Monthly Archives: Marzo 2017

25
Mar/2017

Cifras y letras

Besamanos 1967

Soy más un hombre de letras que de números. Las cuentas de mi casa las lleva mi mujer, que es persona juiciosa y buena administradora. Cuando me preguntan mi teléfono, tengo que mirarlo en la agenda. Las claves y pines varios que nos imponen me hacen dudar no poco. Desconozco mi número de cuenta corriente y hasta el que profesionalmente tengo asignado. Solo hay una cifra que año a año llama mi atención y que, ahora mismo, tengo delante. Figura impresa sobre mi nombre, orlada por un marco de roleos y estípites. Nunca es la misma y desciende poco a poco hasta que un día se consuma y desparezca. Disminuye en sentido inverso al que aumentan mis canas. El número que antes me señaló hoy pertenece a otro. El que ahora figura mañana acompañará a distintos apellidos. Conforme decrece más me aproximo al único que en esto importa de verdad. Y un día me llevará de su mano, igual que otras cogieron la mía de niño para ponerme delante de Él, aunque muy lejos, y donde solo alcanzaba a ver la cruz de guía como faro. Hace años que lo miro desde muy cerca, cada vez más, clavado y levantado contra el sol de la tarde o entre el agua y el viento que lo desnuda. Junto a esa cifra menguante se lee: Pontificia, Real e Ilustre Hermandad…; y más adelante: Cirio Paso Cristo. No necesito ya de listas para conocer mi sitio, pero me ilusiona verlas. Allí figuran quienes también sueñan alcanzar, con la gracia de Dios, un número como este grabado en su papeleta.

18
Mar/2017

Ad experimentum (sí, sí)

SENATUS WEB

El latín no es una lengua muerta, como no lo es en puridad ninguna que pueda ser entendida y siga transmitiendo sus saberes y belleza. Y en nuestro entorno cultural está mucho más viva que otras con millones de hablantes. Tal vez por eso hasta quienes no han traducido un solo renglón de César o Salustio se atreven con ella. Pero debe volver a las aulas el estudio de las declinaciones, la conjugación de los verbos deponentes y la consecutio temporum. E incluso debería exigirse un B1 en la lengua del gran Horacio, como mínimo, para formar parte del Consejo o ser diputado mayor de gobierno de la Madrugada. Evitaríamos serios problemas. ¿En qué parte del “ad experimentum” se han perdido algunos? O es, quizás, algo peor: que de nada sirve ya la palabra dada. Obligar a una sola hermandad —precisamente la que más puso de su parte el año pasado para llegar a un acuerdo y la que mayor riesgo corrió— es sentar un gravísimo precedente. No sé, a partir de ahora, quién va a ceder en lo más mínimo, si los mismos que se vieron beneficiados después miran al tendido. Todos los hermanos mayores de la Madrugada deberían haber cerrado filas junto al de Los Gitanos, aunque solo fuera por precaución al ver pelar las barbas del vecino. Y flaco favor se ha hecho a sí mismo el Consejo que, pretendiendo en el futuro remodelar otras jornadas, ha puesto también en guardia al resto de hermandades y colocado bajo sospecha a sus delegados de día. O tempora, o mores.

11
Mar/2017

Así que…

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Queremos revitalizar el viacrucis y nos perdemos en dimes y diretes: que si un lunes, que si un sábado, que si una imagen señera…; y, sobre todo, que el rezo penitencial es lo importante y no los traslados de ida y vuelta por vistosos que sean. Pero, luego, —oh, Dios mío— cerramos las puertas de la catedral o se coloca un piquete de guardias. Ay, ay… Que así se nos va la afición y luego cuesta un mundo que la gente vuelva al abono (que se lo pregunten si no a la empresa regente del coso del Baratillo). A ver quién les dice el año próximo a cuantos se quedaron en la calle sin poder seguir el rezo de las estaciones que vuelvan a la seo hispalense. Bien está que la Puerta de Palos se reserve al cortejo y que la de Campanillas se cierre por obras o que, mientras pasan las andas, se encajen las otras; pero ¿que no se deje entrar a nadie cuando nada lo impide salvo el criterio —claramente desacertado— del cabildo catedralicio? Ya saben: no se les vaya a ocurrir llegar con la misa empezada que igual también los dejan fuera. En fin, que el Arzobispo dio como conclusión del acto una de las mejores pláticas que le he escuchado —en corto y por derecho— y esto, que tanto bien pudo hacer a muchos, quedó también cercenado por la decisión de su cuadrilla —valga, de nuevo, el símil taurino—, quienes olvidaron que es siempre el matador el que debe lucirse. Don Juan José va a tener que decirles, ajustándose el solideo: “¡Tapaos todos y dejadme solo!”.

