Tag Archives: Virgen de la Salud

02
Oct/2017

Coronación de Ntra. Sra. de la Salud

salud web

Las cosas, y las personas, cambian inexorablemente. Mirar hacia atrás con ojos elegíacos es tendencia común al hombre, pero rara vez la memoria y la realidad coinciden. Desde la ancianidad o la madurez, la juventud y la infancia se ven como ese paraíso perdido (que nunca fue) y la idealización hace el resto. “Triana ya no es lo que era”, se escucha con frecuencia entre los mayores cuando se sacan a relucir costumbres y vivencias antiguas. Y puede que sea verdad. La piqueta, la especulación, la diáspora forzada y los precios inalcanzables de las nuevas edificaciones han cambiado el paisaje urbano de lo que era casi un pueblo con marcadas señas de identidad. Pero siempre queda un reducto. El Tardón y el Barrio León, como la aldea gala de Astérix, han resistido. Ellos mantienen vivo lo mejor de una Triana desaparecida; porque sus pisos —pequeños y modestos— fueron ajenos a los lujos new age y sus casas —de patios limpios y cuidados— no tienen rejas de fortaleza, sino verjas claras que invitan a traspasarlas. Allí nació y allí pervive con pujanza la devoción a la Virgen de la Salud que, sin tener siglos, iguala la fuerza con la que creció en aquella orilla del río el amor por la Esperanza, la Estrella, la O y, también, por las gloriosas advocaciones del Rocío, María Auxiliadora o la imagen chiquita del Patrocinio. El barrio está de fiesta. Las tempranas colgaduras de los balcones ya lo avisan. Hay ese runrún que precede a los días grandes y hace felices a los que sueñan vivir lo que otros ni siquiera pudieron pensar. Tampoco los olvidamos. Las ventanas de las que fueron sus casas, las flores de sus cuidadas macetas, las fotografías de sus dormitorios, los azulejos, las fachadas blancas como túnicas permanentemente expuestas, los objetos que tocaron… traerán ese día el recuerdo de sus devotos en una interminable letanía de nombres propios: Amparo, Manolo, Paquita, María, Antonio, Rosario… Porque la Virgen de la Salud siempre estuvo con ellos, hoy sus descendientes lo proclaman con gozo.

(Más Pasión, nº 117, octubre 2017)

23
Sep/2017

Bienvenido Puelles

Grupo SER

Fotografía: Curro Casillas, Revista Primavera 2016, Cadena SER

No es fácil escribir de un amigo, porque resulta complicado ser ecuánime. Pero, —lo dijo Cervantes—, si la vara de la justicia ha de doblarse que sea solo por el peso de la benevolencia. La fortuna me ha regalado múltiples conversaciones con este hombre grande, de barba abacial y riguroso corte de pelo, que Montañés hubiera tomado por modelo para algún santo varón de retablo. Hasta cuando discrepamos me hace un inmenso favor, pues me obliga a repensar mis opiniones en busca de los mejores argumentos. Persona de ideas claras, de frente y por derecho. Si hablo de él ahora es porque acaba de estrenar una marcha —“Coronación de Ntra. Sra. de la Salud”— que es una joya, otra más entre tantos regalos (muchos de ellos recién expuestos) como está recibiendo la Virgen blanca de Triana. En esas notas, suena un Lunes Santo de gentío y globos, están los ancianos de la Fundación Carrere, el aleteo entre naranjos de las caladas bambalinas y hasta el sol de la tarde cuando el barrio es una fiesta y el paso debe andar con ritmo y alegría camino del Puente. Vibran las cornetas como brilla la plata de su palio, rezan las flautas una salve y vuelven a la memoria quienes se fueron, se oyen los clarinetes y uno teme que todo sea ya un manto que se aleja entre candelabros. Sí, Bienve, lo has bordado y tengo que escribirlo. Perdóname. Y Ella, Fuente de la Salud, que ha recibido ya cinco piropos tuyos en forma de partituras, va a darte siempre cuanto mereces.

16
Ene/2016

Cosas que importan

En la batalla cada soldado sólo se preocupa de su más cercano contendiente. Éste lo absorbe por completo, aunque ambos no sean sino piezas de un tablero enorme. Lo inmediato, lo inaplazable, lo perentorio ocultan lo esencial del hecho: ¿por qué se combate? En el mundo de las cofradías —donde las armas se afilan a diario— ocurre exactamente lo mismo. Los recorridos de la Madrugá, los uniformes costaleros, las rencillas musicales, los procesos electorales nos hacen olvidar en ocasiones qué es lo que de verdad debería importarnos. Menos mal que la Divina Providencia se encarga de conducirnos a senda segura o, como mínimo, nos pone señales para que el extravío no dure demasiado. Ella me condujo hacia San Isidoro a participar del besamanos a la Virgen de la Salud. Pude rezar con serenidad y sentir el consuelo que nos brinda esa cercanía con la imagen. Nada era impostado y todo obedecía a una justa medida, porque el exceso de flores o de cirios no acredita la fuerza de la fe, sino la presencia de una guardia perenne en torno a la devoción. Escuché allí misa —que los tambores no prohíben el recogimiento del templo, ni los pasos suplen la riqueza del evangelio— y pude oír una bien preparada homilía. Acompañé con gusto a sus hermanos en la sabatina (breve, sentida, emocionante) y me volví a casa con mis hijos reanimado como cofrade y orgulloso de que ellos lo sean. Sí, en realidad, todo es mucho más sencillo. Y merece la pena desde luego.

 

04
Oct/2015

Salud de San Gonzalo

En poco más de setenta años, la Hermandad de San Gonzalo ha conseguido ser una de las más renombradas, de mayor crecimiento y un modelo continuado en el ejercicio de la caridad; hasta el punto de que en Triana, un barrio donde no faltan cofradías precisamente, ocupa ya en el segundo lugar en número de hermanos y de nazarenos. Sería estúpido pensar que ese camino recorrido se explica sólo por el andar inconmensurable del Soberano Poder cada noche de Lunes Santo. Ha sido la devoción inmarcesible a la Virgen de la Salud la que lo ha hecho todo; porque una cosa son las cofradías para quienes las ven haciendo su estación de penitencia y otra, a veces muy distinta, cómo se viven por dentro. Mi infancia son recuerdos de un barrio blanco y sencillo, con mujeres vestidas de negro que pasaban por el modestísimo altar de su Parroquia camino del mercado o del ambulatorio, las mismas que se arracimaban tras el palio más modesto de la Semana Santa para cumplir una promesa. Entonces, no exponía sus preseas en el Salón Colón del ayuntamiento, sino que asomaba sus más preciadas joyas —la toca de sobremanto y la corona— a los escaparates de Gicos… y los niños de los salesianos, al pasar por allí cuatro veces al día, las veíamos como el anuncio seguro de la gloria que vendría. Esta es la devoción que en 2017 va a ser coronada, la fuente de la Salud.

(Más Pasión, nº 95, octubre 2015)