Tag Archives: Caridad

24
Jun/2017

Tiempo fijado

nazarenos

Que la fotografía vive un momento extraordinario en Sevilla es un hecho contrastado. Profesionales del gremio y aficionados excelentes sacan de la ciudad y sus manifestaciones matices que no dejan de sorprendernos por conocido que sea el tema propuesto. El ojo que está tras la cámara ve más y mejor a través del visor que muchos otros que permanecen frente al objeto sin obtener de él sino una desvaída imagen de lo que contemplan. La fotografía es un arte —como la pintura, la música, la escultura…— y lo es en el doble sentido del término: pretende la búsqueda de la belleza y requiere de una técnica necesaria para fijarla. Además, para que brille y destaque en su variedad, es necesaria la concurrencia de distintas firmas que nos permitan oponer, comparar o realzar unos resultados frente a otros. Así ocurre en los periodos de esplendor de cualquier manifestación artística. No pretendo aquí lanzar una batería de nombres que justifiquen cuanto digo. Ustedes sabrán hacerlo con sobrado conocimiento de causa. Lo que sí puedo decirles es que a mí cada vez me interesa más ese reflejo que estos verdaderos artistas del tiempo fijado proyectan de las cofradías y que se vierte en revistas, webs o exposiciones diversas. Hago esta reflexión cuando acabo de ver una antología admirable firmada por J. M. “Silva” en el Hospital de la Caridad. Luces, sombras, color y perspectiva llenan la Sala de la Virgen. Acudan a verla. Se harán un inmenso favor.

22
Oct/2016

Números cantan

Esta semana nuestro pertiguero firmó un artículo titulado “Como el buen samaritano”. Por si ha pasado desapercibido entre tanto ajetreo de llamadores, les invito a que lo busquen en la web. Frente a quienes (desde dentro y desde fuera) zahieren al mundo de las cofradías con tópicos inveterados —que si solo se juega a los pasitos, que si se gasta mucho en artes suntuarias, que si se olvida lo fundamental en favor de lo accesorio…— podrán encontrar allí cifras concretas que manifiestan la importancia de la caridad en nuestras hermandades. Dichas cantidades, proporcionadas por la competencia profesional de Ignacio Valduérteles, director del Instituto de Investigación Aplicada a la Pyme y teniente hermano mayor de la Soledad de San Lorenzo, son verdaderamente apabullantes y, además, explicadas con estricto sentido cristiano. Échenles un vistazo y esperen la actualización de ese Informe sobre la caridad en las hermandades de Sevilla que ya prepara y donde prevé un aumento de esas cifras. Estos números no son fríos…, quitan el frío (y hasta el hambre). Solo son obstinados a la hora de marcar la diferencia entre el decir y el hacer. Las hermandades predican, sí; pero dan también trigo. Al leer los datos, he recordado una antigua viñeta de Mingote en la que un personaje, ante una sencilla operación matemática imposible de refutar, decía a otro: “Lo que más me molesta de las matemáticas es que sean tan dogmáticas”. Pues va a ser verdad.

15
Feb/2016

¿Fácil o difícil?

Empezaré con una manifestación de fe para que tirios y troyanos me tomen por desfasado: creo que el Espíritu Santo protege y guía a la Iglesia y que nos da siempre lo que más conviene. Además, por si alguien quiere aumentar los decibelios de su crítica contra mí, o dejar de leerme, les diré que no comprendo a las hermandades y cofradías sino como parte de la Iglesia. Dicho esto, y asegurada ya la animadversión de unos cuantos lectores, vayamos al asunto: tenemos un Papa que no nos lo merecemos o, como dice mi amigo Carlos, que es para comérselo. Resulta que habla… y se le entiende; y escribe un documento pontificio y es igualmente comprensible y aplicable aquí o en Pekín. Participa en las redes sociales con vídeos muy breves para quienes prefieren la imagen y tiene twitter para decir con pocos caracteres todo lo que importa. Pide que armen lío los jóvenes con la misma naturalidad que se arrodilla a la vista de todos para confesarse. Y siempre propone cosas tan sencillas que causan asombro, de tal manera que lo que nos espanta es que nos deja sin excusas para no cumplirlas. Acabo de recibir a través del whatsapp un mensaje de Cuaresma verdaderamente admirable. Señala quince manifestaciones concretas para demostrar el amor (esto es, la caridad) y once formas de ayunar en estos días. Seguro que las conocen y reto a cualquiera a que las examine y me diga cuáles de ellas no se entienden o exigen un acto de heroísmo para su observancia. Nos pide como muestras de amor que sonriamos, que demos las gracias con frecuencia, que nos alegremos, que escuchemos a los demás y les ofrezcamos una pequeña ayuda, que no se olvide llamar por teléfono a nuestros padres. Nos dice que el mejor ayuno es el de las palabras hirientes (ay, ay, como nos duele esto a los cofrades), que evitemos los enojos, descontentos y las amarguras (con la marcha es suficiente). Cómo nos gustaría un Papa que nos pidiera cosas difíciles para excusarnos pronto. Pero sólo nos pide paz, confianza y alegría. Será…

