29
Abr/2017

Cortejos de excelencia

Nazarenos Soledad web

Si las avalanchas de la Madrugada, una notoria y creciente falta de educación, esa carrera extraoficial de sillitas contra la que nadie actúa y las acampadas con esterillas, butacas y picnic incluido, además de timbas improvisadas que han convertido las aceras en casinos, han marcado negativamente la pasada Semana Santa; en el otro extremo, es justo resaltar la generalizada mejora de los cortejos de nazarenos. Parece como si, para equilibrar una triste balanza, las hermandades hubieran opuesto al peor comportamiento ciudadano un modo de procesionar impecable. Siempre se ha subrayado el discurrir de determinadas cofradías: La Amargura, El Amor, Los Estudiantes, las tres cofradías de negro de la noche acribillada (que incluso han aprendido ya a deshacerse y reconstruirse igual que el ave Fénix), Los Servitas o La Soledad de San Lorenzo… Pero lo que ahora llama la atención es el cambio manifiesto de otras que aceptaban como mal endémico que sus filas sufrieran cortes o deserciones en determinados puntos de su recorrido. Claro está que habrá singularidades y que ustedes sabrán señalarlas. Sin embargo, no dejarán de ser casos esporádicos. ¿Quién puede negar que cofradías como La Cena o La Estrella, El Baratillo o Los Negritos procesionan con un rigor modélico? Y esto es aplicable igualmente a las cofradías más jóvenes: Torreblanca, Bellavista o La Misión podrían dar lecciones de lo que sostengo. Menos mal que en algo hemos mejorado.

22
Abr/2017

La ciénaga

madrugá web

No quiero cargar las tintas, pero tampoco guardaré silencio. Si malo es causar alarma, peor es fingir que aquí no ha pasado nada. ¡Vaya si ha pasado! Nos han robado la Madrugada, esta y no sabemos cuántas más. El daño viene de aquella respuesta ominosa del 2000 con que se quiso echar tierra sobre los graves incidentes padecidos y se resolvió todo, de la manera más antisocrática, con un “solo sé que no sé nada”. Aquello fue el polvo que, al no limpiarse, se convertía en lodo cada vez que caían unos chaparrones en forma de “carreritas” (como muchos prefirieron llamar, con la técnica del avestruz, a lo que eran avalanchas en toda regla provocadas por alborotadores). ¡Qué miedo dan algunas palabras disfrazadas con el diminutivo! Desde aquel año, hemos seguido sufriendo embestidas y siempre con la esperanza de que no se repitieran. Pero el rayo no cesaba y los derrotes tampoco. Así las cosas, ahora todo se complicaba por el difícil panorama internacional que sufrimos. Sevilla no es una burbuja y, ante determinados gritos y ruidos, las personas han reaccionado acordes con esas circunstancias actuales. Nada, pues, de histeria o psicosis. Encima…, no nos insulten. ¿Piensan algunos que aquí no se lee la prensa ni se ven los telediarios? El lodo ha subido de nivel, tiene demasiado detritus y apesta. La Madrugada se ha convertido en una ciénaga donde chapotean a gusto algunos indeseables a costa de las lágrimas y el desamparo de la mayoría.

08
Abr/2017

Personajes secundarios

Romano Amargura 2

En un mundo tan exhibicionista como el que vivimos todo el mundo quiere cobrar protagonismo. No importa el costo. Cedemos la privacidad por un plato de lentejas, cuando la intimidad es como un buen plato de langostinos sanluqueños regados con la mejor manzanilla. “O César, o nada” parece ser el lema de nuestro tiempo, aunque el imperio que gobernemos sea demasiado estrecho e inane. Quedar entre los diez primeros en alguna cosa se considera irrelevante, aun cuando eso mismo lo pretendieran miles de aspirantes que ni siquiera consiguieron llegar a la meta. Queremos ser únicos y brillantes. Raramente reconocemos la primacía de alguien en cualquier campo, porque equivaldría a confesar la propia inferioridad. Pero miremos sobre las canastillas de los pasos. De respiraderos para arriba solo hay dos protagonistas entre tantas imágenes: Jesús y María. Los demás, todos, personajes secundarios; pero no iguales: Juan, Pedro, Judas, María la de Magdala y Marta la de Betania, sayones, romanos o sanedritas. Cada uno explica la Pasión a su modo, solo aquellos dos imprescindibles. Pero ¿no importa Pilatos?, ¿no actuó el hombre de Cirene? En lo bueno y en lo malo cada uno puede verse reflejado anónimamente. Cuando suene “Cristo del Amor” y el Señor baje montado en su burra a la Plaza del Salvador, a su plaza, todos quedaremos convertidos en personajes secundarios, inapreciables como gotas de agua dentro de un océano. Uno entre tantos. ¡Qué gloria!

