Monthly Archives: Agosto 2012

06
Ago/2012

Decena Santa

En Sevilla, hablar de Semana Santa en referencia a las salidas procesionales con nazarenos es faltar a la verdad, salvo que se admita, con ese relativismo que todo lo invade, que una semana puede tener diez días de duración. Entre el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión hay ya ocho cofradías cuyos hermanos pueden lucir sus túnicas y otra más parece estar próxima a conseguirlo; sin que olvidemos tampoco a una actualmente suspendida. Tanto aperitivo se nos antoja demasiado sustancioso en proporción a las sesenta que acuden a la catedral. Este número tan elevado invita decididamente a una reflexión sobre la oportunidad de mantener estas procesiones fuera del marco temporal concreto de la celebración pasionista. No se trata de abogar por una limitación del número de hermandades. Dios me libre. Soy el primero en reconocer la importancia y la necesidad de éstas e incluso que hoy pueden ser fundamentales en ciertas zonas urbanas. Pero me pregunto si no sería mejor que salieran, tal y como lo hacen, dentro de los días que van del Domingo de Ramos al Sábado Santo; así engrandecerían la propia Semana Santa al hacerla visible en sus propios barrios y dejarían de ser de vísperas, lo que, por definición, las sitúa fuera de la misma fiesta que conmemoran.

(Más Pasión, nº 46, 2011)

03
Ago/2012

Cruces de mayo

Aprendemos, en un alto grado, por imitación. De ahí, la importancia de tomar buenos ejemplos como modelos. Y todo modelo encuentra su visión naíf en esa versión ingenua que realizan los niños. Viene esto a cuento de esas cruces de mayo que en estos días hemos podido ver por las calles. No sé si hay más o menos que antes. Pero sí sé que es más fácil encontrarlas por las calles del centro durante el fin de semana que una tarde cualquiera, tras el colegio, por uno de sus barrios. ¿Hay también en esto un mimetismo con la creación de nuevas Hermandades (con mayúscula)? Hoy, hasta anuncian con fotocopias y fingida heráldica el día de su salida. Antes, no solo se salía una vez, sino muchas. Bastaba con ponerse de acuerdo en la escuela, tomar en casa una toalla con que imitar el costal y reunirse rápidamente junto a las andas guardadas en algún corralón cercano. Es como si ahora los niños no se conformaran con montar sus pasitos de cruz desnuda y flores de papel de seda y prefirieran solo molduras historiadas, guardabrisas, claveles naturales y ordenado acompañamiento musical. ¿Dónde quedaron aquellos tambores hechos con un bombo de detergente y sus palitroques irregulares en lugar de baquetas profesionales? Aún así, que no falten.

(Más Pasión, nº 59, 2012)