Monthly Archives: Octubre 2009

31
Oct/2009

Crónica de una especulación anunciada

BENAVIDES

Jorge Benavides Solís. Profesor titular de la ETSA.

El genial García Márquez, a partir de un hecho real sucedido en 1951, comienza su novela Crónica de una muerte anunciada por el final: Santiago Nasar, que tranquilamente pasea por el pueblo, “está muerto”. Todos sus vecinos lo sabían, menos él.
Guardando las proporciones –faltaba más– algo parecido sucede en Sevilla siglo XXI. (Tablada) Acerca de una especulación anunciada (Ed. Padilla 2003) Todos lo saben, menos los ‘poderes públicos’ que, según el art. 47 de la Constitución, tienen la obligación de impedirla. La cronología lo corrobora. Tablada es el único suelo virgen en Andalucía que, desde hace 12.000 años, nunca ha sido arado. Sólo por este hecho debería estar especialmente protegido. ¿Por qué el Parlamento ha resuelto no incluirlo en el Inventario de Espacios Protegidos y la Consejería de Medio Ambiente calla?

Mal Lara en 1.570 por primera vez menciona Tablada. En estos terrenos tenía su Huerta Merlina.
La Federación Aérea Guadalquivir quiere hacer un museo con motivo del 1er Centenario del aeropuerto (2.010). En Tablada dejó de estar operativo por la construcción del Puente del V Centenario.
Para la Base Militar, en 1.935 el Ministerio compró la dehesa cedida previamente por el Ayuntamiento –según Nicolás Salas, propietario desde 1.252– a la Compañía aérea CETA. Por esta razón precisamente, cuando el Ministerio, tomando en cuenta el derecho preferente en 1.996, ofrece la venta al Ayuntamiento y obtiene respuesta negativa de Soledad Becerril y Alejando Rojas Marcos, a la fecha alcalde y vicealcalde, saca a subasta pública esos terrenos.

Serán adquiridos por una entidad financiera sobre cuyos orígenes y finalidad Manuel Titos dice: El siglo XIX alumbró en Andalucía dieciséis Cajas de Ahorros y Montes de Piedad con distintos orígenes fundacionales pero con idénticos objetivos: el fomento del ahorro como regenerador moral, económico y social y el combate contra la usura.

El Monte, contradiciendo lo dicho, adquiere 356,8 Hs. de suelo rústico inundable en 48 millones de euros y, cinco años después sin invertir ni un solo “duro”, lo vende a nueve inmobiliarias dedicadas a la edificación, en 78 millones. Se desata así un proceso de pura y dura especulación que todavía no ha terminado. Los poderes públicos quieren pero no pueden integrarse en él: los propietarios, ya en 2.004, exigían 210 millones.
Con respaldo del Tribunal Superior de Justicia y del Parlamento Andaluz que ha rechazado la solicitud del Pleno del Ayuntamiento para declarar espacio protegido al Parque Metropolitano que consta en el Plan de Ordenación Territorial de la Aglomeración Urbana de Sevilla Potaus (aprobado por la Junta) ahora, los propietarios exigen que si les expropian el suelo para dedicarlo a Parque Periurbano como sugiere el PGOU y ordena el Potaus, el justiprecio deberá ser el de suelo urbano.

En esas condiciones, tomando en cuenta expropiaciones similares realizadas, el precio podría ascender a 240 millones; una cantidad de euros superior a la que el Ayuntamiento ha gastado para hacer tres obras: el Metrocentro (90 mill.), los Champiñones de la Encarnación (54 mill.) y el servicio con mayor rentabilidad social, SEVICI (18 mill.)

Sin invertir ni un solo duro, las inmobiliarias exigen tener un beneficio de entre 162 y 192 millones. Y claro, como los ‘poderes públicos’ no encuentran cómo salir de este proceso, han comenzado a ver con simpatía, pero sin comprometerse, la tercera vía presentada por los dueños de Tablada a través de una empresa de expertos: primero, inundar el suelo para crear el Charco de Tablada (azul) con el fin de atraer a los flamencos y a otros pajaritos que están en Doñana; segundo, hacer el Parque Metropolitano (POTAUS, verde) y tercero, con el fin de generar puestos de trabajo, edificar en su borde (gris) con proyectos de los más destacados arquitectos del mundo.
Están agotando posibilidades. Ya lo intentaron en diciembre de 2002: los siete propietarios de Tablada presentaron sendos proyectos en un ámbito de 700 hectáreas (250 más que la superficie de propiedad del Consorcio) para colonizar el parque de Tablada.
Según se deduce, a partir del justiprecio para la expropiación, lo que finalmente exigen es firmar otro Convenio Urbanístico con una edificabilidad equivalente, al menos a la de un conjunto de 15.000 viviendas, claro está, con una dotación verde (parque equipado) y otra azul (suelo inundado). Como a todas luces las dos iniciativas propuestas por los propietarios de Tablada son claramente inaceptables porque el artículo 47 de la Constitución así ordena a los ‘poderes públicos’; el Ayuntamiento tendría que pensar en la posibilidad de usar un recurso técnico y legal que cae en su competencia: reclasificar el suelo de Tablada y ponerlo en el PGOU como espacio natural protegido no urbanizable. Y todos contentos. Digo, toda la ciudad y todo el Aljarafe. Los únicos recursos habría que dedicarlos a la redacción, a la ejecución y a la futura gestión de los contenidos de un Plan Especial. Para la gestión habría que contar con la positiva experiencia de quienes están al frente del Alamillo.
Alguna vez le escuché a su director la sugerencia de que todos los espacios verdes (partes) deberían convertirse en un Sistema Verde: partes, todo y entorno inter-relacionados.

Hacer ciudad también es construir la civilidad y, ésta desde luego, no es posible si los ciudadanos no quieren o son indiferentes frente a nuestros delegados en el gobierno que proponen y deciden. Tablada: verde. ¿Y usted qué dice?

30
Oct/2009

Memorizar sin entender o aprender comprendiendo

Rafael Porlán. Profesor de la Universidad de Sevilla y miembro de la red de docentes IRES (Investigación y Renovación Escolar). www.redires.netEl domingo 4 de Octubre me hicieron una entrevista en este periódico sobre algunas de las causas del fracaso escolar. Entre otras cosas afirmé que con el sistema tradicional de enseñanza muchos estudiantes memorizan contenidos sin entenderlos y que esto es poco útil para aprender.
Como quiera que la entrevista ha provocado un debate apasionado en la web del periódico y en el portal “Menéame” (con posiciones encontradas muy interesantes, pero también con descalificaciones e insultos que se desacreditan por sí solos), pretendo con este artículo matizar algunas cuestiones de las que allí planteaba.