01
Abr/2017

Metamorfosis

Palio montaje 2

Se fue el frío y la ciudad se despereza como un gato que hubiese dormido una larga siesta. Como un gato elástico y hermoso, se acicala, se pule y limpia, dispuesta a disfrutar de lo que es suyo. No quiere encontrar ni más, ni menos, de lo que conoce. La Semana Santa es un espejo que le devuelve la imagen al completo: su belleza, sus arrugas, sus encantos, sus amargas cicatrices. Desconfía de salvadores, de advenedizos, de sabelotodos…, pero los acepta tranquila y comprensiva como el gato deja que lo acaricien sin que se sepa bien quién es el amo, quién manda sobre quien. Ofrece su lomo a la mano áspera, a la dulce, a la enjoyada, a la sucia, a la inocente. Los pasos crecen sin que se vean los duendes que lo hacen. ¿De qué depósito del tiempo salieron los terciopelos, los brillos y la plata, la madera antigua y el silencio que hoy gozamos en los templos?, ¿dónde estarán ahora las abejas que labraron el verdadero olor de la fiesta, cera dispuesta como un frasco entreabierto de perfume que deja escapar su aroma levemente? Noches claras ya porque han desteñido sus azules sobre trajes y chaquetas, cuyos bolsillos están todavía huérfanos de recorridos y horarios. Las mismas calles están ensayando a la espera de gotas coloridas que revistan el asfalto de su propia primavera. Los adoquines, como el parche de un tambor, se preparan para un repiqueteo de tacones y pisadas impacientes. Él, como siempre, tiene las llaves. La ciudad lo espera.

25
Mar/2017

Cifras y letras

Besamanos 1967

Soy más un hombre de letras que de números. Las cuentas de mi casa las lleva mi mujer, que es persona juiciosa y buena administradora. Cuando me preguntan mi teléfono, tengo que mirarlo en la agenda. Las claves y pines varios que nos imponen me hacen dudar no poco. Desconozco mi número de cuenta corriente y hasta el que profesionalmente tengo asignado. Solo hay una cifra que año a año llama mi atención y que, ahora mismo, tengo delante. Figura impresa sobre mi nombre, orlada por un marco de roleos y estípites. Nunca es la misma y desciende poco a poco hasta que un día se consuma y desparezca. Disminuye en sentido inverso al que aumentan mis canas. El número que antes me señaló hoy pertenece a otro. El que ahora figura mañana acompañará a distintos apellidos. Conforme decrece más me aproximo al único que en esto importa de verdad. Y un día me llevará de su mano, igual que otras cogieron la mía de niño para ponerme delante de Él, aunque muy lejos, y donde solo alcanzaba a ver la cruz de guía como faro. Hace años que lo miro desde muy cerca, cada vez más, clavado y levantado contra el sol de la tarde o entre el agua y el viento que lo desnuda. Junto a esa cifra menguante se lee: Pontificia, Real e Ilustre Hermandad…; y más adelante: Cirio Paso Cristo. No necesito ya de listas para conocer mi sitio, pero me ilusiona verlas. Allí figuran quienes también sueñan alcanzar, con la gracia de Dios, un número como este grabado en su papeleta.

