Monthly Archives: Noviembre 2009

30
Nov/2009

Por encima de todo, información, mucha información

enriquezok Carmen Enríquez, presidenta del Club Internacional de la Prensa

Parece una obviedad, una verdad de Perogrullo, algo innecesario. Pero, a pesar de todo, creo que  es hora de volver a reivindicar la información como la principal tarea que tenemos los periodistas, el objetivo principal de un trabajo marcado por la obligación ineludible de informar.

Estamos en un tiempo en el que si una noticia no contiene su dosis adecuada de opinión, si no lleva sus gotitas ácidas de crítica, si no tiene suficientes elementos para que sea entretenida o divertida, no vale y los editores o redactores jefes la rechazan por falta de interés. Estamos en un momento en que la información sesuda y pensada, en la que se analice con detalle los antecedentes de la noticia, el contexto en que se ha producido, las causas posibles de lo que ha ocurrido y otros detalles fundamentales para entenderla, no se valora en absoluto, se considera aburrida y falta de interés que no va captar la atención de los lectores, oyentes o espectadores según sea el medio en el que se vaya a difundir o publicar.

Es como si la filosofía de la comida rápida o fast food se hubiera trasladado también al mundo de la información y lo que ahora se requiera es la noticia rápida o fast news. Todo de usar y tirar, obligando a consumir cientos de noticias a la semana pero sin dar tiempo a que la gente las digiera, las entienda, las asimile. Es verdad que las noticias deben ponerse al alcance del público con la mayor celeridad posible ya que si no es así, envejecen rápidamente. Pero creo que estaría bien dar tiempo a que se asienten, a que se asuman, antes de borrarlas y dar paso a la siguiente historia.

Pero volvamos a la información. A la necesidad de que la información sea veraz, ponderada, contrastada por más de una fuente, neutral, honesta y también ¿por qué no? interesante. Pero no divertida, porque aplicar ese calificativo a las noticias me parece frívolo y poco serio y porque esa palabra entraña muchas veces que la información deba ser entendida más como espectáculo y, consecuentemente, lo espectacular pase a un primer plano por encima de otros conceptos imprescindibles como la rigurosidad o la responsabilidad del periodista a la hora de elaborar un reportaje, un artículo de fondo o cualquier otro género informativo. Si sólo se aborda el trabajo periodístico desde una óptica del entretenimiento, se puede caer fácilmente en la banalidad o en la superficialidad. Y lo que es peor, que la anécdota se eleve a la categoría de titular de la noticia y la esencia de la misma se obvie en aras de lo divertido o lo chocante. ¡Cuántas veces se ha dejado de dar el meollo de una información por ocurrir al mismo tiempo un hecho fortuito que acaparó la atención momentánea del público!

Ala hora de repasar la obligación de todo periodista de que la noticia que redacte sea veraz, estamos hablando de una cuestión de ética importantísima que no se respeta con frecuencia. Hay un dicho un poco cínico conocido por todo el que se dedica a las tareas informativas: no dejes que la verdad te estropee una buena noticia. Y hablo en este caso de personas que fabrican primero los titulares de la historia que van a contar y luego tratan de comprobar o buscar justificación a esa historia preconcebida. Muchos de los que lean esto, sabrán perfectamente de qué estoy hablando y recordarán las ocasiones en que los responsables de una publicación le hayan pedido que busquen las pistas para confirmar lo que han predeterminado que iba a ser la portada, en vez de recorrer justo el camino contrario: primero investigar y comprobar todos los datos, entrevistar a los protagonistas e implicados en la historia, y después valorar el alcance y la importancia de la misma.

Un escollo importante a salvar por parte de los profesionales de la información es la incomprensión total con la que tropiezan muchos periodistas a la hora de hacer entender en los medios en los que trabajan estos principios básicos de la ética periodística en los que se debe basar el ejercicio responsable de nuestra profesión. A veces, cuando alguno apela a la objeción de conciencia, a la obligación de preservar el secreto de las fuentes, a la elemental regla de consultar más de una de esas fuentes antes de dar una noticia o cualquier otro comportamiento responsable, se encuentra con que lo miran con malos ojos, que le dicen que todo eso son paparruchas y que tire para delante y se olvide de plantear esos tiquismiquis.

En un momento en que crecen los medios de comunicación, especialmente los digitales que se encuentran en Internet, nos encontramos con que la profesión periodística está bastante devaluada. La opinión pública en general, salvo pequeñas excepciones, tiene la impresión de que los que nos dedicamos a esa tarea tan apasionante de informar, somos la mayoría personas indocumentadas, que tratamos los temas superficialmente, que metemos la pata por no profundizar un poco más en los asuntos que nos encargan y que no hay que fiarse mucho de lo que hacemos. Y lo peor de todo es que, aunque me pese confesarlo, muchas más veces de las debidas, tienen razón.

Por eso, a la hora de plantear el necesario cumplimiento de las normas elementales de la ética, de recordar que es obligación de todos el respetar esos principios sin los cuales el oficio de informar se convierte en un carrera de obstáculos en lo único que impera es la ley de la jungla, algunas personas te miran y te dicen que hablar de ética periodística hoy en día es hablar de la utopía. Pero no es verdad. Y si lo es, entonces reivindico la utopía.

28
Nov/2009

La moralidad y ética de una derecha eclesiástica

mercedes

Mercedes Naranjo Márquez. Presidenta de la Asociación Cultural Artística Contempla-Arte. Directora del Proyecto Fusionarte. Escultora.

La igualdad es algo que parece estar de moda, una pasarela a la que todas las personas quieren subir, féminas dispuestas a todo por triunfar en el mundo sociopolítico.
A mí me chirría ver a esas señoras que desde el palco de un partido de derechas hablan de igualdad al mismo tiempo que señalan con dedo acusador a las mujeres que reivindican libertad de decisión, como el derecho al aborto. De esta forma y de manera gratuita la ciudadanía asistimos ante la acusación de la derecha eclesiástica que a modo de tribunal sumario acusa a los partidos y asociaciones feministas de homicidas. Y todo ello con la frialdad y la ignominia a una clase médica científica que ha dado suficientes informes favorables a una Ley la del Aborto que dotara a la mujer de un derecho propio, el Derecho a Decidir.

Pero no sólo la frialdad de la acusación se une en los últimos días en las calles de Madrid también la desinformación interesada frente a la claridad de la ciencia que señala que un embarazo se comienza a gestar a las 37 semanas y una gestación a término sería 40 semanas, esto pone de manifiesto que sí se interrumpe el proceso el día después o en las primeras semanas no hay gestación y por lo tanto no hay un ser vivo. Por ello no entiendo que esta ley suponga un hecho delictivo ni atentado contra los derechos de nadie, siendo en todo caso el atentado a la libertad de decisión de la mujer libre.

