleo, que son nuestras prioridades.

En este proceso de redefinición de nuestras estrategias, hemos diseñado un nuevo esquema de marketing que tiene una meta perfectamente definida: atraer un turismo que gaste más en Andalucía y que llegue a nuestra tierra mejor repartido en el tiempo y en el territorio. Para ello, se ha puesto en marcha el Plan Director de Marketing Turístico 2009-2012, el más ambicioso emprendido nunca por una Administración regional con más de 80 millones de euros anuales de dotación económica y también el más innovador. Su formulación representa un cambio de mentalidad al superar la definición tradicional de segmentos para hablar de experiencias, desarrollar la captación de turistas en zonas de concentración de viajeros en lugar de en países e incidir no en la promoción genérica, sino en la específica y selectiva, dirigida hacia las tendencias más actuales y concretas de nuestros visitantes.

Además, se trata de una iniciativa hecha en Andalucía para Andalucía, diseñada a medida a partir de las necesidades y las expectativas concretas de nuestro destino, y que prioriza las medidas con las que mejor podamos aprovechar nuestro potencial competitivo. Para ello, nuestra apuesta pasa por innovar y generar conocimiento a través de las nuevas tecnologías con herramientas como el centro de innovación Andalucía-Lab, que ya tiene en marcha diversos proyectos de investigación con universidades y cuyos servicios utilizan más de 3.000 empresas del sector, o la Comunidad Virtual Turística de Andalucía, que se pondrá en marcha en los próximos meses y aspira a convertirse en la mayor red social, y de información y negocio turístico de España.

La Comunidad Virtual no sólo será la mejor página de promoción turística que hayamos tenido nunca al aglutinar toda la oferta de la región, sino que, además, dará dos pasos clave que pocos se han atrevido a dar en este mercado. Por un lado, permitirá comercializar productos y servicios, permitiendo tanto a grupos empresariales como a micropymes competir bajo el mismo nivel de excelencia y a coste cero. Por otra parte, una vez que el viajero haya decidido y comprado, pondremos a su disposición un espacio dinámico para la recomendación y la opinión sobre el destino. Para ello estamos diseñando una plataforma online con una arquitectura abierta a la continua incorporación de nuevos productos y sistemas tecnológicos dirigidos al consumidor (internet, telefonía móvil, TDT), tanto en el destino como en los mercados de origen, y a la actualización de la oferta en función de los principales emisores nacionales e internacionales.

Este proyecto constituye, sin duda alguna, un salto definitivo del destino Andalucía hacia la excelencia, dirigido a satisfacer las nuevas expectativas y requerimientos del turista del siglo XXI. Entre todos tenemos que aprovechar esta oportunidad para, a través de la responsabilidad compartida y el esfuerzo común, contribuir al éxito de un proceso que es fundamental para el futuro de la industria turística de la comunidad.

29
May/2010

El co-pago, ¿una solución equitativa?

José Luis Pinto. Catedrático de Economía de la Salud de la Universidad Pablo de Olavide. El debate sobre el co-pago de los servicios sanitarios se ha abierto. La introducción (casi mejor sería decir la modificación) del co-pago sanitario vuelve a encontrarse en boca de todos con detractores y defensores, como siempre, pero con poco aporte técnico de transfondo. Primero hay que saber qué es el copago. Se entenderá por co-pago cualquier contribución del usuario a la financiación de los servicios sanitarios en el momento de su uso, cualquiera que sea el tipo de servicio y la forma de esta contribución. Esto es, copago es pagar un porcentaje de las medicinas que compramos en la farmacia (lo que nos es familiar), pagar una cantidad fija por día de estancia en un hospital o pagar cada vez que vamos a visitar al médico. Pero ¿cuál es la lógica del co-pago? Se argumenta comúnmente asociándolo a un “exceso de consumo”, que se vincula a la gratuidad de los servicios. Aunque también se justifica como una ayuda a la financiación del sistema, esto es, una razón puramente recaudatoria. Trataremos estos dos argumentos por separado.
Los co-pagos se arguyen como objetivo para eliminar el “exceso de consumo” y el primer problema es el de definir que entendemos por “exceso de consumo”. Para no caer en tecnicismos, podemos decir que hay un exceso de consumo cuando el paciente usa los servicios sanitarios aunque el beneficio que obtiene sea muy pequeño o nulo. A esto ayuda el que, al ser gratis, el paciente puede o no considerar si realmente le hace o no falta. Ante esta premisa, la solución parece obvia: aumentemos el precio de los servicios sanitarios y así reduciremos el consumo excesivo. Pero no es tan fácil.
En primer lugar, no se sabe dónde delimitar el co-pago para evitar el consumo superfluo sin impedir el necesario. En segundo lugar, todo este razonamiento se basa en que el paciente sabe y debe distinguir entre el consumo necesario y el innecesario aunque la evidencia demuestra que esto no es así. Sí se ha demostrado es que el co-pago disminuye el consumo de todo tipo tratamientos, tanto los más útiles como los menos, lo que puede llevar a que se prescinda de intervenciones claramente beneficiosas en ciertos grupos de población, que empeore su salud y que, por tanto, aumente el consumo de otros servicios sanitarios como visitas ambulatorias o ingresos. Por tanto, aunque todos podemos pensar en ejemplos de mal uso, la evidencia no permite llegar a la conclusión de que la introducción de una política de co-pago a gran escala consiga eliminar únicamente el consumo inadecuado. ¿Y el papel del médico? Gran parte del consumo de servicios sanitarios depende de sus decisiones. Es el médico quien decide si el paciente ha de tomar un medicamento u otro o si tiene o no que hospitalizarse. Supongamos, por tanto, que el paciente simplemente sigue las indicaciones que le marca el médico: cuando existen distintas opciones de similar eficacia, podría usarse el co-pago tanto para inducir al médico a prescribir el fármaco mas coste-efectivo como para evitar las presiones del paciente al médico. En este sentido, el médico ha de ser consciente, y cada vez lo es más, de que existen limitaciones y tiene que contribuir a que el sistema sea sostenible.
Y esto nos lleva a la cuestión mencionada antes: en el fondo, el co-pago es un tema continuo de debate porque hay limitaciones presupuestarias y no porque exista evidencia de que reduce el “consumo excesivo”. Por supuesto, esto no quiere decir que el paciente no influya nunca en el gasto. En aquellos casos donde la decisión de consumo dependa del paciente (por ejemplo, visitas) podríamos suponer que el co-pago reduce el uso abusivo aunque el coste de esta política es que, posiblemente, también se reducirá el uso necesario.
Una alternativa más realista, es admitir que el sistema tiene (y tendrá) problemas de financiación, por lo que el co-pago es un mecanismo de control de costes y de obtención de recursos. Asumamos que no se puede financiar todo mediante impuestos y que necesitamos incrementar los ingresos; la forma más fácil de recaudar es poner co-pagos altos en los tratamientos que producen mayor beneficio, ya que la gente los valora más y hará lo que sea por tener acceso. Pero este enfoque tiene problemas de equidad muy importantes. La alternativa es diseñar mecanismos para aumentar la financiación del sistema de la forma más equitativa posible y reducir el “consumo excesivo” y entonces se trataría de decidir en función de qué criterios de justicia se ha regular la participación del usuario en el coste de los servicios sanitarios. Como ser equitativo implica favorecer a los que están peor, un primer criterio es claramente la renta. Las personas de menor renta (pensionistas o no) pagarían menos (o nada). Otros elementos tales como límites al gasto anual, también irían en este sentido. Otro elemento que influiría en el co-pago sería la gravedad del paciente. A más gravedad, menor co-pago. Se trataría de no penalizar a los pacientes más graves aunque el tratamiento no fuera especialmente beneficioso. Estos pacientes han tenido mala suerte y son los que están peor, por tanto, no los tenemos que penalizar. En cambio, aumentaríamos el co-pago para los problemas de salud más leves, aunque el tratamiento fuera muy efectivo, lo que es distinto a la utilización del co-pago para reducir el consumo “excesivo”. Dado que “excesivo” se refiere a un consumo en el que el beneficio es pequeño en relación al coste, pondríamos co-pagos bajos tanto para tratamientos caros que benefician mucho a pacientes graves como a tratamientos baratos que benefician poco a pacientes leves. Esto es así porque la relación coste-beneficio podría ser la misma en ambos casos. En cambio, pondríamos co-pagos altos a pacientes graves que se benefician poco. Los co-pagos basados en justicia serían distintos.
En resumen, a la hora de valorar los co-pagos hay varias consideraciones como hasta qué punto el gasto depende del paciente o del sistema; o qué objetivo perseguimos: eliminar el consumo excesivo o recaudar. Otra variable es el peso se le da a la disyuntiva equidad-eficiencia en el diseño de estas fórmulas, a lo que se suma que desconocemos el coste que implicaría poner este sistema en marcha.
Por último, una pequeña digresión. La principal razón por la que los sistemas sanitarios tienen problemas de sostenibilidad financiera no es, en mi opinión, el exceso de consumo. Entonces, si aumenta el co-pago, bajará el consumo y subirá la recaudación pero es sólo una solución a corto plazo que no elimina el problema de fondo. Los estudios sugieren que la principal razón del crecimiento de los gastos sanitarios está en la innovación médica (y no el envejecimiento de la población, como suele decirse). Una muestra de esto está en el hecho de que mientras que el crecimiento de los gastos farmacéuticos en las oficinas de farmacia se ha moderado, no lo ha hecho así, sino todo lo contrario, el gasto farmacéutico hospitalario. Poca responsabilidad tiene el paciente en el crecimiento del gasto farmacéutico hospitalario. La única forma de conseguir realmente la sostenibilidad financiera del sistema es regular el mecanismo de adopción de nuevas tecnologías, de manera que controlemos el aumento del gasto procedente de su encarecimiento. Aumentar los ingresos mediante la revisión del sistema de co-pago únicamente sería una solución provisional, si es que lo es.