Una cuestión previa que debo aclarar es que no soy de “letras” ni soy pedagogo. Soy Licenciado en Biología y Doctor en Didáctica de las Ciencias Experimentales (y no en Didáctica de las Ciencias de la Educación como, por error, aparece en el texto).

El asunto que ha levantado más polémica, provocando el escándalo de algunos, es la afirmación que hice de que no tiene sentido memorizar “mecánicamente” la tabla de multiplicar y no comprender el concepto de la multiplicación (más aún existiendo las calculadoras). Elegí este ejemplo porque es algo muy familiar, aunque es uno entre muchos, en Lengua, Historia, Biología, Química, etc, hay casos similares.

Planteo, por tanto, que lo importante es que los estudiantes comprendan qué es una multiplicación, es decir que entiendan que es un manera más rápida y sencilla de resolver una suma de cantidades idénticas (4+4+4+4+4 es lo mismo que 4 por 5). Para ello es imprescindible que, previamente, hayan entendido el concepto de suma, el de cantidad y el de número (no es fácil para los pequeños, por ejemplo, entender que un dibujo arbitrario, el “4″ , se refiera siempre a cuatro cosas). Posteriormente es esencial que identifiquen en la realidad (simulando compras o haciéndolas, por ejemplo) situaciones en las que tiene sentido multiplicar, descubriendo así la ventaja de dicha operación frente al hecho de repetir una suma varias veces. En ese momento es indiferente que el resultado de la multiplicación lo calculen mentalmente o con una calculadora. A partir de aquí se trata de realizar periódicamente actividades conectadas con la vida cotidiana en las que se necesite aplicar la multiplicación usando la calculadora. Esto provocará que memoricen poco a poco, y sin darse cuenta, la mayor parte de los resultados sencillos (2 por 3, 5 por 6, etc.). Completar este proceso, al final o en momentos intermedios, con actividades de memorización de las tablas, requerirá poco tiempo porque entenderán lo que están haciendo y porque ya se sabrán muchos de los resultados.

Lo que no tiene sentido es lo contrario: que dediquen más tiempo a memorizar las tablas de forma “mecánica”, es decir sin saber el significado de lo que hacen, y a hacer larguísimas operaciones que puede resolver una calculadora, que a comprender el concepto de la multiplicación, a identificarlo y a aplicarlo en situaciones reales (de esto es de lo que después nos evalúan en informes como PISA). Es como si tuviéramos que memorizar 100 números de teléfonos sin saber qué es un teléfono, a qué personas corresponden y si son conocidas o no. ¿Qué sentido tendría?, ¿qué tiene esto que ver con el necesario esfuerzo que requiere el aprendizaje? Una cosa es esforzarse y otra es hacer tareas que no tienen ningún sentido para el que las hace. Aún más, ¿cómo es que, en la vida cotidiana, resolvemos la tarea de dividir cantidades pequeñas sin haber memorizado para ello ninguna tabla?

Pero el asunto trasciende este problema concreto. Como se habrá podido observar no soy un enemigo de la enseñanza de las matemáticas en la escuela, sino de la memorización absurda y sin sentido. Se ha defendido que el cálculo mental desarrolla la inteligencia. La comprensión y construcción de conceptos sí desarrolla la inteligencia (aquello de una mente bien amueblada), la memorización repetitiva de algo sin comprenderlo puede desarrollar la memoria a corto plazo pero no la inteligencia, puede preparar para competir en determinados concursos televisivos pero no hace más cultas a las personas. Pero, sobre todo, y esto es lo realmente grave, hacer demasiadas tareas escolares de memorización no comprensiva provoca el tedio, el rechazo y el desapego de muchos estudiantes hacia la escuela y hacia el aprendizaje. Y eso sí que es cerrarles el camino a lo mucho que les queda por aprender.

29
Oct/2009

El rábano por las hojas

Rafael Salas Machuca. Senador del Partido Popular andaluz

Leo con perplejidad el artículo publicado el martes 27 de octubre por la Vicerrectora de Postgrado de la Universidad Pablo de Olavide en el que, aprovechando el discurso político del presidente del Partido Popular andaluz, Javier Arenas, coloca una ristra de datos sesgados, manipulaciones infundadas y argumentos trasnochados más propios de un manual de partido que de una reflexión seria y rigurosa sobre aquello que analiza. Mezclar ‘churras con merinas’ para descalificar una propuesta política –que la señora Gálvez muy probablemente no se ha tomado la molestia de conocer en profundidad– me parece algo insólito viniendo de una persona con alta responsabilidad en una institución académica de prestigio.

Como sería prolijo rebatir cada uno de los datos erróneos y conceptos confusos que maneja el artículo, me voy a limitar a poner el foco de atención sobre la verdadera intención de la propuesta de Javier Arenas: una rebaja fiscal como la preparada por la canciller Angela Merkel en Alemania. De antemano, sepa la señora Vicerrectora que el presidente del Partido Popular andaluz conoce profundamente, más allá de las estadísticas, la realidad económica y social de Alemania, país al que le unen estrechos vínculos familiares. Javier Arenas completó su formación académica becado por la Fundación Konrad Adenauer en Berlín y viaja dos veces al año a Alemania, donde reside parte de su familia. Como conoce Alemania y porque conoce y siente Andalucía, y sabe de las fortalezas y de las debilidades de su tierra, no se resigna a que, por ejemplo, nuestra Comunidad Autónoma tenga un millón de parados, alcance un 34 por ciento de fracaso escolar, padezca una tasa de desempleo femenino que triplica la europea y no incluya ninguna universidad entre la doscientas mejores del mundo.

Los andaluces somos capaces de mucho más, podemos ser los mejores y alcanzar cotas de desarrollo y prosperidad más ambiciosas que las que han logrado quienes nos mantienen en la divergencia con Europa en todos los órdenes, pese a habernos prometido ser la California europea o la Finlandia del sur. Comparto con la señora Gálvez que no tenemos la mejor educación, que estamos lejos de la excelencia en la investigación y la innovación y que los déficits en infraestructuras y dotaciones todavía lastran nuestro desarrollo. Basta echar un vistazo a nuestro índice de abandono escolar prematuro o a nuestra participación sobe PIB en I+D+i para comprobar que Andalucía ocupa el vagón de cola del tren europeo. Precisamente, estos aspectos constituyen los grandes fracasos del modelo socialista en Andalucía y las fundamentales razones que existen para un cambio de proyecto político y económico en nuestra tierra. En este sentido y como alternativa política, la rebaja fiscal es un instrumento de activación de la economía, dinamización de las cuentas familiares y motor de creación de empleo. Y no se trata de una ‘ocurrencia’ de política económica al modo Zapatero, sino de una propuesta rigurosa. Apoyada por instituciones solventes, economistas nacionales e internaciones del máximo prestigio y, sobre todo, por la experiencia cercana y exitosa de los gobiernos del Partido Popular en España entre 1996 y 2004, la bajada de impuestos es pieza imprescindible para salir de la crisis. Al contrario, aumentar los impuestos, como hace el gobierno de Rodríguez Zapatero, sólo sirve para convivir con la crisis e hipotecar nuestro futuro colectivo. La señora Gálvez argumenta que la presión fiscal es ahora menor que cuando gobernó el Partido Popular, un 34 por ciento. Oculta que la presión fiscal en España en 2007 fue del 37 por ciento y si ahora está en el 32,8 por ciento es debido a la ralentización y enfriamiento de la actividad económica. De todas formas, tengo la sensación, y me dan la razón innumerables estudios demoscópicos, de que la política económica aplicada por el Partido Popular ha dado mejores resultados que la practicada por el PSOE. Quienes se mantienen en el discurso antiguo y equivocado de que el esfuerzo impositivo generalizado es una necesidad no entienden que bajar impuestos y, por tanto, crear empleo, no supone en modo alguno ni reducir la inversión pública, ni suprimir servicios y prestaciones sociales.

