Monthly Archives: Mayo 2015

30
May/2015

Rocío televisivo

Se ha llegado a decir que lo que no sale por televisión, no existe. Y cuanto allí aparece de modo obsesivo adquiere un protagonismo insospechado; de modo que desconocer los figurantes y sus circunstancias te hacen parecer un ser extraño a los ojos de muchos, los mismos que ignoran que con la realidad también se miente. Las imágenes pueden engañar a los incautos con su apariencia de verdad y los profesionales lo saben bien. Por otra parte, nunca faltan caricatos que vendan su alma al diablo frente a una cámara. El Rocío lo ha padecido de sobra y tantos romeros y gentes de bien como iban a postrarse con fe y devoción ante la divina Pastora de Almonte lo han sufrido insistentemente. Parecía que la fiesta, porque lo es, no era una celebración religiosa, sino unos días de puro desmadre colectivo. Era cuestión de paciencia, porque la verdad siempre resplandece, que la más hermosa de las romerías se mostrara en su grandeza. Eso es precisamente lo que han hecho en estos días las televisiones locales y quienes en ellas trabajan. Han logrado transmitir que cada salida es un canto a la Virgen, cada viva una emoción desbordada, cada presentación en el santuario un ruego y una esperanza y que el vado del Quema se convierte en un templo con losas de agua y verde ramaje. Que la Blanca Paloma os premie el bien que habéis hecho dando a conocer la felicidad y el cansancio de esos rostros que solo miraban a Ella.

 

23
May/2015

La Sentaíta

El pueblo nunca ha necesitado de grandes teologías para comprender ciertas cosas. Y lo demuestra incluso en los apelativos con los que se refiere a lo sagrado. Guste o no a los exquisitos, en Triana, tras el límite verde y plata que dibuja el río, usaron el más cariñoso diminutivo para llamar Jorobaíto al dulce Nazareno que se encorva bajo el carey y Sentaíta a María Auxiliadora. Estos apelativos no son solo descriptivos, encierran en sí mismos y bajo un único rasgo un profundo significado de cercanía y cariño. La devoción de Don Bosco, del que se cumple el bicentenario de su nacimiento, se representa en todo el universo salesiano de pie. Así la vio el fundador, así se plasmó en su Basílica de Turín y ése fue el modelo que todos respetaron. Todos… menos los trianeros que hicieron del icono mariano una imagen sedente. Para explicar esta diferencia se nos decía en el colegio que la Virgen de Don Bosco, cuando llegó a Triana, se había sentido tan contenta y tan a gusto, que aquí quería quedarse para siempre, de modo que Ella misma había inspirado al escultor. Si no fue exactamente así, qué bien nos parecía a unos niños que no comprendíamos cómo en aquellas filminas antiguas, que nos ponían en el teatro para explicarnos la ingente obra salesiana, la Virgen estaba siempre de pie menos en este colegio. Y sé que mañana al verla por sus calles, rendido a sus plantas, sentiré el mismo orgullo de entonces.

 

16
May/2015

Omnes vulnerant, postuma necat

Cuando en la mañana del domingo Manolo Domínguez del Barco se ajustó su reloj seguro que estaría muy lejos de adivinar que el adagio latino iba a cumplirse. Todas las horas hieren —y dejan cicatrices más o menos visibles—, pero sólo una, la última, nos mata. Y ésta, cuando viene a llevarse al amigo, también nos mata un poco a cuantos compartimos con quien se va tiempo e ilusiones. Buscaba palabras que explicaran la desazón que deja en el alma la desdicha y Baroja me ofreció las suyas: “Casi siempre el acontecimiento es traidor e inesperado. ¿Quién lo puede prever? Aun contando con la casualidad, es difícil; sin contar con ella, es imposible. Se cree a veces dominar la situación, tener todos los hilos en la mano, conocer perfectamente los factores de un negocio, y, de repente, surge el hecho nuevo de la oscuridad, el hecho nuevo que no existía, o que existía y no veíamos, y en un instante el andamiaje entero levantado por nosotros se viene a tierra, y la ordenación, que nos parecía una obra maestra, se convierte en armazón inútil y enojoso.” Ahora, sólo nos queda el consuelo de que unas manos de nácar lo habrán conducido a la presencia del Padre y, cuando Éste le haya preguntado por cómo quedan las cosas aquí abajo, Manolo habrá respondido con su incansable optimismo: “Todo estupendo, maravilloso…”; y entonces, el Cristo de las Penas, esbozando una sonrisa, lo habrá sentado a su derecha.

 

09
May/2015

Flores blancas

Qué hermoso resulta que las Glorias se inicien con una procesión dedicada a una de las mayores devociones de la iglesia universal y que hoy, desgraciadamente, parece languidecer. San José no está de moda. Será que otro signo de nuestro tiempo consiste en no hacer nada si uno no va a ocupar el papel protagonista y que la modestia, la responsabilidad y la aceptación de los designios divinos, frente al criterio individual, cotizan a la baja. Así que, aunque solo sea por llevarle la contraria a tantos, a mí me gusta especialmente acudir a su cita. Todo es de gloria: el barrio con balcones colgados y abiertos de par en par; las gentes en mangas de camisa o con las chaquetas justas —la etiqueta apenas exige aquí ropa limpia y fresco olor a colonia—; el paso cuidadísimo, con las flores puestas como a escuadra y cartabón, con jarritas de una sola flor cuya belleza supera a los más amplios fanales; los movimientos precisos y elegantes de sus costaleros… Y, principalmente, destacan esas filas de niños que preceden al paso con sus cirios pequeños, el semblante alegre y su saber estar. Son los mismos, me dicen, que el día anterior llevaron claveles blancos para el Santo. Tal vez por eso, José sonría con ojos achinados y cómplices mientras los mira y apoya la sierra en su peana. Ellos están aprendiendo a ser lo que ya son, aun sin conocerlo, el futuro más cierto de nuestras cofradías.

 

02
May/2015

Decíamos ayer…

Dicen que con estas palabras se reincorporó a sus tareas universitarias Fray Luis de León tras un largo proceso inquisitorial que, al parecer, instigaron con insidias sus propios colegas. ¿Qué propio, verdad? Yo se las tomo prestadas ahora que vuelvo a estas páginas que abandoné hace apenas tres años y vaya por delante mi gratitud a todos. Gracias a tantos amigos y buenos profesionales de El Correo que se han acordado de mí y han insistido —ellos sabrán por qué— en ofrecerme de nuevo la dalmática para formar en este cuerpo de ciriales. Gratitud también a todos aquellos, conocidos o no, que en algún momento se me han acercado para que volviera a teclear mis opiniones porque eran coincidentes con las suyas. Tampoco omitiré mi agradecimiento a quienes con sus hechos o palabras (por inconsecuentes, contentadizas o peligrosas) me han motivado igualmente a aceptar de nuevo este reto semanal. Me doy por pagado con lo mismo que señalaba una ilustre coetánea de Fray Luis y de la que ahora se cumple el V centenario de su nacimiento. Escribía Santa Teresa, para cerrar su Camino de perfección, unas palabras que quisiera hacer mías como única pretensión que guíe estas modestas colaboraciones: “yo me doy por bien pagada del trabajo que he tenido en escribir, que no por cierto en pensar lo que he dicho. Bendito sea y alabado el Señor, de donde nos viene todo el bien que hablamos y pensamos y hacemos, amén”.