28
May/2010

El testigo de la historia sanitaria del Hsopital de San Lázaro

Joaquín Torres Moreno. Director Gerente del área hospitalaria del Virgen Macarena

La historia de salud de los sevillanos ha estado desde hace siglos vinculada a los centros ubicados en el norte de la capital, como el Hospital de San Lázaro y el  Hospital de las Cinco Llagas. Desde que, hace alrededor de treinta años, este último equipamiento pasara a acoger la sede del Parlamento de Andalucía, la actividad  hospitalaria que se llevaba a cabo se transfirió a un edificio nuevo, acorde con las necesidades y expectativas de la población, como es el actual Hospital Universitario Virgen Macarena. Este nuevo centro hospitalario nace asumiendo la misión de atender a los enfermos pero también con el de recoger el saber y la historia de profesionales que durante años han estado al servicio  de la población de Sevilla.
Nace un nuevo hospital pero también comienza un importante proceso de innovación, poniendo en valor aspectos esenciales de la asistencia, la docencia y la investigación. Hoy día, el área hospitalaria Virgen Macarena cuenta con un importante equipo de profesionales que han situado al centro como un claro referente del Sistema Sanitario Público Andaluz. Este área ha sabido crecer y adaptarse a los nuevos tiempos, caminar hacia la vanguardia científica y técnica y recoger lo mejor del saber que genera la Universidad; por lo que ha recibido el merecido reconocimiento de los diferentes grupos profesionales que han forjado los cimientos de un complejo hospitalario moderno con visión de futuro.

Todas las organizaciones necesitan del cambio, de la evolución, de la mejora continua. Y la sanitaria no es una excepción en este ámbito, porque también requiere del entorno al que ha de adaptarse y del que ha de nutrirse para dar las mejores soluciones a los problemas de cada día. Pero esta necesidad de las organizaciones viene condicionada por otros aspectos importantes como  que la sociedad a la que atendemos introduce exigencias con respuestas sobre los procesos emergentes de salud que condicionan la vida de los ciudadanos y solicita la incorporación de nuevas tecnologías y el desarrollo de líneas de investigación con rápido desarrollo transnacional, pues los visualizan como una puerta a la esperanza.
El área Macarena quiere seguir a la vanguardia y los profesionales se han implicado de manera incontestable en la investigación porque esta iniciativa sólo es posible con el compromiso de los profesionales, que condicionarán el impulso del cambio. Y uno de estos grupos con más pujanza es el que investiga las Enfermedades Neurológicas, que dirige el doctor Guillermo Izquierdo. Este grupo, desde sus comienzos en el año 96, se ha ido configurando con profesionales implicados que han cosechado resultados en proyectos de invnNeurología, entre los que destacan los de la esclerosis múltiple, de la que son actualmente referentes en la comunidad andaluza. La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa de origen desconocido que se ha convertido en la primera causa de discapacidad  en personas de  20 a 40 años. Este es el reto que se propone el grupo de investigadores de la Unidad de Gestión Clínica de Neurociencias: averiguar las razones por la que aparece la enfermedad, atacar su origen e intentar encontrar una curación efectiva. La  aventura sobre la que apuesta este grupo investigador es ejemplar por no dar tregua a ningún aspecto de abordaje  sobre la enfermedad  neurológica, abarcando de forma integral  todas las líneas de investigación abiertas para conseguir sus cometidos: genética,  biológica, inmunológica, epidemiológica y células madres.
Para este proyecto tan ambicioso como posible, nacido de la  vocación de profesionales excelentes, es preciso dotar al equipo de un espacio  investigador adecuado que nos permita acortar la distancia entre la investigación básica y su traslado a la práctica clínica, como única manera para mejorar de los pacientes con esta enfermedad.
Y lo mejor de la vanguardia en investigación es posible en unas instalaciones que son testigo de la historia y de los cambios de la ciudad: el Hospital de San Lázaro, que fue fundado por  el Rey Alfonso X en el siglo XIII y que permanece en activo jugando el papel social que le ha tocado a través de los 700 años de existencia. Actualmente San Lázaro, tesoro arquitectónico sevillano, acoge un área de hospitalización del complejo Virgen Macarena, así como la Unidad de Cuidados Paliativos, en cuya zona de hospitalización, recientemente reformada, se hace visible de qué manera pueden adaptarse los edificios para acoger instalaciones amables y cálidas, que contribuyen a mejorar la estancia de los usuarios y la labor de los profesionales. La historia y la calidad asistencial se dan la mano en este inmueble que está siendo renovado en el proceso de mejora continua y adaptación de los servicios sanitarios.