Todo lo contrario, si persistimos en gastar lo que no tenemos, endeudarnos hasta los topes y apretar las clavijas fiscales de empresas, trabajadores y familias, ponemos en riesgo el estado del bienestar, como ya nos lo ha advertido la Comisión Europea. No entiendo por más vueltas que le doy por qué presupone la autora del artículo que la rebaja fiscal propuesta por Javier Arenas iría en detrimento de las políticas sociales y de igualdad. No fue así con los gobiernos del Partido Popular, ni lo es con los gobiernos autonómicos y locales de nuestra formación política ¿Qué neurona antipática motiva el afirmar que el Partido Popular andaluz quiere bajar impuestos para fastidiar a las mujeres? El argumento es doblemente peregrino, habida cuenta de que no hay mayor situación de desigualdad que ostentar una tasa de paro femenino del 27,12 por ciento, 9 puntos por encima de la media nacional, y una tasa de empleo del 43 por ciento, 10 puntos menos que la tasa media española. Los avances en conciliación familiar y laboral y en otras políticas de género se ponen en riesgo con tasas laborales femeninas insoportables o con un déficit público que alcanzará el 10 por ciento del PIB a final de año. Por cierto, la militancia feminista no legitima la ignorancia de las propuestas que sobre igualdad también ha hecho el Partido Popular andaluz y que aparecen recogidas en nuestro programa electoral y en nuestras propuestas presentadas en el Parlamento de Andalucía y otras instituciones públicas. Hoy los países que mejor están afrontando la crisis económica y en los que verdaderamente se advierten ‘brotes verdes’ son los que, como Alemania, ponen en marcha políticas económicas y reformas que confían en el ciudadano, en su capacidad de superación y les bajan los impuestos.

Cuando los gobiernos han apostado por los ciudadanos han acertado, cuando se dejan arrastrar por el paternalismo salvador, meten la pata. Andalucía no puede seguir siempre a la espera de otro tractor que tire de ella, de otros salvadores. Podemos ser el motor. Como Alemania, incluso mejor. Por eso creo que es adecuada y oportuna la propuesta de Javier Arenas.

28
Oct/2009

Sobre la bajada del precio de la vivienda en España

Luis Andrés Zambrana. Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

El pasado 15 de octubre, aprovechando la publicación de los datos correspondientes al tercer trimestre del índice de precios de la vivienda, la directora General de Arquitectura y Política de Vivienda, Anunciación Romero, haciendo honor a su nombre, anunció con cierto tono de satisfacción, según leí en prensa, el final de la caída de los precios.
Sin entrar en las dotes adivinatorias o predictivas de nuestro ejecutivo, allá cada cual con su creencia sobre la carga de investigación que acompaña cada afirmación salida de una portavocía, aunque en esta ocasión, y sin que el precedente sirva, fueran infalibles, no entiendo muy bien el tono de satisfacción.
Quince días antes, el Fondo Monetario Internacional presentaba en Turquía el informe titulado Perspectivas de la Economía Mundial en el que alertan de los desajustes que aún persisten en los precios de las viviendas de los países avanzados. En concreto señalan a España como uno de los que mayor desajuste presenta, por lo que dicho organismo estima que la bajada de precios deberá ser aún mayor. Esta tesis, a diferencia de la opinión del ministerio de la Vivienda, se sustenta en su correspondiente modelo teórico acompañado de su base estadística ¡qué menos! (quizás convendría que Anunciación se lo hubiera leído antes de comparecer en rueda de prensa).

No cansaré al lector describiendo el modelo utilizado por el FMI, sólo destacaré una de las cuatro componentes en que se basa: la alta relación entre las variables precio de la vivienda-ingreso. Respecto a esta rúbrica nuestro país encabeza el ránking, es decir, tenemos las viviendas más caras de todos los países avanzados en relación a nuestros ingresos. Intentar que este desequilibrio desaparezca o al menos se reduzca, debería ser una preocupación de los que gestionan desde lo público la cosa de la vivienda, y ya que nadie parece dar con la fórmula para aumentar nuestros ingresos, la única vía que se me ocurre es la reducción de precios.
Y no creo que pueda tacharse precisamente al FMI de ser un organismo más comprometido con las personas que con los intereses de grandes empresas y por tanto amigos de publicar discursos con un marcado carácter social, desde luego a mí no me lo parece, pero entiendo que, como dijo el torero “haya gente pá-tó”. Apelo en cambio al sentido común para que juzguen los datos que les expongo a continuación.

Durante la década que va de 1998 a 2008, periodo que ha durado lo que unos han venido llamando burbuja inmobiliaria y otro, de forma más acertada a mi entender, llamó el Tsunami urbanizador español (Ramón Fernández Durán, 2006), la vivienda en España ha multiplicado su precio por 2,57. Como esto es una simple cifra que esconde multitud de realidades en la que se mezclan viviendas de municipios del interior, de la costa y de las Áreas Metropolitanas, aclaro que en la provincia de Sevilla, cuarta Área Metropolitana de España, los precios se multiplicaron por 3,25, es decir, más que triplicados. En esa misma década el índice que se elabora para medir el comportamiento del coste de “la vida”, se multiplicó por 1,37. Esa diferencia ha supuesto que la vivienda se convierta en algo inalcanzable para una proporción cada vez mayor de población.

