Tag Archives: La Estrella

02
Jul/2017

Tuit de luto y esperanza

Copia de ESTRELLA TWITTER(Foto: Hdad. de la Estrella)

Las palabras importan siempre. Son bálsamo o puñal, según se usen. Nada resulta más difícil de olvidar que aquello que se dijo en circunstancias difíciles: una frase que causó un daño irreparable o esa expresión que sirvió de consuelo y apoyo a quien se tambaleaba a punto de caer. El pasado 17 de junio moría en una plaza francesa el torero Iván Fandiño y la Hermandad de la Estrella —su hermandad— salió del burladero del silencio para lanzar a los cuatro vientos un tuit donde se leía: “Consternados por la muerte de NHD Iván Fandiño, elevamos nuestras oraciones para que la Virgen de la Estrella interceda por su alma. DEP”. Era ya el único quite posible al horror, invocar a la Dolorosa de nácar y dejar en sus manos el tránsito del difunto hasta los brazos del Hijo. No es poco para los que tenemos fe. La foto que lo ilustraba no podía resultar más simbólica. Vestida de luto y azabache, sin corona, la Virgen de la Estrella mostraba su duelo… Curiosamente el tuit anterior a este, publicado aquella misma mañana, la representaba ataviada de reina con un terno blanco y oro junto a la oración del ángelus, la máxima declaración de la confianza en Dios. Ese era exactamente el contraste del día. El que siempre nos amenaza a cada uno: de la alegría al dolor, del blanco al negro, sin saber cómo ni cuándo. ¡Qué sensibilidad y qué categoría la de quien despreciando dimes y diretes publicó en las redes aquel dolor compartido! Soy aficionado a los toros. He visto centenares de veces a los toreros hacer el paseíllo envolviendo su cuerpo y sus miedos con un capote de seda que, como un retablo ambulante, lleva bordado la imagen de sus devociones entre flores y arabescos. No es superstición, sino una declaración de fe. Y ese tuit que alguien puso, y que ha dado ya la vuelta al mundo, ha sido una luz de esperanza; como la que experimenta un hombre de oro mientras persigue la gloria y dirige una mirada furtiva desde el albero a su capote extendido en la barrera de una plaza de toros. Descansa en paz, hermano.

(Más Pasión, nº 115, julio-agosto 2017)

29
Abr/2017

Cortejos de excelencia

Nazarenos Soledad web

Si las avalanchas de la Madrugada, una notoria y creciente falta de educación, esa carrera extraoficial de sillitas contra la que nadie actúa y las acampadas con esterillas, butacas y picnic incluido, además de timbas improvisadas que han convertido las aceras en casinos, han marcado negativamente la pasada Semana Santa; en el otro extremo, es justo resaltar la generalizada mejora de los cortejos de nazarenos. Parece como si, para equilibrar una triste balanza, las hermandades hubieran opuesto al peor comportamiento ciudadano un modo de procesionar impecable. Siempre se ha subrayado el discurrir de determinadas cofradías: La Amargura, El Amor, Los Estudiantes, las tres cofradías de negro de la noche acribillada (que incluso han aprendido ya a deshacerse y reconstruirse igual que el ave Fénix), Los Servitas o La Soledad de San Lorenzo… Pero lo que ahora llama la atención es el cambio manifiesto de otras que aceptaban como mal endémico que sus filas sufrieran cortes o deserciones en determinados puntos de su recorrido. Claro está que habrá singularidades y que ustedes sabrán señalarlas. Sin embargo, no dejarán de ser casos esporádicos. ¿Quién puede negar que cofradías como La Cena o La Estrella, El Baratillo o Los Negritos procesionan con un rigor modélico? Y esto es aplicable igualmente a las cofradías más jóvenes: Torreblanca, Bellavista o La Misión podrían dar lecciones de lo que sostengo. Menos mal que en algo hemos mejorado.

24
Abr/2016

Del lobo un pelo

La lluvia no es buena amiga de la Semana Santa y hay quien la teme más que un supersticioso a que le paren delante el paso de la Canina. Pero de toda circunstancia por desagradable que sea, como reza el refrán que da título a este artículo, cabe extraer alguna consecuencia feliz. Por ejemplo, que los pasos alcanzan una belleza sin igual cuando avanzan sin atornillarse al asfalto o a los adoquines; o que calles desechadas en virtud del recorrido “tradicional” que se considera inalterable, cuando las circunstancias obligan, descubren una visión de la cofradía más proporcionada y armoniosa. Algunos de los mejores momentos de la pasada Semana Santa tienen que ver con esto que les cuento. ¿Es posible acaso mejorar cómo anduvo el Cristo de la Victoria por Palos de la Frontera o la Avenida de Roma para cumplir escrupulosamente su horario? ¿O puede un paso de palio acompasar con mayor elegancia y poderío su marcha, al tambor o a la música, que lo hizo el de la Virgen de la Estrella por el final de la calle Adriano o el Paseo de Colón? En cuanto a los itinerarios alterados, ¿no cambiaríamos con gusto ver a La Candelaria por su último recorrido de regreso, en lugar de la desangelada calle San Fernando y unos Jardines de Murillo desvirtuados desde hace largo tiempo? Y, por último, ¿no han agradecido las filas de nazarenos ese ritmo de paso más fluido e incluso el recorte de tiempo innecesario en la calle? El miedo no siempre es malo.