La vocación del Sistema Sanitario Público Andaluz es avanzar en esta calidad y  calidez y mejorar las instalaciones para adaptarlas a los nuevos tiempos y que avancen de la mano la asistencia sanitaria, la docencia y la investigación. San Lázaro no está fuera de esta dinámica de reforma continua y este esfuerzo inversor que ha permitido la mejora de los distintos niveles, el de Atención Primaria y el de Hospitalaria. Pero tampoco está ajeno, como no lo está el resto de la sociedad, a la coyuntura económica en la que estamos sumidos y que no permite que podamos avanzar al ritmo que nos gustaría o al que hemos ido avanzando en épocas de bonanza. Habrá que acompasar nuestro compromiso firme con la mejora continua, con el desarrollo de los profesionales, también en  investigación, con las circunstancias actuales, de manera que sigamos trabajando con paso firme aunque enlentecido, en hacer nuestros proyectos realidad, que en el caso de San Lázaro servirá para consolidar un camino histórico de convivencia de la historia arquitectónica, la cultura y la ciencia.

26
May/2010

Una cuestión de ley

SONIA MENACHO

Sonia Menacho. Responsable de seguridad vial de la Fundación RACC en Andalucía.

Han pasado ya casi 4 años desde que el permiso por puntos es una realidad en España. No hay lugar a dudas, y hay que reconocerlo, que entre todos hemos conseguido reducir las cifras de víctimas de accidentes de tráfico en nuestro país. En el 2009 el número de muertos a causa de la siniestralidad vial (1.897 personas) se ha situado a niveles inferiores a los del año 1964, año en que la cifra de automóviles era mucho menor en nuestro país. En el evolutivo entre 2003 y 2009, el descenso del 52,5% significa conseguir, unos meses antes de lo previsto, el objetivo europeo de reducir a la mitad las víctimas mortales antes de que finalice el año 2010. Si continuamos en la misma línea España podría terminar este año posicionada entre los 5 mejores países de Europa en cuanto a cifras de accidentalidad vial.

Son muchas las circunstancias que se han dado en nuestro país para conseguir esta importantísima reducción, que, aunque a primera vista parezcan simples estadísticas y datos, tampoco podemos olvidar que se trata de vidas humanas y de familias a las que se ha evitado un sufrimiento innecesario. El mérito, si es que se puede llamarlo así cuando se trata de vidas humanas, habríamos de atribuirlo a la mejora tecnológica de los coches, a un cambio de actitud de los conductores impulsado por la Administración con campañas de educación, al sistema del permiso por puntos y también a las fuertes medidas punitivas para aquellos conductores reincidentes.

Atrás ha quedado la tolerancia social tipical spanish con el incumplimiento de las normas y la falta de un marco legal adecuado que permitía a los infractores convivir con una cierta impunidad. La política de seguridad vial en España se tiñó de rigor hacia la década de los años 90 y no fue objetivo prioritario del Estado –al igual que había sucedido en países como Francia– hasta los primeros años del siglo XXI.

En los últimos años, la Administración se ha puesto las pilas y, una vez considerada la seguridad vial como “objetivo prioritario del Gobierno”, las medidas se han ido sucediendo. Ahora le toca a la nueva Ley de Tráfico, que ayer entró en vigor. Francia o Portugal ya disponen de un sistema sancionador similar, que ha influido directamente en la reducción de las víctimas al volante. Por eso el Ejecutivo confía que la nueva norma, la última que el Gobierno va a promover en materia de seguridad vial, contribuya a continuar con la reducción de accidentes iniciada hace unos años. Una modificación que, además de complementar el permiso por puntos, persigue simplificar el procedimiento sancionador y pone los avances tecnológicos al servicio de la seguridad vial. Aunque tendremos que esperar al 25 de noviembre para que la implantación de las nuevas aplicaciones telemáticas sea una realidad.

Son muchas las novedades de esta Ley. Una de las principales es que ahora se impondrán las nuevas tecnologías (para aquellos que lo deseen), algo más propio en una sociedad de la información, tanto para su notificación, cobro o para cualquier trámite con la DGT o la ITV.

Con la finalidad, de fomentar que algunos infractores paguen las multas y no pase como ahora que, algunos, al recoger la carta que les informaba de la sanción, dejaban pasar el tiempo o recurrían con la esperanza que los plazos se eternizarán, se amplia hasta el 50% el descuento si se paga en los primeros 20 días desde que se notifica la sanción. Evidentemente (y algo imprescindible para el RACC) el conductor podrá presentar alegaciones e interponer un recurso si el proceso o la sanción no han contado con todas las garantías legales.

Otro de los beneficios de la reforma es que la norma homogeneiza las sanciones en todo el Estado, incluidas las que ponen los Ayuntamientos (un 75% de las denuncias). Todos “seremos iguales ante la Ley” pues cometer igual infracción en el norte o en sur tendrá la misma multa. Se unifican en todo el territorio las cuantías económicas de las sanciones (100, 200 y 500 euros en función de la gravedad de las mismas) y se simplifican la lista de infracciones que restarán puntos, pasando de 27 a 20. ¡Ojo! porque se ha incluido como infracción grave (castigada con la retirada de tres puntos) una práctica muy extendida: programar el navegador GPS mientras se conduce. Ahora bien, si me permiten la licencia de la autorreflexión, ¿estará la administración local y autonómica preparada para asumir los retos de este sistema (que por cierto, y si a alguien le quedan dudas o quiere ampliar conocimiento, podrá consultar en el folleto que ya se han apresurado a enviar a los miles de hogares, o vía web), inclusive con las imprescindibles inversiones telemáticas?

De igual forma que la Administración extrema su vigilancia hacia el usuario de la vía pública, es de ley –nunca mejor dicho– observar el mismo rigor hacia su propia actuación. Los tiempos actuales exigen eficacia y aprovechamiento máximo de los recursos.

