Monthly Archives: Junio 2017

24
Jun/2017

Tiempo fijado

nazarenos

Que la fotografía vive un momento extraordinario en Sevilla es un hecho contrastado. Profesionales del gremio y aficionados excelentes sacan de la ciudad y sus manifestaciones matices que no dejan de sorprendernos por conocido que sea el tema propuesto. El ojo que está tras la cámara ve más y mejor a través del visor que muchos otros que permanecen frente al objeto sin obtener de él sino una desvaída imagen de lo que contemplan. La fotografía es un arte —como la pintura, la música, la escultura…— y lo es en el doble sentido del término: pretende la búsqueda de la belleza y requiere de una técnica necesaria para fijarla. Además, para que brille y destaque en su variedad, es necesaria la concurrencia de distintas firmas que nos permitan oponer, comparar o realzar unos resultados frente a otros. Así ocurre en los periodos de esplendor de cualquier manifestación artística. No pretendo aquí lanzar una batería de nombres que justifiquen cuanto digo. Ustedes sabrán hacerlo con sobrado conocimiento de causa. Lo que sí puedo decirles es que a mí cada vez me interesa más ese reflejo que estos verdaderos artistas del tiempo fijado proyectan de las cofradías y que se vierte en revistas, webs o exposiciones diversas. Hago esta reflexión cuando acabo de ver una antología admirable firmada por J. M. “Silva” en el Hospital de la Caridad. Luces, sombras, color y perspectiva llenan la Sala de la Virgen. Acudan a verla. Se harán un inmenso favor.

17
Jun/2017

Domingo de Corpus

corpus web

Mañana será cuando la iglesia universal celebre la festividad del Cuerpo y Sangre de Cristo; aunque Sevilla, como reducto numantino, haya mantenido su procesión solemne en la fecha tradicional del jueves. Es una buena ocasión para acompañar a Jesús Sacramentado por las calles que pisamos a diario. En la agenda verán que, entre hermandades, parroquias, monasterios y conventos, hay un elevado número de procesiones eucarísticas. Cada cual puede escoger así la más próxima a su casa, o incluso a su lugar de trabajo, para adorar al Santísimo. Si aceptamos que él permanece verdaderamente junto a nosotros hasta el fin de los tiempos, no está de más que lo acompañemos algunos instantes, como haríamos con un buen amigo que nos sale al encuentro. Gocemos de su presencia. Aquí no hay bullas, ni vallas, ni cortejos excesivos, ni representaciones imposibles de reconocer. Por eso espero también que quienes critican por su desmesura la magna procesión que sale de la catedral participen con agrado y sin excusas de alguna de estas, más pequeñas pero igualmente valiosas en su profundo significado. Y, como en la variedad está el gusto, cada barrio lo celebrará de acuerdo con su carácter: con lujosas custodias de asiento o con ostensorios conducidos bajo palio, con bandas de música o con el canto de los feligreses, con acompañantes de chaqués o con niños vestidos de comunión. Pero allí va Él. El mismo que nos espera en el sagrario cada día del año.

10
Jun/2017

Una vez más

ostensorio web

Me gusta el día del Corpus por muchas razones. Para empezar, porque no se me pegan las sábanas y, si no tengo inconveniente en madrugar a diario cuando las obligaciones imponen su cadencia, menos aún para presenciar una procesión solemne. En segundo lugar, por ese espíritu inconformista y combativo –rara avis hispalensis– que llevó a mantener su fecha histórica cuando Roma misma claudicó. (De aquellos tres jueves relucientes del calendario litúrgico ninguno tiene ya carácter general en España). Otra razón es que, a pesar de lo que algunos piensan, el cortejo me parece muy entretenido. Basta con mirar atentamente y comprender que, con sus luces y sus sombras, es la ciudad entera la que pasa ante nuestros ojos: sonrisas, gentiles cabezadas, estandartes, envaramientos, fondos de armarios –y hasta cavernas de la moda–, diletantes, obligados por el cargo, botones a punto de estallar, zapatos lustrosos, arcaicos uniformes y dudosas condecoraciones… Arte y artificio. Pero, sobre todo, me gusta porque creo en el sentido simbólico del acto y en su valor teológico: decimos públicamente que Dios permanece junto a nosotros y está presente y vivo en la Eucaristía. Esa es nuestra fe. Y, hoy, esto es lo más subversivo que se puede manifestar en nuestra sociedad. Sin imposiciones caducas, ofrecemos –tanto participantes como asistentes– un testimonio que no conviene minusvalorar. Ni sobra nadie, ni hace falta arrojar piedras en el tejado propio.

03
Jun/2017

Rocío inacabable

manos web

Tengo un amigo de mirada clara. Me gusta escucharlo porque dice siempre la palabra justa, quintaesenciada en ese alambique que va del corazón a la cabeza. Es un hombre con un trabajo difícil y una devoción fuerte. Cuando se retira al campo, —recuerdo los versos de Lorca: “¡Qué blando con las espigas!/ ¡Qué duro con las espuelas!/ ¡Qué tierno con el rocío!”—, él cuida los olivos, templa la guitarra y llama a sus imponentes mastines que le obedecen ciegamente porque se saben amados. Ahora, Josemi estará pisando la arena de la aldea y habrá ido ya hasta la Virgen infinidad de veces. En los ratos mejores, sin que nadie le moleste con insistencias, cuando su espíritu haya querido desbordarse, habrá cantado en el tono medido y exacto con el que hace las cosas unas sevillanas que, palmas sordas y compás lento, habrán provocado lágrimas: “Me voy pa el Rocío/ a ver a la Virgen/ a ver la Pastora/ y a ver qué me dice./ A verle la cara./ A ver si es verdad/ que Ella es tan guapa.” Porque se puede ser un hombre de hoy, conocedor de las más duras realidades, y, a la vez, poeta y músico. Se puede montar en una moto imponente con casco casi espacial, que te riña y te dé miedo; y, sin dobleces de personalidad, acariciar las ramas de los árboles, encender un fuego y explicar, una a una, historias y fotografías de un Rocío perenne. Tú, que lo vives todo el año —como tantos buenos rocieros que allí toman luz para su vida diaria—, acuérdate de nosotros.