Y frente a ello, frente al dedo acusador cabe preguntarse si ¿no es más delictivo el discurso del poder eclesiástico apoyado por los partidos de la derecha europea cuando se incita a los jóvenes y a otros grupos sociales a no utilizar métodos anticonceptivos? y todo ello cuando este hecho puede dar lugar al contagio del virus mortal y doloroso VIH. Tal vez es que a esa clase social, política, económica y religiosa no le importe este hecho, no le parezca un hecho reseñable el de evitar el contagio de un virus que causa una muerte lenta y dolorosa o es que ¿acaso los pecadores impuros no importan?, y que decir de aquellos pueblos que por su desarrollo social y cultural se ven sumergidos en la mayor de las miserias, sometidos a toda clase de infortunios como el hambre, la pobreza, las enfermedades, etc. No son acaso estos víctimas de la ignorancia de muchos de esos cristianos que se apoderaron y se apoderan de sus riquezas para engordar sus cuentas de resultados y sus balances.

En definitiva, la utilización del bien y del mal en boca de quienes se atribuyen la verdad absoluta es tan antigua como ambigua en el tiempo y ante esto yo me pregunto ¿está bien dejar que nazcan niños que de sobra se sabe que serán enfermos y nada más nacer sufrirán día tras día una enfermedad cruel? y no solo hablo del VIH, sino de otras tantas como el hambre y las inclemencias naturales y sociales, además de la muerte prematura… a la izquierda y a todos los movimientos sociales humanitarios y feministas les preocupa esto.

Nos preocupa que se llame asesinos a los que deciden libremente tomar decisiones tan serias como interrumpir un embarazo antes de crear una situación no deseada, respetando los motivos por los que una persona ya consciente decide no ser madre. Hoy tenemos en nuestro país los medios suficientes para ofrecer una cobertura medica para estos casos, sin tener que recurrir a otros países de forma clandestina, por cierto aún en algunos pueblos se recuerda aquella doble moral la de los pobres y la de los ricos cuando sus hijas viajan a Inglaterra a abortar, claro pero en definitiva así es la derecha donde dijo dije dijo Diego y esto, claro está, para las clases adineradas de este país nunca fue un problema.

En definitiva, si hablamos de ética veremos cómo la derecha de nuestro país se encuentra muy lejos de ésta y de la moralidad que defienden pero en cambio muy cerca de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

27
Nov/2009

Hable más alto, que no la oigo bien

PURA SANCHEZ

Pura Sánchez. Profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Velázquez.

En el guirigay habitual de los telediarios de las tres, inesperadamente, se abrió paso Nagore. Su voz comunicaba mucho más de lo que decía. Golpeada y herida de muerte, aunque todavía no consumada la derrota, repetía con una certeza de escalofrío: “Me va a matar, me va a matar…” La persona que atendía el teléfono contestaba a la certeza de Nagore: “¿Cómo? Hable más alto, que no la oigo…” Finalmente, ahora lo sabemos, el maltratador mató a Nagore Laffage.

Entonces caí en la cuenta de que desde el verano los casos de violencia machista, que no han desaparecido de la vida real de los hombres y mujeres de este país, sí que han pasado a un lastimoso segundo plano en los medios de comunicación. Y precisamente por ello me pregunté qué podría haber motivado que Nagore tuviera sus tres minutos de gloria en un telediario de las tres. La clave estaba en los ingredientes del caso: imágenes del maltratador arrepentido, la voz moribunda  de la víctima y los detalles de su muerte, ofrecido todo sin pudor ni recato, para consumo de morbosos sin escrúpulos, en un espectáculo que el narrador anuncia que se ha convertido en un “caso mediático”, como si los medios no hubieran tenido nada que ver en la fabricación del fenómeno.
En este contexto, la frase de la persona que recibió la llamada de auxilio de Nagore se me antoja una dolorosa metáfora de la actitud de una sociedad, atacada de ceguera y sordera estructurales y coyunturales acerca de la violencia machista. Y es que de un tiempo a esta parte, para que la noticia del asesinato de una mujer por esta causa salte a la palestra de lo que se publicita como noticia de actualidad, tiene que venir acompañada de elementos espectaculares, en el sentido de que son ofrecidos a la vista y a la contemplación general, pero no tanto para mover a sentimientos nobles, cuanto para promover el espectáculo mismo. Da igual si estos elementos forman parte de la realidad o, como ocurre la mayoría de las veces, están fabricados ex professo para ese objetivo.

De este modo, parece que cuando se citan las 49 mujeres asesinadas en lo que va de año por violencia machista, la sociedad, no obstante el grito del dato, responde “Hable más alto, que no la oigo”. Casi medio centenar de asesinadas y los datos se siguen incluyendo en los periódicos en el apartado de “Sociedad”, con el añadido de “Mujeres muertas”. ¿Nos hemos preguntado qué sucedería si ese medio centenar de mujeres asesinadas hubieran sido personas víctimas de ETA o soldados muertos en Afganistán? En el primer caso, estaríamos en estado de excepción. En el segundo, la mitad del parlamento estaría en pie pidiendo la vuelta de las tropas españolas a casa y la otra mitad estaría pidiendo la cabeza del presidente y de la ministra de Defensa.
Hable más alto, que no la oigo.

Cuando las cifras y los datos de la violencia machista están desaparecidos de la opinión publicitada por los medios de comunicación, –excepto esta semana quizás, en que volverán a ser rentables publicitariamente hablando–, y hay que ir espigándolos aquí y allá, en internet o, ya digo, en el apartado de “Sociedad” de los periódicos, porque se prefiere el cadáver exquisito de un político corrupto al cadáver sin adjetivos de una asesinada por violencia machista.
Hable más alto, que no la oigo.

Cuando se prefieren las noticias que no son tales, sino especulaciones interesadas sobre si nos falta un cuarto de hora o veinte minutos para salir de la crisis, a los datos ciertos de muertes reales y, en muchos casos, anunciadas. Porque donde se ponga una buena especulación de carácter económico, que se quite lo demás.
Hable más alto, que no la oigo.

Cuando se ofrecen espacios periodísticos a escritos de diversa índole y se van sembrando irresponsablemente dudas sobre si la violencia machista es lo que dicen las mujeres, o, pudiera ser que las mujeres estuvieran exagerando sobre algo que, en el fondo, no es para tanto. Me refiero a escritos que insisten, de modo machacón y con un tono de aparente racionalidad y objetividad, en que las mujeres denuncian malos tratos de manera falsa, para obtener, por ejemplo, mejores condiciones en un divorcio; y se deja que corra, sin que nadie añada un dato tan sencillo como este: en la Memoria del Fiscal General del Estado, correspondiente a 2007, se dice que en 18 casos, de 43.048 juicios celebrados por violencia machista, se ha establecido falsedad en la acusación o en la denuncia. Aunque se llama la atención sobre el hecho de que también podría tratarse de falso testimonio, lo que significa que las denunciantes se han retractado de su denuncia, no necesariamente que los hechos denunciados fueran falsos. De ese modo, un velo de sospecha se deja que se extienda sobre las víctimas, que acabará llevándolas al banquillo de la invisibilidad o de la culpabilidad social.