Y en clave de eficiencia, desde el RACC consideramos que es necesario seguir avanzando en materia de seguridad vial. El siguiente paso bien sería la creación, siguiendo el ejemplo de países como Francia, de un organismo supraministerial que pueda afrontar la perspectiva multidisciplinar de la seguridad vial, con capacidad ejecutiva sobre todas las materias que, todo sea dicho, en estos momentos están bastante dispersas por diferentes ministerios y departamentos. Esta Autoridad única y aglutinadora, de buen grado, contribuiría a legitimizar el poder público ante los ciudadanos, un valor que, últimamente, escasea.

25
May/2010

El cielo no es tan seguro

Miguel Gilarte Fernández. Director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata. Presidente de la Asociación Astronómica de España.

Aún empezamos a conocer el Cosmos, pero cada día que pasa nuestros conocimientos sobre el mismo se amplían y hemos tomado conciencia entre otras cosas, de que probablemente exista vida más allá de la Tierra, pero mientras buscamos esa vida que puede estar distribuida por doquier en otros planetas que ya comenzamos a descubrir por decenas, tenemos que preservar la nuestra. Ya se comienza a hacer algo con la posible intervención de la mano del hombre sobre nuestro planeta, dando lugar al tan temido cambio climático, pero no sólo debemos mirar hacia abajo, a nuestro planeta, existen otros peligros procedentes del espacio que nos pueden afectar, de forma más rápida y más globalizada que el cambio climático actual, aunque siempre ha habido cambios climáticos no provocados por el hombre. Por ello, una buena parte de las inversiones que se hacen en temas espaciales, van encaminadas a intentar resolver los problemas que nos pueden llegar del espacio.

Hay muchos peligros procedentes del espacio:
1.- Nuestro Sol: aún no comprendemos muy bien el funcionamiento de nuestra estrella, pues nuestras observaciones comienzan hace unos 400 años, pero resulta que el Sol tiene 5.000 millones, por lo que es obvio, que sólo podemos hacer estudios de una ínfima parte de su vida. Sabemos que tiene un ciclo de actividad; cada 11 años, del Sol comienzan a emerger unas gigantescas manchas, las manchas solares, zonas más frías de la superficie (4.500 grados). Nacen como pequeños puntos, aumentan de tamaño y se hacen varias veces mayores que la Tierra, incluso se pueden ver con la debida protección a simple vista. Cuando estas manchas salpican la superficie solar, la Tierra puede estar en peligro, debido a que son regiones muy activas y de nuestra estrellas emana gran cantidad de erupciones solares, gigantescas llamaradas que parten del Sol para caer sobre él mismo, pero que en ocasiones son tan enormes, que salen del Sol para llegar a la Tierra, algunas tienen cientos de miles de km (se denominan eyecciones de masa coronal), el resultado puede ser la colisión contra la Tierra y si coincidiera que la Tierra tuviese un campo magnético mermado (que suele ocurrir de forma no periódica y a largo plazo) se puede convertir en una catástrofe a nivel planetario. Ya ha ocurrido en otras ocasiones, pero a menor escala, estropeando satélites artificiales, provocando gigantescos apagones eléctricos en amplias regiones, interrumpiendo las telecomunicaciones, etc.

Nuestra tecnología actual no es suficiente para protegernos del sol; el sol es tan enorme que dentro de él podrían caber más de un millón de planetas como la Tierra, estamos a su merced. Dentro de mucho tiempo, 5.000 millones de años, el Sol acabará con los planetas más próximos, se expandirá y nuestros océanos se evaporarán y la Tierra se derretirá, por ello y por otros motivos que nos pueden acuciar de forma más temprana, es necesario explorar nuevos mundos y colonizarlos. Nuestra civilización debe salir al espacio exterior porque si sólo permanecemos en nuestro planeta, estamos llamados a la desaparición, tarde o temprano.

2.- Existe otro motivo de preocupación real que ocurrirá, es cuestión de tiempo y sus huellas del pasado aún continúan en la Tierra, son los impactos de los asteroides (grandes rocas que pueden medir cientos de km) y cometas (rocas rodeadas de hielo). Al comienzo del Sistema Solar, no existían los ocho planetas actuales. Tal vez orbitaran alrededor del Sol, decenas de ellos, pero un gran número de objetos de tamaño considerable vagaban por el espacio, e impactaron contra esos mundos que ya no existen, la mayoría quedaron destruidos por aquellos impactos y desaparecieron, otros mundos quedaron profundamente marcados, como nuestra Luna y no hace falta ningún telescopio para darse cuenta de ello, a simple vista, cuando la Luna es llena, se pueden apreciar manchas oscuras que denominamos mares, en realidad son enormes cráteres (agujeros rodeados de montañas) de cientos de kilómetros de diámetro, pero la luna tiene millones de cráteres de todos los tamaños.

Los más de 60 satélites de Júpiter o Saturno o los numerosos satélites de Urano y Neptuno, también presentan estas marcas a todo lo largo y ancho de sus superficies. Son las cicatrices de un turbulento pasado. Algunas lunas, como Fobos de Marte o Mimas de Saturno, poseen cráteres tan enormes, que cubren 1/3 del globo, es decir, estuvieron al borde de la destrucción total.

Pero los asteroides más peligrosos son aquellos cuyas órbitas desconocemos y aparecen de pronto, sin previo aviso. Esto ha pasado en muchas ocasiones, algunos de ellos nos han rozado o han pasado entre la Tierra y la Luna. La posibilidad de que un asteroide destruya una ciudad, es de una cada cien años. El pasado año, un asteroide (2009 DD45) de unos 60 m se acercó a la Tierra a sólo 60.000 km, esto no pasaba desde 1973. Todos los días entran en la Tierra toneladas de material extraterrestre en forma de pequeños asteroides y es raro el mes en el que no se registren explosiones gigantescas en la atmósfera debido a la desintegración de esos asteroides.

Otros, en época remota han impactado contra la Tierra. El mayor de ellos ocurrió al principio de la formación de la Tierra. Un planeta, la mitad del tamaño que la Tierra, chocó contra ella, fundiéndola por completo y arrojando al espacio billones de toneladas de material fundido, que se uniría en el espacio para formar la Luna.
Pero mucho tiempo después de aparecer la vida en nuestro planeta, estos encuentros seguían ocurriendo. Hace 65 millones de años, un asteroide de 10 km de diámetro, llevó una trayectoria de caída hacia la Tierra, una vez que entró en la atmósfera, la calentó de tal forma, que la temperatura en ese instante y a nivel global aumentó de forma espectacular. El impacto ocurrió en la actual península de Yucatán, en México, y aún se puede detectar el cráter de casi 300 km de diámetro. El impacto del asteroide fue lo de menos, aunque las rocas fundidas saltaron a miles de km e incendiaron gran parte del planeta, muchas de ellas llegaron al espacio, a la mitad de la distancia entre la Tierra y la Luna y volvieron a caer, incendiando con el roce de la atmósfera la mayor parte del planeta. Pero lo peor estaba por llegar, una colosal columna de humo, como si de decenas de volcanes activos se tratara, se elevó y envolvió a la Tierra, tal vez durante años. La luz del Sol no llegaba a la Tierra, las plantas dejaron de hacer la fotosíntesis y desaparecieron en gran medida, los dinosaurios herbívoros se extinguieron y tras ellos los carnívoros, fue el fin casi total de los dinosaurios, una especie que dominó la Tierra durante 150 millones de años. Pero no hay mal que por bien no venga. Los dinosaurios no dejaban que surgieran otras especies, entre ellas el hombre, a partir de los mamíferos, que comenzaban a hacer sus primeros “pinitos” por el planeta, en aquel tiempo del desastre. Sólo quedaron los animales más pequeños, que se adaptaron a tal brutal cambio, gracias a ello, el hombre apareció tras más de 60 millones de años de aquella catástrofe global.