18
Mar/2017

Ad experimentum (sí, sí)

SENATUS WEB

El latín no es una lengua muerta, como no lo es en puridad ninguna que pueda ser entendida y siga transmitiendo sus saberes y belleza. Y en nuestro entorno cultural está mucho más viva que otras con millones de hablantes. Tal vez por eso hasta quienes no han traducido un solo renglón de César o Salustio se atreven con ella. Pero debe volver a las aulas el estudio de las declinaciones, la conjugación de los verbos deponentes y la consecutio temporum. E incluso debería exigirse un B1 en la lengua del gran Horacio, como mínimo, para formar parte del Consejo o ser diputado mayor de gobierno de la Madrugada. Evitaríamos serios problemas. ¿En qué parte del “ad experimentum” se han perdido algunos? O es, quizás, algo peor: que de nada sirve ya la palabra dada. Obligar a una sola hermandad —precisamente la que más puso de su parte el año pasado para llegar a un acuerdo y la que mayor riesgo corrió— es sentar un gravísimo precedente. No sé, a partir de ahora, quién va a ceder en lo más mínimo, si los mismos que se vieron beneficiados después miran al tendido. Todos los hermanos mayores de la Madrugada deberían haber cerrado filas junto al de Los Gitanos, aunque solo fuera por precaución al ver pelar las barbas del vecino. Y flaco favor se ha hecho a sí mismo el Consejo que, pretendiendo en el futuro remodelar otras jornadas, ha puesto también en guardia al resto de hermandades y colocado bajo sospecha a sus delegados de día. O tempora, o mores.

11
Mar/2017

Así que…

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Queremos revitalizar el viacrucis y nos perdemos en dimes y diretes: que si un lunes, que si un sábado, que si una imagen señera…; y, sobre todo, que el rezo penitencial es lo importante y no los traslados de ida y vuelta por vistosos que sean. Pero, luego, —oh, Dios mío— cerramos las puertas de la catedral o se coloca un piquete de guardias. Ay, ay… Que así se nos va la afición y luego cuesta un mundo que la gente vuelva al abono (que se lo pregunten si no a la empresa regente del coso del Baratillo). A ver quién les dice el año próximo a cuantos se quedaron en la calle sin poder seguir el rezo de las estaciones que vuelvan a la seo hispalense. Bien está que la Puerta de Palos se reserve al cortejo y que la de Campanillas se cierre por obras o que, mientras pasan las andas, se encajen las otras; pero ¿que no se deje entrar a nadie cuando nada lo impide salvo el criterio —claramente desacertado— del cabildo catedralicio? Ya saben: no se les vaya a ocurrir llegar con la misa empezada que igual también los dejan fuera. En fin, que el Arzobispo dio como conclusión del acto una de las mejores pláticas que le he escuchado —en corto y por derecho— y esto, que tanto bien pudo hacer a muchos, quedó también cercenado por la decisión de su cuadrilla —valga, de nuevo, el símil taurino—, quienes olvidaron que es siempre el matador el que debe lucirse. Don Juan José va a tener que decirles, ajustándose el solideo: “¡Tapaos todos y dejadme solo!”.

07
Mar/2017

Patrimonio inmaterial

FAROL WEB 2

Las recientes polémicas en torno al patrimonio demuestran, sobre todo, hasta qué punto sentimos como propio aquello que nuestras hermandades fueron adquiriendo a lo largo del tiempo. (Si ese sentimiento de posesión compartida, de salvaguarda, de mantenimiento, etc., lo aplicáramos en igual medida a lo público…, otro gallo nos cantaría también como sociedad). No se trata de un interés sustentado en la valía económica de esos bienes —algunos se sorprenderían del precio tan escaso que alcanzarían en el mercado—, ni siquiera en su consideración artística —que solo algunos especialistas están cualificados para señalar—, sino en que es su carga emotiva la que, principalmente, avalora el elemento legado y cuanto quiera ejecutarse con afán de permanencia. Podrán hacerse unas jarras con mejores materiales, pero no siempre convendrá hacerlo. Se podrán bordar mantos espectaculares, pero la riqueza no va tanto en el hilo de oro como en los ojos de quien lo vio desde niño sobre los hombros de su Virgen. Y todo se complica rápidamente si hablamos de templos, de restauraciones de imágenes, de remodelaciones al gusto… Más aún, si fuera por la valía estética de nuestros Titulares, qué conocedor de las cofradías no se atrevería a señalar algunas tallas decididamente cuestionables como obras de arte. Pero ¿sustituirlas en razón de su calidad? A quienes así piensen me permito recordarles que en los museos hay efigies muy superiores a las nuestras y, sin embargo, allí nadie les reza. En definitiva, el problema radica en que estos elementos, aunque materiales, son imposibles de aquilatar con manifiesta y absoluta objetividad porque trascienden su realidad física. No es el objeto el que manda, sino el sujeto que observa. Y, del mismo modo, lo que en un lugar resulta adecuado y debe mantenerse, en otro, sería absurdo o innecesario. La única y verdadera razón que justifica esta trama rica y compleja es que todo nuestro patrimonio es inmaterial, absolutamente todo, aunque esté hecho de plata o madera.