Cuando se publican sentencias como la del caso de Nagore Laffage, que considera a su agresor un homicida con atenuantes y no un asesino. O cuando la Audiencia de Cantabria absuelve a un adolescente, que amenazó y persiguió a su ex novia, no porque se haya comprobado que los hechos denunciados fueran falsos, sino porque estos se produjeron en un contexto de “enamoramiento propio de adolescentes”. Cuando se opina, por boca de propagandistas de opiniones tóxicas, que las mujeres a veces son asesinadas por imprudentes, cuando todo ello ocurre, no se dice a las mujeres maltratadas: “hable más alto que no la oigo”, sino más bien “aunque hable más alto, no pienso escucharla”, o “voy a escuchar solo lo que me interese y cuando me interese”.

Y así se va fabricando y publicitando un mensaje social, tanto para las víctimas como para los verdugos. Mujeres, sed prudentes, que vuestra denuncia puede exacerbar la ira de vuestros verdugos. Mujeres agredidas, no os defendáis, que los signos de vuestra defensa –aunque, como en el caso de Nagore, ello no impida que el verdugo os estrangule con una sola mano– aligerarán la pena de vuestro homicida, que no asesino… Chicas, aguantad 20 ó 30 llamadas de móvil a diario, que ya se sabe que son cosas del enamoramiento… Y para los verdugos: si matáis, matad rápido, para que vuestras puñaladas no sean consideradas alevosas; matad por un impulso, para que los jueces no consideren que ha habido premeditación; no importa que lo hagáis borrachos o drogados, porque ambas circunstancias –al contrario de si conducís en tal estado– serán atenuantes; y que no os preocupe aparecer en los medios a cara descubierta, porque vuestro abogado defensor siempre podrá argüir que el juicio está teniendo una insoportable carga mediática, que no obstante sus palabras, él y tú sabéis que eso os beneficiará en el fallo. Y para los aprendices de verdugos: el enamoramiento adolescente es un saco donde caben desde un ingente número de llamadas de móvil para controlar a vuestra novia, hasta un bofetón que le demuestre cuánto la queréis, a la vez que la enseñe a no ser díscola…

El resultado de todas estos mensajes, elaborados desde distintas instancias sociales y tan prestamente publicitados, consciente o inconscientemente, tanto da, por los medios de comunicación, se traduce en datos apabullantes, tenaces, que se abren paso a través del silencioso ruido mediático: el 30% de las asesinadas, entre 2003 y 2008, tenía menos de 30 años, lo que supone un aumento de casi el 53% de mujeres jóvenes muertas por violencia machista. Es decir, que hay una nueva generación de mujeres que sufre la violencia machista y una nueva generación de hombres que la ejerce, y cuyo número ha aumentado en un 75%. Además, desde el Ministerio de Igualdad se avisa de que la tasa de percepción de ciertos hechos como violencia machista sigue siendo muy baja.
Al menos reflexionemos en esta semana sobre los datos de la violencia machista, que seguramente se publicitarán, pero también sobre la necesidad de un código ético que asuman los medios de comunicación social, sobre la oportunidad de revisar los atenuantes, sobre nuestras responsabilidades individuales –educación, denuncia– y colectivas –actuaciones políticas, judiciales, periodísticas– en relación a la violencia machista.
Y no dejemos que mientras las mujeres gritan… “me va matar, me va a matar…” la sociedad responda “hable más alto que no la oigo”, o, peor, “cállese y hable cuando yo se lo mande”.

26
Nov/2009

Luces y sombras de la Memoria Histórica

Cecilio GordgetImageillo es coordinador del  Grupo de Trabajo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía” (CGT.A)

Hace algo más de una década irrumpió, también en Sevilla, un fenómeno social que se dio a conocer como la “Memoria Histórica” que ha provocado una conmoción política, jurídica, académica, a la que los medios le ha prestado una buena cobertura informativa. Pone el foco sobre nuestro pasado más reciente, el golpe de estado de julio del 36 y la posterior dictadura, resaltando sus manipulaciones y silencios. Pero también apunta a la transición política y la forma de zanjar sus responsabilidades un régimen que cometió tantos actos de barbarie que van contra los derechos humanos, y que unos años después fueron calificados como crímenes contra la humanidad. Es decir, una peculiar ley de “punto final” (Ley de Amnistía, 1977) que ha garantizado en la práctica el “atado y bien atado”, y que aún tienen muchos defensores.

La falta de respuesta en los libros de Historia (ese periodo quedó casi erradicado de su ámbito de pensamiento, enseñanza e investigación) provocó que la generación de los nietos acabara preguntando, recurriendo a “la Memoria” de los testigos y víctimas, para poner sobre la mesa decenas de miles de desaparecidos y asesinados, varios cientos de miles de encarcelados, medio millón largo de exiliados, depurados, expoliados de sus bienes, y un largo etcétera de humillaciones, que la clase política no acaba de asumir como una tragedia que requiere algo más que buenas palabras. Y en eso quedó la resolución unánime del Parlamento de Andalucía (1999) sobre, la creación del Banco Audiovisual para la Memoria Social de Andalucía que el Gobierno no se atreve a ejecutar.

Verdad, justicia y reparación sintetiza las aspiraciones de este movimiento que cada vez aglutina a más personas y colaboradores en todos los ámbitos. En Sevilla, tuvo uno de sus momentos más importante, cuando se presentaron públicamente (2002), los primeros resultados de las investigaciones en torno al Canal de los Presos, proponiéndose la construcción de un memorial en Los Merinales para recoger toda la información y experiencias reunidas sobre el trabajo esclavo. Los gobiernos implicados (Dos Hermanas y Junta de Andalucía) no terminan de cumplir el compromiso –ratificado por 23 entidades, instituciones y organizaciones– para constituir una fundación que lleve a cabo el proyecto.
Incluso los grandes números de tanta barbarie son desconocidos en todas sus dimensiones (ya se encargó el régimen de no dejar huella, por ejemplo en los Registros Civiles). La iniciativa www.todoslosnombres.org al poner en común todos los datos conocidos sobre la represión, está dando una idea de la verdadera dimensión de la represión franquista, tratando de identificar todos los nombres, y rostros, de esas miles de víctimas. Todo ello con un precario apoyo institucional (unas veces la Junta, otras el Ministerio de la Presidencia), pero el valor social de su trabajo ha quedado demostrado cuando aportó a la Audiencia Nacional la mayor relación documentada de asesinados/fusilados de toda España (22.400). Un año después esta cantidad se eleva a 30.000, gracias a la colaboración de más de dos centenares de personas. La mayoría de la información que falta sigue en los cajones de los despachos de muchos Alcaldes, Consejeros, Archivos Públicos, inaccesibles en muchos casos para los investigadores y las familias que lo demandan.

