Tag Archives: Salud

23
Dic/2011

Razón y corazón

Que las catedrales góticas sean consideradas biblias de piedra o que el altar mayor de nuestra catedral sea un enorme evangeliario no necesita explicación y es común afirmar que su exuberancia decorativa responde a un intento didáctico por solventar la entonces imposible lectura de aquellos libros. Sin embargo, esto resulta insuficiente para aclarar el poder que las representaciones sagradas siguen teniendo para el hombre alfabetizado. Y así, cuando el domingo veía a la Virgen de la Salud recién restaurada, me admiraba cómo su delicada presencia muestra con tanta certeza el don de la maternidad divina y la introspección de quien acepta con libertad lo inconmensurable. Me preguntaba por qué el Dulce Nombre de Jesús nos ancla en la confianza a través de su leve sonrisa y enseña cómo sostiene el mundo en la breve palma de su mano, mientras con la otra bendice y señala a su Madre. Y es que las imágenes trazan un puente indeleble entre la razón y el corazón, esos dos polos imprescindibles y opuestos del espíritu humano.

29
May/2011

Tiempo de Glorias

Para los que no se lamentan por lo mucho que pudo haber sido y no fue, para quienes disfrutan de cada momento gozoso que la vida les depara, para los que saben mirar más allá de una semana o de los cuarenta días que la preceden, ahora ha comenzado un tiempo de gloria, de Glorias. Un largo tiempo que se extiende desde la Pascua de Resurrección con las advocaciones marianas de Salud y Alegría —¡vaya nombres más expresivos de nuestros constantes anhelos!— hasta la mitad del otoño, esa estación tan hermosa de la ciudad, cuando el clima se templa, la luz se afina y los días establecen una bella metáfora con la vida humana, y pedimos a Todos los Santos el Amparo de su protección infinita. Hay un recorrido anual por devociones antiguas, íntimas, multitudinarias sólo en ocasiones —con romeros por sus calles camino del Rocío—, barrios céntricos y del extrarradio que conforman en torno a María un No-Do todavía vivo. Niños y adultos, jóvenes y ancianos que, a cara descubierta, proclaman sin antifaces la verdad de su fe.

20
Nov/2010

Mi Cristo para Sevilla

Atravesará el puente, por una vez, sin que Caifás le lance el dardo de sus ojos. Se podrá contemplar al desnudo el vuelo detenido de sus manos, la dulce inclinación de su cabeza y el escorzo admirable de su cuerpo. Estarán cerca de Él los que cada lunes santo, como lejanos heraldos blancos, van junto a la cruz de guía y no pueden ver el asombro que produce su andar; o aquéllos que acompañan a su Madre de la Salud y sólo saben de su paso por los rostros ilusionados que deja el Soberano Poder de Dios. Lo portarán jóvenes que sueñan con cambiar el amarillo cinturón de abacá por el algodón negro de una faja. Y Triana, tierra fértil que no se agosta, sacará pecho cuando vea a la más joven de sus hermandades hacer las cosas con la naturalidad de lo auténtico. Entonces, al atardecer, sobre ese mechero de ladrillo y azulejos que sirve de aduana al barrio, Antonio Garduño y Ortega Bru se fundirán en un abrazo eterno, de mutuo agradecimiento, y el pequeño campanario hará un guiño cómplice a la misma torre fortísima.