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12
Dic/2015

Día de la Inmaculada

El 8 de diciembre y el 15 de agosto son las fechas en que mejor cuadra a Sevilla su título de mariana. Aquel madrugón veraniego en festivo para ver sólo unos minutos cómo la Reina sedente lleva a su Hijo repartiendo bendiciones y las largas caminatas decembrinas de templo en templo a la busca del saludo directo con la imagen de María lo atestiguan. Cuando el adviento avanza, priostes y vestidores se convierten en servidores y ayudas de cámara que nos presentan cara a cara y a ras de suelo a la primera de entre las mujeres. Algunos dirán como los fariseos del evangelio que más convendría renunciar a ello y entregar el dinero a los pobres, pero éstos son los mismos que ignoran que ni una sola de las flores escogidas, ni la riqueza de los encajes o del bordado roba un céntimo en la entrega al prójimo. Las hermandades saben de sobra que el amor siempre se multiplica cuando no se atiene a descuentos cicateros, y esto vale tanto para el culto como para el callado ejercicio de la caridad diaria. Quienes lo critican tal vez no quieran entender que hay en esa balanza otro platillo invisible donde se colocan las oraciones, los agradecimientos, las solicitudes, las razones que sólo el corazón conoce…  Si en cualquier orden de la vida el encuentro con quien es modelo en algo despierta siempre lo mejor de cada uno y nos mueve a la más noble emulación, este culto del besamanos no es la excepción. Bastaba verlo en las miradas y en los gestos.

 

10
Dic/2010

Alerta naranja

Confieso que no sé si creer o no en lo del cambio climático. A veces pienso que es una consigna de moda para el enriquecimiento de algunos listos y otras que efectivamente está produciéndose (aunque entonces habría que analizar si es fruto de una inevitable transformación geológica o culpa de nosotros). A los veranos más cálidos suceden los más lluviosos otoños y así vamos, entre alertas amarillas o naranjas, gran parte del año. Uno de estos avisos amenazaba el día de la Inmaculada, de modo que el gozo de los besamanos –con ese profundo significado que algunos se empeñan en ignorar– parecía abocado al pozo de la fatalidad. Pero afortunadamente no fuimos pocos los que pusimos a mal tiempo mejor cara y los templos se llenaron de nuevo para ese acercamiento a lo sagrado a través de la imagen. Cantan los seises: “El sol es tu vestido,/ la luna es tu calzado,/ estrellas y luceros/ tu espléndido tocado” y lo vimos representado una vez más, gracias al amor de muchos, con sólo coger un paraguas y salir a la calle.

05
Dic/2010

Annus horribilis

Se va acabando un año muy duro. En lo internacional, mientras Haití sigue clamando, Wikileaks nos ofrece un penoso reflejo de quienes gobiernan; en lo nacional, los brotes verdes, si alguno hubo, debieron agostarse pronto; en lo local, ni en tiempos de setas se logra acabar un proyecto que exige el mayor esfuerzo en el peor momento; y, en las cofradías, el año 2010 será el del atentado al Señor del Gran Poder. Tiempo de crisis, sí, aunque no absolutamente nefasto. Sirve de alerta a la sociedad para que evite las peligrosas inercias y al individuo para que, siguiendo el precepto clásico del conócete a ti mismo, haga examen de conciencia. Así, algunas hermandades han redescubierto que sus bolsas de caridad nunca podrán ser un apéndice menor y, ahora en diciembre, cuando muchas dolorosas se sitúen al pie de sus altares, será también la ocasión de recordar que a los besamanos no se va para criticar a los priostes sino a una cita con María, más dispuesta a recibir nuestros problemas que las flores o el incienso.