12
Dic/2015

Día de la Inmaculada

El 8 de diciembre y el 15 de agosto son las fechas en que mejor cuadra a Sevilla su título de mariana. Aquel madrugón veraniego en festivo para ver sólo unos minutos cómo la Reina sedente lleva a su Hijo repartiendo bendiciones y las largas caminatas decembrinas de templo en templo a la busca del saludo directo con la imagen de María lo atestiguan. Cuando el adviento avanza, priostes y vestidores se convierten en servidores y ayudas de cámara que nos presentan cara a cara y a ras de suelo a la primera de entre las mujeres. Algunos dirán como los fariseos del evangelio que más convendría renunciar a ello y entregar el dinero a los pobres, pero éstos son los mismos que ignoran que ni una sola de las flores escogidas, ni la riqueza de los encajes o del bordado roba un céntimo en la entrega al prójimo. Las hermandades saben de sobra que el amor siempre se multiplica cuando no se atiene a descuentos cicateros, y esto vale tanto para el culto como para el callado ejercicio de la caridad diaria. Quienes lo critican tal vez no quieran entender que hay en esa balanza otro platillo invisible donde se colocan las oraciones, los agradecimientos, las solicitudes, las razones que sólo el corazón conoce…  Si en cualquier orden de la vida el encuentro con quien es modelo en algo despierta siempre lo mejor de cada uno y nos mueve a la más noble emulación, este culto del besamanos no es la excepción. Bastaba verlo en las miradas y en los gestos.

 

27
Jun/2015

Llamamiento

Allá por los ochenta estuvieron de moda los coloquios en las casas de hermandad. Como se generalizaría después en los medios, se advirtió que al lado de la información —donde la noticia es lo más importante— también el comentario, el enfoque o incluso la prospección resultan imprescindibles. Gracias a ellos, se abren posibilidades de actuación o se nos previene de algo, aunque acertar siempre sea imposible. En aquellas mesas redondas aprendí mucho de quienes servían y amaban a sus respectivas hermandades. Recuerdo que entonces un hermano mayor, de una muy antigua corporación, afirmó que el ejercicio de la caridad debía ponerse al día (y hasta aquí todo perfecto), pero continuó diciendo que en el futuro las cofradías no necesitarían dar de nuevo pan ni alimentos a los sevillanos, que esos tiempos habían desaparecido para nunca más volver. Esto se me ha venido a la mente no pocas veces para avisarme a mí mismo de la fragilidad de nuestras seguridades. Aquel hermano mayor no quiso engañar a nadie. Era tan notorio el avance social que nadie esperaba la delgadez de estas vacas que ahora vemos pastar con desolación. Sin embargo, la realidad es terca y no atiende a deseos por bienintencionados que sean. Hoy, treinta años después, no sólo necesitamos dar pan, sino que hasta debemos reclamarlo públicamente para quienes lo precisan. Así, lo han hecho en estos días los hermanos del Sol y yo aplaudo su valentía.

 

23
Jun/2012

Útil y conveniente

Los que nos atacan (y la verdad es que a veces se lo ponemos en bandeja de plata) dicen que los cofrades sólo nos preocupamos de tambores, discusiones absurdas y martingalas. Sin embargo, cuando enseñamos las dos manos, —y entonces la derecha sabe lo que hace la izquierda—, algunos se asombran. No deberían, pues las hermandades perduran por haber ofrecido en el tiempo un mismo mensaje, pero aplicándolo a la circunstancia concreta de cada momento. Cuando la necesidad era sufragar entierros y asistir viudas, allí estaban; cuando lo fue dotar a las jóvenes, eso hicieron; cuando no había hospitales, a esto se dedicaron… Hoy, no pocas personas viven una desazón constante dentro de la familia y la solución más rápida nunca suele ser la mejor. Quedan demasiadas víctimas en un campo de batalla que no debe serlo. Por eso, el Centro de Orientación Familiar que han constituido las hermandades de penitencia de Triana y los Remedios es una respuesta comprometida y necesaria que ayudará a muchos. No conviene cerrar los ojos.

14
Mar/2012

Opción por los pobres

He leído y oído en diversos lugares, y a veces con intención de atacar al mundo de las Hermandades, que la opción por los pobres debe ser cuestión preferente del cristiano. Pero esto no es así. Sencillamente porque, para optar por algo, hay que tener posibilidad de elección y en esto no la hay, salvo que se quiera contradecir al Maestro. Es una obligación de todo cristiano socorrer al prójimo, no una alternativa; porque nadie ama a Dios sin amar también a su prójimo. Que las cofradías saben esto es tan claro como que basta mirar desde sus constituciones primeras a las reglas actuales de todas para ver con cuánta precisión se pone de manifiesto. Nunca, ni antes ni ahora, se ha antepuesto un manto o un palio a la ayuda directa al hermano que pasara estrecheces sin estar pervirtiendo el mensaje de Cristo. Es, por tanto, repito, no una opción, sino una necesidad que cada uno asume en razón de sus fuerzas espirituales y dinerarias. Las bolsas de caridad —y caridad significa, en primer lugar amor, que no limosna, consecuencia de aquella— funcionan de tal manera que para sí quisieran ese entusiasmo, valentía e imaginación muchas otras instituciones. Como tantas madres que hacen encajes de bolillos para llegar a fin de mes, las hermandades de hoy multiplican sus talentos como en la parábola y sólo serán reprendidos aquellos cuya flaqueza de ánimo les lleva a enterrar el tesoro que Dios y sus hermanos han puesto en sus manos.