Una de las preocupaciones más señaladas es la exhumación de las fosas comunes. Antes hay que recordar que de 1979 a 1983 se abrieron más fosas –la mayoría de ellas por parte de las administraciones- que en los últimos diez años, sin que entonces se esgrimiera el argumento de “abrir viejas heridas”. El caso más espectacular, por el número de exhumados, es la del cementerio de Constantina: propiedad de la iglesia, por parte del IRYDA con cargo a los fondos del entonces empleo comunitario. La diferencia con las intervenciones actuales es que aquellas se hicieron casi clandestinamente y sin medios técnicos. Ahora hay un método científico, el proceso es público y todo queda documentado.

La Junta ha intervenido, a regañadientes, en exhumaciones desde 2003, con una paralización importante cuando Zapatero gana las elecciones (2004) reenganchándose y cobijándose en 2005 tras la figura de un Comisario sin presupuesto ni recursos humanos y con las manos atadas, recurriendo a las asociaciones para realizar el mapa de fosas y no a los responsables municipales de los cementerios o la Guardia Civil, que son los que realmente tienen información sobre su ubicación y el estado actual. Es decir, que la Junta ha intervenido siempre forzada por la presión de las familias y asociaciones, como en El Bosque (2004-2005), la búsqueda –sin resultados- en Guillena (2005), La Puebla de Cazalla (2008-2009) y la importantísima y, muy especial por múltiples razones, de Málaga (2006-2009). Ahora se vislumbra un cambio de actitud con la apuesta por “la fosa de Lorca”, que tiene asegurada su rentabilidad mediática, aunque el Protocolo de Exhumaciones está haciendo aguas a los pocos días de su entrada en vigor. Ante la importancia del caso, nosotros nos hemos personado en el procedimiento para evitar que quien no tiene familia biológica, Joaquín (Juan) Arcollas, termine sin más en el osario del cementerio de Alfacar. En Sevilla, el Ayuntamiento inició una marcha interesante en el año 2000 instalando en el cementerio un monumento –aunque sin nombres– en homenaje a los cerca de 4.000 fusilados que yacen en las fosas comunes del cementerio, aunque nos alarma que se pueda construir sobre ellas. Un insulto intolerable gobernando quienes gobiernan.

En Andalucía, por lo tanto, hemos sido pioneros en abrir las ventanas para que entre un aire más respirable y que las raíces de la democracia profundicen, pero la clase gobernante nos están dejando claro que su única intención es dilatar la cuestión teniéndonos entretenido con promesas, excusas y algunas pequeñas concesiones (subvenciones económicas que ni siquiera controlan en su ejecución, ni ponen en común sus resultados) para dar la impresión de que se están moviendo. Pura retórica. Más aún cuando, con frecuencia, es argumento en la oposición, pero cae en el olvido cuando se está en el poder. Se podrá decir con palabras más suaves o correctas, pero la cuestión de fondo es la misma: las víctimas y el movimiento memorialista estamos profundamente decepcionados por la acción e inacción de las instituciones, salvo honrosas excepciones, debido más a personas concretas que a sus organizaciones.

25
Nov/2009

¿Hasta cuándo la violencia contra las mujeres?

villen

Fernando Villén. Director general técnico de la Fundación Andaluza de Formación y Empleo Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía.

El brutal y terrible asesinato de las tres hermanas Mirabal en la República Dominicana, por orden del dictador Trujillo, se ha convertido en un signo vivo de la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Aquel fatídico 25 de noviembre de 1960 ha servido para señalar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, formalmente declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999.

El nivel de violencia contra la mujer alcanza una situación intolerable, a pesar de los instrumentos jurídicos desarrollados para evitar esta lacra social que ocurre en cualquier país, nivel social o grupo étnico, evidenciando una desigualdad histórica y una discriminación generalizada de un sexo sobre otro. Según recoge el Estudio sobre todas las formas de violencia contra la mujer (2006), encargado por la Secretaría General de Naciones Unidas, la violencia contra la mujer es el delito más común pero menos castigado del mundo. Algunos datos de esta investigación atestiguan el grave problema social que supone el fenómeno de la violencia contra la mujer. Las mujeres de entre 15 y 44 años tienen más probabilidades de morir debido a la violencia masculina que por causas como el cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico o la guerra, combinadas. Otro dato: al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, obligada a tener relaciones sexuales o maltratadas de cualquier otra forma a lo largo de su vida. Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, resume: “Cuando se trata de la violencia contra la mujer, no hay sociedades civilizadas”.

En España el problema es también real y preocupante. Según la última información publicada por el Ministerio de Igualdad, son 49 las muertes de mujeres en manos de sus parejas o ex parejas a lo largo de 2009. Éstos son los casos más extremos de una situación de maltrato mucho más generalizada. Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la violencia de género, en palabras recogidas por la Fundación Mujeres, afirma que 400.000 hombres maltratan actualmente en España a mujeres, concluyendo que hay menos agresores que antes, pero más violentos.
El esfuerzo continuado que, durante años, han mantenido las organizaciones y movimientos de mujeres ha conseguido situar el problema de la violencia contra la mujer en la esfera de las cosas públicas, extrayéndolo del ámbito privado en el que estaba ubicado desde el origen de los tiempos. Con ello, las actitudes y los actos de violencia contra la mujer pasan a ser una cuestión de Estado, algo que se reprueba y persigue con todos los instrumentos de los que nuestras instituciones se dotan para garantizar la convivencia y la justicia social.

Se han realizado progresos en la concreción de normas que contribuyan a erradicar la violencia con la mujer. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en su título preliminar, define como su principal objeto actuar contra la violencia que se ejerce sobre las mujeres como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, y establece medidas de protección integral cuya finalidad es prevenir, sancionar y erradicar esta violencia y prestar asistencia a sus víctimas. Así mismo, en Andalucía la Ley 13/2007, de 26 de noviembre, establece una serie de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género así como actuaciones destinadas a erradicar la violencia de género.
Entre este conjunto de medidas destacan las dedicadas al fortalecimiento de acciones de sensibilización, formación e información con el fin de prevenir, atender y erradicar la violencia de género, así como la promoción, la cooperación y la participación de las entidades, instituciones, asociaciones de mujeres, agentes sociales y organizaciones sindicales a favor de la igualdad y contra la violencia de género.

