Tag Archives: Devoción

30
Abr/2016

Hermandades sin fronteras

Muchas veces desconocemos el potencial devocional de nuestras imágenes y, por ello, nos sorprenden cosas que, bien miradas, no deberían. Hasta hace poco, nada sabía de una congregación de monjas de Valladolid cuyo nombre es el de Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús. Pero un amigo –y, si lo es, está de más añadirle lo de bueno– no hacía más que hablarme de ellas, de lo profundo de su espiritualidad y de la devoción que sentían en la distancia por algunas de nuestras imágenes. Él las había conocido a través de internet y de las redes sociales, porque también allí, como entre los pucheros (que decía su santa fundadora), debe de andar la fuerza de Dios haciéndose presente. Por los mismos medios, ellas se habían enamorado de nuestras devociones, de gloria y de penitencia. En febrero, mi amigo me dijo que, como caso especial, venían a Sevilla y me pidió que las acompañara en parte de su recorrido. Dios mío, cuánto pude aprender de estas carmelitas samaritanas en solo unas horas. Entre otras cosas, a valorar más si cabe nuestra manera de entender la fe y a aquilatar con la novedad de sus ojos lo que aquí, en ocasiones, vemos ya sin mirar por fuerza de la costumbre. Qué bueno es apreciar las cosas con perspectiva. Este fin de semana vuelven a Sevilla y la Hermandad de La Cena les ha abierto sus puertas para que todos podamos conocer sus obras artesanas y espirituales. Acudan a Los Terceros y contágiense de su radiante alegría.

09
Jun/2012

Acción de gracias

Nada puede hacerse por aumentar la dignidad de Dios, pues Él supera, por definición, toda medida o capacidad humana. Sin embargo, hay ocasiones en que rozando la herejía creemos lograrlo. Pero lo único que pasa es que la fe consigue metas que desbordan la lógica humana y, con inmodestia, nos las atribuimos. Así, el domingo, cuando se bendijo en Triana la Basílica del Stmo. Cristo de la Expiración, los que tuvimos la suerte de asistir a esa ceremonia sabíamos que era la fe de miles y miles de personas anónimas, depositada allí durante siglos, la única que hacía posible aquello. Fue un día grande, gracias exclusivamente a ellos: a esos hermanos y devotos —tan desconocidos como acabaremos siendo todos— que siempre rezaron a Dios llamándolo por su trianero nombre de pila. Si a Dios Padre le podemos decir “Abba” (papá, papaíto), a Dios Hijo, aquí, le pusimos un apodo y Él no sólo no se molesta porque le llamemos así, sino que, además, nos escucha. Bendito sea Dios en su infinita misericordia. Gracias, Cachorro.

10
Jun/2011

Rocío

Del Rocío, como de toda manifestación multitudinaria, suele afirmarse que hay tantas maneras de vivirlo como personas. Pero esto no deja de ser, a la larga, una simplificación engañosa muy propia de nuestro tiempo, pues donde todo cabe, nada resulta esencial. Y, en El Rocío, hay muchas cosas esenciales que conviene recordar por encima de tópicos interesados y pervertidores. Hay, de entrada, una devoción de siglos en torno a María, Madre de Cristo (nada de diosa reencarnada de alguna antigua civilización), modelo perfecto de quien aprender y mediadora de todas las gracias. Con la romería, se mantiene vivo y fiel a su origen ese sentido de peregrinaje que es fundamental para el creyente –camino, esfuerzo, rezos, solidaridad, ansia de una meta común–, más la alegría de quien busca y, al final, halla cuanto espera. Y cante y baile, sí; porque, frente al pesimismo desolador de quienes sólo ven aquí un valle de lágrimas, otros encuentran también prados de alegría, donde el rocío divino refresca el bochorno de la vida.