Tag Archives: María Auxiliadora

20
May/2017

Días de mayo

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Pocas cosas tan selectivas como la memoria. Apenas recordamos algo que hicimos ayer y, sin embargo, tenemos presente de forma indeleble lo que ocurrió hace decenas de años. Estos días de mayo me conducen a mi infancia salesiana, a un colegio grande y limpio con patios cuajados de macetas regadas con esmero. Mis primeras y repetidas lecturas no las hacía sobre textos impresos en papel, sino en aquellos azulejos trianeros de un zócalo que nos recodaban las virtudes cardinales —prudencia, justicia, fortaleza y templanza—. Así, entre juegos y clases, aquellos alumnos aprendíamos a ser, como quería Don Bosco, buenos cristianos y honrados ciudadanos. Y aquel patio que llamábamos redondo (cuando en realidad es un elegante hemiciclo de pilastras con galería), con su cenefa de máximas y sentencias, se convertía por estas fechas en iglesia, bóvedas de cielo y arcos fajones de nubes blancas. Su parte recta se decoraba con un efímero retablo que D. José Corredera y Pablo el carpintero levantaban con esmero y cariño, haciendo de sus gradas centrales un presbiterio solemne. Se sacaban los bancos del teatro y las sillas de las aulas para que niños, madres y vecinos llenaran aquel espacio que María Auxiliadora presidía al atardecer los días de su novena. Silencio, rezos y compás de abanicos. Volvía después a su casa la Virgen Sentada a los sones de un himno emocionante y hermoso y todos regresábamos a la nuestra soñando con verla ya en la calle.

21
May/2016

Celeste y rosa

El 24 de mayo tiene esos colores tan propios de los atardeceres de la ciudad y su vega. Son los de María Auxiliadora, la devoción de Don Bosco, de sus hijos los salesianos y de cuantos han pasado por las aulas de sus colegios. Y será esta devoción la que, sin necesidad de hermandades al uso, salga a las calles de la Trinidad, el Polígono Sur, San Vicente, Nervión y Triana en una fe multiplicada, plena de alegría, en la que participan familias enteras: los estudiantes, sus padres y abuelos que, tal vez, pasaron por sus mismas aulas. Es difícil ver procesiones donde haya más sonrisas en los rostros, más ambiente de fiesta grande, de celebración gozosa; donde los hijos preguntan quiénes son esas personas que con tanto cariño nos saludan y abrazan, de las que recordamos sus nombres y apellidos al completo como una letanía, y que, sin embargo, ellos nunca antes habían visto. Nos preguntan y les decimos que eran compañeros de clase, les referimos anécdotas tan vivas que parece que hubieran ocurrido ayer. Los salesianos han sido pioneros en esas cosas tan modernas para algunos como la atención a la diferencia, los proyectos educativos de largo aliento, la formación profesional, la enseñanza en valores, la coeducación… y en mostrar una religión que, lejos de oprimir, libera a quien se fía del Auxilio de María. Y porque no es nostalgia, sino recuerdo vivo, seremos muchos los que iremos a rezar a sus plantas. Que amor solo con amor se paga.

23
May/2015

La Sentaíta

El pueblo nunca ha necesitado de grandes teologías para comprender ciertas cosas. Y lo demuestra incluso en los apelativos con los que se refiere a lo sagrado. Guste o no a los exquisitos, en Triana, tras el límite verde y plata que dibuja el río, usaron el más cariñoso diminutivo para llamar Jorobaíto al dulce Nazareno que se encorva bajo el carey y Sentaíta a María Auxiliadora. Estos apelativos no son solo descriptivos, encierran en sí mismos y bajo un único rasgo un profundo significado de cercanía y cariño. La devoción de Don Bosco, del que se cumple el bicentenario de su nacimiento, se representa en todo el universo salesiano de pie. Así la vio el fundador, así se plasmó en su Basílica de Turín y ése fue el modelo que todos respetaron. Todos… menos los trianeros que hicieron del icono mariano una imagen sedente. Para explicar esta diferencia se nos decía en el colegio que la Virgen de Don Bosco, cuando llegó a Triana, se había sentido tan contenta y tan a gusto, que aquí quería quedarse para siempre, de modo que Ella misma había inspirado al escultor. Si no fue exactamente así, qué bien nos parecía a unos niños que no comprendíamos cómo en aquellas filminas antiguas, que nos ponían en el teatro para explicarnos la ingente obra salesiana, la Virgen estaba siempre de pie menos en este colegio. Y sé que mañana al verla por sus calles, rendido a sus plantas, sentiré el mismo orgullo de entonces.

 

26
May/2012

Mi Auxiliadora

El 24 de mayo es fiesta grande para quienes tenemos una educación salesiana. En el colegio nos decían que, cuando fuéramos mayores,  nunca nos faltara la foto de María Auxiliadora. Siempre llevo una conmigo y otra preside mi despacho. Al mirarla, sé lo mucho que le debo en todo, también en lo cofrade. ¡Cuántas charlas de hermandades, cuando no había internet ni consumados especialistas de la minucia, sino sólo el deseo de hablar de aquello que tanto nos gustaba! Diez minutos al salir de clase, mañana y tarde durante muchos años, dan para más de lo que algunos se piensan. Recuerdo esas breves reuniones en San Jacinto esquina a Condes de Bustillo, maleta en mano, y aquellos recreos donde alguno llevaba una radio para escuchar “Sentir cofradiero” en la Cuaresma. Podría citar aquí una larga nómina de compañeros que ha nutrido grupos jóvenes, cuadrillas de acólitos o costaleros y juntas de gobierno. Esta semana hemos ido a verla de nuevo, sentada en su trono, el Hijo de pie sobre la falda, y le he dado las gracias.