Monthly Archives: Enero 2016

23
Ene/2016

Paseo literario

Menciona Cervantes, por boca de Don Quijote, a un tal pintor Orbaneja que tan inseguro estaba de la calidad de sus pinceles que tenía que indicar debajo de lo pintado el asunto reproducido y que, según el caballero manchego, su única técnica consistía en representar lo que le saliere. Y el refranero recuerda también a un escultor de tan ínfima calidad que, al ser preguntado por la obra que realizaba, respondió: “si sale con barba San Antón, si no la Inmaculada Concepción”. Y hace poco tiempo, aquí mismo, les recordé un pasaje de Valle-Inclán en Luces de bohemia donde ofrecía su visión del esperpento. ¿Y saben que el polifacético torero Sánchez Mejías estrenó Sinrazón, una obra teatral de primera fila sobre el psicoanálisis, cuyo subtítulo reza “juguete trágico en tres actos”? Y aún por debajo de estos escalones literarios, sin drama ni tragedia alguna, nos queda el sainete; ¿quién no ha reído viendo alguna pieza de los hermanos Álvarez Quintero? Pero, sobre todo, he recordado en estos días a Kafka y sus personajes. ¿De verdad que era checo y no sevillano el autor de El castillo o El proceso? Si escribió tales obras siendo centroeuropeo, qué hubiera sacado de su imaginación de haber nacido por la Alfalfa. Sí, estoy hablando, aunque no lo parezca, de ese jaleo que han llamado organización (ustedes disculpen) de la Madrugada. Será por deformación profesional que he mencionado otros nombres de los que seguramente estaban esperando.

 

16
Ene/2016

Cosas que importan

En la batalla cada soldado sólo se preocupa de su más cercano contendiente. Éste lo absorbe por completo, aunque ambos no sean sino piezas de un tablero enorme. Lo inmediato, lo inaplazable, lo perentorio ocultan lo esencial del hecho: ¿por qué se combate? En el mundo de las cofradías —donde las armas se afilan a diario— ocurre exactamente lo mismo. Los recorridos de la Madrugá, los uniformes costaleros, las rencillas musicales, los procesos electorales nos hacen olvidar en ocasiones qué es lo que de verdad debería importarnos. Menos mal que la Divina Providencia se encarga de conducirnos a senda segura o, como mínimo, nos pone señales para que el extravío no dure demasiado. Ella me condujo hacia San Isidoro a participar del besamanos a la Virgen de la Salud. Pude rezar con serenidad y sentir el consuelo que nos brinda esa cercanía con la imagen. Nada era impostado y todo obedecía a una justa medida, porque el exceso de flores o de cirios no acredita la fuerza de la fe, sino la presencia de una guardia perenne en torno a la devoción. Escuché allí misa —que los tambores no prohíben el recogimiento del templo, ni los pasos suplen la riqueza del evangelio— y pude oír una bien preparada homilía. Acompañé con gusto a sus hermanos en la sabatina (breve, sentida, emocionante) y me volví a casa con mis hijos reanimado como cofrade y orgulloso de que ellos lo sean. Sí, en realidad, todo es mucho más sencillo. Y merece la pena desde luego.

 

05
Ene/2016

Enhorabuena a todos

Desde el 29 de noviembre, Sevilla cuenta con una nueva hermandad. Es hora, por tanto, de felicitar a los cofrades de La Milagrosa; pero también de felicitarnos todos. Digo esto porque, más allá de los legítimos planteamientos —e incluso polémicas— que acompañan la creación de hermandades, se pone de relieve algo fundamental a mi juicio: el hecho de que el modelo de vivir la religiosidad que representan nuestras corporaciones no ha caducado. Tiene, pues, que ser motivo de satisfacción para todos el que, mientras la ciudad crece por términos muy alejados de su antigua muralla y la renovación sufrida por la iglesia a partir del Concilio abrió límites insospechados hasta entonces en la manera de practicar la fe, las hermandades permanezcan absolutamente vivas. No se trata sólo de una manifiesta estabilidad —por cierto, como en ningún otro periodo histórico— o de que hayan mantenido sus formas tradicionales o su rico patrimonio artístico y simbólico; sino que este aumento de corporaciones demuestra la validez que ofrecen para vivir el evangelio en el  mundo actual. Y tampoco estaría de más recordar que ha sido nuestro Arzobispo (del que se decía que no aprobaría ninguna porque no las entendía ni otorgaría coronaciones) el que reiteradamente las ha reivindicado frente a la amenazante secularización que sufren otras diócesis. Es de justicia.

(Más Pasión, nº 98, enero 2016)