Monthly Archives: Octubre 2015

24
Oct/2015

Del blanco y negro al azul y plata

Sorteando veladores y ciclistas, acompañado por los gritos de unos guías que vociferaban sin pudor y con el hilo musical de un grupo andino, al que hacían contrapunto varias rotaflex funcionando al mismo tiempo, logré ver la exposición que la Hermandad de la Hiniesta ha organizado en la Avenida. Casi siglo y medio de los 450 años que ahora cumple se resumen en una selecta colección de fotografías. Allí está lo permanente y lo cambiante, lo fundamental y lo accesorio,  el triunfo y las penurias: la vida, en definitiva, —de entonces y de ahora— fijada en un instante que trasciende hasta pellizcarnos el alma. Siempre conviene saber de dónde venimos para mirar al futuro. Historia, arte, folclore, urbanismo, sociedad…; y, sobre todo, la manera en que San Julián ha vivido su fe como hermandad se dan la mano en esos niños que visten túnica de cola plisada, en el difícil exilio al que condenan unas vigas quemadas sobre el suelo, en esa pareja de novios que atraviesa las filas por un barrio derruido, en los fúnebres jarrones de un antiguo paso, en la anciana que ha sacado su silla de comedor a la calle para ver la cofradía, en el color desvaído de los ochenta, en sus Dolorosas siempre jóvenes como niñas del barrio y así hasta el cromatismo limpio y rutilante que hoy luce el Cristo de la Buena Muerte. Cuando esta tarde la Virgen de la Hiniesta vista de azul y plata las calles será el triunfo de todos los que han resistido y han ganado.

 

17
Oct/2015

El callejón del Gato

Valle-Inclán dibujó la España de su tiempo con una tinta parecida a la de los aguafuertes de Goya y su visión terrible de la realidad, deformada por la caricatura más grotesca, convertía en muñecos a los actores del drama. Eso es el esperpento, palabra que se ha repetido estos días para calificar las escenas de la rueda de prensa (¡?) que tuvo lugar el miércoles en la sede del consejo. El vídeo completo, y sin adulterar, no tiene desperdicio: los hermanos mayores haciendo mutis por el foro, con más o menos disimulo, pues a ellos no competía la subsiguiente reunión. El presidente y el delegado de la madrugada, que habían convocado a los periodistas, no acertando a decir que no pueden decir nada. La autoridad eclesiástica, en absoluto silencio, volteando el móvil y dejando al toro correr por la plaza sin dar un capotazo de alivio. El tesorero, sentado a la mesa solidariamente, pero insistiendo en un vámonos, vámonos ya. Los periodistas enfadados por la falta de criterio de quien los convocó sin prever la situación (¿alguien pensaba que los hermanos mayores admitirían dar conocimiento de un plan, que aparentaba ser el tercer secreto de Fátima, antes de discutirlo entre ellos y con sus oficiales?). San Gregorio se convirtió en el callejón del Gato valleinclaniano y deformó la realidad con precisión matemática. Como dice Max Estrella a don Latino de Hispalis (¡vaya nombre!): “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas”.

 

 

11
Oct/2015

Gracias a ti

Paco Santiago nos dice hasta pronto con un “17 años son suficientes. Gracias a todos” y justifica su decisión con sinceridad, discreción y elegancia, como ha sido siempre su labor. Y no sé más de ello que cuanto se lee en Arte Sacro. Pero me suena la música de su canción. ¡Es tan necesario en ocasiones tomar distancia de lo que se ama para no empañar su valor! Paco pertenece a un sector cofradiero aguerrido, de vanguardia, de mente abierta. Ha preferido su bolsa oscura y el chaleco cargado de bolsillos antes que esa moda de trajes ajustados, puños dobles y nudos de corbata gruesos como guantes de boxeador. Él ha sido un verdadero innovador en esta fosilizada Sevilla, que confunde lo clásico y lo rancio en un absoluto galimatías de conceptos. Me atrevería a decir que este hombre afable y de constante sonrisa, que enarca la ceja derecha como un perenne vigía, es por derecho propio historia viva de nuestras hermandades. Sí, así como suena, un visionario a la manera de Rodríguez Ojeda o Cayetano González, que, con cámara y ordenador, ha hecho creíble una especie de omnipresencia e inmediatez que todo lo abarca. Recuerden: sin el éxito de ese modelo que él supo forjar no hubieran surgido tantísimos portales informáticos que hoy parecen estar ahí desde siempre. Y, por si fuera poco, nos ha hecho un último favor, ha cerrado la puerta despacio y ha dejado el trabajo en buenas manos. Gracias, y buena suerte.

 

04
Oct/2015

Salud de San Gonzalo

En poco más de setenta años, la Hermandad de San Gonzalo ha conseguido ser una de las más renombradas, de mayor crecimiento y un modelo continuado en el ejercicio de la caridad; hasta el punto de que en Triana, un barrio donde no faltan cofradías precisamente, ocupa ya en el segundo lugar en número de hermanos y de nazarenos. Sería estúpido pensar que ese camino recorrido se explica sólo por el andar inconmensurable del Soberano Poder cada noche de Lunes Santo. Ha sido la devoción inmarcesible a la Virgen de la Salud la que lo ha hecho todo; porque una cosa son las cofradías para quienes las ven haciendo su estación de penitencia y otra, a veces muy distinta, cómo se viven por dentro. Mi infancia son recuerdos de un barrio blanco y sencillo, con mujeres vestidas de negro que pasaban por el modestísimo altar de su Parroquia camino del mercado o del ambulatorio, las mismas que se arracimaban tras el palio más modesto de la Semana Santa para cumplir una promesa. Entonces, no exponía sus preseas en el Salón Colón del ayuntamiento, sino que asomaba sus más preciadas joyas —la toca de sobremanto y la corona— a los escaparates de Gicos… y los niños de los salesianos, al pasar por allí cuatro veces al día, las veíamos como el anuncio seguro de la gloria que vendría. Esta es la devoción que en 2017 va a ser coronada, la fuente de la Salud.

(Más Pasión, nº 95, octubre 2015)

03
Oct/2015

Tardes de otoño

Lejos quedaron esas redacciones de colegio en que los niños debíamos hablar de hojas secas y caídas, como doradas alfombras humedecidas por la lluvia, con su plus de nostalgias fingidas y otros tópicos inveterados. Nunca lo vi así. El otoño en Sevilla, para empezar, nos redime del enclaustramiento obligado que impone un sol de injusticia y, con su llegada, el aire se va templando lentamente hasta los fríos, que habrán de llegar solo al final. La luz modera su intensidad hiriente y la piel de las fachadas en contraste con el verde ocre de los árboles dibuja senderos hospitalarios al caminante urbano. Este es el único senderismo que practico, cuando la calle permite un tránsito agradable con vestuario ligero. Qué delicia encaminar nuestros pasos hacia cualquier iglesia, a la busca del contacto con la imagen sagrada en un deambular gratificante que culmina en retiro breve y sereno. Ver, por ejemplo, al Señor del Silencio al pie de la Amargura como un amigo que avanza a saludarte; mientas un grupo de mujeres, bayeta en mano, limpian azulejos y renuevan manteles; o admirar a esa Virgen del Rosario, con saya torera, que sueña ya con pasear a su Niño dormido por San Luis, frente al Señor de la Sentencia que, vestido de escarlata, la mira y evoca su Madrugada. O, tal vez, detenerse a conversar sin prisas con un amigo que te cuenta ilusionado cómo mejora su casa hermandad. Son las flores fragantes del otoño.