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01
Jul/2017

El verano ya llegó

sevilla verano

¿Se acuerdan del estribillo de aquella canción pegadiza y absurda como casi todas las que se ponen en los chiringuitos playeros a toda pastilla? “El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó…” Pues eso digo yo. Que el verano ya está aquí (“para hacerte feliz…”) y todavía no ha salido a la luz el prometido informe que iba a aclarar los desgraciados sucesos de la última Madrugada. Será que con los aires acondicionados a tope en los despachos oficiales no se habrán enterado de que no solo estamos en la estación estival, sino de que incluso hemos pasado la primera de las olas de calor y, si se pudiera surfear en estas, Sevilla sería la Tarifa del interior peninsular. Después quieren que confiemos en los políticos… Claro que en las primeras declaraciones de abril, cuando el 21 de junio aún se veía muy lejos, era fácil decirlo. Qué largo me lo fiáis —pensaría agazapado el fantasma de don Juan—. Pero resulta que hay quien recuerda las cosas y, además, las hemerotecas son muy chivatas. Y, para colmo, algunos periodistas sacan a la luz declaraciones de personas afectadas que contradicen los anticipos oficiales que, como globos sonda, se habían ido lanzando. Preveo que en algún archivo de ordenador hay un informe dispuesto para ser enviado a la impresora, pero que nadie se decide a darle al intro porque es difícil comulgar con ruedas de molino. Pulso el play de nuevo y suena: “El verano ya está aquí. Llénalo de colores, de sueños y amor”. Pásenlo bien.

27
May/2017

Caballo de Troya

tribunal 1 web

El PP ha corrido a presentar la solicitud de una nueva ordenanza para la Semana Santa y el pleno municipal la ha bendecido. ¿Casualidad? Me acojo a Virgilio: “Timeo Danaos et dona ferentes”. Yo también temo a estos griegos (e incluso a los troyanos) que nos asedian y que, por nuestro bien, quieren reglamentarlo todo como panacea. Y no es que lo malo sean las normas en sí mismas (diré esto para que un sabio amigo no me tache cariñosamente de rousseauniano), sino porque sospecho que este caballo hispalense esconde en la barriga más de lo que aparenta. Han dicho en su proyecto que quieren que participen ahí todos los sectores implicados: Consejo, Arzobispado, empresarios, hosteleros, fuerzas de seguridad, sanitarios, asociaciones de vecinos, medios de comunicación y, por supuesto, los partidos políticos municipales. ¡Qué ensaladilla más curiosa! (a ver si habiendo tantas cosas no se encuentran después las gambas). Repasen despacio la lista de intervinientes y examinen ustedes mismos la pertinencia de cada sector. Y, ya puestos, que cada quien añada otros más a este maremágnum. Pero, ¿no será que los últimos informes y testimonios están desmoronando la teoría de la Delegación del Gobierno, en manos del PP, y temen que eso les estalle en la cara? ¿Y no será que el PSOE, sumado rápidamente a la iniciativa, al carecer de una teoría propia, quiere curarse en salud porque tampoco considera creíble la hipótesis del pánico colectivo? Veremos.

05
Nov/2015

Ordenancismo

Yo creía que para pertenecer a una hermandad bastaba con seguir dos conjuntos de preceptos: uno general, las enseñanzas del evangelio, y otro particular, las reglas que juramos al inscribirnos. Pero, por lo que se ve, debo estar muy anticuado. Ahora, pululan reglamentos de régimen interno donde se plasman un sinfín de normas que algunos estiman imprescindibles (aunque se llevara siglos funcionando sin ellas); estatutos que competen en exclusiva al grupo joven y cuyos condicionantes son mayores que para ser fiscal o prioste de la cofradía (con sanciones o prebendas incluidas); normativas para acólitos que mejoren el uso del incensario o el porte del cirial; y, como remate, hasta un régimen de jubilación para costaleros veteranos con una larga ristra de disposiciones transitorias. Como decía un amigo: cuando el demonio se aburre, mata moscas con el rabo. Cuánto político frustrado se oculta en nuestras nóminas. Y lo que es peor, detrás de esa capa de aparente regulación a favor de la igualdad y el orden interno, hay un gatopardismo evidente: que todo cambie para que todo siga como está. ¿Alguien se cree que estas normativas acrecientan la vida en las casas de hermandad, fomentan el vigor de la cantera, aumentan el conocimiento de la liturgia o renovarán las huestes costaleriles si ya funcionan convenientemente? Yo, desde luego, no.

(Más Pasión, nº 96, noviembre 2015)