Monthly Archives: Febrero 2017

25
Feb/2017

Puntadas con memoria

Angustias web

Acaba de bendecirse la túnica bordada que un grupo de hermanos ha recuperado para el Señor de la Salud de Los Gitanos. No voy a detenerme ahora en la calidad de la prenda del taller de Caro —ustedes ya la conocen—, ni en la posibilidad de que el Señor la luzca en la Madrugada —sus hermanos decidirán—. Sin embargo, sí quiero fijarme en la pujanza de una hermandad que ha pasado por todas las vicisitudes posibles y todas las ha superado con éxito. Heredó del pueblo que le dio origen su condición errante y pasó su particular viacrucis por las dos orillas hasta lograr bendecir un Santuario propio, que hoy permanece abierto largamente para bien de muchos. La guerra, que, como ocurre casi siempre, se ceba más en los más débiles, la dejó sin nada entre las manos (apenas una saya y un cordón para el recuerdo). Pero la constancia y el amor han levantado una cofradía que ninguno de aquellos hermanos que vieron arder San Román hubiera podido soñar siquiera. En ellos, como en nadie más de entre los cofrades, han tomado cuerpo las palabras de san Pablo a los habitantes de Corinto: atribulados, en apuros, perseguidos, derribados; pero nunca sometidos a la angustia o desesperados, ni faltos de amparo o destruidos. Más necesarios que nunca, han sabido llevar el tesoro de la fe en esos vasos de barro a lugares donde solo ellos han podido. Creyeron y han hablado. Cada una de esas nuevas puntadas rememora el duro pasado de un esplendoroso presente.

18
Feb/2017

De enhorabuena

TRES CAÍDAS WEB

Pocas noticias me han alegrado más que la decisión, en cabildo multitudinario y unánime, de restaurar al Cristo de las Tres Caídas. Digámoslo con exactitud y sin eufemismos (ahí está el diccionario y no entremos en detalles filológicos, que las palabras, a veces, las carga el diablo). Ya era hora. Solo los ciegos de corazón podían negar la evidencia. La devoción de Triana por el Cristo Caído es cosa de fe y de siglos; no de figuras secundarias ni de moreneces artificiales para que las canten los amigos del ripio. Son muchos en mi familia los que han rezado ante Él y ante su Madre, los que han vestido su túnica en la Madrugada y las que han llevado el nombre de Esperanza por bandera. Mi abuela me llevaba a la Capilla de los Marineros todos los sábados camino de la antigua plaza de abastos y en el cepillo caían siempre, de su mano o de la mía, algunas monedas que allí quedaban junto a las oraciones. Tengo antiguas fotos en blanco y negro y, sobre todo, recuerdos que me dicen cómo era la piel de su encarnadura y la elegancia de sus rasgos. Me ha dolido verlo en la calle donde todo parecía brillar más que Él y en el templo como una alta mancha oscura. Alabo a quienes han afrontado el reto y no han querido cerrar por más tiempo los ojos. Estoy seguro de que lo han puesto en las mejores manos y de que Sevilla va a conocer una talla admirable, hasta ahora oculta a la vista de muchos, como hace un prestidigitador para que no noten sus trucos.

11
Feb/2017

¿Lo hacemos?

Basílica web

Nada objetaré sobre el procedimiento seguido para la conclusión de la Basílica del Gran Poder, la calidad de los proyectos o la cualificación de quienes han dictaminado. Además, y como muestra de su bien hacer, agradezco su presentación pública, sabedores los responsables del proceso de que cuanto atañe al Señor afecta no solo a sus hermanos, sino a miles de devotos. Sin embargo, la polémica está servida. Y ya veremos por cuánto tiempo. En realidad, desde el punto de vista artístico, se ha venido a reproducir en el ámbito local el eterno debate entre antiguos y modernos, entre quienes defienden la innovación (hagamos arquitectura de hoy para el futuro) y quienes prefieren lo agradable frente a lo sublime —en sentido estético, claro— (esto es, inclinarse por lo placentero frente a lo que arrebata). Para complicar aún más las cosas, está el hecho de que lo que se trata de realzar (¡si eso fuera posible!) es el eje sobre el que todo gira: la talla de Jesús del Gran Poder, que por su propio origen barroco ya condiciona el conjunto (y en lo devocional no todo puede resultar un acierto). De otro lado, si se desfigura la conceptualización actual del templo, habría que saber hasta qué punto se estaría conculcando —aunque legalmente se permita— la intención con la que Delgado Roig y Balbontín lo diseñaron y, al mismo tiempo, la de aquellos hermanos que hace apenas cincuenta años concibieron así esta casa para el Señor. Continuará (sin duda).