Si entráramos a analizar la subida del precio de la vivienda, nos daríamos cuenta de que ésta no se produjo porque el sueldo de los albañiles o el coste de los materiales o las minutas de los arquitectos se multiplicaran por tres en estos años, ocurrió porque el suelo sobre el que se construye y el producto terminado, es decir, la vivienda, se adentraron en una espiral que generó altísimos rendimientos al capital especulativo. Piensen en la cantidad de pisos que, una vez cerrado su precio, y en plano eran objeto de pases de comprador en comprador hasta la entrega de llaves con un notable incremento en su precio. O en la cantidad de suelos agrícolas objeto de convenios entre ayuntamientos y promotoras a fin de ser calificados como suelos edificables y que derramaban prebendas por doquier. O en todos aquellos que tenían sus viviendas en propiedad y de pronto se sintieron inmensamente ricos ante las expectativas de incremento de precios en el mercado, no era difícil oír conversaciones sobre lo que se había pagado por el piso del vecino anotándose automáticamente en el haber el correspondiente incremento de patrimonio, apunte que ahora cualquiera rebaja.
Aquello parecía no tener techo y nuestra economía se volcó en la construcción hasta llegar a aportar de forma directa el 12% de todo el Producto Interior Bruto, a lo que habríamos de sumar la fuerte dependencia de subsectores como la cerámica, la carpintería, carpintería metálica… Pero el techo llegó y cuando las expectativas de incremento desaparecen la demanda especulativa se retira, unos hicieron caja y a otros les pilló con suelo baldío, edificios en construcción o se quedaron sin dar el pase, lo cierto es que ahora al sector solo le queda la demanda de viviendas para vivir, que es para lo que están concebidas o, al menos, deberían.

La economía española está sumida en una profunda crisis por su alta dependencia de la construcción. El stock de viviendas sin vender ronda el millón y sus compradores ya no saldrán, al menos hasta que no sean capaces de ver suculentas expectativas, de la espiral especulativa. Los actuales demandantes de vivienda han de afrontar la compra de la misma en base a unos ingresos muy distantes, hoy por hoy, de los precios, tal y como nos pone de manifiesto el Instituto Nacional de Estadística, el Fondo Monetario Internacional o cualquier acercamiento al muestrario de carteles ‘Se vende’, que los hay y muchos. Llegado este punto, o los vendedores bajan el precio o los compradores suben los ingresos. Para lo segundo se nos plantea un panorama complicado, es por ello que no entiendo la satisfacción de Anunciación. Si el anuncio fuese cierto, me temo que al sector le queda un largo tramo de crisis y los ciudadanos, sobre todo los jóvenes, deberán esperar sentados su vivienda.

27
Oct/2009

El área metropolitana: dos décadas de olvido, 20 años de atascos

José Luis Sanz. Alcalde de Tomares y presidente del PP de Sevilla.

sanzHace 20 años nadie se podía imaginar que dos décadas más tarde el área metropolitana de Sevilla, y muy especialmente el Aljarafe, iba ser conocida en toda España como una zona que vive atrapada en un atasco permanente.
Hace 20 años, cuando muchos sevillanos eligieron cambiar su lugar de residencia de Sevilla capital a su área metropolitana, lo hicieron buscando una vida más tranquila, a un paso de la capital, pero contando con más calidad de vida. Miles de personas se mudaron al área metropolitana soñando con llevar una vida más apacible. Y, en la mayoría de los casos, lo lograron, porque en los municipios que rodean la capital se goza de una elevada calidad de vida. Pero, parece que no todo podía ser bueno, y a los habitantes del área metropolitana se les lleva muchos años castigando a la pesadilla de los eternos atascos.

Esta situación no es fruto de la casualidad sino todo lo contrario, tiene unas causas claras que residen en la falta de previsión de los responsables políticos que han estado al frente de Andalucía en los últimos 20 años que, casualmente, han sido siempre los mismos.

Los sevillanos nos preguntamos qué ha pasado en estos últimos 20 años, y en política 20 años es una eternidad, para que no se haya hecho nada para evitar que el área metropolitana, y con especial incidencia, el Aljarafe, viva sumida en un atasco permanente.
Los sevillanos no damos crédito a que el principal núcleo de población de Andalucía, que es precisamente el área metropolitana de Sevilla, viva en una situación de abandono permanente por parte de la Junta de Andalucía, que ha hecho que los atascos, algo que debería ser una excepción, se hayan convertido en lo habitual para los sevillanos. Parece mentira que Sevilla, siendo la capital de Andalucía, sea tan maltratada por la Junta de Andalucía.
¿O acaso alguien se imagina que en Cataluña, la Comunidad Valenciana o la de Madrid sus respectivos gobiernos castigasen a sus capitales autonómicas y sus áreas metropolitanas sin apenas construir una nueva infraestructura en 20 años? Seguro que no, pero aquí en Sevilla, lo que en otros lugares de España llevaría a la sorpresa, parece lo más normal del mundo.
Cualquier sevillano, a poco que sea algo observador, recordará cómo tras la Expo del 92 empezó el fenómeno de expansión del área metropolita, un fenómeno que fue más acusado en el Aljarafe. Ya por entonces, a principios de los 90, fueron muchas las voces que alertaron a la Junta de Andalucía de la necesidad de dotar de nuevas infraestructuras a una zona que estaba experimentando un gran desarrollo urbano y empresarial.
Sin embargo, han pasado 20 años, y la Junta de Andalucía ha escuchado estas demandas como el que oye llover. Desde principios de los 90, cuando se finalizó la A-49, apenas se ha hecho nada en el Aljarafe, pese a su crecimiento poblacional espectacular, al desarrollo de sus polígonos y parques empresariales o a ser camino de paso a las playas de Huelva. En el haber de la Junta de Andalucía, una línea de metro, que de bien poco sirve a la mayoría de los vecinos del Aljarafe, y la falta de proyectos reales que solucionen los problemas cada vez más acuciantes de miles de vecinos que ven impotentes cómo no se hace nada por mejorar una situación insostenible.

La falta de previsión podría ser comprensible, hasta cierto punto, si en Andalucía se hubiese producido alternancia política y ahora contásemos con un gobierno recién entrado. Pero lo que no es de recibo es que un gobierno que lleva más de 20 años seguidos al frente de la Junta de Andalucía alegue en 2009 que, por fin, en los próximos años va a construir las infraestructuras que los ciudadanos llevan tanto tiempo esperando.
No es creíble, porque quien no ha sido capaz de hacer nada en 20 años ya no va a ser capaz de hacerlo nunca.
Todos sabíamos que el área metropolitana y, en concreto, el Aljarafe, iba a crecer de manera importante en estas dos últimas décadas, todos, menos la Junta de Andalucía, que era quién más que nadie debía de prever el desarrollo de esta zona. Todos sabíamos que era necesario construir nuevos accesos por carretera, puentes y, sobre todo, una línea de metro que llegase, como se planificó en un principio, a la parte oriental del Aljarafe (Tomares, Castilleja de la Cuesta, Bormujos, Bollullos de la Mitación, Espartinas, …) y el desarrollo de los trenes de cercanías.
Pero evidentemente, en estos 20 años la comarca del Aljarafe ha vivido en el olvido, porque la Junta de Andalucía nunca se ha acordado que para solucionar los problemas hay que tomar decisiones y, aquí, la única que se ha tomado ha sido la de no hacer nada. Veinte años dan para mucho, para muchos presupuestos, y sin embargo, no han servido para nada. Sólo para una cosa, para demostrar la incapacidad de la Junta de Andalucía.
Ya sólo les queda promesas que nadie se cree y, los ciudadanos, escarmentados, saben que ya nunca harán lo que en 20 años no supieron hacer. Los ciudadanos saben que la solución pasa por otro gobierno que crea en el área metropolitana, y ahí estará el Partido Popular.