Como actuaciones concretas, y en sintonía con la filosofía de este cuerpo normativo, desde hace ya diez años la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo gestiona el Programa Cualifica, de formación e inserción laboral, destinado a mujeres víctimas de violencia de género. Promovido por las Consejerías de Empleo e Igualdad y Bienestar Social, a través del Instituto Andaluz de la Mujer, y cofinanciado por el Fondo Social Europeo, el programa Cualifica desarrolla mecanismos para que estas mujeres se incorporen al mundo laboral.
La eliminación de la violencia contra las mujeres sigue siendo uno de los desafíos más acuciantes de nuestra sociedad. Todas y todos debemos asumir la responsabilidad de actuar ante cualquier tipo de violencia de género. Este tipo de violencia no es sólo un delito contra la integridad física; es, también, un atentado contra los derechos humanos. Este día internacional de la violencia de género, además de propiciar un momento para la reflexión, debe ser un acicate para una acción que permita erradicar de manera definitiva la violencia y alcanzar una sociedad plena e igualitaria, sin ningún tipo de violencia por razón de género.

24
Nov/2009

Sevilla y los cambios

EnriqueHdez

Enrique Hernández Martínez. Director del Plan Estratégico Sevilla 2020.

Desde que el hombre existe, nuestro mundo no ha hecho sino cambiar. Nosotros mismos, nuestra sociedad, nuestra manera de ser y de estar, es producto de miles de cambios producidos con anterioridad. Lo que ocurre es que cambios y transformaciones que antes tardaban generaciones e incluso siglos en producirse, hoy tienen lugar en el plazo de décadas y hasta de años. El universo tecnológico que hace nuestra vida cotidiana bastante diferente de la de nuestros padres no es sino la punta del iceberg.

Otros cambios, mucho más profundos, a menudo nos pasan desapercibidos.
Por ejemplo, el mapamundi de este siglo parece que va a ser muy diferente del que aprendimos en el colegio. Pocos saben que actualmente el 45% de los graduados en carreras científicas y tecnológicas del mundo son asiáticos. El PIB mundial no ha hecho sino crecer en los últimos 30 años, pero la mayor parte ese crecimiento económico se ha producido en países que hace poco tenían una escasa importancia económica, como China, India o Brasil. El PIB de los países emergentes supone ya el 50% del mundial, aunque es evidente que el crecimiento mundial no ha servido para solucionar la pobreza, sino para incrementar las desigualdades.

La presión sobre las fuentes de energía y los recursos naturales, es un factor crítico. Como lo es el calentamiento del planeta, verdadero reto contemporáneo, cuyas posibles repercusiones han sido ya estimadas en una caída del 20% de la economía global. Todo ello está promoviendo ya cambios en el desarrollo de fuentes de energía renovables, y en la búsqueda de modelos productivos sostenibles, un camino que afortunadamente el gobierno de España se ha tomado en serio.

Por otra parte, la conexión instantánea entre los seres humanos está propiciando el surgimiento de redes, el intercambio de ideas y de información, y la capacidad casi ilimitada de interactuar entre nosotros en todos los campos imaginables (intelectual, económico, político, social,…). Los efectos de estos procesos son complejos, muy difíciles de ver y comprender en su integridad.

En definitiva, no hay casi ningún aspecto que analicemos que no nos hable, por tanto, de que nuestra generación va a conocer, está conociendo ya, importantes transformaciones de la sociedad humana. Si bien en esta ocasión los cambios, profundos o triviales, se deslizan entre nosotros y nuestro tiempo de manera mucho más sibilina, menos abrupta y menos traumática que en otras épocas. No hemos visto una Revolución Francesa, ni una Revolución Industrial ni, afortunadamente, grandes conflictos que hicieran de resortes para estos importantes cambios históricos.

Acercándonos a nuestra escala urbana, la opción que se nos plantea en Sevilla no es, por tanto, si queremos que el mundo cambie o no. Eso no está en discusión. Lo que tenemos que ver es qué hacemos ante los cambios. Es inútil mantener la fantasía de la inmutabilidad, con su variante local de todo tiempo pasado fue mejor y el lamento lírico por la Sevilla que se nos fue.

Es aquí donde cabría preguntarse por qué un cierto número de sevillanos y sevillanas tienen tanta prevención ante los cambios, los temen, hacen todo lo posible para que no se produzcan y se sienten agraviados cuando éstos finalmente ocurren. Dejando aparte la defensa de privilegios que se vean amenazados o las tácticas políticas coyunturales, yo creo que en algunas personas de la ciudad subyace el sincero temor a la pérdida de nuestra identidad. Es decir, aquel conjunto de elementos materiales e inmateriales que la mayoría de los sevillanos amamos, disfrutamos y gustamos de transmitir a nuestros hijos. Pero, al igual que todas las creaciones humanas, la identidad, traducida aquí como “sevillanía”, es también producto de la suma de cambios a lo largo del tiempo. Siendo tan sevillanos como ellos, nosotros no somos ni pensamos de Sevilla lo mismo que nuestros abuelos. Nuestro mundo es otro y nuestra ciudad es otra. Y la de nuestros hijos también será diferente.

La clave consiste en trabajar tanto a favor de aquello que creemos mayoritariamente que merece la pena ser preservado, como también a favor de aquellos cambios que nos deben de servir para generar una sociedad más justa en ciudad más prospera. Creo que en Sevilla somos capaces de pensar nuestra ciudad de manera inteligente, generosa y sosegada, con la vista puesta en un horizonte a medio plazo y comprendiendo las distintas visiones que unos y otros tenemos de ese espacio compartido que llamamos Sevilla. Si así lo hacemos, nuestra comunidad será capaz de avanzar aprovechando sus oportunidades en los nuevos tiempos, que no son pocas. Gobernando los cambios a nuestro favor. La elaboración del nuevo Plan Estratégico Sevilla 2020 es una buena ocasión para ello.
Intentar no cambiar también es una opción: mas una opción perdedora.

