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11
Feb/2017

¿Lo hacemos?

Basílica web

Nada objetaré sobre el procedimiento seguido para la conclusión de la Basílica del Gran Poder, la calidad de los proyectos o la cualificación de quienes han dictaminado. Además, y como muestra de su bien hacer, agradezco su presentación pública, sabedores los responsables del proceso de que cuanto atañe al Señor afecta no solo a sus hermanos, sino a miles de devotos. Sin embargo, la polémica está servida. Y ya veremos por cuánto tiempo. En realidad, desde el punto de vista artístico, se ha venido a reproducir en el ámbito local el eterno debate entre antiguos y modernos, entre quienes defienden la innovación (hagamos arquitectura de hoy para el futuro) y quienes prefieren lo agradable frente a lo sublime —en sentido estético, claro— (esto es, inclinarse por lo placentero frente a lo que arrebata). Para complicar aún más las cosas, está el hecho de que lo que se trata de realzar (¡si eso fuera posible!) es el eje sobre el que todo gira: la talla de Jesús del Gran Poder, que por su propio origen barroco ya condiciona el conjunto (y en lo devocional no todo puede resultar un acierto). De otro lado, si se desfigura la conceptualización actual del templo, habría que saber hasta qué punto se estaría conculcando —aunque legalmente se permita— la intención con la que Delgado Roig y Balbontín lo diseñaron y, al mismo tiempo, la de aquellos hermanos que hace apenas cincuenta años concibieron así esta casa para el Señor. Continuará (sin duda).

10
Jun/2015

Emmanuel

Desde el cartel de Daniel Bilbao, será difícil olvidar esas Huellas del Señor con las que la Hdad. del Gran Poder conmemora el L aniversario de su actual Basílica. Allí no hay oro ni plata, sino imágenes (que valen más que mil palabras) y palabras (que valen más que mil imágenes). El Señor lo llena todo. Está en cada frase escrita en blanco sobre morado, sin necesidad de repetir su nombre, porque desde el principio Él fue la Palabra. Está en cada fotografía, aunque no se vea en todas, porque la luz de la plaza y la penumbra de la Basílica captadas por José Antonio Zamora ya hablan a voces de su presencia. El corazón de Sevilla late en San Lorenzo, en esa caja torácica que Balbontín y Delgado Roig le hicieron. Pero el corazón sin la sangre sería máquina y no órgano. La sangre le llega de todos los barrios de la ciudad, cansada y, a veces, sucia y Él la devuelve con consuelo o aliento a las mismas calles que son el fruto de su heredad. Por eso, conforta ver los dos mosaicos que recogen el rostro inconfundible del Hijo de Dios, que labraron los siglos tanto como Juan de Mesa, hecho de pequeñas teselas: distintas, únicas, insignificantes, concretas… La técnica de Fran Lorka nos ha dejado observar la más gráfica representación del Emmanuel, Dios con nosotros, al descifrar su preciso y auténtico ADN.

(Más Pasión, nº 92, junio 2015)

09
Jun/2012

Acción de gracias

Nada puede hacerse por aumentar la dignidad de Dios, pues Él supera, por definición, toda medida o capacidad humana. Sin embargo, hay ocasiones en que rozando la herejía creemos lograrlo. Pero lo único que pasa es que la fe consigue metas que desbordan la lógica humana y, con inmodestia, nos las atribuimos. Así, el domingo, cuando se bendijo en Triana la Basílica del Stmo. Cristo de la Expiración, los que tuvimos la suerte de asistir a esa ceremonia sabíamos que era la fe de miles y miles de personas anónimas, depositada allí durante siglos, la única que hacía posible aquello. Fue un día grande, gracias exclusivamente a ellos: a esos hermanos y devotos —tan desconocidos como acabaremos siendo todos— que siempre rezaron a Dios llamándolo por su trianero nombre de pila. Si a Dios Padre le podemos decir “Abba” (papá, papaíto), a Dios Hijo, aquí, le pusimos un apodo y Él no sólo no se molesta porque le llamemos así, sino que, además, nos escucha. Bendito sea Dios en su infinita misericordia. Gracias, Cachorro.

11
Mar/2012

Basílica en Triana

Aún no me había acostumbrado a llamarla Iglesia del Stmo. Cristo de la Expiración y ahora se nos ha convertido en Basílica lo que para mí siempre fue la Capilla del Patrocinio por feliz metonimia. Sin caer en chovinismos ni enfrentamientos que a nada conducen, me alegro de la noticia por lo que supone de reconocimiento a una devoción que en sus siglos de historia nunca mudó de asentamiento. Sitio de fe en zona difícil, terreno de excluidos en donde tanto se sabía de penas. Ni las arriadas frecuentes, ni el fuego que se llevó a su Madre y Señorita, pudieron apagar las oraciones de tantos como allí se han puesto de rodillas. Allí hablan, si no las piedras, sí los ladrillos y azulejos cocidos y labrados en su mismo barrio. El título de Basílica menor que Monseñor Asenjo ha conseguido —moviendo Roma con Toledo— viene a ratificar la devoción secular a ese crucificado expirante al que el pueblo llano bautizó Cachorro. Y sus hermanos, en lugar de renegar del nombre, acabaron por hacer de él título de verdadera grandeza.