26
Oct/2009

Sevilla en 1809: razones de un homenaje en el Alcázar

Raquel Rico Linage. Presidenta Iniciativa Sevilla Abierta.

El próximo 28 de octubre se cumplirán doscientos años de la promulgación por la Junta Central en el Alcázar de Sevilla del segundo de los decretos de convocatoria de unas Cortes cuyas sesiones se retrasarán hasta el 24 de septiembre de 1810. Los avatares de la guerra y las crisis políticas internas influyeron en esa demora pero también, y sobre todo, los desacuerdos sobre su modelo político. En el siglo XVII las Cortes habían sido distintas según los reinos, su composición era en todos ellos estamental –nobleza, clero y representantes de algunas ciudades– y su razón política estaba relacionada con la sociedad medieval y feudal en la que se originaron. Después, en el XVIII, Felipe V las unifica pero apenas se reúnen, ya que en el absolutismo la voluntad del rey era la creadora de las leyes.

Tras la invasión francesa, los liberales reclaman en numerosos escritos su convocatoria, pero con una modificación radical de su modelo político. Las quieren de representación de la nación y constituyentes para que en ellas se exprese una voluntad general que debe ser el nuevo poder legislativo. Una voluntad general que puede por sí sola, sin el concurso de la monarquía, establecer una Constitución que limite sus poderes.

En septiembre de 1808 se logra establecer una Junta Central que residirá primero en Madrid, pero tras la entrada en ella de las tropas de Napoleón, tanto sus componentes como importantes políticos y escritores llegarán a Sevilla en diciembre de ese año, instalándose en el Alcázar. Desde esa sede se convocarán finalmente las Cortes y la encarnizada lucha política, entre una corriente reformadora que pretende llevarlas a cabo de acuerdo con el modelo histórico y quienes las quieren revolucionarias, tendrá esta ciudad como escenario y con victorias y derrotas que se alternan en los dos bandos.

El 22 de mayo de 1809 un breve primer decreto dice convocarlas, pero lo hace de manera inconcreta y con un lenguaje conservador, para desesperación de los liberales: “Que se restablezca la representación legal y conocida de la Monarquía en sus antiguas Cortes, convocándose las primeras en todo el año próximo o antes si las circunstancias lo permitieren”. Son las antiguas, la fecha ya se verá, y en cuanto a quiénes deben acudir el texto se limita a proponer “que la Junta se ocupe al instante del modo, número y clase con que se ha de verificar la concurrencia de los Diputados a esta augusta asamblea”.

Pero si el 22 de mayo la opción era vaga pero desde luego conservadora, el 28 de octubre –también en el Alcázar y por la misma Junta– se publicará otro decreto, esta vez muy extenso y con otro lenguaje: el revolucionario. Ahora se les dice a los españoles que: “Pueblo tan magnánimo y generoso no debe ya ser gobernado sino por verdaderas leyes, aquellas que llevan consigo el gran carácter del consentimiento público… es bien superfluo, por no decir malicioso, recelar que las Cortes venideras hayan de estar reducidas a las formas estrechas y exclusivas de nuestras Cortes antiguas. Sí, españoles, vais a tener vuestras Cortes y la representación nacional en ellas será tan completa y suficiente cual deba y pueda ser en una asamblea de tan alta importancia y tan eminente dignidad”. Ahora hay ya un nuevo protagonismo: el de la nación.

Tendrán también fecha –el 1 de enero de 1810– pero sobre todo se anuncia que su finalidad debe ser reintegrar a la nación la plenitud de sus derechos tras tres siglos de despotismo –lo que desde luego no se refiere a Napoleón sino a la monarquía española– y que su celebración supondrá la abolición del poder arbitrario porque en ellas va a establecerse una Constitución.

Por eso, doscientos años después, Iniciativa Sevilla Abierta quiere celebrar en el Alcázar un acto que recuerde a quienes tanto arriesgaron en ese empeño, a los escritores que, según el testimonio de Lord Holland, allí se reunían: “Esta oficina en el Alcázar era la sede de una pequeña sociedad o club llamada la Junta Chica, que dirigía la prensa revolucionaria y que trabajaba, tanto en público como en privado, para promover la convocatoria de las Cortes, la promulgación de leyes liberales y el establecimiento de un gobierno popular”. El moderado Jovellanos escribirá con aprehensión que sus integrantes “propenden a ideas democráticas” y esas posiciones radicales les originarán numerosos problemas en estos años y en los futuros.

Manuel José Quintana, Blanco White, Isidoro de Antillón, Alberto Lista y tantos otros publicaron –en una ciudad pequeña como la nuestra y en 1809– importantes periódicos políticos en los que difundir los objetivos del liberalismo: El Semanario Patriótico, El Espectador Sevillano y El Voto de la Nación Española.
Y para justificar las razones de ese empeño dirán que su finalidad era fomentar el espíritu público y que “para afirmar el imperio de la ley y de la virtud es necesario formar la opinión pública hacia el bien y la libertad”, una formación que todavía seguimos necesitando. Son artículos claramente revolucionarios y en ellos hay ya un proyecto constitucional como demuestran algunos de sus títulos: De los nombres de libertad e igualdad, Un monarca constitucional es más poderoso que un déspota, De los gobiernos representativos, Estado político de la España y necesidad de una Constitución. Y además, tras el decreto de 28 de octubre, difundirán una detallada propuesta sobre el funcionamiento de esas nuevas Cortes.
En enero de 1810 las tropas de José I entrarán también en Sevilla y –tras la huída a Cádiz– los liberales insistirán en sus objetivos y conseguirán finalmente imponerlos, aunque por poco tiempo. En 1814 retornará Fernando VII y entonces se abominará de quienes, predicando la libertad e igualdad de los ciudadanos, les dijeron que ellos eran los verdaderos soberanos a quienes tocaba darse sus leyes y Constituciones y hacerlas obedecer a los mismos reyes.
Doscientos años después resulta de justicia recordar a quienes soñaron en el Alcázar de Sevilla con establecer un sistema político al que los partidarios del absolutismo acusarán de destruir todo orden, de alterar la misma naturaleza de las cosas, de atacar a la sociedad por sus mismos cimientos, de ser un sistema impracticable.