               No hay que rasgarse las vestiduras si esa necesidad de entrega se nos recuerda desde el mensaje evangélico, las llamadas de atención son buenas para mantenerse alerta, pero no las pongamos a la misma altura de quienes, desde el desconocimiento o la mala fe, pretenden ningunearnos. Estos son los mismos que nada aportan, pero se erigen en jueces de los demás. Los cofrades debemos ser conscientes de nuestro carisma. Nadie dice a los cartujos que tienen que hablar con todo el mundo porque así lo hacen otras muchas órdenes religiosas; ni puede pedirse a los dominicos que rehúsen a su afán por la predicación o a los salesianos que abandonen su entrega por la educación de los jóvenes. Tampoco a las hermandades puede obligarse a cambiar sus formas; porque estas, lejos de ser puro capricho o mera ostentación, además de sostener puestos de trabajo y crear arte, muestran una riqueza litúrgica y pastoral que ha mantenido la fe de no pocas personas que, tal vez de otro modo, se hubiera apagado.

28
Oct/2011

Pregonero 2012

Hace tres semanas, y por motivo diferente, dediqué este breve artículo de opinión a Ignacio Pérez Franco quien, como ahora sabemos, va a pronunciar el pregón de la Semana Santa de 2012. Siempre he dicho, y esta no va a ser la excepción, que a quienes reciben este encargo sólo cabe dedicarles, de entrada, nuestras oraciones para que Dios les ayude y nuestro apoyo y agradecimiento por aceptar una cruz que pocas espaldas pueden llevar (aunque muchas quisieran) por esta sierpes de la amargura que algunos trazan al pregonero. Después, una vez escuchada la pieza oratoria, pueden y deben venir las críticas que sus palabras hayan merecido, críticas justificadas siempre y que no provengan del resentimiento o de apriorismos sin sentido. No todo puede gustar, claro es, pero desconfío por completo de quien desprecia la labor del nominado por el color de la corbata que usó, por una frase o un olvido que a él se le clavó en el alma. Yo sólo deseo ahora que la Piedad y la Caridad que algunos desconocen a Ignacio nunca le falten.

11
Sep/2011

Bendita rutina

La vida actual ha convertido lo extraordinario en norma, el ajetreo en pauta de conducta y, tal vez, fingimos estar inmersos en una vorágine cuyo vórtice nos atrapa. No basta con pasar una buena tarde con los amigos y que se prolongue en agradable velada. Hay que acostarse a las siete u ocho de la mañana para certificar que se vivió una fiesta de órdago. Ni causa admiración decir que uno pasó algunos días en la playa con la familia, sino que estuvo de crucero por los Mares del Sur o los fiordos noruegos. Sin acudir a Horacio o a Fray Luis, aunque siempre conviene saber de ellos, defiendo esa felicidad que consiste en respetar los tiempos de las cosas con su sucesión ordenada, que marca y acompasa el discurrir de la vida. Dejemos atrás el descanso veraniego sin nostalgia ni síndromes posvacacionales. No añoremos tampoco en lo cofrade grandes fastos extraordinarios y centrémonos en cumplir con constancia el único programa que nos obliga de veras y que se resume en tres palabras: fe, esperanza y caridad. Urge más que nunca.

02
Jul/2011

Cabildos de cuentas

Tras la procesión del Corpus, las hermandades cierran el curso con la celebración de estos cabildos cuya importancia hay que reivindicar, pues son muchos los que renuncian a asistir disuadidos por la comodidad que ofrece el aire acondicionado de la sala de estar. Es verdad que la lectura suele resultar farragosa, que la dicción de los mayordomos no siempre facilita las cosas y que deberían actualizarse las formas en este mundo de las tecnologías. Pero, aun así, defiendo que la mejor fiscalización que puede hacerse del funcionamiento de una hermandad se ejerce asistiendo a estos cabildos. Se comprueba cuántas cuotas de hermanos se han quedado sin pagar, qué gastos superfluos debieron evitarse o qué partidas exigen un recorte, si efectivamente la caridad ocupa ese lugar de privilegio que todas proclaman o se limita a cumplir el mínimo establecido por las reglas… En definitiva, un asistente que sepa permanecer atento sacará un análisis completo de la vida real de su hermandad. Números cantan y, a veces, desafinan.