23
Nov/2009

La crisis de la discapacidad

MEDALLAS DIA DE LA PROVINCIAPatricio Cárceles / Delegado territorial de la ONCE en Andalucía
Leía días atrás en las páginas de El Correo de Andalucía la leyenda de un proverbio árabe que ilustraba un magnífico reportaje sobre el Día Mundial de la Visión en Sevilla: “Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego”. Esa cita, acertada sin duda, desnuda una realidad que va más allá de sus propios límites porque nos pone en evidencia a la sociedad entera. Sí, a todos y cada uno de nosotros sin excepción, porque, ¿cuántas veces nos quejamos de las barreras que entorpecen nuestro caminar y cuántas veces reconocemos que de todas las posibles, las peores son, precisamente, las que nos imponemos nosotros mismos, en nuestro interior?
Nos encontramos inmersos en tiempos difíciles, es cierto. Tiempos marcados por cambios vertiginosos que condicionan nuestra propia forma de vida. Tiempos de globalización en todos los sentidos y en todos los órdenes que nos afectan en los aspectos más íntimos de nuestra realidad cotidiana. Y tiempos también de dificultades económicas, que vienen a poner más barreras si cabe a las personas con mayores dificultades.
Decía Einstein que la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y a los países porque trae progresos, agudiza el ingenio y genera grandes estrategias. Otros nos dicen que es mejor no hacer nada y esperar a que escampe. Ni tanto ni tan poco, porque ante una situación de crisis, ni la prudencia debe conducirnos a la parálisis, ni la valentía a la temeridad. Para el colectivo de las personas con discapacidad, el 10% de la población, superar la adversidad del día a día forma parte inherente de su ser y su estar en la sociedad. Pero en tiempos de crisis, ese afán de superación constante que nos define como minoría, se acrecenta en nuestra justa lucha por lograr una vida como los demás, en el empeño de reivindicar visibilidad, posición y espacio en la sociedad de la que formamos parte.
En el contexto económico actual, toda sociedad es vulnerable a la crisis que padecemos, pero unos ciudadanos más que otros. El desempleo castiga siempre con especial dureza a los grupos más vulnerables y, lamentablemente, las personas con discapacidad, las personas con capacidades especiales, terminan siendo los últimos en ser contratados y los primeros en ser despedidos. Los datos de empleo de 2008 ya fueron peores que los de 2007, con casi un 14% menos de contrataciones para personas con discapacidad en el mercado ordinario, y los datos que arrojan el primer semestre de este ejercicio confirman el continúo descenso en la pérdida de empleo. Los Centros Especiales de Empleo, uno de los referentes principales de integración laboral para el sector, han disminuido su facturación en torno a un 20% en los últimos meses y la previsión para el próximo semestre es que se destruya una cuarta parte de los puestos de trabajo en la mitad de los centros.
Todavía hoy la contratación laboral de personas con discapacidad se percibe como un riesgo que puede desequilibrar el funcionamiento y repercutir de manera negativa en la productividad de la organización. Pesan todavía demasiados estereotipos falsos que hay que desmitificar y erradicar. Sin embargo, casi el 90% de las empresas que lo hacen se declaran satisfechas y reconocen que su rendimiento es igual que el resto de sus trabajadores.
Hace ya 27 años que este país dio un paso de gigantes en materia de inclusión con la entrada en vigor de la LISMI, la Ley de Integración del Minusválido. La ley establece una cuota de reserva de puestos de trabajo del 2% a favor de trabajadores con algún tipo de discapacidad en las empresas públicas y privadas con más de 50 trabajadores. Incluso algunas administraciones lo han elevado hasta el 5%. ¿Cuántas empresas y administraciones cumplen la legislación vigente? No lo sabemos porque la Encuesta de Población Activa no recoge información estadística sobre el mercado laboral de personas con discapacidad, aunque mucho me temo que no supere ni el 20%.
Hace falta, por tanto, ingenio y estrategias. En Andalucía nos encontramos a las puertas de un nuevo proceso de concertación social, y es el momento de llamar a la responsabilidad de administraciones, empresarios y sindicatos, para establecer planes de actuación concretos que palíen la situación actual y que sitúen, de verdad, a Andalucía, a la vanguardia de una verdadera integración social de los más desfavorecidos. Que se cumpla la LISMI, que se apliquen las medidas alternativas que contempla, que se exija el requisito de la responsabilidad social como seña de identidad del diálogo social en Andalucía. Porque la crisis económica no puede ni debe frenar el lento y largo proceso de inserción de los andaluces con algún tipo de discapacidad en la sociedad.
Ni en tiempos de bonanzas ni, mucho menos, en tiempos de crisis, la sociedad andaluza se puede permitir derrochar el talento y la capacidad del 10% de su población. Es demasiado talento como para desperdiciarlo. En la ONCE lo sabemos bien, por eso crecemos en empleo y consolidamos nuestras prestaciones sociales a pesar de las adversidades. Por compromiso con Andalucía.

Einstein también decía que la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia y que el problema de las personas y los países era la pereza para encontrar salidas y soluciones. En Andalucía, tenemos todos los medios a nuestro alcance para convertir esta crisis en una verdadera fuente de oportunidades y de igualdad para todos.
Ahora que se habla tanto del desarrollo de un nuevo modelo económico, productivo y financiero, corremos el riesgo de volver a equivocarnos si no contempla medidas más eficientes hacia los nichos de población que más lo necesitan.
Dependerá de la voluntad de las partes, del compromiso de la sociedad en su conjunto, si queremos o no afrontar con ambición y con valentía este signo de modernidad y progreso que supone la plena inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad, porque no tendremos una sociedad verdaderamente democrática mientras excluya a parte de sus miembros.
Para este colectivo, un puesto de trabajo constituye siempre la mejor garantía de inclusión en la sociedad. No dilapidemos ese sueño. La crisis bien puede ser una oportunidad para la discapacidad. Y seguro que saldremos reforzados de ella, si sabemos aprovechar las oportunidades que nos brinda.

21
Nov/2009

Quisiera votar sí

Elia Maldonado, diputada socialista, secretaria de Relaciones Gobierno-Parlamento y ex secretaria de Igualdad del PSOE de Andalucía.

El Secretario y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española, “el moderado” J.A. Martínez Camino, con la osadía que le otorga saberse en posición de la verdad, pues no es terrenal su voz, ha hecho un canto a la vida. Al derecho a la vida. Y, resulta cuanto menos doloroso –ya no entro en la hipocresía, ni en la paradoja, pero sí en lo doloroso, sobre todo, para los millones de creyentes–, el papel político de este “hombre” que, casi chirría el tener que recordarlo, jamás encabeza una manifestación, ni una lucha religiosa contra la pena de muerte y, menos aún, contra la muerte de miles de niños y niñas por desnutrición o por SIDA, por falta, justamente, de salud sexual y reproductiva.
La contaminación de la vida civil que provoca la jerarquía de la Iglesia, de la mano cómplice del PP, no es nueva. Pero llama poderosamente la atención la amenaza que Martínez Camino realizó el pasado 11 de noviembre, llamando “objetivamente pecadores públicos que no pueden ser admitidos en la sagrada comunión” a quienes voten la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo; bien es cierto que también se apresuró a precisar que no serían excomulgados. ¡Qué pena!

