Monthly Archives: Octubre 2016

29
Oct/2016

Triana se escribe con O

Cuando esta tarde la Virgen de La O recorra las calles de su barrio, que es el mío, será también la mejor ocasión para ver cómo en Triana hay muchas Trianas. Frente a los que pretenden uniformarlo todo por cortedad de miras, la realidad se muestra varia y precisa para quienes calibran la autenticidad de las cosas. ¿Es que pueden confundirse o igualarse esta hermandad de la calle Castilla y la de la Esperanza?, ¿o El Cachorro y La Estrella?, y si nos vamos a las dos más cercanas en el tiempo, ¿qué parecidos se observan entre San Gonzalo y Pasión y Muerte? Son las seis caras de un mismo dado y, cuando se apuesta por la fe de sus gentes, con todas se gana. De ellas, La O fue la primera en llevar a Sevilla un palio nacido tras la doble frontera de la muralla y el río. No esperó a que hubiera puente de hierro, porque tablas y barcas resultaron suficientes a quienes no temían caminar sobre las aguas ni atravesar aquel desierto que se extendía entre el puerto y la ciudad cercada. Tuvieron hospital propio, cedieron su templo como parroquia, celebraron misa sobre un carro cuando las riadas inundaban su casa y, ahora, ponen esperanza y vida donde problemas oscuros amenazan el nacimiento. Van a salir en procesión gloriosa los mismos que visten de raso morado cada Viernes Santo y acompañan, como servidores de costosa librea, al más humilde Nazareno; los que recubrieron su largo madero de conchas de carey y cantoneras de plata. Así son ellos.

22
Oct/2016

Números cantan

Esta semana nuestro pertiguero firmó un artículo titulado “Como el buen samaritano”. Por si ha pasado desapercibido entre tanto ajetreo de llamadores, les invito a que lo busquen en la web. Frente a quienes (desde dentro y desde fuera) zahieren al mundo de las cofradías con tópicos inveterados —que si solo se juega a los pasitos, que si se gasta mucho en artes suntuarias, que si se olvida lo fundamental en favor de lo accesorio…— podrán encontrar allí cifras concretas que manifiestan la importancia de la caridad en nuestras hermandades. Dichas cantidades, proporcionadas por la competencia profesional de Ignacio Valduérteles, director del Instituto de Investigación Aplicada a la Pyme y teniente hermano mayor de la Soledad de San Lorenzo, son verdaderamente apabullantes y, además, explicadas con estricto sentido cristiano. Échenles un vistazo y esperen la actualización de ese Informe sobre la caridad en las hermandades de Sevilla que ya prepara y donde prevé un aumento de esas cifras. Estos números no son fríos…, quitan el frío (y hasta el hambre). Solo son obstinados a la hora de marcar la diferencia entre el decir y el hacer. Las hermandades predican, sí; pero dan también trigo. Al leer los datos, he recordado una antigua viñeta de Mingote en la que un personaje, ante una sencilla operación matemática imposible de refutar, decía a otro: “Lo que más me molesta de las matemáticas es que sean tan dogmáticas”. Pues va a ser verdad.

15
Oct/2016

Corolario

Este va a ser un artículo polifónico y conviene escuchar distintamente cada una de las voces que intervienen. Empecemos: “Los amigos nos abandonarán con demasiada facilidad, pero nuestros enemigos son implacables”, Voltaire. “La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual”, Unamuno. “Del maledicente al malhechor sólo media la ocasión”, Quintiliano. “Las calamidades son las verdaderas piedras de toque para el hombre”, Fletcher. “Todo capricho surge de la imposición de la voluntad sobre el conocimiento”, Schopenhauer. “Es mucho más fácil criticar que hacer justicia”, Disraeli. “La cobardía es madre de la crueldad”, Montaigne. “La envidia y aun la apariencia de la envidia es una pasión que implica inferioridad donde quiera que ella se encuentre”, Plinio el Viejo. “Una de las mayores pruebas de mediocridad es no acertar a reconocer la superioridad de otros”, Say. “Conserva el mismo ánimo en cualquier circunstancia de la fortuna; que las cosas favorables no te exciten ni las adversas te depriman”, Tito Livio. “La elegancia es fuerza contenida”, Azorín. “¡Resignación! Qué triste palabra y sin embargo es el único refugio que queda”, Beethoven. Quería hablarles de los últimos ceses de capataces y de las reacciones suscitadas. No sé si me habré explicado con claridad con este mosaico de citas. Y, además, como dijo el Dr. House, “puedes pensar que estoy equivocado, pero no por eso debes dejar de pensar”.