23
Oct/2009

Seguir siendo lo que somos

Narciso Vázquez Carretero. Doctor  arquitecto Director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla.Foto Narciso Vazquez

Los arquitectos y estudiantes de Arquitectura españoles nos reunimos en Madrid, hoy viernes a las doce, en una manifestación convocada para reclamar lo mismo que ya solicitamos en otra celebrada el 29 mayo con el apoyo de la Junta de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, que el título habilitante para ejercer nuestra profesión sea el de Arquitecto, tenga categoría académica de máster y una carga lectiva de 360 créditos europeos. A ella se unen los médicos y estudiantes de Medicina con planteamientos y peticiones muy similares. La causa de esta reivindicación tiene su origen en la adaptación al comúnmente conocido como Plan de Bolonia, que culminará con la inclusión de los planes de estudio y las titulaciones universitarias en el llamado Espacio Europeo de Educación Superior, y deberá estar ultimada durante el próximo curso académico.

En este contexto, los estudios de grado, con cuatro años de duración, constituyen el primer nivel de la nueva ordenación universitaria, dan lugar a la obtención de un título con cualificación profesional en el mercado laboral europeo y equivalen a las antiguas diplomaturas y licenciaturas. Para su obtención se requiere completar 240 créditos europeos de las enseñanzas correspondientes.

El segundo rango lo constituyen los estudios de postgrado, para cuyo acceso será necesario haber superado el anterior, que proporcionan una formación especializada complementaria al título de graduado. Este escalón da lugar a la obtención del título de máster, de uno o dos años de duración, como paso previo al doctorado, que constituye el tercer nivel.

En el caso concreto de los estudios de Arquitectura, la aplicación del Real Decreto los estructura como un Grado de 300 créditos, con cinco años de duración, más 30 créditos correspondientes al Proyecto Fin de Carrera. Así, después de 11 semestres, el estudiante recibe el Título de Graduado en Arquitectura.
Nuestra petición es que la carrera, en lugar de ser un grado, tenga la categoría de máster, se amplíe en 30 créditos, y conduzca directamente al Título de Arquitecto. Así planteado el marco general de la Educación Superior en Europa y delimitado el de los estudios de Arquitectura, ¿qué justifica la reclamación de Arquitectos y Estudiantes en la manifestación de hoy ante el Ministerio de Educación?

Las carreras de Arquitectura y Medicina son los únicos grados que tienen una duración mayor a cuatro cursos, ya que cuentan con su propia normativa específica para toda la Unión Europea. Consideramos un agravio comparativo alcanzar el mismo escalón formativo que el resto, habiendo estudiado durante un año y medio más, y cursado 90 créditos por encima de los exigidos para los títulos de grado. Tras la implantación del Plan de Bolonia los futuros médicos y arquitectos europeos se dividirán en dos grupos, puesto que España, Grecia, Malta, Macedonia, y probablemente Irlanda, serán los únicos países en Europa que no darán a sus estudios la categoría de Título de Máster.

La situación de inferioridad con respecto a la mayoría de nuestros colegas europeos se une a la que nos encontramos en relación con las ingenierías españolas en todas sus ramas, que sí han obtenido garantías de que se licenciarán con el nivel de máster. La titulación, tal y como se estructura legalmente, proporciona una formación que corresponde a competencias profesionales que residen en los másters.

Por último, la profesión de arquitecto en nuestro país, con más de 260 años de antigüedad, siempre ha tenido la máxima cualificación, y su título universitario el mayor nivel, prestigio y reconocimiento, y así ha sido reconocido en toda Europa.

En España, el técnico por definición en materias de Arquitectura y Urbanismo es el arquitecto que, en consecuencia, debe tener el nivel superior en formación. Ello es tan evidente como que el médico debe tener el nivel superior en el ámbito de la sanidad o el Ingeniero de Telecomunicaciones en el de las redes de comunicación e información.
Este descenso en el rango académico no es una cuestión meramente formal, ya que su modificación tendrá importantes repercusiones en el ejercicio y desarrollo profesional, y en sus condiciones laborales. Los ciudadanos deben saber que la confianza que hoy buscan y hallan en nosotros puede mañana ponerse en duda, pues no queda asegurado que se saldrá de las escuelas con el título que hasta ahora nos acredita, y que ha sido siempre una garantía por sí mismo.

En la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, en un período de tan sólo 11 años, con la entrada en vigor del Plan de 1998 aún vigente, y la actual inclusión en el Espacio Europeo de Educación Superior, las horas de docencia se reducen a la mitad en el mejor de los casos. Es un dato que habla por sí solo, pero no es el único. Hoy nos hallamos inmersos en el proceso de redacción del nuevo Plan de Estudios, adaptado a las directrices de Bolonia, pero las propuestas de trabajo que se plantean tienen una carga lectiva total de 360 créditos europeos.

Uno de los acuerdos de la Comisión Específica de Centro para la Elaboración y Desarrollo del nuevo Plan de Estudios, ratificado por la Junta de Centro en su sesión ordinaria celebrada los días 1 y 2 de julio de 2009, es el de que la Titulación de Arquitecto tenga una asignación de 360 créditos con carácter de máster.

Queremos seguir siendo lo que siempre fuimos, profesionales de la Arquitectura y del Urbanismo que al resto de profesiones una referencia dimos.

22
Oct/2009

Elecciones presidenciales afganas: segunda ronda, ¿segunda oportunidad?

ANA BALLESTEROSAna Ballesteros. Investigadora del Observatorio Eelctoral del Taller de Estudios Internacionales.

MediterráneosAhora que se ha hecho público el veredicto de la Comisión Electoral de Quejas (CEQ) de Afganistán sobre el alcance del fraude de las elecciones del 20 de agosto, la eliminación de miles de votos ha quitado la mayoría con la que contaba Hamid Karzai, y ha forzado a que se celebre una segunda ronda. Este organismo, formado por tres miembros de las Naciones Unidas y dos afganos, ha tenido la difícil tarea de atajar de la única manera que quedaba el gran fraude electoral experimentado en la primera ronda. Si entonces se pusieron todos los medios posibles a disposición de la Comisión Electoral de Afganistán, para que los afganos organizaran sus primeras elecciones, esta segunda ronda se llevará a cabo en una situación de seguridad más deteriorada aún que en agosto, y en un ambiente que se ha enrarecido por la tardanza en la publicación de los resultados, las denuncias de fraude y el desprestigio de la misma comisión al haberse verificado que no es neutral.

