Monthly Archives: Febrero 2016

27
Feb/2016

Elogio del nazareno

Es el hermano que viste la túnica el que hace la cofradía. Todo lo demás es necesario, pero sólo en función de que haya nazarenos delante de los pasos. Sin éstos, no hay Semana Santa. La historia enseña que, cuando aquellos faltaron, hermandades con bellas imágenes desaparecieron para quedar varadas en la arena de un altar sin oraciones. El nazareno saca su papeleta de sitio y no quiere dar problemas… ni que se los den, porque revestirse con la túnica no es simplemente un rito, una costumbre o una ceremonia. Al rezar a sus Titulares antes de la salida no se fija en las flores, ni en la derechura de las velas, ni siquiera en el atavío de su Virgen. El nazareno frente al paso sólo se ve a sí mismo y la túnica es un espejo donde uno se mira sin posible amaño. Y después, cuando la calle se convierta en templo y no existan bóvedas de piedra, hará su petición con el salmista: “Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu”. Pero, además de ese carácter íntimo, en ese hombre cubierto y voluntariamente anónimo recae la responsabilidad de que la hermandad crezca, que otros al verla se enamoren de ella y, así, perpetuarla en el tiempo. Cada uno de esos nazarenos, siendo una mínima gota de un caudaloso río, lo representa desde su origen. Cada uno es él mismo y quienes lo precedieron; es él, pero también los que habrán de venir después. El mejor estreno anual de una cofradía son sus nazarenos. No lo olvidemos.

22
Feb/2016

Dejemos las piedras a un lado

Aunque el refrán indique que quien dé primero lo hará dos veces, no conviene precipitarse. Salvo que lo que se ofrezca sea paz, misericordia o reconciliación es bueno medir los tiempos, las palabras y las formas. Es fácil lanzarse por el despeñadero de las palabras y las acusaciones, sobre todo si el mismo imputado ya ha reconocido su falta. La Hermandad del Valle ha iniciado un particular viacrucis que no sabemos cuántas estaciones tendrá y todos debemos estar a la altura que corresponde, tanto hermanos como cofrades en general. El resto morderá por donde pueda y sacará el sable largo que guarda para estas ocasiones, donde no se precisa la daga fácil de ocultar. Imagino que nadie tendrá ahora dolor más agudo que Lucas Maireles y, a su lado, los oficiales que compartieron junta de gobierno con el mayordomo díscolo; pero en todas partes se cuecen habas y, a poco que uno tenga edad suficiente, recordará casos sonados o que se mantuvieron ocultos con un antifaz benévolo. El único que, de verdad, ha sabido de esto nos alertó con tiempo: “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!” y, al momento, añadió: “¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo”. Esto no es discutible… salvo que se discuta la misma autoridad de quien lo dijo. A nosotros sólo nos queda responder como los apóstoles: “Auméntanos la fe”. No quiero decir con esto que nos dé igual cualquier cosa, pero, incluso con la ley en la mano, se puede hacer un daño irreparable y, como hoy estoy por acudir a las fuentes, recordaré también el episodio de la mujer adúltera. La acusación tenía completo fundamento, la ley asistía a los acusadores, Jesús no disculpa el delito ni discute la fuerza de la ley. Sólo lanza una advertencia y las piedras quedan a un lado porque “al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos”.

20
Feb/2016

Así mueren los hombres

Sabía de sobra que Carlos Colón y Carlos Valera hacen un cine con mayúscula y que su estética es impecable: esa cuidada iluminación, esos textos extraordinarios, la adecuadísima elección musical, ese movimiento de cámara que guía al espectador hasta el detalle preciso… Lo sabía y lo había escrito antes. Pero, además, este martes he comprobado en alma propia hasta qué punto son capaces de pintar un retrato de familia en el que uno mismo forma parte del cuadro. Quienes quieran saber cómo somos los del Cachorro y por qué le rezamos con tanta confianza, por qué no nos hemos movido en más de cuatro siglos de unas cuantas losetas, por qué la lluvia puede mojarnos pero nunca dejarnos ateridos, por qué los nazarenos sueñan con aplaudir a su Cristo cada Viernes Santo rompiendo cualquier liturgia universal y gritarle un viva cuando entran cansados y felices en la víspera de la Resurrección, por qué el fuego logra aniquilar una imagen sin que la devoción se tambalee, por qué estaremos eternamente agradecidos a quien nos apuntó en su nómina…; quienes quieran saber por qué a ese lado del río y en ese extremo de la ciudad no le tememos a nada ni a nadie están obligados a ver “Así mueren los hombres”, siete sílabas con las que Aquilino Duque clavó a mi Cristo sobre el Puente. Cuando miramos al Cachorro aparece el rostro que tendremos un día, por unos segundos su perfil será el nuestro y, después, sólo nos quedará resucitar con Él en la Gloria.

15
Feb/2016

¿Fácil o difícil?