Es una pena, porque miles de “católicos” que sin su voluntad forman parte de sus estadísticas, querrían estar en pecado público; querrían también, públicamente, ser rechazados en la sagrada comunión y, más aún, querrían ser excomulgados. Con ello, conseguirían salir de las listas de católicos oficiales que maneja la Iglesia. De ese modo, verían colmado su deseo de dejar de ser utilizados como números que engordan las estadísticas que, sin pudor, utiliza la institución eclesiástica; querrían convertirse “en católicos non gratos” y ser expulsado de sus filas. Seguro que todo eso sería más fácil que apostatar, opción legítima que como todo el mundo sabe, se ha convertido en una carrera de obstáculos insalvables. Ni siquiera esta vía deja abierta la Iglesia.
Tendremos que centrarnos pues en lo importante del hecho, en lo que supone esta Ley para limpiar de contaminación el Estado de Derecho, democrático y aconfesional, como es España.
Por ello, quisiera votar que sí a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo y aportar así mi granito de arena a la verdad y a la libertad.
Quisiera votar la aprobación de esta Ley como ejemplo de coherencia y convicción en la fortaleza del Estado civil. Por el fortalecimiento de la seguridad jurídica y la defensa de los derechos individuales.
Quisiera votar esta Ley y contribuir a que la moral oficial católica no altere, ni intoxique el civismo.
Quisiera votar esta Ley y que la solidez del Estado de Derecho no dejara espacio para la amenaza religiosa al sistema democrático del que nos hemos dotado libremente.

Hoy, con esta Ley, hablamos de comportamientos civiles, de moral civil, conceptos en los que el pecado no tiene cabida; el pecado no forma parte del ordenamiento jurídico, ni debe, por tanto, ser tenido en consideración en el Estado de Derecho.
Debemos reaccionar para que la moral y las creencias religiosas crezcan protegidas en el espacio privado e íntimo de cada cual, de donde nunca debieron salir, y estar tan silenciadas como, por cierto, estuvieron durante los ocho años de gobierno del Partido Popular. Gobiernos, los del Sr. Aznar, que obviamente conocían, al igual que la jerarquía eclesiástica, la existencia de la Ley del aborto que 1985, a cuyo amparo se practicaron, sólo en esos 8 años, más de 500.000 abortos. Eso sí, con gran inseguridad para profesionales y, sobre todo, para las mujeres.
Quisiera votar esta Ley. Y ojalá fuese, además, de una contribución a la coherencia, a la seguridad y a la libertad, por qué no, en el lenguaje de Martínez Camino, una vía para la excomunión.

20
Nov/2009

Izquierda Unida. Refundar una esperanza…

Manuel Gutiérrez Arregui. Coordinador Provincial Izquierda Unida L.V.-V.A Sevilla.

He de afirmar, con humildad pero convencido de lo que digo, que una fuerza política como Izquierda Unida L.V.-C.A  no solo es necesaria en el actual contexto político y social, sino que tal vez ahora es cuando más debe demostrar su razón de ser. Tenemos la obligación moral y la responsabilidad política de convertir a I.U en un instrumento útil para la ciudadanía, en un referente alternativo a las políticas neoliberales (practicadas por PSOE y PP) que sustentadas en un aberrante e inhumano sistema capitalista nos han llevado a la actual situación no solo de crisis económica y financiera, sino también de valores.

Nuestro reto más inmediato está ahora en ponernos al frente de las movilizaciones, junto a los parados, junto a los trabajadores y trabajadoras, junto a los jóvenes, a los inmigrantes, a los sectores mas desfavorecidos, etc.; y ponernos al frente para exigir soluciones y medidas puntuales pero también estructurales ante un modelo de desarrollo económico que ha fracasado estrepitosamente. Soluciones que han de venir acompañadas de verdaderas políticas sociales que sirvan para paliar el drama humano de millones personas y familias, que tras agotar las prestaciones por desempleo, miran desoladas hacia el abismo de la pobreza en pleno siglo XXI.

Y en este sentido es muy importante,  convertir la pasividad, la resignación en la que a veces podamos caer, en una gran movilización popular que se mantenga de forma permanente. No debemos olvidar que, jamás a lo largo de la historia ninguna conquista laboral o social se consiguió gracias a la generosidad del poder establecido, siempre por nimia que fuera ésta, ha venido precedida de la lucha y la movilización social.

Paralelamente a esto, en nuestra organización afrontamos con gran ilusión lo que hemos dado en llamar Refundación de Izquierda Unida. Un compromiso asumido por todos y que ha de suponer, entre otras muchas cosas, una profunda autocrítica en positivo para superar viejos errores del pasado, y ha de suponer además,  la vuelta a ese proyecto originario de Convocatoria por Andalucía y de Izquierda Unida como verdadero movimiento político y social, que atrajo a millones de ciudadanos de izquierdas.

Por tanto, iniciamos un proceso donde nos lo hemos de replantear todo, donde vamos a abrir nuestra organización a la sociedad y donde hemos de conseguir una amplia Convergencia política y social de la izquierda en este país. Sería absurdo y un tremendo error pensar que estamos solos, que somos los únicos que tenemos las respuestas; fuera de esta organización hay muchos hombres y mujeres que se rebelan contra tanta injusticia y nuestra mano tiene que estar tendida hacia ellos en un plano de igual a igual. En Izquierda Unida no sobra nadie pero si faltan muchas personas válidas. Y algo debe quedar muy claro: cuando hablamos de Convergencia de la izquierda no es una simple estrategia de acumulación de fuerzas en torno a IU, estamos ante un proceso de refundación de la izquierda, estamos construyendo una nueva formación política con todo aquel y aquella que quiera venir a construirla.

Por otro lado, desde la provincia de Sevilla hemos de ser referente en todo el nuevo proceso que se abre en Izquierda Unida. No podemos olvidar que es en Sevilla donde mas implantación social y organizativa tenemos , y  donde mayor números de alcaldías y cargos públicos de I.U existen de todo el país. No en vano, somos la segunda fuerza política de la provincia con más presencia municipalista que el PP.

Esta situación estoy convencido no sólo se mantendrá, sino que mejorará porque los ciudadanos van a valorar sin duda quienes están a su lado en estos momentos de tremenda dificultad. Además, se están formando nuevas asambleas de IU en municipios de la provincia y aumentará el número de candidaturas de cara a las elecciones municipales del 2011 .

Vamos con programas elaborados de manera colectiva con los vecinos y con modelos de ciudades, de pueblos, de crecimiento urbanístico, de gestión medioambiental, de transparencia en las políticas de empleo, de desarrollo económico, etc.; claramente diferenciados y alternativos a los que puedan presentar el PP o el PSOE. Además y esto es fundamental, en Sevilla hemos dejado muy claro que nuestros pactos de gobiernos y  nuestras alianzas solo se harán con los ciudadanos, con los trabajadores, con los movimientos sociales… La lección por si alguien no la tenía clara está aprendida; en la presente legislatura hemos facilitados gobiernos socialistas en muchas localidades (Sevilla, Osuna, Lebrija, Gines, Cantillana,…), a cambio no hemos recibido el apoyo del PSOE en ningún municipio.