Pudiéramos pensar que los asteroides pequeños no causan daños en la Tierra, sin embargo, un asteroide de 80 m podría devastar una ciudad, otro de 350 m destruiría grandes regiones, si fuera de 700 m conseguiría hacer desaparecer un país, mientras otro asteroide de 1.700 m arrasaría todo un continente, pero uno de más de 3 km elevaría la destrucción a nivel planetario.

Por todo lo expuesto, es necesario mantener las misiones espaciales, experimentar con asteroides cercanos e intentar desviarlos. Ya existen programas en este sentido, aunque se tardará años en poder hacerlos efectivos. Se pueden desviar los asteroides con armas nucleares y destruirlos, pero tenemos el peligro, de que si no conseguimos desviarlos, tendríamos miles de problemas, porque miles de rocas contaminadas con radiactividad entrarían en la Tierra. Otra forma menos violenta es conseguir hacer descender una nave en el asteroide y mediante el propio impulso de la misma, desviarlo. Ya hemos llevado naves a asteroides y cometas, ahora sólo queda ejecutar los programas para desviar aquellos que lleven una trayectoria de caída hacia la Tierra. Existen observatorios astronómicos dedicados a catalogar y estudiar las órbitas de los asteroides más cercanos, es un acto de vigilancia de las amenazas del espacio.

Principalmente los estudios se centran en los asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra y además con órbitas cercanas, son los llamados NEOS (Objetos Próximos a la Tierra). Hay tres grupos de asteroides cuyas órbitas son irritantes: los Atenas, los Apolos y los Amor.

25
May/2010

Un año por delante

monte

Alfredo Sánchez Monteseirín. Alcalde de Sevilla.

Si el tiempo es oro, como se dice, perderlo sería un derroche absurdo. Sevilla, una ciudad en plena transformación, sabe bien lo que es aprovechar el tiempo: el tiempo de avanzar, el tiempo de progresar, el tiempo de cambiar, el tiempo de mejorar. Cuando hace unos meses se conoció mi decisión de culminar con este mandato mi etapa de alcalde, no pude por menos que volver la vista atrás y contemplar, con íntima satisfacción, como éste ha sido un tiempo pleno, bien aprovechado por la ciudad, un tiempo rico en proyectos y realizaciones colectivas. Una buena época para Sevilla.

Pero, inmediatamente, y despejando toda sombra de melancolía o relajación, contemplé cómo por delante se extiende el cuarto año de este mandato que la ciudadanía nos encomendó, y ésa es una gran porción del tiempo que nos dieron para cumplir nuestros compromisos con la ciudad. Pero si todo el tiempo de gobierno tiene su valor, el cuarto año de mandato es, por definición, el más importante de todos. Muchas de las tareas en las que se trabajó durante los años anteriores encuentran ahora su culminación. Y muchos de los proyectos que se consensuaron, diseñaron y planificaron, tienen ahora también su inicio.

Baste recordar algunas de las cosas que Sevilla vivió en el cuarto año del anterior mandato municipal: en esos doce meses se terminaron la peatonalización de la Alfalfa, la Plaza Nueva, la Avenida y la Puerta de Jerez. El Metrocentro empezó a circular en pruebas. También se entregaron 2.400 VPO, se terminaron las obras y el parking de José Laguillo, se inauguró la comisaría de Sevilla Este… y también en ese año dieron comienzo las obras del carril bici, se adjudicó el servicio de alquiler de bicicletas, se iniciaron las obras del Paseo de la O, las de Ranilla, las del Polígono de Arte Sacro, las de Metropol Parasol…

Fue un año intenso, y clave para el modelo de ciudad. De igual modo, el cuarto año del actual mandato será también un año de culminación de gran parte de las cosas que hemos emprendido como ciudad, y de inicio de otras tantas en las que hemos trabajado mucho. La Encarnación tendrá su mercado en septiembre y el edificio podrá usarse en el primer trimestre del próximo año, la Plaza de España volverá a estar como la soñó Aníbal González para principios de octubre y, antes, este mismo verano, podremos estrenar la nueva zona recuperada para los sevillanos en la Avenida de Isabel la Católica. También en octubre tendremos el Metrocentro hasta San Bernardo, con el primer intercambiador de transportes de la ciudad al servicio de todos. El nuevo Palacio de Congresos en Fibes, esa gran oportunidad de promoción económica de Sevilla, estará a principios de año. Y los pasos subterráneos de Bueno Monreal y los Arcos los tendremos en los primeros meses de 2011, un salto cualitativo importante en la movilidad de Sevilla. También vamos a culminar los proyectos turísticos: el Muelle de Nueva York, la recuperación de los bajos de Marqués del Contadero o el Museo de la Cerámica de Triana, que estará en la próxima primavera, el inicio de las obras previas de las líneas 3, 2 y 4 del Metro.

La vida cotidiana de la ciudad y la mejora de las infraestructuras básicas están también en la gestión de este año: los mercados, las zonas verdes, los parques, los barrios, las plazas, las bibliotecas, los centros cívicos y de convivencia, los aparcamientos…

Por eso, se equivoca quien quiera ver en éste un tiempo residual. Si los socialistas dejáramos de aprovechar cada minuto disponible para transformar la realidad, dejaríamos de ser socialistas. Sevilla, a pesar de las dificultades que nos impone la crisis económica que estamos sufriendo, es una ciudad con enormes posibilidades. Una ciudad en la que la gran mayoría ciudadana ha demostrado ser de mentalidad avanzada y progresista, ha demostrado que ésta es una ciudad que puede cambiar, que quiere cambiar a mejor, y que sabe cómo hacerlo. Que no hay miedo alguno a las consignas derrotistas, al quietismo que quiere imponer su visión estrecha. No hay miedo alguno a seguir transformando la ciudad para legar a nuestros hijos e hijas una ciudad mucho mejor que la que recibimos.

En Sevilla ahora, y por muchas razones, es hora de ampliar las miras, no de estrecharlas. Y eso es lo que haremos. La ciudad no se puede ni se va a parar, porque si un reloj se para, lo que hace es acumular cada vez más retraso. Desde el Gobierno municipal de Sevilla se seguirá cumpliendo el compromiso de seguir transformando la ciudad. Y entre esas razones hay una que para mí es personal y políticamente una prioridad: ser capaz de conseguir que otro socialista me suceda al frente de la Alcaldía de Sevilla, para que con fuerzas renovadas y nuevas buenas ideas, siga impulsando este gran proyecto colectivo que es la Sevilla que avanza.

