Tag Archives: Corpus Christi

10
Jun/2017

Una vez más

ostensorio web

Me gusta el día del Corpus por muchas razones. Para empezar, porque no se me pegan las sábanas y, si no tengo inconveniente en madrugar a diario cuando las obligaciones imponen su cadencia, menos aún para presenciar una procesión solemne. En segundo lugar, por ese espíritu inconformista y combativo –rara avis hispalensis– que llevó a mantener su fecha histórica cuando Roma misma claudicó. (De aquellos tres jueves relucientes del calendario litúrgico ninguno tiene ya carácter general en España). Otra razón es que, a pesar de lo que algunos piensan, el cortejo me parece muy entretenido. Basta con mirar atentamente y comprender que, con sus luces y sus sombras, es la ciudad entera la que pasa ante nuestros ojos: sonrisas, gentiles cabezadas, estandartes, envaramientos, fondos de armarios –y hasta cavernas de la moda–, diletantes, obligados por el cargo, botones a punto de estallar, zapatos lustrosos, arcaicos uniformes y dudosas condecoraciones… Arte y artificio. Pero, sobre todo, me gusta porque creo en el sentido simbólico del acto y en su valor teológico: decimos públicamente que Dios permanece junto a nosotros y está presente y vivo en la Eucaristía. Esa es nuestra fe. Y, hoy, esto es lo más subversivo que se puede manifestar en nuestra sociedad. Sin imposiciones caducas, ofrecemos –tanto participantes como asistentes– un testimonio que no conviene minusvalorar. Ni sobra nadie, ni hace falta arrojar piedras en el tejado propio.

28
May/2016

Tu quoque, Corpus Christi!

Iba el jueves camino de la Avenida cuando, ¡oh sorpresa!, me encuentro con un vallado desde la Puerta de los Palos hasta la Puerta del Perdón. Sí, la del Perdón, porque, para colmo, los responsables de montarlo ignoraban que la calle Alemanes solo se ocupa desde Argote de Molina; de modo que se dificultaba, de paso, la entrada al Patio de los Naranjos. ¿Alguien recuerda en sus años una bulla de Corpus?, ¿o cangrejeros en la magna procesión eucarística?, ¿han visto empujones a los canónigos o a las autoridades civiles y militares?, ¿hay masas tan osadas como para apostarse a pleno sol en la Plaza de la Virgen de los Reyes desde el Palacio Arzobispal a la fuente? Después, vi en televisión cómo los niños tenían que sacar sus cabecitas por entre los barrotes de esas vallas, como un modelo aggiornado de “Soleá, dame la mano”, aunque esta vez solo eran infantes que pretendían ver la procesión. Desde luego, se me escapa la razón de este nuevo desatino y sigo sin comprender en manos de quiénes estamos. Pero, visto qué ocurrió en la pasada Semana Santa y la aquiescencia del Consejo de Cofradías, solo me queda esperar que el Cabildo catedralicio proteste oficialmente por esta separación forzada entre Dios vivo discurriendo por las calles y los fieles, cada vez menos, que se acercan a rendirle culto. Todo muy simbólico: Jesús Sacramentado en viril de oro y custodia de plata pasea entre vallas de aluminio. Pero, eso sí, ¡con qué seguridad!

24
Jun/2011

Madrugones de gozo

Hay quien le teme al despertador como a una vara verde. Lo mira cada noche amenazadoramente mientras comprueba la hora de la alarma y se la tiene jurada cuando, con timbre o sonidos radiofónicos, lo reclama a su cotidiana tarea. Sólo Carlos Herrera nos incita a ponernos en marcha con un afán desusado, avisando de lo pronto que pasa el tiempo y de las cosas que podemos dejar de hacer si remoloneamos demasiado entre las sábanas. Así las cosas, parece pecado en esta sociedad, que ha situado la comodidad como el dios de sus días, atreverse a sintonizar la alarma del aparato la víspera de un día festivo. ¡Habría que estar loco! Menos mal que aquí hay muchos de esos locos que se dispusieron a hacerlo el pasado miércoles, como lo harán también hoy, para no llegar tarde a una cita. ¿Y quién se atreve a convocarlos un día de descanso, tan de mañana, pensando que acudirán? Alguien que firma sus convocatorias como S.D.M., se hace anunciar con campanas de bronce y no quiso dejarnos nunca sin el misterio de su verdadera presencia.