08
Oct/2016

De lo fundamental y lo accesorio

La destitución del capataz de Los Negritos ha hecho correr ríos de gigas, con tuits, memes y comentarios que han elevado el asunto a un nivel estratosférico. Y, seguidamente, ha habido quienes han aprovechado esta reacción para rasgarse su túnica (virtual) y decir que estamos perdiendo las esencias (no faltan aquí expertos en fragancias que siempre van con la nariz levantada) y, colocándose au-dessus de la mêlée, lamentan el interés que provoca lo secundario. Mas si queremos hablar sólo de lo primario y, por tanto, de lo fundamental, la conversación se limitaría sólo a tres pilares: los evangelios (sin la palabra no hay mensaje ni modelo de actuación), los hermanos (sin grupos constantes de fieles no hay culto público) y las sagradas imágenes (sin los venerados titulares y su salida a la calle tampoco existiría nuestra Semana Santa —aunque sí otras—). Todo lo demás es secundario. De acuerdo. Sin embargo, esto no significa que pueda obviarse cuanto depende y está en función de lo primero. Ahí entran orfebres, bordadores, músicos, tallistas, vestidores, costaleros y capataces. Secundarios, sí; pero tan necesarios que sin ellos no acertaríamos a reconocer la Semana Santa que hemos preferido darnos. Y, por cierto, precisamente a los últimos que he mencionado —ahora tan criticados— es a quienes confiamos nuestros titulares el día más importante del año. A cada cosa su valor, sin desprecios ni exageraciones. Ni carta de más ni de menos.

04
Oct/2016

Gente normal

Tras el descanso veraniego todo viene a recuperar su pulso y nos enfrentamos a la cotidianidad de nuestras tareas con mayor o menor diligencia: unos recordando olas y arena como un pequeño paraíso perdido; otros con el deseo de que esta interminable estación del calor nos deje en paz. Y, con la vuelta, cada uno en su trabajo —o con la intención de encontrarlo pronto— reiniciamos los diarios quehaceres. Somos muchos y siempre algo nos delata. Iremos a cualquier mostrador para resolver un trámite engorroso y la persona que nos atiende añadirá que nos conoce de la hermandad y recordará algún sucedido. En una consulta, mientras el médico cumplimenta las recetas, fijaremos la vista en una fotografía de la sala y el doctor, al sorprender nuestra atención, añadirá que sale desde niño como nazareno junto a esa Virgen. Entraremos en un taller de bicicletas y el hilo musical que envuelve tuercas y cables lo ponen Tejera o la Oliva y, además de arreglar los frenos, nos brindará su conversación amable y entendida. Subiremos al autobús, cansados de la jornada, y al dar las buenas noches y picar el bonobús, veremos que el conductor tiene un llavero con el escudo de su hermandad y, sin saber por qué, pensaremos de inmediato que estamos en buenas manos. Somos muchos, sí; y no hace falta ponerse la medalla ni hacerse un nudo gordo en la corbata.

(Más Pasión, nº 106, octubre 2016)

01
Oct/2016

Coronemos a la Paz

La preciosa diadema de los hermanos Delgado —verdadero prodigio donde el aire del Porvenir ha quedado repujado en plata— y la exquisita restauración de la corona de Juan Fernández que hoy se impone solemnemente a la Virgen de la Paz deberían servir de símbolo que preludiara cómo es la misma Paz quien necesita ser coronada. Uno que tiene el vicio de leer, y lee hasta la Biblia, no puede evitar recordar al profeta Isaías: “El producto de la justicia será la paz, el fruto de la equidad, una seguridad perpetua”. En ese orden: primero, crear un mundo justo; después, como consecuencia, una paz que va más allá de la ausencia de amenazas. Es el convencimiento, también profético, de que existe un ideal donde la felicidad se alcanza mediante la armonía social; de modo que no sea yo quien viva bien, sino que todos podamos vivir mejor. Casi tres milenios tienen aquellas palabras y avanzamos en sentido inverso, como los cangrejos. El siglo XX alcanzó simas difíciles de predecir, pero el XXI no lleva mejor camino: Nueva York, Madrid, París, Niza, Alepo… No hay religión mayoritaria que no la proclame entre sus principios, pero los intereses particulares nos hacen olvidar que la Paz es un misterio que cuesta ver si no es cada Domingo de Ramos. Hoy celebraremos la jornada de la Paz según Sevilla. Ojalá se note y cuantos vayamos a contemplarla en su paso, filigrana de luz y cera, pongamos lo nuestro para conseguirla. Y empecemos por lo más cercano.