05
Feb/2017

Pintura y poesía

Goya y Cervantes Web

Hace dos semanas José María Jiménez Pérez-Cerezal presentaba su cartel de Semana Santa. Ustedes lo conocen y cada uno tendrá su opinión. Demos por sentado que cualquiera será lícita con tal de haberlo visto, aunque me temo que no todas sean válidas. Como decía un afamado crítico, el “me gusta” y el “no me gusta” son siempre el primer escalón del juicio —y esto en cualquier asunto al que nos enfrentemos—; pero no pueden ser determinantes para valorar la calidad de la obra artística. Para apreciarla con justeza hace falta, aparte de los gustos personales, una consciente sensibilidad estética (que nada tiene que ver con arrobos melifluos), un cierto conocimiento técnico (no necesariamente el del especialista) y una suficiente capacidad comparativa (que implica una familiaridad con otras creaciones). Cuando me llegó por wasap la imagen del cartel de Cerezal, dio la casualidad de que me encontraba en el Museo del Prado y además de los cuadros, como siempre ocurre donde hay muchas personas, conviene advertir la actitud de estas. Se supone que todas habrían ido voluntariamente. Sin embargo, si había gentes interesadas por el menor detalle, también otros avanzaban entre las pinturas como quien pasea por un centro comercial, e incluso algunos se echaban sobre los bancos aburridos y agotados. Todos veíamos lo mismo, pero nadie miraba de la misma forma. Claro está que, entre los gozadores del arte, unos disfrutarían más con los pinceles de Velázquez, sus verdes y platas, la rueca que gira o el guante cogido con languidez y otros escogerían las figuras ahusadas del Greco con sus mantos amarillos y sus impactantes carmines. Amar a Goya no implica despreciar a Van der Weyden. Recordé que el gran Leonardo afirmó que la pintura era una poesía visible, —como para Horacio era un poema sin palabras—, y comprendí que, aunque muchos dicen gustar de la pintura y la poesía, después se limitan a una firma o a un único arquetipo como otros solo digieren el romance o la cuarteta. Y no es eso, no es eso.

(Más Pasión, nº 110, febrero 2017)

04
Feb/2017

La ley de la frontera

Hiniesta para web

Iba con la familia cuando me avisaron de que el viacrucis de la Hiniesta alteraba su itinerario. En principio, pensé que sería por algún obstáculo de última hora, pero enseguida me advirtieron de que el motivo era la aplicación de un artículo de las recentísimas normas diocesanas. Y hasta me precisaron que era el 56. Lo he leído, no vaya a ser que quien me lo dijo fuera como un amigo mío que, cuando quiere hacer su real voluntad, todo lo refiere a un tal artículo 33 de no se sabe qué código. Así las cosas, aplaudo la escrupulosidad del delegado episcopal para asuntos jurídicos, a la sazón D. Miguel Vázquez. Pero me pregunto si hacía falta suscitar este revuelo y dejar tan mal sabor de boca (máxime cuando el recorrido solo pretendía acercar la imagen del Cristo de la Buena Muerte a uno de los lugares donde más y mejor se practica la misericordia a lo largo de todo el año). ¿No hubiera bastado con advertir privadamente a la hermandad para otra ocasión?  A veces, el prurito del legislador se aplica con un rigor innecesario y, en este caso, ¿no hubiera sido preferible recordar cómo el propio Jesucristo se saltaba las normas si así favorecía al prójimo? Y mientras el Papa nos invita a primerear, a salir a las periferias, al impulso misionero…; después, ¡ay!, expertos en fronteras. En fin, solo me cabe esperar que el P. Vázquez, que también ocupa la dirección espiritual de la Hermandad del Valle, se emplee allí con el mismo denuedo y eficacia.