24
May/2010

Las mamparas de la política

Tribuna Josu Gomez BarrutiaJosu Gómez Barrutia. Ensayista y presidente de ‘Progresistas’ en Andalucía.

Vivimos tiempos de retos y desafíos, tiempos marcados por la necesaria reforma interna de los propios resortes de la mal llamada sociedad democrática del bienestar, reforma que de manera directa incidirán en los poderes políticos, sociales y judiciales, es decir, en los protagonistas directos que participan en la propia salvaguarda de las democracias. De entre estos partícipes imprescindibles del sistema democrático debemos de pararnos necesariamente en los partidos políticos y los sindicatos.

Así en estos ámbitos, los nuevos métodos de participación social de la ciudadanía del siglo XXI, el fenómeno de mundialización y la reforma del propio sistema económico actual unido a las respuestas que los partidos políticos deberán de dar a retos tales como el cambio climático, el fenómeno de sincretismo cultural y el freno a los movimientos de ultraderecha –en auge en los últimos tiempos– son sólo algunos de los desafíos que de manera directa tendrán que ser afrontados por los partidos políticos y sindicatos del siglo XXI.

No obstante y de manera previa a la construcción de ese proyecto político-social progresista que desde el seno de los partidos políticos deberá de construirse en red con la sociedad civil, los partidos políticos tendrán ante sí un reto, un desafío que no será otro que el de la reforma de sus propias estructuras internas de debate, opinión y decisión.
Así en los últimos años y a partir de la retirada de la primera escena política de los líderes políticos y estadistas que protagonizaron la transición española, nuestro país ha asistido a un modelo desgraciado de stalinización de las estructuras de los propios partidos políticos, estructuras que a través de un modelo de liderazgo a veces sumamente oligárquico, piramidal y en ciertas ocasiones cargado de mesianismo han dejado de lado el debate ideológico y la puesta en marcha de proyectos políticos de transformación social para dar paso al simple objetivo de la conquista del poder institucional, teniendo todo ello como consecuencia directa que poco a poco la desafección de la política por la ciudadanía haya sido una realidad cada vez más preocupante. De esta forma y, si bien la conquista del poder institucional debe ser un objetivo clave para cualquier interlocutor político, no debe ser menos el deseo de esa conquista para transformar la realidad que rodea a todo político o política, la victoria en las elecciones no de esta forma el fin del camino sino el principio del mismo.

De esta manera, este sistema de conquista del poder con el fin último de su toma ha originado que en torno a instituciones de todo tipo se hayan creado como células neuronales de un cuerpo verdaderas redes clientelares de cargos de confianza que como guardia pretoriana sirven en muchas ocasiones de cortapisas a los deseos de debate y aportación de unas bases políticas que reivindican el derecho a participar en el debate político interno y en definitiva en la construcción de esos proyectos que desde la ciudadanía y a través de los partidos políticos sirva para el desarrollo y progreso de las sociedades.

Así las mamparas de la política, aquellas físicas que se levantan en fiestas, ferias y congresos políticos sirven para separar a la plebe militante de los cargos de primera de los llamados a ser los adalides del liderazgo, aunque el mismo no descanse en un proyecto político consensuado entre las bases y construido desde la generosidad del debate sino del impulso y el deseo de unos pocos, dejando de lado el proyecto construido desde el debate y que debería servir a los líderes políticos como una hoja de ruta a seguir en su día a día.

La política está llamada como siempre a ser una herramienta imprescindible y el único camino posible para dar respuesta a las necesidades de esas miles de personas que hoy sufren los rigores de una crisis económica, social y política en muchos lugares del planeta y, como antaño, será desde el liderazgo político desde el cual se logren esos cambios necesarios que hagan a nuestra sociedad avanzar con paso firme en estos tiempos cargados de desafíos, pero para ello los partidos políticos deberán de dar previamente pasos para reformar sus estructuras y poner al servicio de su propia militancia de bases el debate, la cercanía y apertura de los propios sistemas de elección de sus representantes en las cámaras.

Valentía, liderazgo y decisión son palabras que hoy se muestran como imprescindibles.

22
May/2010

Cibercuernos

María Pérez Galván / Abogado-Social.
Zarraluqui Abogados de Familia en Sevilla

Engaño, mentira, traición, deslealtad, son algunos de los términos empleados por la persona ofendida por una infidelidad, dolorosa siempre y pocas veces reconocida por el que la motiva.
En los últimos años se alegan menos infidelidades para solicitar el divorcio del matrimonio, pero siguen dándose aunque con distintos modelos a los tradicionales, ni tan ventiladas como cuando en 1981 entró en vigor en nuestro país el divorcio.
Desde la reforma de nuestro Código Civil en el año 2005 en materia de divorcio, ya no hace falta alegar ninguna causa para solicitarlo, siendo suficiente con que uno de los cónyuges acuda al Juzgado pidiéndolo para que, aunque el otro se oponga y utilice el argumento un tanto novelesco de “no te voy a dar el divorcio”, el Juez lo acuerde, con el único requisito de llevar tres meses casados.
Esta reforma, ha supuesto un cambio radical que no todos los ciudadanos asumen cuando se ven abocados a un divorcio, entendiéndose por algunos ofendidos un repudio unilateral.
Con este plazo regulado en esta modificación, a muchos nos pareció que no tenía mucho sentido establecer esos tres meses de matrimonio.
¿Por que tres y no seis o ninguno?, cuando la experiencia y la realidad nos dice que son muy pocos los matrimonios que se divorcian en el primer año de vigencia del mismo.
La realidad social actual es muy distinta a la que existía hace veintiocho años y son pocos los recién casados que acuden a nuestros despachos para divorciarse recién casados, máxime si no han convivido antes del matrimonio. Por el contrario, es paradójico que, parejas que han convivido durante años, con hijos comunes incluso, deciden finalmente casarse y al poco tiempo se divorcian, en la mayoría de las ocasiones por desgaste en la relación, falta de proyecto común, y razones similares.

