Te respondo con cultura | El blog de Elena Medel

Oct/09

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Tras la calma, la tempestad

Sentirse amado: qué felicidad. Pese al riesgo de sonar a estribillo pegajoso, cuánta alegría en el salón con el cariño de los nuestros, y cuánta alegría en el trabajo con el cariño de los otros… Y cuánta alegría así, en general, al subir al autobús y percibir sonrisas en lugar de muecas que se tuercen, al pedir la vez en el supermercado y no escuchar un «tú eres el último» asqueado, sino un «yo» cuyo tono respete nuestra sensibilidad.

Estrenamos nuestro consultorio —te respondemos con cultura— con la duda de Jorge, de la misma Sevilla, que se confiesa más bien nada querido por su entorno: se pregunta, al mismo tiempo, cómo afrontar que se reciben mimos de menos. No especifica si añora el calor del hogar, el de la oficina o el del dominó con los amigos, pero sí nos deja claro que busca en la cultura, que todo —valga la rima— lo cura, la solución a sus cuitas.

Yo te animo, Jorge, a reparar en Herta Müller igual que si te arrimaras a la estufa. Müller escribe, y sus obras sufren la censura parcial primero, la prohibición absoluta más tarde. Incluso más: hasta el jueves, antes del fallo del Nobel, ¿quién conocía a Herta Müller, al menos en España? ¿Por qué sus traducciones al castellano peregrinan sin editorial fija? Una de ellas, Siruela, anunció durante toda la mañana —incluso después del fallo— que Amos Oz lideraba las apuestas en Londres… E ignoraban a Müller, que sonaba como candidata firme desde anteayer. Pobre Müller: hasta quienes arriesgan en ella su presupuesto desconfiaban de su inversión.

Por eso, no queda otra: siempre alguien padece más que nosotros. ¿Nuestra madre elude los abrazos? Pues Herta Müller perdió su trabajo por negarse a colaborar con la Securitate, su actitud crítica y libre ante la dictadura le obligó al exilio. Líbreme Alfred Nobel de calificar a los tuyos, amigo Jorge, de miembros de algún servicio secreto, pero atento a Herta Müller: por reír la última, más feliz se carcajea. Después de la calma excesiva, la tempestad. Apliquémonos el cuento.

3 comments

  • El detective amaestrado · 13 Octubre 2009 a las 16:21

    Siempre nos quedará París, incluso a los que nunca fueron…

  • Luisa · 14 Octubre 2009 a las 12:16

    Querida Elena, ¿Con qué tipo de Cultura me responderías al problema de no poder pagar las facturas porque me he quedado en paro? Me van a cortar el móvil e internet. A lo mejor no puedo ni leer tu respuesta. Menos mal que no tengo hijos, porque si no, no sabría qué darles de comer…
    Saludos y felicidades por tu blog

  • Author comment by terespondoconcultura · 29 Octubre 2009 a las 22:34

    Mi querido detective: un placer, como siempre. Yo, contigo, a París o donde gustes :)

    Luisa, un placer. Te respondí con cultura el pasado sábado, o al menos lo intenté; ¡muchas gracias por tu pregunta!

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