Empezaré con una manifestación de fe para que tirios y troyanos me tomen por desfasado: creo que el Espíritu Santo protege y guía a la Iglesia y que nos da siempre lo que más conviene. Además, por si alguien quiere aumentar los decibelios de su crítica contra mí, o dejar de leerme, les diré que no comprendo a las hermandades y cofradías sino como parte de la Iglesia. Dicho esto, y asegurada ya la animadversión de unos cuantos lectores, vayamos al asunto: tenemos un Papa que no nos lo merecemos o, como dice mi amigo Carlos, que es para comérselo. Resulta que habla… y se le entiende; y escribe un documento pontificio y es igualmente comprensible y aplicable aquí o en Pekín. Participa en las redes sociales con vídeos muy breves para quienes prefieren la imagen y tiene twitter para decir con pocos caracteres todo lo que importa. Pide que armen lío los jóvenes con la misma naturalidad que se arrodilla a la vista de todos para confesarse. Y siempre propone cosas tan sencillas que causan asombro, de tal manera que lo que nos espanta es que nos deja sin excusas para no cumplirlas. Acabo de recibir a través del whatsapp un mensaje de Cuaresma verdaderamente admirable. Señala quince manifestaciones concretas para demostrar el amor (esto es, la caridad) y once formas de ayunar en estos días. Seguro que las conocen y reto a cualquiera a que las examine y me diga cuáles de ellas no se entienden o exigen un acto de heroísmo para su observancia. Nos pide como muestras de amor que sonriamos, que demos las gracias con frecuencia, que nos alegremos, que escuchemos a los demás y les ofrezcamos una pequeña ayuda, que no se olvide llamar por teléfono a nuestros padres. Nos dice que el mejor ayuno es el de las palabras hirientes (ay, ay, como nos duele esto a los cofrades), que evitemos los enojos, descontentos y las amarguras (con la marcha es suficiente). Cómo nos gustaría un Papa que nos pidiera cosas difíciles para excusarnos pronto. Pero sólo nos pide paz, confianza y alegría. Será…

13
Feb/2016

El López

Creen algunos que es vulgar colocar el artículo precediendo al nombre de alguien. No lo es y depende, como todo, del contexto. Ese uso no disminuye ni al designado ni a quien así lo denomina. El artículo cobra aquí un matiz expresivo de cercanía, de familiaridad y señala hasta una cierta posesión afectiva sobre el aludido. Esa palabra ahí puesta suena a gloria cuando una madre dice, por ejemplo, “hoy viene a comer el Antonio” y esa frase, como su casa ese día, se llena de luz. La vulgaridad nunca viene por un artículo, sino por los modos de cada cual. Si leemos que Antonio López Delgado ha fallecido, tal vez algunos se preguntasen quién fue. Si decimos que El López se ha ido, se nos hunde el alma de pronto. Habría que hacer un recuento, pero creo que ha sido el capataz al que he visto mandar un mayor número de pasos en aquellos años de la transición. Sin ser el titular de aquellas cuadrillas, El López salía a diario. Lo recuerdo en La Cena, El Tiro de Línea, Los Javieres, Los Gitanos, La Mortaja, La Trinidad…, y repaso en la memoria su valía y seguridad. Veo sus camisas de una blancura insultante, sus peinados rizos, su voz de cantaor puro, su figura sentada en cualquier rincón de la casa hermandad para recuperar las fuerzas de las caminatas acumuladas, y sin perder nunca de vista la ropa de sus costaleros. Quién duda que una madre, a la que llaman Angustias, habrá dicho: “Niño, prepáralo todo, que hoy viene El López a casa”.

 

11
Feb/2016

Pascual, “Tal como eres”

El foro cofrade entregó en una gala sus premios anuales “Tal como eres”, dedicados a la integración de niños con discapacidades. Cómo sonó la voz del Sacri, indemne al tiempo; cómo Manolo Franco convirtió en orquesta las seis cuerdas, y cómo recordó la Cruz Roja que “Campanilleros” no agota su popular belleza. Arte Sacro, David Hurtado y la misma Banda de la Cruz Roja subieron al escenario a recoger su cirineo. Pero el premio estelar, a toda una trayectoria, se lo llevó Pascual González que acudió con sus Cantores y el auditorio de FIBES se quería venir abajo cuando ellos pusieron letra y música. Cuánta fe en esas sevillanas que sonaron como ellos: finas, elegantes, a compás, como los palios de vuelta por sus barrios. Y cuánto cariño del público a ese hombre de tan enorme estatura que siempre parece vestido del ruán de Madrugada o que compone como se mecen las blancas capas de la calle Oriente. Le ha cantado a una fiesta con las coplas de otra sin que nada disuene y escribe en El Correo verdaderos monumentos. Pero hay una Sevilla, la que escatima a sus hijos los mejores detalles y pospone los reconocimientos, que le ha negado un atril. Pascual González fue una vez más tal como es y se saltó la prescripción médica para decir la más hermosa de las palabras: Gracias. Que Jesús Nazareno le pague con creces lo que otros dejan por saldar.

(Más Pasión, nº 99, febrero 2016)

06
Feb/2016

Premios

Sabemos que Dios un día premiará o castigará a cada uno según sus obras. Seguro que los premios serán mayores en número y calidad que los castigos, porque así lo dicta su infinita misericordia (y si no… aviados estamos). Pero convendría también que los hombres, que somos tan dados a atribuirnos una ecuanimidad raramente justificable, gozáramos cada vez más de la satisfacción que provoca el reconocimiento de cualquier labor bien realizada frente a tanta crítica acerba como abunda. Viene esto a cuento de dos importantes galardones que acaban de ser concedidos por dos acreditados programas radiofónicos. Si El Llamador valoraba la trayectoria de Jesús Martín Cartaya, sin el cual será imposible hacer una historia gráfica de las cofradías; Cruz de Guía daba a conocer esta misma semana que su Rosa de Pasión irá destinada a la Hermandad de los Estudiantes por su labor de ayuda a los universitarios con dificultades económicas. Tanto Martín Cartaya, siempre con su cámara en ristre e impecablemente dotado con esa elegancia natural en el fondo y en las formas que no se aprende —la misma que muestran sus fotografías—, como la hermandad del Martes Santo con esa labor callada que exige la caridad (y que rara vez advierten los que sólo miran la superficie de las cosas) muestran a las claras que obras son amores o, como dijo el Maestro, que “por sus obras los conoceréis”. Y es que en las cofradías, a pesar de los pesares, hay mucho que premiar.