Monthly Archives: Septiembre 2015

27
Sep/2015

Avalanchas

De nuevo resurge ese Guadiana cofradiero que se llama renovación de la carrera oficial. No será la última vez que asome a la superficie. Aquí las cosas tienen su punto de efervescencia y, después, atonía y desidia. Total, nunca pasa nada… Hasta que pase. Les aseguro que hay cosas sobre las que no me gustaría escribir ni una línea y que, cuando lo hago, nada desearía más que errar en el pronóstico. Acabamos de ver las avalanchas que en La Meca se han cobrado un crecido número de víctimas que acudían a un acto religioso. Los peregrinos no eran gente conflictiva, acudían con fervor y es de suponer que con la mayor ilusión a cumplir con un precepto. También allí se toman medidas cada año para que no ocurra ninguna desgracia, y hasta habrá algún CECOP y algún Consejo (de lo que sea) para coordinarlo. Pero todo se descabaló en algún momento. Ahora, una vez producido el desastre, las autoridades echan la culpa a los peregrinos que no obedecieron determinadas normas, un país acusa al anfitrión de que debió protegerlas, y todos se preguntan cómo pudo llegar aquella desgracia. Es verdad que eran cientos de miles de personas las congregadas. Pero también habrán observado que el hecho se ha producido en calles rectas y largas como nuestro puente del V Centenario y con una anchura que supera a la avenida de La Palmera. ¿Imaginan ahora una desbandada en las esquinas de Sierpes con Sagasta o con Rioja? ¡Qué miedo!

 

19
Sep/2015

Extraordinaria (de verdad)

Mañana, Carmona será una fiesta. La Virgen de Gracia pasará derramándola por las calles y barrios de donde es Patrona, pero que sólo pasea en contadísimas ocasiones. Allí es siempre la devoción la que sustenta su salida y no es la salida lo que motiva el crecimiento de los devotos, como ocurre en otros casos. Y si en ocasiones se buscan pretextos fútiles para justificar una procesión fuera de fecha, esta efeméride bien lo merece: nada menos que el 725 aniversario del hallazgo de la bendita imagen y, a la par, la celebración de las bodas de plata de su coronación canónica. Mas lo extraordinario de veras, con serlo esto ya sobradamente, no es que salga; sino la veneración viva y pujante que los carmonenses le profesan en una fidelidad que cuentan por siglos. Compruébenlo en sus gentes que en los días de novena llenan la iglesia —digna de ser catedral por tamaño y mérito— hasta más allá del trascoro, vestidos con sus más perlinas galas y un lazo prendido al pecho. O en su multitudinario besamanos, con un rezo continuo de avemarías y plegarias como la mejor música, sin hora de cierre para que nadie se quede sin saludar a la Virgen y con dos hileras de personas que abrazan la prioral de puerta a puerta; hombres, mujeres y niños que, a la tarde noche, forman un río rumoroso en torno de Santa María. Carmona, una de las ciudades más bellas de Andalucía, también en esto resplandece como el lucero de la mañana.

 

12
Sep/2015

Pastoras

En la Real Parroquia de Señora Santa Ana se están celebrando, con brillantez, solemnidad y devoción —que no todo es lo mismo—, el sesquicentenario de los primeros cultos en honor a la Divina Pastora de las Almas. Éstos se instituyeron antes que la propia Hermandad (1880) y fue su promotor el padre capuchino exclaustrado Miguel Mijares, el mismo que bautizó a sor Ángela de la Cruz. La historia de la Hermandad corre pareja a la historia del barrio: del casticismo del XIX al florecimiento actual, pasando por los años de sequía, en los setenta y ochenta, que casi la hacen desaparecer; como estuvo a punto de suceder con el propio carácter del barrio, fruto de la especulación y la destrucción de sus populosos corrales de vecinos. La Pastora era la devoción de mi abuela, de su mano iba a rezarle todos los sábados antes de ir al mercado y a pagar, en una accesoria de la calle Pureza, la escasa cuota de los pocos hermanos que aún quedaban en nómina. De mi abuela aprendí a no entrar en Santa Ana sin detenerme en su capilla y a dejar algunas monedas en el cepillo; así lo aprendió ella de su madre y ésta, a su vez, de la suya. Todas Pastora de nombre, como después lo serían una de sus hijas o mi propia hermana, y la cuenta suma y sigue. Sólo varían los apellidos: Ramírez, Castillo, Luque, Romero, Faus, Ritoré… Quiera Dios que nunca nos falte, como en tantas otras familias, este vínculo de la devoción y la sangre.

 

09
Sep/2015

Restauraciones

Este calurosísimo verano, que sirve de entrenamiento para el infierno que espera a algunos por sus pecados, nos ha deparado una de las mejores restauraciones posibles, la del Carmen del Santo Ángel, realizada por Ruiz-Berdejo y Díaz Arnido. La talla de Cristóbal Ramos vuelve a los fieles restablecida y reconocible. Cuando se restaura seriamente, nada tiene por qué alterar la relación del devoto con la imagen. Es más, si los técnicos encuentran policromías superpuestas o añadidos sin constancia documental, la explicación lógica es que fueron arreglos de tapadillo inspirados por los gerifaltes del momento al dictado de alguna moda y con menosprecio de los mismos hermanos. Restaurar no es transformar a capricho del interviniente y menos aun acceder a deseos espurios de quien paga la restauración. Dios se lo demandará a éstos y también a quienes se avinieron a cumplir el encargo. El castigo más justo sobre lo que se atreven alevosamente a reformar una imagen es el de que, si éstos han sido también creadores, reciban idéntico escarmiento en sus obras particulares. La deontología exige del restaurador un principio tan sencillo como éste: no hagas en obras ajenas lo que no te gustaría que hicieran con las tuyas; con el siguiente corolario: ni tampoco alteres las propias si vuelven de nuevo a tu taller (aunque con ello pretendas mejorarlas).

(Más Pasión, nº 94, octubre 2015)

 

05
Sep/2015

A Luis Núñez, El Bibi

Querido Luis, empleo hoy estas líneas que leías cada sábado para decirte que te echaremos de menos al frente de los pasos. Quizás no te agrade, por ese carácter tuyo tan particular, y te pido perdón desde el principio. Fuiste un hombre serio —de esa seriedad noble y consciente—, preciso en los mandos, siempre con las palabras justas, enemigo de pregones interminables junto al faldón y de abrazos injustificados en la delantera. Te conocí muy joven como costalero poderoso de aquellos difíciles años de la transición y, al poco tiempo, estabas ya junto a Ismael Vargas mandando al Cachorro, a la Virgen del Patrocinio, al Cristo de la Redención y a la Virgen del Rocío; y en Los Caballos, La Lanzada o El Amparo; muchas veces al lado de Paco Valle. Recuerdo tu voz rotunda, seca, infundiendo confianza a costaleros al límite de sus fuerzas, diseñando chicotás con una medida exacta y al margen de imposiciones agradadoras. Resuena aún en mi oído ese tonillo que imprimías a tus órdenes: “Niño, dale un poquito más”, “siempre de frente, como ustedes sabéis”. Tal vez naciste en un tiempo equivocado, me dijeron en tu entierro. Pero eso no se escoge, como tantas cosas… Y ahora te has ido con tu amigo Pepe Vaca —qué par de dos— a hablar de cofradías y a pasear por la gloria a la Virgen del Subterráneo; pero te advierto una cosa: ni siquiera allí podrás llevarla con mayor finura y elegancia. Eso es sencillamente imposible.