Monthly Archives: Noviembre 2016

26
Nov/2016

Del tópico a la realidad

Amargura con niño

He defendido ya que las hermandades no son iguales vistas desde fuera o desde dentro; de ahí que modificaciones celebradas con ahínco por los ajenos no sean igualmente estimadas por los propios, quienes se limitan a soportar las novelerías con cristiana resignación. Pero añadiré ahora que tampoco podemos ver lo mismo el día de la salida que en la intimidad del templo o la casa hermandad. Y son estos pequeños descubrimientos los que destruyen los tópicos archiconocidos y dibujan un perfil exacto de quienes los realizan. El sábado pasado les comenté que tenía cita en San Juan de la Palma. Sabía que allí encontraría a la Virgen de la Amargura al borde del presbiterio con ese dolor que te aprieta en la boca del estómago y dice tanto como calla; que, según Cicerón, la cara es el espejo del alma y los ojos sus intérpretes. Lo que no esperaba era un cartel grande y blanco pintado con rotuladores y lápices de colores a solo unos centímetros de Ella. Lo naíf y lo barroco codo con codo en provocadora antítesis. Es el mismo contraste que vemos cuando la pureza de María se ofrece al beso en las manos de un suicida. Y vi que poco a poco todo se iba llenando de siseos, de risas, de niños con flores y padres y abuelos felices levantando un pequeño Domingo de Ramos. Aquella pancarta de dibujos inocentes decía el futuro al lado de la historia, que habrá nazarenos de altos cirios cuando su canto de hoy se convierta en el más blanco de los silencios.

19
Nov/2016

El tiempo es ahora

Virgen del Amparo

El hombre ha querido domesticar el tiempo y parcelarlo a conciencia en horas, minutos, siglos, meses… Habla de cursos o periodos vacacionales y señala en rojo unas fechas frente a otras. Ha creado planes, agendas. En definitiva, se ha construido la ilusión de poder controlarlo; como si apuntar una tarea para el año próximo nos permitiera asegurar su cumplimiento y, de paso, nuestra existencia. Claro está que los narcóticos funcionan y la sugestión tranquiliza lo suyo. Pero los clásicos ya advertían que sólo lo vivido está en nuestro haber, que conviene apurar cada momento feliz, y que jugar con el futuro suele acabar como el cántaro de la lechera. Hay quien cuenta con ansias los días que faltan para el Viernes de Dolores y, a lo peor, olvidó que este domingo la Virgen del Amparo nos regalaba uno de esos días donde la serena sensación que transmite su discurrir nos deja plenos y agradecidos. Hay un brillo alto y puro que surge de su rico simpecado, de las llamas de su cortejo litúrgico, del manto que viste de sol a esa Madre de mirada baja y hasta de los rizos del Niño. Y de igual manera, mientras algunos esperarán conciertos cuaresmales y ensayos costaleros para creer que todo llega, otros iremos hoy hasta San Juan de la Palma. Y sólo allí, en silencio junto al Silencio, al ver a la Señora del dolor estremecido, la que desvía sus ojos para no herir los nuestros, tendremos la certeza de que todo se nos ofrece ya al alcance de los labios.

12
Nov/2016

NO&DO

Gran Poder - AlamedaSalió a la calle y no importó que fuera noviembre —tarde, noche o día— ni laborable o festivo. No importó que hubiera corales o bandas de música ni que varios millares de personas viniesen de otros lugares. Nadie echó en falta el río de ruán de sus hermanos ni recordó el rico ajuar bordado que la hermandad atesora. Todo lo llenó Él, el rostro clemente de la misericordia de Dios, su zancada valiente, el nudo de su talón a la luz del mediodía como una llaga visible de amor, el mástil ligeramente inclinado de su cruz como un navío que se escora a toda vela… Resplandeció de continuo el mejor fundamento de nuestras cofradías: que Dios viene siempre de frente y se pone al lado de todos. Importó que la calle se hizo templo y el silencio convirtiera fachadas y balcones en naves catedralicias. Importó que muchos ojos, que aún desconocen qué sea la Madrugada, vieran junto a sus padres por primera vez a la mayor devoción de la ciudad; y que muchos ancianos, que renunciaron ya a esa noche grande, lo contemplaran de nuevo en su paso y por las calles. Fueron familias completas las que se reunieron en torno a su Gran Poder con carritos de bebé o sillas de ruedas. Y todo como siempre se ha hecho, con respeto y cercanía, ¿quién lo dudaba? Hasta el final, cuando los plátanos de Indias de su plaza, convertidos en tubos de órgano, proyectaron hacia el cielo ese Te Deum sin palabras que, en forma de aplauso emocionado, Sevilla dedicó a su Señor.

10
Nov/2016

Diez años y 107 números

Cumplimos diez años en el quiosco y quien tenga alguna idea de lo que dura la vida media de una revista especializada ya puede calibrar el éxito de esta empresa que se llama Más Pasión. Yo no les he cansado tanto tiempo. Pero mi hijo mayor, al que le gustan los números y me lleva el recuento de lo publicado, dice que este artículo hace el quincuagésimo segundo desde que Diego Suárez me invitó a sumarme a esta feliz iniciativa. Quienes me conocen bien saben que lo que más me gusta del mundo es leer y que la escritura me la tomo solo como obligación; de modo que si escribo en estas páginas no es porque considere mi opinión medianamente destacable, sino porque soy lector ávido de la revista y la espero mes a mes con un interés creciente. Así, no me parece lícito que otros trabajen para que yo lo disfrute y, cuando ellos requieran mi colaboración, uno se quite de en medio. Desde esa condición de lector, que es la única que merece la pena reivindicar por mi parte, no deja de sorprenderme la imaginación y la capacidad que se ha derrochado en estos 107 números. Y siempre pienso al abrir un nuevo ejemplar: ¿Dios mío, cómo se le habrá ocurrido a Pepe o a Carmen este reportaje? Desde luego, de lo único que puedo sentirme orgulloso es de estar junto a profesionales de tanta valía como los que firman, y han firmado, en la revista. Gracias, amigos.

(Más Pasión, nº 107, noviembre 2016)

05
Nov/2016

El Gran Poder del Señor

Gran Poder MisericordiaEs en los viernes de lluvia, cuando aquí jarrea como si fuera el trópico y atravesar el suelo de la plaza tiene palpable peligro; o durante esos viernes de agosto, en que los ladrillos se recuecen doblando su fuerza (¡así salió de firme la Giralda!), cuando más se evidencia su inmarcesible fuerza de convocatoria. No se necesitan redes sociales o comunicados para saber que en San Lorenzo toma cuerpo, desde hace siglos, el mensaje perfecto de la misericordia: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Es tan clara y tan fuerte la voz que llama, y su figura tan mansa, tan a punto de caer a tierra, que el consuelo brota con solo mirar la imagen del Nazareno. Allí está ese Dios de la ternura al que le valemos como somos. Sabe mejor que nadie de qué barro estamos hechos. Sus milagros diarios no son los de un mago hábil, sino los de un Dios valiente que apuesta por quienes estamos a punto de renunciar. A sus plantas, generación tras generación, hemos comprendido lo que encierran las palabras acongojadas del salmista: “Tenme piedad, oh Dios, según tu amor; por tu inmensa ternura borra mi delito…”. Nos han penetrado hasta el tuétano y las hemos repetido con otros acentos y registros, pero con igual intensidad: “No me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu”. A ese Gran Poder, el de su misericordia, nos acogemos siempre. Y Él, Padre bueno, que carga con su cruz, nos enseña a llevar la nuestra.