A las múltiples irregularidades que se habían detectado antes del día de la votación (registros múltiples e irregulares; no neutralidad de la comisión electoral; impresión de más del doble de papeletas de las necesarias…), ha de sumarse que la celebración de unas elecciones en un ambiente de conflicto y guerra, no puede ser conducente a unas elecciones libres y transparentes. La guerra que se libra en el sureste y sur del país, junto con la creciente inestabilidad en el resto, no facilita que los votantes se acerquen a los colegios electorales. Las amenazas de los talibanes, aunque por encima de sus acciones reales, han sembrado el temor entre los afganos, que por otra parte, están hastiados de ver las mismas caras en la política afgana. Caras que, en los 90 destrozaron el país, como son las de los Señores de la Guerra o muyahidín, que cometieron crímenes atroces contra aquellas comunidades étnicas contrarias a ellos. O la cara de Karzai, que acabó con las ilusiones de cambio que sembraron de optimismo el país en 2004. El presidencialismo del sistema político afgano, hace que el presidente tenga demasiados poderes (Karzai nomina a los ministros, gobernadores provinciales, jefes de policía o líder de la Comisión Electoral “Independiente”) y que la Asamblea Nacional, que sería la Cámara Baja o Casa del Pueblo, no tenga poderes ejecutivos, y tan solo legislativos (atados a la voluntad final del presidente de aceptar o no las leyes propuestas). Aumentar el poder de dicha cámara tampoco es más positivo, ya que los Señores de la Guerra la controlan, y ninguno de ellos ha sido juzgado por los crímenes cometidos en los años 90, los cuales aún atemorizan a gran parte de la población.

Una vez que la Misión de Observación de la Unión Europea reconoció que había habido un fraude masivo, después de que la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas tuvo sus propios enfrentamientos internos por la forma de gestionar las denuncias de fraude y que finalmente, la Comisión Electoral no tan Independiente y el mismo presidente Karzai, han sido forzados a admitir el fraude, la segunda ronda de elección es inevitable. La fecha prevista es el 7 de noviembre, poco antes de que el frío invierno afgano haga su aparición y las condiciones impidan su celebración. Hamid Karzai y Abdullah Abdullah se verán las caras en otra votación que augura no ser más limpia o justa que la anterior.

Todo este tiempo (más de dos meses), parecía que la comunidad internacional o los Estados Unidos, pretendían favorecer la victoria de Karzai, el interlocutor afgano preferido desde 2004, y evitar una cara y engorrosa segunda ronda. Todo ello a pesar de las denuncias de ineptitud y corrupción de su gobierno. Pero las denuncias de fraude y la falta de consistencia en la victoria del presidente, finalmente han forzado a que haya un cambio de planes y una adaptación a la situación actual. Karzai ha sido obligado a aceptar las alegaciones de fraude y la segunda ronda de elecciones, a pesar de que ya se había proclamado ganador y se había negado a aceptar el fraude. Es en esas negociaciones con representantes del gobierno norteamericano donde radica su cambio de opinión.
Las preguntas siguen en el aire, y surgen más a medida que nos vayamos acercando a la fecha señalada. ¿Quién evitará el fraude en esta ronda de elecciones? ¿Se podrá reunir al mismo número de observadores, nacionales e internacionales, que supervisen las elecciones? ¿Cuál será la reacción de los talibanes? ¿Aceptarán los afganos esta segunda ronda, si ya había habido un bajo nivel de participación (que además, no se ha hecho público)? ¿Se aceptará la legitimidad de un gobierno surgido de unas elecciones tan públicamente fraudulentas? Y finalmente, ¿podrá Abdullah vencer a Karzai, el cual sigue contando con el voto de la mayoría étnica pashtún del país, o por el contrario quienes se decidan a votar lo harán por el cambio? Solo el tiempo lo dirá, imposible como es, hacer predicciones en un terreno tan inestable como es el afgano.

21
Oct/2009

El cargo de ciudadano

Pilar

Pilar Navarro. Secretaria de Ideas y Programas del PSOE-A.

El actual presidente de los EEUU, y flamante Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, atribuye una cita a un juez norteamericano en uno de sus libros, concretamente en el titulado La audacia de la esperanza, que dice lo siguiente: “el cargo más importante en democracia es el de ciudadano”.
Estando plenamente de acuerdo con dicha cita, desde el PSOE de Andalucía llevamos más de un año trabajando en la puesta en marcha de uno de los proyectos más ilusionantes y emotivos de los últimos tiempos, centrado en conocer de primera mano e intentar dar respuesta a los problemas, anhelos y preocupaciones de la ciudadanía andaluza.
Se trata de la Fundación Alfonso Perales, que echó a andar hace apenas un mes, como fábrica de ideas del PSOE de Andalucía. Una iniciativa muy trabajada, en la que se han involucrado muchos referentes de la vida social andaluza y que pretende convertirse en centro de pensamiento, reflexión y análisis en el ámbito de la socialdemocracia en Andalucía.
Para ello, la Fundación se concibe de una forma abierta a la sociedad, a sus ideas, a sus inquietudes, a sus problemas… ya que las ideas adquieren su máxima dimensión cuando van aparejadas de una aplicación práctica y útil, sobre todo, encaminada a la solución de un problema o a la construcción de un proyecto de futuro. La Fundación Alfonso Perales no va a ser un foro de debates para la galería, sino que va a ser un espacio de encuentro de toda la ciudadanía andaluza, para poder conocer de primera mano sus inquietudes, y ponernos a reflexionar sobre las mismas.

Este propósito va implícito en la denominación de nuestra Fundación, con la que rendimos tributo a uno de los históricos del socialismo andaluz y español, una persona que defendió la Política con palabras mayúsculas y lo hizo desde el compromiso y el diálogo.
Precisamente esos son los valores que queremos fomentar y difundir con nuestra Fundación, ya que estamos convencidos de que hoy más que nunca la sociedad andaluza y española necesitan la política con mayúsculas.
Porque, insisto, no queremos que la Fundación se convierta en un instrumento decorativo o un foro de debates para la galería. Muy al contrario, nuestra Fundación tiene una vocación de servicio público y de plasmación concreta en la realidad cotidiana, y el objetivo de proyectar hacia la sociedad las propuestas, ideas y políticas que contribuyan a mejorar la calidad de vida y el bienestar de los andaluces y andaluzas.
Para ello, hemos diseñado una estructura compuesta por cinco grandes áreas de pensamiento de carácter transversal, que coordinarán relevantes figuras de la sociedad andaluza. Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional, se encargará de coordinar el área de Pensamiento político; Bernat Soria, catedrático de extraordinario de Medicina Regenerativa y ex ministro de Sanidad, liderará el área de Educación, Ciencia e Innovación; Rosario Valpuesta, catedrática de Derecho Civil que fue la primera mujer rectora de una universidad en Andalucía, dirigirá el área de Construcción de la ciudadanía; Mercedes Rodríguez-Piñero, presidenta del Consejo Andaluz de Relaciones Laborales, dirigirá el área de Economía y Empleo; y Bernardino León, diplomático de carrera y Secretario de Estado de Política Exterior, dirigirá el área Andalucía y el mundo, con el que colaborará Bibiana Aído, ministra de Igualdad.
Además, la Fundación cuenta con un Consejo de Honor, formado por los ex presidentes de la Junta de Andalucía y ex presidentes del Parlamento de Andalucía, que pondrán su trayectoria y bagaje al servicio de la nueva institución. El Consejo Asesor será un órgano abierto, que va a contar en un principio con la colaboración de dirigentes de la talla de Amparo Rubiales, Gaspar Zarrías, Javier Barrero, Carmen Calvo, Carmen Hermosín y Manuel Gracia, entre otros.
El mismo día de presentación de la Fundación, se puso en funcionamiento la primera fase de la página web, bajo el dominio: www.fundacionalfonsoperales.com, que en su segunda fase será fiel a la filosofía del 2.0, la más idónea como foro de debate y comunicación entre los usuarios y usuarias, que serán los que consuman y produzcan las informaciones allí contenidas.
La Fundación tiene un único objetivo, que es el objetivo de mejorar la calidad de vida de la ciudadanía andaluza. Para ello utilizaremos la reflexión para cambiar el mundo, con la construcción de un mensaje nuevo, con libertad para pensar, con referentes, con gestos, con coherencia y confianza en el futuro.

