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24
Oct/2015

Del blanco y negro al azul y plata

Sorteando veladores y ciclistas, acompañado por los gritos de unos guías que vociferaban sin pudor y con el hilo musical de un grupo andino, al que hacían contrapunto varias rotaflex funcionando al mismo tiempo, logré ver la exposición que la Hermandad de la Hiniesta ha organizado en la Avenida. Casi siglo y medio de los 450 años que ahora cumple se resumen en una selecta colección de fotografías. Allí está lo permanente y lo cambiante, lo fundamental y lo accesorio,  el triunfo y las penurias: la vida, en definitiva, —de entonces y de ahora— fijada en un instante que trasciende hasta pellizcarnos el alma. Siempre conviene saber de dónde venimos para mirar al futuro. Historia, arte, folclore, urbanismo, sociedad…; y, sobre todo, la manera en que San Julián ha vivido su fe como hermandad se dan la mano en esos niños que visten túnica de cola plisada, en el difícil exilio al que condenan unas vigas quemadas sobre el suelo, en esa pareja de novios que atraviesa las filas por un barrio derruido, en los fúnebres jarrones de un antiguo paso, en la anciana que ha sacado su silla de comedor a la calle para ver la cofradía, en el color desvaído de los ochenta, en sus Dolorosas siempre jóvenes como niñas del barrio y así hasta el cromatismo limpio y rutilante que hoy luce el Cristo de la Buena Muerte. Cuando esta tarde la Virgen de la Hiniesta vista de azul y plata las calles será el triunfo de todos los que han resistido y han ganado.

 

10
Jun/2015

Emmanuel

Desde el cartel de Daniel Bilbao, será difícil olvidar esas Huellas del Señor con las que la Hdad. del Gran Poder conmemora el L aniversario de su actual Basílica. Allí no hay oro ni plata, sino imágenes (que valen más que mil palabras) y palabras (que valen más que mil imágenes). El Señor lo llena todo. Está en cada frase escrita en blanco sobre morado, sin necesidad de repetir su nombre, porque desde el principio Él fue la Palabra. Está en cada fotografía, aunque no se vea en todas, porque la luz de la plaza y la penumbra de la Basílica captadas por José Antonio Zamora ya hablan a voces de su presencia. El corazón de Sevilla late en San Lorenzo, en esa caja torácica que Balbontín y Delgado Roig le hicieron. Pero el corazón sin la sangre sería máquina y no órgano. La sangre le llega de todos los barrios de la ciudad, cansada y, a veces, sucia y Él la devuelve con consuelo o aliento a las mismas calles que son el fruto de su heredad. Por eso, conforta ver los dos mosaicos que recogen el rostro inconfundible del Hijo de Dios, que labraron los siglos tanto como Juan de Mesa, hecho de pequeñas teselas: distintas, únicas, insignificantes, concretas… La técnica de Fran Lorka nos ha dejado observar la más gráfica representación del Emmanuel, Dios con nosotros, al descifrar su preciso y auténtico ADN.

(Más Pasión, nº 92, junio 2015)

10
Abr/2011

Ubi est dolor

Hay hermandades que se empeñan en ser lo que nunca fueron y, al imitar los aciertos de otras, les resulta sólo un pastiche. Cuánta librea fingida, luz escasa y seriedad impostada para reflejar lo que Freud hubiera llamado el complejo de ruán. No las reconocemos ni nos reconocemos en ellas, como si en lugar de un rostro viéramos su caricatura. Por eso conviene recordarlo: la historia no se inventa ni se improvisa. La Semana Santa ha llegado a ser como es gracias a esa configuración que le han dado sus cofradías a través de los siglos y que se ha mantenido por el empeño de permanecer fieles a unos principios. De ahí también que la Hermandad del Santo Entierro —impecable en tantas cosas, criticable sólo en algunas— pudiera brindarnos una exposición tan difícil de olvidar; donde, junto a obras de gran valor artístico, se nos ofreció unos textos de la más clara y elevada catequesis, exquisitos, cuidados, profundos. Estética y religión iban por completo de la mano. Allí hubo mucho más que dolor. Hubo verdad y certeza.

27
Feb/2011

Siete Palabras

La Historia no se improvisa; salvo para quienes confunden interpretación con perversión y se inventan blasones y heroísmos donde, en el mejor de los casos, no hubo nada. Valga esta reflexión para manifestar mi enhorabuena a la Hermandad de las Siete Palabras y a cuantas personas han participado en la preparación, montaje y catálogo de la magnífica exposición que en estos días se presenta en el Círculo Mercantil. Cinco siglos de historia y devoción se repasan en dos amplios salones que condensan, además, el común devenir de nuestras hermandades durante medio milenio: la importancia central del Santísimo Sacramento, el valor devocional que las glorias de María fue alcanzando, los rezos por las ánimas como un do ut des previsor ante los pecados cometidos y por cometer, la posterior supremacía de las cofradías penitenciales y la ampliación del número de pasos en tantas corporaciones. Aquí nada hay inventado y sí mucha devoción en su historia; toda la que hace falta para que algo dure tanto tiempo. Felicidades.