Tag Archives: Costaleros

29
Nov/2015

Más madera

En el último Más Pasión alerté de ese ordenancismo pernicioso que nos invade. Nunca pensé que El Valle se sumara a esta tendencia con cerca de una treintena de apartados para capataces y costaleros. Una vez leídas, observo con estupor que lo que no resulta obvio resulta redundante. Y me hago una pregunta: ¿alguien recuerda haber visto los pasos de esa cofradía discurrir mejor de lo que lo hacen en la actualidad? Años hubo, y los recuerdo, en los que el regreso a su templo, pese a la cercanía de la catedral, se convertía en odisea y los zancos del palio querían sacar chispas al granito de los adoquines. Y es que la ley del péndulo se comprueba pertinaz también en las cofradías. Después de años en que los costaleros eran venerados y agasajados hasta extremos innecesarios en sus hermandades respectivas, propiciando una mitologización absurda, ahora parece que las tornas han cambiado y hay que achacarles todas las culpas; ya sean por retrasos, roturas o exhibicionismos. Y, con ellos, a los capataces, culpables para muchos de cualquier nimiedad de uno de sus costaleros, olvidando que hay en todas las cuadrillas varias decenas y de que la prudencia y la libertad se las administra cada quien. Pero, en justa correspondencia, ¿qué pasa con los fiscales negligentes y saludadores, los priostes ineficaces, los diputados independentistas…? ¿Vamos también a redactarles unas normas específicas y a dar público conocimiento de ellas? Las espero.

 

05
Nov/2015

Ordenancismo

Yo creía que para pertenecer a una hermandad bastaba con seguir dos conjuntos de preceptos: uno general, las enseñanzas del evangelio, y otro particular, las reglas que juramos al inscribirnos. Pero, por lo que se ve, debo estar muy anticuado. Ahora, pululan reglamentos de régimen interno donde se plasman un sinfín de normas que algunos estiman imprescindibles (aunque se llevara siglos funcionando sin ellas); estatutos que competen en exclusiva al grupo joven y cuyos condicionantes son mayores que para ser fiscal o prioste de la cofradía (con sanciones o prebendas incluidas); normativas para acólitos que mejoren el uso del incensario o el porte del cirial; y, como remate, hasta un régimen de jubilación para costaleros veteranos con una larga ristra de disposiciones transitorias. Como decía un amigo: cuando el demonio se aburre, mata moscas con el rabo. Cuánto político frustrado se oculta en nuestras nóminas. Y lo que es peor, detrás de esa capa de aparente regulación a favor de la igualdad y el orden interno, hay un gatopardismo evidente: que todo cambie para que todo siga como está. ¿Alguien se cree que estas normativas acrecientan la vida en las casas de hermandad, fomentan el vigor de la cantera, aumentan el conocimiento de la liturgia o renovarán las huestes costaleriles si ya funcionan convenientemente? Yo, desde luego, no.

(Más Pasión, nº 96, noviembre 2015)

07
Ene/2012

Besos y abrazos

Llama la atención a muchos la efusividad que se demuestran en el saludo costaleros y músicos, quienes sustituyen los habituales apretones de manos o el abrazo con repiqueteo de dorsales por dos sonoros besos. Y digo que llama la atención no porque sea una muestra de homoerotismo alguno, sino porque hay quienes no comprenden que tantas horas de esfuerzo compartido y dedicación al cabo del año trazan vínculos tan estrechos que, a veces, superan los lazos familiares de la sangre. Más allá de los múltiples ensayos, es fácil verlos reunidos compartiendo vivencias y confidencias. Se citan en sus días de descanso por la sencilla razón de que están a gusto entre ellos y ejercen la caridad en su sentido más extenso, borrando diferencias económicas, profesionales o académicas. Cualquiera de las agendas de sus móviles daría para hacer, al instante, una cuadrilla completa o una banda dispuesta a procesionar tras un crucificado. Esa socialización que tanto se pondera como eje vertebrador de las hermandades florece dentro de este microcosmos y revela un modelo de acercamiento humano que para sí lo quisieran no pocas instituciones. Más que amigos, costaleros y músicos, ejemplifican la más rotunda fraternidad dentro de la hermandad. Que tomen ejemplo otros.

(Más Pasión, diciembre 2011)