07
Mar/2017

Patrimonio inmaterial

FAROL WEB 2

Las recientes polémicas en torno al patrimonio demuestran, sobre todo, hasta qué punto sentimos como propio aquello que nuestras hermandades fueron adquiriendo a lo largo del tiempo. (Si ese sentimiento de posesión compartida, de salvaguarda, de mantenimiento, etc., lo aplicáramos en igual medida a lo público…, otro gallo nos cantaría también como sociedad). No se trata de un interés sustentado en la valía económica de esos bienes —algunos se sorprenderían del precio tan escaso que alcanzarían en el mercado—, ni siquiera en su consideración artística —que solo algunos especialistas están cualificados para señalar—, sino en que es su carga emotiva la que, principalmente, avalora el elemento legado y cuanto quiera ejecutarse con afán de permanencia. Podrán hacerse unas jarras con mejores materiales, pero no siempre convendrá hacerlo. Se podrán bordar mantos espectaculares, pero la riqueza no va tanto en el hilo de oro como en los ojos de quien lo vio desde niño sobre los hombros de su Virgen. Y todo se complica rápidamente si hablamos de templos, de restauraciones de imágenes, de remodelaciones al gusto… Más aún, si fuera por la valía estética de nuestros Titulares, qué conocedor de las cofradías no se atrevería a señalar algunas tallas decididamente cuestionables como obras de arte. Pero ¿sustituirlas en razón de su calidad? A quienes así piensen me permito recordarles que en los museos hay efigies muy superiores a las nuestras y, sin embargo, allí nadie les reza. En definitiva, el problema radica en que estos elementos, aunque materiales, son imposibles de aquilatar con manifiesta y absoluta objetividad porque trascienden su realidad física. No es el objeto el que manda, sino el sujeto que observa. Y, del mismo modo, lo que en un lugar resulta adecuado y debe mantenerse, en otro, sería absurdo o innecesario. La única y verdadera razón que justifica esta trama rica y compleja es que todo nuestro patrimonio es inmaterial, absolutamente todo, aunque esté hecho de plata o madera.

(Más Pasión, nº 111, marzo 2017)

04
Mar/2017

Sábado de gloria

Soledad web

Se ha impuesto una cierta cantinela que consiste en afirmar que llegamos saturados al Domingo de Ramos y con la ilusión debilitada. Es lo opuesto a quienes te miran por encima del hombro si dices que no acudes a algo que ellos juzgan el epítome de la más excelsa “sevillanía” (horrenda palabra y peor concepto). Yo, como procuro administrar mi libertad lo mejor que sé, confieso que llego pleno de energía a ver el primer nazareno porque no me siento obligado a asistir a nada que no desee. Además, por mi educación salesiana, confío en la Divina Providencia y me dejo sorprender por las cosas que insospechadamente se ponen a mi alcance. Este sábado, sin ir más lejos, entré en San Lorenzo y parecía que la plaza estaba dentro del templo. Frente a la reja de la capilla de la Soledad, había un enjambre felizmente tumultuoso, caras de alegría en todas las edades, voces infantiles, pequeños lloros… Sonaron allí por primera vez nombres que, aun desconocidos para sus propios dueños, los convertían ya en piedras de una devoción. Eran familias enteras que se acercaban a la Virgen antigua con sonrisa de esfinge. Y mientras el sacerdote uno a uno alzaba a los niños, estos miraban alternativamente a su madre y a la Virgen. Tendían sus manitas para tocarle la cara a una Soledad que no lo era, alteraban los cuidados encajes de su pecho y hasta hubo quien se atrevió a coger el pañuelo. Y rezamos. ¿Quién pierde así la ilusión más profunda y duradera?