Monthly Archives: Diciembre 2015

26
Dic/2015

En el haber de la cuenta

El otro día me preguntaban por lo más positivo de este 2015 que se nos va y quería mi interlocutor que le comentara sólo las impresiones que más rápidamente se me vinieran a la cabeza. Le dije, porque lo creo, que las cofradías y los pasos van mejor que nunca, dentro de esa rica variedad de estilos que debe mantenerse, y que este año, donde se ha conseguido al fin un pleno, se comprobó con toda claridad. Que, de ello, el Jueves Santo fue un modelo sublime y que el resplandor de esta jornada es imposible que lo aminore la cercanía de la Madrugada. Recordé también el interés por la restauración y cuidado de las imágenes que nos ha ofrecido resultados magníficos como los del Cristo de la Buena Muerte o el Señor de la Cruz al Hombro, entre otros. Defendí que el arte puede concebir obras tan hermosas como catequéticas y aludí al memorable pregón de Lutgardo García y a la perfección hecha película de esa  “Sevilla en sus manos”, un hito que firman Carlos Colón y Carlos Valera. Resalté el valor de exposiciones como las de San Gonzalo, Las Cigarreras, El Gran Poder o El Silencio donde se huyó del escaparatismo para, a cambio, explicar la razón y el sentido de cuanto se mostraba. Le hablé también de la pujanza renovada de ese tesoro imponderable que son las hermandades de Gloria. Por último, no pude olvidar la tarea callada y efectiva de las Bolsas de Caridad que multiplican, a diario, panes y peces. No está aquí todo, pero es bastante.

 

 

12
Dic/2015

Día de la Inmaculada

El 8 de diciembre y el 15 de agosto son las fechas en que mejor cuadra a Sevilla su título de mariana. Aquel madrugón veraniego en festivo para ver sólo unos minutos cómo la Reina sedente lleva a su Hijo repartiendo bendiciones y las largas caminatas decembrinas de templo en templo a la busca del saludo directo con la imagen de María lo atestiguan. Cuando el adviento avanza, priostes y vestidores se convierten en servidores y ayudas de cámara que nos presentan cara a cara y a ras de suelo a la primera de entre las mujeres. Algunos dirán como los fariseos del evangelio que más convendría renunciar a ello y entregar el dinero a los pobres, pero éstos son los mismos que ignoran que ni una sola de las flores escogidas, ni la riqueza de los encajes o del bordado roba un céntimo en la entrega al prójimo. Las hermandades saben de sobra que el amor siempre se multiplica cuando no se atiene a descuentos cicateros, y esto vale tanto para el culto como para el callado ejercicio de la caridad diaria. Quienes lo critican tal vez no quieran entender que hay en esa balanza otro platillo invisible donde se colocan las oraciones, los agradecimientos, las solicitudes, las razones que sólo el corazón conoce…  Si en cualquier orden de la vida el encuentro con quien es modelo en algo despierta siempre lo mejor de cada uno y nos mueve a la más noble emulación, este culto del besamanos no es la excepción. Bastaba verlo en las miradas y en los gestos.

 

09
Dic/2015

Los Garduño, arte a manos llenas

Acaba de concluir la exposición “Pepe Garduño. El arte en sus manos” y afirmar de él que ha sido el vestidor de la Virgen de la Esperanza, aunque sea decir mucho, no sería decirlo todo. Es más, para todo aquel que tenga menos de sesenta años la Macarena que hemos conocido es sólo la que él nos ha presentado. Pero tampoco esto le haría justicia a quien ha desarrollado esa labor, hasta hace poco orillada en las cofradías (aunque hoy levante polémicas y enconos inimaginables), en más de una docena de hermandades; dejando en todas una impronta indeleble. Su apellido nos recuerda que, en realidad, los Garduño han hecho y están haciendo gran parte de la Semana Santa actual. No se borra en la mente de nadie la figura de su hermano Antonio quien vistió a la Estrella o a Patrocinio con una belleza inigualable, concibió una hermandad de San Gonzalo que es hoy modelo en muchos sentidos y diseñó obras de orfebrería y bordados que perdurarán en el tiempo. Pero, además, están los hijos de éste: Antonio, organizador en Roma de la mayor exposición de arte cofrade y poderoso costalero en años difíciles; Manolo, capataz que creó escuela al definir un estilo de llevar los pasos tan imitado como nunca superado y Luis Miguel, vestidor también, capataz de blanca dulzura y bordador de obras primorosas y con sello propio. Esta es la saga. Busquen otra.

(Más Pasión, nº 97, diciembre 2015)

05
Dic/2015

Cualquier tiempo pasado…

Llama mi atención el interés que algunos cofrades muestran por revivir el pasado, aunque mejor sería decir por idealizarlo. El pasado es precisamente la ceniza del tiempo y no entiendo la preferencia por éste frente al árbol verde de la vida —más o menos añoso pero enhiesto aún—. Proteger ese árbol, cavar a su alrededor para que el agua penetre en sus raíces, podar su exceso de ramas es siempre mejor que lamentarse por lo que no está ya a nuestro alcance. A veces, es por falta de edad que se sueña con algo que se escapó y de lo que solo permanece su literatura o, en el extremo contrario, el enfermizo deseo de instalarse en lo vivido y negarse a contemplar las mejoras que otros aportaron después. Ni los cultos han menguado ni las procesiones han empeorado, y las obras asistenciales aumentan de manera exponencial. Nuestras hermandades adolecen de ciertas enfermedades, pero no de pujanza. Su presencia es cada vez más visible y sus actuaciones mayores. Precisamente por esto, sus males se observan ahora con más claridad que antes. Pero no son nuevos. Basta hacer memoria, si se tienen los años suficientes, y, si no, bien estaría escuchar a los más viejos en estas lides cuya época añoran. No caigamos también en las hermandades en esa idealización acrítica del pasado. Eso sólo conduce, en la mayoría de los casos, a otro de los males de nuestro tiempo: inventar la historia. Y es que cualquier tiempo pasado fue, sencillamente,… distinto.