Aunque ya no es necesario pues alegar ni probar causa de divorcio, los afectados se desahogan en nuestra consulta y nos cuentan su desengaño, su desencanto, y su dolor cuando se trata de infidelidades, que se están desarrollando de nuevas formas.
El cambio en la nueva forma de interrelacionarse las personas por los ordenadores, siendo ya su uso tan frecuente, no sólo para el trabajo, sino también como ocio en casa para comunicarnos, está generando lo que denomino “ infidelidades cibernéticas” o “cibercuernos”.
Donde antes teníamos que usar en el procedimiento del divorcio la prueba del detective para acreditar la infidelidad y contrastar determinadas actitudes y vivencias de los clientes, ahora tenemos los “cibercuernos”. Como indicios, nos dicen que notan a sus parejas especialmente enganchadas al ordenador y/o muy pendientes del móvil, nerviosos y aturdidos cuando son sorprendidos conectados y, cuando indagan y consiguen acceder a la información, muchas parejas se encuentran con la sorpresa de esa “relación virtual” mantenida por ese medio que se niega de contrario, a pesar de la evidencia de una relación que han alimentado en silencio con el morbo de lo prohibido.
Como en las infidelidades convencionales, se niega y se achaca a los virus informáticos lo comprometido del contenido de las comunicaciones mantenidas, que llegan a alcanzar cotas insospechadas.
Hemos dejado así de aportar pues informes y testigos evidenciando la infidelidad como causa de divorcio, pero se da esta nueva forma de deslealtad en la pareja.
Muchas son las que rompen por estas actuaciones y, tenga o no trascendencia esa relación virtual, provoca en el otro la pérdida de la confianza que debe presidir en toda pareja, con independencia de que se trate finalmente de una infidelidad o de algo banal.
Sigue existiendo pues la infidelidad en la relación de pareja como causa importante en la ruptura y en los últimos años han aumentado las protagonizadas por mujeres, con el consiguiente dolor, y pérdida de autoestima en el otro. Cada vez más es la mujer la que aborda el divorcio siendo la que da el primer paso y acude a la consulta de un abogado de familia.

Todavía el hombre siente pudor en reconocer que su mujer le ha sido infiel y prefiere que eso se quede en el ámbito privado, a pesar de que se queda igualmente bloqueado y hundido en la impotencia de no saber abordarla o buscar ayuda para superarla.
Los motivos por lo que se puede ser infiel, son muy variados, así nos plantean desde la soledad o falta de comunicación en la pareja, unido a la afinidad en inquietudes y gustos por otra persona, a la inseguridad, el cansancio y deterioro en la relación, y el abandono afectivo, la búsqueda de nuevas experiencias sin sopesar en muchas ocasiones el daño que con ello se puede causar, provocando en el otro un desencanto irreversible.
Ante esto, no nos queda más que consolar a ese cliente desolado, reflexionando con el que esa persona no es merecedora de seguir compartiendo su vida y reforzándole la esperanza de que lo superará, como afortunadamente suele ocurrir.
Viene a colación la reflexión de Severo Catalina “ La mujer perdona la infidelidad, pero no la olvida. El hombre olvida la infidelidad, pero no la perdona”.
Personalmente creo que la infidelidad no tiene género y hace daño siempre, siendo ambos responsables de prevenirla con una relación en la que prevalezca la comunicación, la ilusión, la generosidad, la solidaridad el amor y la lealtad.

21
May/2010

El oro de los argonautas

AlmagroMartín Almagro-Gorbea. Académico anticuario de la Real Academia de la Historia.

Los dos extremos del mundo fueron conocidos por los griegos en la Antigüedad con el nombre de Iberia. Una estaba situada en las alejadas tierras del Cáucaso, en el extremo oriental, junto a las inmensurables estepas euroasiáticas, otra era Tartessos, en el extremo occidental junto al Océano Atlántico, en el otro límite del mundo.

Tanto la Iberia de Oriente, la Cólquide en Georgia, como la de Occidente, Tartessos en España, compartían un nombre común, fabulosos tesoros de oro y mitos de héroes atraídos por sus riquezas, como Hércules o Jasón, quien llevó a los Argonautas hasta esa apartada región del Cáucaso, famosa por su oro, para apoderarse del Vellocino de Oro, piel de carnero cubierta de oro dotada de benéficas propiedades mágicas. La relación entre las dos Iberias prosigue en nuestros días en la orden del Toisón de Oro, condecoración creada por Felipe III de Borgoña y que pasó a España con Carlos V. El Toisón y Vellocino de Oro son el mismo mito, originario de la antigua Cólquide y llegado a España por una casualidad de la Historia que hoy une ambas tierras, poseedoras de las riquezas fabulosas que simboliza el Vellocino, símbolo de amistad entre Georgia y España.

La Fundación Duques de Soria y el Museo Nacional de Georgia han tenido la brillante idea de organizar una exposición en el Museo Arqueológico de Sevilla sobre ‘El Oro de los Argonautas. Tesoros del Museo Nacional de Georgia’. La elección de esa sede se debe a su riqueza en tesoros tartésicos, lo que permite exhibir conjuntamente la orfebrería de las dos Iberias.

Son joyas magníficas del Museo Nacional de Georgia, auténticos tesoros recuperados por los arqueólogos. Proceden de Vani, ciudad-santuario de la antigua Cólquide, en cuyas tumbas aparecen esas joyas fabulosas, que se inspiró en la leyenda del Vellocino de Oro, que demuestran que los mitos de la Antigüedad tuvieron un fondo de verdad. Ofrecen un espectáculo inusitado, como ni en las mejores joyerías del mundo puede verse, pues las joyas se exponen en un ambiente de penumbra, en el que resplandece el oro y que insinúa su carácter mágico, llevadas por sus dueños al Más Allá.
Pueden admirarse diademas, collares de cuentas refinadas y delicadísimas de gran originalidad, algunas de ellas en forma de tortuga, de cabeza de carnero o de halcón, brazaletes con bellos remates en cabeza de ternero, de gacela o de león, que confirman su carácter mágico, pendientes y adornos de gran finura, anillos que eran a la vez talismanes y símbolos de propiedad y colgantes y apliques para telas suntuosas que permiten al visitante imaginar el esplendor de la antigua Cólquide.

Estos tesoros se completan con un conjunto de preciosos vasos griegos de plata para beber vino, la bebida nacional de Georgia desde la Prehistoria, pues su producción está atestiguada desde el V milenio a.C. Una pequeña figura de bronce de un personaje bebiendo en un cuerno refleja esta antigua tradición, mantenida hasta hoy por las gentes de Georgia como rito de hospitalidad. El visitante también puede admirar dos magníficas lámparas de bronce decoradas con genios y con cabezas de elefante, que muestran que Vani fue un gran centro sacro hasta su destrucción a mediados del siglo I a.C. En su conjunto, estos tesoros del Museo Nacional de Georgia dejan patente la riqueza arqueológica de Vani como lugar de encuentro entre Grecia y la Cólquide en el último milenio antes de Cristo.
Como brillante contrapartida, el Museo Arqueológico de Sevilla ha expuestos los tesoros tartésicos de El Carambolo, de Évora y de Mairena del Alcor, que en buena parte se han podido ver en una reciente exposición sobre El Carambolo. La idea de comparar la joyería de ambas Iberias es muy atractiva, pues sorprende el uso de las mismas técnicas de filigrana y granulado o de bellas copas de plata para banquetear con vino en áreas tan alejadas, pues sorprende la habilidad de los artífices que crearon estos prodigios de arte y sensibilidad. En ellos el visitante percibe que, a pesar de su lejanía, la Cólquide y Tartessos formaban parte del mundo civilizado de la Antigüedad e intuye que algo había de verdad en las relaciones míticas entre ambos extremos del mundo.

