Tag Archives: ordenancismo

28
Oct/2017

Politización cofradiera

Tribunal Web

Se dice que las hermandades se han politizado, y a tenor de lo que la mayoría piensa de la gestión de la cosa pública, eso no puede significar nada bueno. Quizá sea así. Hasta hace poco, solo había un cuerpo “legal” que cumplir: las reglas, y estas solo para organizar el culto, la caridad y la cofradía de la manera eficiente. Hoy, proliferan comisiones específicas y estatutos internos para grupos que funcionan autónomamente (juventud, costaleros, diputados…) y que, por otra parte, exigen ser los únicos capacitados para opinar sobre ese aspecto que han tomado a su cargo. Los demás, a callar. Antes, se elegía un secretario y este llevaba el papeleo, un mayordomo y aquel organizaba todos los asientos, mientras los priostes apretaban hasta el último tornillo. Ahora, el secretario pide un administrativo, el mayordomo solicita un colaborador experto en contabilidad e informática y los priostes exigen un grupo de asalariados que limpien la plata y trasladen los enseres. Dicho de otro modo, si antes el elegido por sus hermanos hacía las cosas, ahora se limita a dirigirlas. Como tantos políticos que nunca viajan en autobús, pero siempre nos hablan de las bondades del transporte público. Y, luego, están las elecciones, convertidas en campañas feroces de descrédito, donde salen a relucir jirones de crónica rosa (o iridiscente), antiguos fracasos familiares, comentarios vidriosos sobre cuentas corrientes particulares… Aquí también hay rufianes.

27
May/2017

Caballo de Troya

tribunal 1 web

El PP ha corrido a presentar la solicitud de una nueva ordenanza para la Semana Santa y el pleno municipal la ha bendecido. ¿Casualidad? Me acojo a Virgilio: “Timeo Danaos et dona ferentes”. Yo también temo a estos griegos (e incluso a los troyanos) que nos asedian y que, por nuestro bien, quieren reglamentarlo todo como panacea. Y no es que lo malo sean las normas en sí mismas (diré esto para que un sabio amigo no me tache cariñosamente de rousseauniano), sino porque sospecho que este caballo hispalense esconde en la barriga más de lo que aparenta. Han dicho en su proyecto que quieren que participen ahí todos los sectores implicados: Consejo, Arzobispado, empresarios, hosteleros, fuerzas de seguridad, sanitarios, asociaciones de vecinos, medios de comunicación y, por supuesto, los partidos políticos municipales. ¡Qué ensaladilla más curiosa! (a ver si habiendo tantas cosas no se encuentran después las gambas). Repasen despacio la lista de intervinientes y examinen ustedes mismos la pertinencia de cada sector. Y, ya puestos, que cada quien añada otros más a este maremágnum. Pero, ¿no será que los últimos informes y testimonios están desmoronando la teoría de la Delegación del Gobierno, en manos del PP, y temen que eso les estalle en la cara? ¿Y no será que el PSOE, sumado rápidamente a la iniciativa, al carecer de una teoría propia, quiere curarse en salud porque tampoco considera creíble la hipótesis del pánico colectivo? Veremos.

13
May/2017

Artículo 56

Libo de reglas web

Vivimos, ¡ay!, tiempos de ordenancismo. Lo que hasta ayer se hacía con naturalidad y eficacia, ahora encuentra una férrea barrera burocrática que, difícilmente, digiere el sentido común. No digo que las normas en cualquier terreno sean innecesarias, sino que cuando las reglas no se sostienen en el uso y las buenas costumbres acaban por verse como cortapisas despóticas por parte del legislador y, por lo mismo, tienen los días contados (exactamente los mismos que dure en su puesto la cabeza pensante que las impuso). Afirma el diccionario de la Academia que ordenancismo es la “tendencia a una reglamentación prolija o excesiva”, o peor, la “tendencia a un exceso de celo en la aplicación de las normas”. Y exactamente eso es lo que padecemos hoy en el mundo de las cofradías. Ya lo experimentamos en los viacrucis de cuaresma y ahora toca sufrirlo a las hermandades de Gloria. Y, como quien hace la ley hace la trampa, se dice que basta con cambiar las reglas y todo solucionado. Por eso, si antes las reglas de cualquier hermandad pervivían durante generaciones con escaso articulado y menos variaciones; ahora, cada poco tiempo se convocan cabildos generales para enmendarlas. A esto se suman los reglamentos de régimen interior, los de uso de la casa de hermandad, los que afectan a capataces y costaleros, los derechos sobre el columbario (toquemos madera)… Dios mío, y el evangelio tan sencillo. Pero, claro, eso lo escribieron cuatro privilegiados.

14
Mar/2016

¡En fila de a tres, ar!

Desde luego, somos de lo que no hay. Y nos vamos a cargar el mejor de los inventos. Les vamos a poner tantas dificultades a los nazarenos que, después, vendrán los lamentos. Pero, claro, algunos pensarán que quienes vengan más tarde que apechuguen con lo que se encuentren. Qué español es esto, ¿verdad? El nazareno sale a hacer penitencia, sí; pero no a una gymkana. No va en busca de un podium, sino, como se denomina con cierta pompa, a dar pública protestación de fe o, más modestamente, a hacer su estación de penitencia. Y esto lo será cada vez más a tenor de algunas normas que acaban de darse a conocer. (¡Qué año llevamos de ordenancismo barato y que mira la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio!) El problema es que parece que el señor vicario no se cree aquello del todo y estima más oportuno, a la hora de visar los cortejos procesionales, que no se moleste demasiado al dios Cronos que, aunque parece no existir, se sigue venerando en selectos círculos de iniciados. Pues bien, vayamos ineludiblemente —como dice la letra de la norma— de a tres en fondo en cualquier punto conflictivo del itinerario (que mañana ya veremos si habrá de hacerse en pastoril rebaño). Todo, eso sí, bajo la mayor autoridad de los delegados de día. Y menos mal que quedó en el camino la idea de imponer el criterio sólo a las cofradías que superasen el millar de nazarenos —como si, además, pudiera penalizarse la devoción en algunas hermandades por considerarse un exceso—. Pero todo habrá de “cumplirse estricta, y obligatoriamente, para el desempeño y consecución del cumplimiento íntegro de los horarios, manteniendo así el espíritu de solidaridad entre las hermandades”. Ya veremos a qué hora se recogen algunas ¿o van a hacer también que los nazarenos vayan a paso de marcha atlética si se aproxima la hora de recogida y quedan no pocos metros por recorrer? Y ay, señor vicario, cómo emplea usted ese concepto laico de solidaridad y desplaza el de caridad cristiana. Nos quejamos de vicio.