(Más Pasión, nº 111, marzo 2017)

04
Mar/2017

Sábado de gloria

Soledad web

Se ha impuesto una cierta cantinela que consiste en afirmar que llegamos saturados al Domingo de Ramos y con la ilusión debilitada. Es lo opuesto a quienes te miran por encima del hombro si dices que no acudes a algo que ellos juzgan el epítome de la más excelsa “sevillanía” (horrenda palabra y peor concepto). Yo, como procuro administrar mi libertad lo mejor que sé, confieso que llego pleno de energía a ver el primer nazareno porque no me siento obligado a asistir a nada que no desee. Además, por mi educación salesiana, confío en la Divina Providencia y me dejo sorprender por las cosas que insospechadamente se ponen a mi alcance. Este sábado, sin ir más lejos, entré en San Lorenzo y parecía que la plaza estaba dentro del templo. Frente a la reja de la capilla de la Soledad, había un enjambre felizmente tumultuoso, caras de alegría en todas las edades, voces infantiles, pequeños lloros… Sonaron allí por primera vez nombres que, aun desconocidos para sus propios dueños, los convertían ya en piedras de una devoción. Eran familias enteras que se acercaban a la Virgen antigua con sonrisa de esfinge. Y mientras el sacerdote uno a uno alzaba a los niños, estos miraban alternativamente a su madre y a la Virgen. Tendían sus manitas para tocarle la cara a una Soledad que no lo era, alteraban los cuidados encajes de su pecho y hasta hubo quien se atrevió a coger el pañuelo. Y rezamos. ¿Quién pierde así la ilusión más profunda y duradera?

25
Feb/2017

Puntadas con memoria

Angustias web

Acaba de bendecirse la túnica bordada que un grupo de hermanos ha recuperado para el Señor de la Salud de Los Gitanos. No voy a detenerme ahora en la calidad de la prenda del taller de Caro —ustedes ya la conocen—, ni en la posibilidad de que el Señor la luzca en la Madrugada —sus hermanos decidirán—. Sin embargo, sí quiero fijarme en la pujanza de una hermandad que ha pasado por todas las vicisitudes posibles y todas las ha superado con éxito. Heredó del pueblo que le dio origen su condición errante y pasó su particular viacrucis por las dos orillas hasta lograr bendecir un Santuario propio, que hoy permanece abierto largamente para bien de muchos. La guerra, que, como ocurre casi siempre, se ceba más en los más débiles, la dejó sin nada entre las manos (apenas una saya y un cordón para el recuerdo). Pero la constancia y el amor han levantado una cofradía que ninguno de aquellos hermanos que vieron arder San Román hubiera podido soñar siquiera. En ellos, como en nadie más de entre los cofrades, han tomado cuerpo las palabras de san Pablo a los habitantes de Corinto: atribulados, en apuros, perseguidos, derribados; pero nunca sometidos a la angustia o desesperados, ni faltos de amparo o destruidos. Más necesarios que nunca, han sabido llevar el tesoro de la fe en esos vasos de barro a lugares donde solo ellos han podido. Creyeron y han hablado. Cada una de esas nuevas puntadas rememora el duro pasado de un esplendoroso presente.