Tag Archives: El Cachorro

05
May/2017

Salvador y Rafael

Salvador y Rafael foto

(Foto Revista Más Pasión)

Jesús escogió a sus discípulos de entre la gente sencilla. Se valió de ellos y de sus manos para que sostuvieran los delicados vasos de barro donde va la fe. Ignoramos por qué prefirió exactamente a esos hombres más acostumbrados a jalar de las redes y a zurcirlas que a sutilezas teológicas. No sabemos si iban mucho o poco a la sinagoga, aunque sí que no respetaban todos los preceptos y que la gente los miraba sospechosamente. Pero a ellos envió a predicar su Palabra y a ellos confió su misión. ¿Qué sabe nadie? Mis devociones están en un extremo de la calle Castilla y conozco algo de su historia. Y, si me preguntaran quiénes son las dos personas más importantes para la hermandad del Patrocinio en el último siglo, respondería sin dudar con dos nombres: Salvador Dorado “El Penitente” y Rafael Blanco Guillén. Ninguna de las dos figuraron en su nómina, pero las dos han permitido miles de oraciones a ese Jesucristo expirante que, sin ellos, tal vez no hubiesen salido del corazón, porque, como santo Tomás, el hombre necesita ver para creer. Iba El Penitente con su recia figura, su pelo blanco y su cabeza de prócer romano mandando los pasos y yo le daba en silencio las gracias porque, desde niño, supe lo que había hecho y dicho. Y, al oír el tono recio de su voz, comprendía por qué otros hombres le habían obedecido, por igual, cuando la pólvora nubla el entendimiento y las manos se crispan. Dios se lo habrá pagado con creces, tachando del debe y aumentado su haber. Ahora, se nos acaba de ir Rafael Blanco, un alcalareño que teniendo sus amores en el Cautivo de un pueblo que sabe a pan, fue protagonista sin quererlo. Jesús lo llamó también a él en su sencillez de trabajador de un polvero. Escuchó su voz, se subió a un balcón y abrió una puerta para enseñarnos que solo Dios puede entrar en el infierno y salir de allí con gloria. Rafael Blanco fue el evangelista que dejó constancia de que en el Zurraque creemos en un Cristo que lo mismo sabe andar sobre las aguas que triunfar entre las llamas.

(Más Pasión, nº 112, abril 2017)

20
Feb/2016

Así mueren los hombres

Sabía de sobra que Carlos Colón y Carlos Valera hacen un cine con mayúscula y que su estética es impecable: esa cuidada iluminación, esos textos extraordinarios, la adecuadísima elección musical, ese movimiento de cámara que guía al espectador hasta el detalle preciso… Lo sabía y lo había escrito antes. Pero, además, este martes he comprobado en alma propia hasta qué punto son capaces de pintar un retrato de familia en el que uno mismo forma parte del cuadro. Quienes quieran saber cómo somos los del Cachorro y por qué le rezamos con tanta confianza, por qué no nos hemos movido en más de cuatro siglos de unas cuantas losetas, por qué la lluvia puede mojarnos pero nunca dejarnos ateridos, por qué los nazarenos sueñan con aplaudir a su Cristo cada Viernes Santo rompiendo cualquier liturgia universal y gritarle un viva cuando entran cansados y felices en la víspera de la Resurrección, por qué el fuego logra aniquilar una imagen sin que la devoción se tambalee, por qué estaremos eternamente agradecidos a quien nos apuntó en su nómina…; quienes quieran saber por qué a ese lado del río y en ese extremo de la ciudad no le tememos a nada ni a nadie están obligados a ver “Así mueren los hombres”, siete sílabas con las que Aquilino Duque clavó a mi Cristo sobre el Puente. Cuando miramos al Cachorro aparece el rostro que tendremos un día, por unos segundos su perfil será el nuestro y, después, sólo nos quedará resucitar con Él en la Gloria.

11
Mar/2012

Basílica en Triana

Aún no me había acostumbrado a llamarla Iglesia del Stmo. Cristo de la Expiración y ahora se nos ha convertido en Basílica lo que para mí siempre fue la Capilla del Patrocinio por feliz metonimia. Sin caer en chovinismos ni enfrentamientos que a nada conducen, me alegro de la noticia por lo que supone de reconocimiento a una devoción que en sus siglos de historia nunca mudó de asentamiento. Sitio de fe en zona difícil, terreno de excluidos en donde tanto se sabía de penas. Ni las arriadas frecuentes, ni el fuego que se llevó a su Madre y Señorita, pudieron apagar las oraciones de tantos como allí se han puesto de rodillas. Allí hablan, si no las piedras, sí los ladrillos y azulejos cocidos y labrados en su mismo barrio. El título de Basílica menor que Monseñor Asenjo ha conseguido —moviendo Roma con Toledo— viene a ratificar la devoción secular a ese crucificado expirante al que el pueblo llano bautizó Cachorro. Y sus hermanos, en lugar de renegar del nombre, acabaron por hacer de él título de verdadera grandeza.

17
Jun/2011

Rosario

Casi a punto de cumplir un siglo ha muerto una de esas trianeras de casta que hablaban de Popá y Momá para referirse al Cristo del Cachorro y a la Virgen del Rocío, con esa familiaridad que, por sincera, demuestra la cercanía de cada persona con sus devociones. Mucho aprendí de ella y mucho he de agradecerle. Se le saltaban las lágrimas sin poder evitarlo cuando hablaba de su Cristo —de mi Cristo— y para ponderar su grandeza, terminaba por morderse el labio inferior, abrir los ojos y mover la cabeza de arriba abajo, como diciendo que no hay palabras. Ella y Belisario, su marido, infatigables lectores de prensa, recortaron para mí cientos de páginas cofradieras que hoy conservo encuadernadas. A la muerte de él, y en señal de duelo, como una hermosa declaración de amor, Rosario cerró para siempre los balcones de su casa la tarde del Viernes Santo, aunque entreabriera un poco los visillos para verlo alejarse camino del Puente. El martes se celebró su misa de Cristo presente en el Patrocinio y Él ya le habrá dado palabras.

04
Nov/2010

Retablo de devoción

El Cristo del Zurraque tiene nuevo retablo y fue día grande en su casa. No sólo por el mérito de la obra, sino porque hermanos de toda edad y condición lucían esa sonrisa sincera y de satisfacción que se guarda para las grandes ocasiones. De cuanto escuché, lo que más me emocionó fue el comentario que hizo uno de los más antiguos a otro de su quinta: “Con esto, soñaban nuestros padres”. Ésa es, precisamente, la clave que justifica los grandes estrenos de las hermandades, la de sentirse un simple eslabón de una cadena, necesarios cumplidores en una obra viva. Por eso allí se recordó a todos los que se fueron y se puso en alerta a los jóvenes para que no lo olviden nunca. Cada golpe dado a la madera, cada pan de oro bruñido, cada trazo de lápiz o pincel llevaban el nombre de los que nos precedieron y anunciaban que durante cuatrocientos años en aquel exacto lugar, sin moverse nunca de él, miles de trianeros han dado veneración al Patrocinio de María y a un Crucificado que llaman, sin complejos, El Cachorro.

(El Correo de Andalucía, 9-X-2010)