Vamos a situar a la ciudadanía andaluza en el centro de nuestro pensamiento y de nuestras actividades. Por eso, la primera actividad que hemos desarrollado desde la Fundación ha sido un foro de debate con jóvenes andaluces, para que nos contaran de primera mano cuáles son sus inquietudes. En este encuentro, en el que participaron los coordinadores de área de la Fundación y el presidente Griñán, tomamos buena nota de algunas de sus propuestas.
Y vamos a seguir trabajando desde la Fundación en la línea de situar a la ciudadanía andaluza en el centro de todas nuestras actividades, porque como decía ese juez norteamericano citado por Obama en uno de sus libros, “el cargo más importante en democracia es el de ciudadano”.
Esperamos que los trabajos y actividades que vayamos realizando desde la Fundación sigan teniendo la misma buena acogida que han tenido su puesta en marcha y sus primeras actividades. Desde luego, por trabajo e ilusión no va a ser.

20
Oct/2009

Tiempo escolar y calendario escolar. Confundir valor y precio

Pura Sánchez. Profesora de Lengua Castellana y Literatura del IES Velázquez.ESPAÑA-PURA SANCHEZ

Siempre que se plantea una cuestión referida a la enseñanza, se suelen dar invariablemente dos constantes: todo el mundo cree sentirse en situación de poder opinar y se ningunea al profesorado o se le hace responsable de lo que quiera que sea. En este caso me quiero referir al calendario escolar y la polémica desatada antes de principio de curso sobre si este debería alargarse o no. Se polemizó sobre el cuándo y el cuánto, pero poco o nada se ha hablado sobre el porqué y el para qué. En la práctica, el curso se ha iniciado en Primaria cinco jornadas lectivas antes, se ha mantenido prácticamente igual en Secundaria y se ha adelantado otras cuatro o cinco jornadas en Bachillerato. Hablo de la enseñanza pública. Lo curioso es que el debate parece terminado, aunque pienso que dista mucho de estar cerrado. Echo de menos una reflexión en los medios de comunicación en la que se pongan en relación las condiciones, a todas luces deficientes, en las que la Consejería de Educación ha iniciado el curso (con plazas sin cubrir en las dos primeras semanas, con obras sin terminar y con el consiguiente agobio por parte de los centros que ven, una vez más, cómo se les obliga a cumplir un calendario y un horario –imposición de las clases de 60 minutos–) y el alargamiento tanto del calendario como de la jornada escolar.
Por una vez no estaría de más que intentáramos centrar el debate. Para ello me gustaría hacer algunas puntualizaciones. Creo que lo fundamental es hablar del tiempo de la escuela y no tanto del calendario escolar, tratando de no identificar ambos conceptos entre sí ni estos con la jornada laboral del profesorado.

En cuanto al primer concepto, el buen uso del tiempo escolar no se mide con más o menos jornadas escolares. La cuestión es cómo se llena el tiempo en el calendario escolar. Es decir, preguntémonos si la distribución horaria y de asignaturas es adecuada, preocupémonos de las consecuencias de la excesiva fragmentación de las enseñanzas, que dan una visión fragmentaria e incompleta de los saberes y del mundo al que se refieren, pensemos en el tiempo de la jornada laboral que el profesorado dedica, cada vez más, a tareas burocráticas perfectamente inútiles, detrayendo energías para la reflexión e incluso la preparación de clases, analicemos el tipo de trabajo y de rendimiento que habrá logrado el alumnado, que no ha tenido puntualmente a sus profesores a principio de curso o qué pasa con la calidad de la enseñanza pública cuando sistemáticamente no se cubren bajas inferiores a un mes. En fin, que al identificar tiempo escolar y calendario escolar, en general la ciudadanía parece más interesada en que los escolares queden “aparcados”, cuanto más tiempo mejor, en los centros escolares y menos en si están ocupados en lo que debieran o si esa ocupación es mejorable.

Respecto a la identificación entre la jornada escolar y la jornada laboral del profesorado, hay una irrefrenable tendencia de las administraciones a modificar, siempre a más, la jornada laboral del profesorado, intentando hacerla coincidir con la jornada escolar, pero sin revisar las condiciones económicas, mientras se da a entender que el profesorado anda necesitado de que lo metan en cintura. En este sentido, cabe preguntarse si nuestro trabajo tiene una especificidad, que justifica su calendario laboral, o no la tiene, en cuyo caso hay que iniciar negociaciones económicas tendentes a reconocer y justipreciar lo que vale nuestro tiempo real de trabajo, en la escuela y en casa.
Respecto a la necesaria conciliación de la vida laboral y la vida familiar, parece que se quiere llevar a cabo exclusivamente a través de la escuela. La escuela tiene otros fines educativos y los padres y madres de nuestros alumnos no deben olvidar, porque nos va a todos mucho en ello, que su presencia junto a sus hijos e hijas es insustituible como educadores y como colaboradores del profesorado, y deben dejar de considerarse como clientes de un sistema educativo con libro de reclamaciones. Hay en marcha proyectos normativos, como el Reglamento de Organización y Funcionamiento de los centros y el Estatuto de la Función Pública Docente, que se pueden y se deben relacionar con el de la jornada escolar; así se podrían armonizar los tiempos –el de aprendizaje del alumnado, el tiempo familiar y el tiempo laboral del profesorado– a la vez que se debate sobre el modo en que se reestructuran los contenidos tanto del tiempo como del espacio escolar. Si se sigue defendiendo que la tarea de armonización la asuma la escuela en exclusiva y a costa del profesorado y se sigue identificando interesadamente cantidad con calidad será como confundir valor y precio. Y ya lo decía el poeta: Solo los necios confunden valor y precio.