Esta perspectiva permite admirar las joyas del Museo Nacional de Georgia como pequeños tesoros que son verdaderos documentos históricos, que deslumbran por el oro y el primor con que están realizadas, pero que, al mismo tiempo, eran talismanes sagrados, símbolo de sus creencias y mitos, que aseguraban a sus posesores el poder, la riqueza y el bienestar, en esta vida y en la otra, por lo que los llevaban consigo al Más Allá. Las joyas de la exposición evocan ese mundo mítico de la Antigüedad, con héroes y tesoros fabulosos y viajes a los extremos del mundo. Gracias a ellas, si el visitante se deja llevar por la imaginación, puede sentir una experiencia irrepetible al gozar con la vista de la belleza de las joyas a la vez que se adentra en la mentalidad de aquellos hombres de lejanas tierras para percibir los mensajes que sobre su visión del mundo trasmiten hasta nosotros las formas y las figuras representadas.

Como conclusión, hay que agradecer a la Fundación Duques de Soria esta feliz iniciativa que permite disfrutar en Sevilla esta exposición de joyas de oro, como símbolo de amistad entre Georgia y España, dos regiones que compartieron en la Antigüedad el nombre de Iberia en los fabulosos extremos del mundo civilizado.

20
May/2010

No hay crisis económica. Sí de valores

JOSE LUIS GONZALEZ

José Luis González. Vicepresidente del Instituto Empresarial Brasil-Andalucía.

La suma de una economía especulativa tiene saldo cero. Lo que unos ganan son las pérdidas de otros. No se genera riqueza real, solo la desesperación de los que no vendieron a tiempo. La sociedad española ha querido ser rica sin esfuerzo; hoy esa misma sociedad vive sumida en una profunda depresión. Es el momento de reinventar la empresa haciéndola más competitiva, adaptándola a la demanda real, innovando, buscando nuevos nichos de mercado. Los ejecutivos y empresarios tenemos que sacar lo mejor de nosotros mismos.
El Gobierno no es el único ni el principal culpable de la crisis. La responsabilidad también nos atañe a cada uno de nosotros, pues entre todos hemos contribuido a este desastre. Medidas como la reforma laboral, la reconversión de ciertos sectores o la rebaja de impuestos y del déficit público son necesarias pero no suficientes.

Las grandes crisis económicas siempre han tenido un único origen: la condición humana, el cambio de valores, la avaricia, el abandono del esfuerzo diario para acudir a lo fácil, a lo irreal. Dicen que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Podríamos remontarnos a siglos atrás pero basta recordar, como muestra, lo sucedido en la década de los años 20. Fue una época gloriosa de mejora del bienestar económico en Estados Unidos y el resto del mundo, fruto de la Revolución Industrial. La sociedad vivió un periodo dorado, todos querían prosperar. Ese mundo ficticio estaba alimentado por una transformación profunda y altamente peligrosa de la escala de valores de la sociedad. Ya no se premiaba el esfuerzo y el trabajo bien hecho; se abandonaban las actividades productivas; no se reinvertía en las empresas.

La caída de la bolsa originó el cierre de más de cuarenta bancos, doce millones de desempleados en EEUU, la caída del PIB mundial del 34 por ciento –hoy nos asustamos de un descenso del 3,5 por ciento–, múltiples suicidios y la semilla de algo tan terrible como el comienzo de la II Guerra Mundial. Este cambio en el comportamiento humano y sus reglas de conducta fue la verdadera revolución de principios de siglo.

La imagen que los expertos dan de la crisis que vivimos en España, situándola en la caída del sector inmobiliario y financiero, es una falacia. Se han construido y vendido 800.000 viviendas al año, no por capricho de las empresas, sino por una demanda de la sociedad hambrienta de atesorar riqueza de forma desordenada y desmedida. La sociedad española ha querido ser rica sin esfuerzo, especulando con un derecho constitucional como es la vivienda. Cualquier jubilado depositaba todos sus ahorros para reservar una vivienda que al cabo de unos meses conseguía vender con unas plusvalías que, muchas veces, superaban lo que había conseguido atesorar con el esfuerzo diario de toda su vida. Insostenible e inaceptable. Olvidamos la historia y se volvió a repetir.

La suma de una economía especulativa tiene saldo cero. Lo que unos ganan son las pérdidas de otros. No se genera riqueza real, solo la desesperación de los que no vendieron a tiempo. Hoy la sociedad española vive sumida en una profunda depresión.

Ahora urge despertar del sueño en que vivimos. No somos ricos, somos más pobres de lo que pensábamos. Una vez aceptado esto, con las consiguientes secuelas, el siguiente paso es para el mundo empresarial es la aceptación de que numerosos negocios cerrarán –están cerrando– porque cubrían demandas ficticias producidas por la economía irreal y especulativa. En otros casos, las compañías deberán adaptar las estructuras productivas y redimensionar la empresa, sin lamentaciones, aceptando lo que hay. Es el momento de reinventar la empresa haciéndola más competitiva, adaptándola a la demanda real, innovando, buscando nuevos nichos de mercado. Los ejecutivos y empresarios tenemos que sacar lo mejor de nosotros mismos. Volver al lema de: trabajo, trabajo y trabajo.
Por su parte, los trabajadores deben usar la subvención como medio y nunca como fin. Formación, aprendizaje e iniciativa serán los mejores aliados en la búsqueda de nuevos horizontes. Por último, entre todos debemos transmitir estos nuevos valores a los que les tocará cimentar el futuro inmediato, las nuevas generaciones de jóvenes que han tenido que observar el tan poco edificante comportamiento de sus mayores.

Necesitamos dejar de hablar de crisis y de lamentarnos. Salir de la crisis no depende del Gobierno. No podemos esperar a las medidas que tome. En los últimos 35 años España pasó de ser una de las economías más pobres del mundo occidental a ocupar la novena plaza. Los datos macroeconómicos de la mayor parte de este periodo –IPC, inflación, déficit publico, tipos de interés etc.– sólo producían desaliento. A pesar de ello, se creció a niveles insospechados. Y no fue gracias a los distintos gobiernos, sino a pesar de ellos y gracias al esfuerzo y valores firmes de la sociedad española en un contexto poco propicio. Algo similar ocurrió en otros países de América Latina, como Brasil y Argentina, con importantes crecimientos de su riqueza nacional en estos últimos años a pesar de partir de situaciones poco favorables para ello.

Por tanto, aceptemos la realidad tal cual, con las consiguientes secuelas que estos excesos traerán y, desde el sentido común y el esfuerzo, volvamos a ser lo que fuimos. No en vano, nuestro país dominó el mundo durante una parte importante de nuestra historia.