Por lo tanto nuestros acuerdos futuros no pasaran por Pactos Globales con nadie, nuestros acuerdos son y serán solo y exclusivos con nuestros vecinos o sobre la base de programas de izquierdas allí donde nuestras organizaciones lo decidan.

La diferencia tal vez resida en que, mientras desde Izquierda Unida queremos acceder al poder para aportar nuestro granito de arena en la transformación de esta sociedad, otros tal vez anhelan el poder para ocupar cargos y salvaguardar privilegios.

19
Nov/2009

Caixaforum, interpretado

tribunaJosé Manuel Núñez de la Fuente.

Antropólogo. Director Fundación Atarazanas

Hace poco, justo el mismo día en que vino Clinton a Sevilla para recetarnos a los andaluces la salida de la crisis, tenía lugar en el Paraninfo de la Universidad Hispalense el II Foro Sevillano por la Cultura y el Patrimonio, dedicado íntegramente a la cuestión Atarazanas y con el sugerente título: Interpretando Caixaforum. El encuentro, organizado por la Fundación Atarazanas, ha contado con la presencia de importantes representantes públicos, tanto de la Consejería de Cultura como del Ayuntamiento de Sevilla, así como con la de los primeros espadas de la Fundación La Caixa, amén de expertos de primer nivel, afectos al patrimonio desde diferentes disciplinas como la arquitectura, la arqueología, y la museografía entre otras. Aunque la guinda, en realidad, la puso como siempre la sociedad civil, otrora llamada el pueblo, que con su masiva presencia y atinada participación demostró una vez más ser sensible a estas cuestiones, aunque no siempre se cuente con ella. La conclusión, con todo, resultó lúcida y diamantina: Caixaforum es Caixaforum, pero en Sevilla puede ser algo más; a saber, la memoria del futuro.
La decisión de la Consejería de Cultura en favor de que las Reales Atarazanas alberguen el nuevo espacio cultural Caixaforum de Sevilla ha sido interpretada en líneas generales como una gran oportunidad para la cultura sevillana y andaluza, y es también, dadas las circunstancias, la postura sincera de la Fundación Atarazanas.
La Caixa no sólo ha demostrado con el tiempo una gran solvencia en todo lo referido al ámbito financiero y económico de este país, sino que sus acciones socioculturales han convertido a la Fundación del mismo nombre en la primera de España, la segunda de Europa y una de las primeras del mundo. De otra parte, Caixaforum es un Formato reconocido y contrastado en otras importantes ciudades como Madrid y Barcelona, por lo que, sin duda, Sevilla se beneficiará de una interesante sinergia en todo lo que refiera a recursos compartidos, a lo que se añade un marco excepcional de vínculos operativos, a escala nacional e internacional, que hace de La Caixa una de las mayores franquicias culturales del planeta.
Además, hay que reconocer sin ambages que la Consejería de Cultura tuvo una gran visión cuando optó por la compra del edificio al Ejército en 1993, pues así corregía un absurdo anacronismo patrimonial y devolvía a la ciudad una parte fundamental de su más noble memoria histórica e identitaria.
Efectivamente, todos sabemos que Sevilla es una ciudad de enorme categoría patrimonial; su singularidad constituye una huella cultural de excepcional calibre, no sólo por su importante pasado histórico y por el valor de sus monumentos, sino y sobre todo por la especial relevancia simbólica de su memoria colectiva, convertida hoy día en identidad comunitaria de primer orden. Y es que conviene saber que la identidad de un pueblo, de una sociedad en suma, no sólo son sus monumentos y su pasado histórico, sino que es, sobre todo, la conciencia de pertenecer a un mismo ámbito cultural y participar de sentimientos e hitos comunitarios compartidos. En eso consiste exactamente el patrimonio, y, en tal sentido, se podría considerar a las Atarazanas, utilizando las hermosas palabras de Víctor Pérez Escolano durante el foro, como “un núcleo esencial de la arquitectura monumental española y verdadero nudo gGordiano de la identidad de Sevilla”. En suma, amén de frase aclaratoria, toda una declaración de principios de las que hacen ciudad y ayudan a cohesionar actitudes y valores colectivos; por cierto, un tipo de arquitectura, en este caso social, no menos difícil que la otra y sólo al alcance de algunos privilegiados como Víctor.
Por tanto, y sin desmerecer las otras ubicaciones de Caixaforum, es preciso reconocer que el caso de Las Reales Atarazanas de Sevilla es absolutamente excepcional, hasta el punto que cualquier error de cálculo en el proceso sería grave para el nuevo espacio cultural, pero exponencialmente terrible para el patrimonio histórico y simbólico de Sevilla. De ahí que, consciente de ello, La Caixa no sólo ha demostrado una exquisita sensibilidad ante tales circunstancias, sino que está usando de toda su experiencia y precisión para poner en marcha el que según sus propias palabras será el mejor Caixaforum de toda España.

A tal efecto, están igualmente comprometidos las diferentes instituciones y agentes de la sociedad sevillana implicados en el empeño. Comenzando por la Consejería de Cultura, titular del edificio monumental y principal valedor del proyecto, continuando por el Ayuntamiento de Sevilla, que ha respaldado en todo momento la nueva propuesta cultural para la ciudad, y concluyendo con la Fundación Atarazanas, artífice de acciones y actividades durante años, como los programas para jóvenes, de visitas escolares y el Proyecto multicultural Tras la huella de Magallanes, o la creación de la Red de Astilleros Históricos Europeos, que han ayudado al conocimiento masivo y a la puesta en valor de los antiguos arsenales del Arenal. Amén de concitar entorno a su patronato a importantes personalidades e instituciones de la cultura y la sociedad sevillana, tal es el caso de la Universidad Hispalense, o del propio Ayuntamiento que, precisamente, al calor del Foro, anunció a través de su Delegada de Cultura y Portavoz, Maribel Montaño, la inminente incorporación al patronato de la Fundación, cumpliéndose así un anhelado compromiso con la ciudadanía, emanado de toda la Corporación en Pleno, para trabajar de forma proactiva sobre el mejor futuro de las Atarazanas que contribuya a fortalecer su rica memoria patrimonial. Eso es lo que, sin duda, se espera de Caixaforum Atarazanas, y eso es lo que, sin duda, se va a lograr.
Sólo así, entre todos, cada uno en su papel de forma leal y cabal, será posible visualizar dentro de pocos años uno de los más grandes exponentes de la cultura del Sur de Europa. Orgullo de los propios y admiración de los ajenos. También marco de la más eficaz socialización y democratización de la cultura y, ¡ojalá! estandarte del respeto a la diversidad cultural.