Monthly Archives: Mayo 2012

26
May/2012

Mi Auxiliadora

El 24 de mayo es fiesta grande para quienes tenemos una educación salesiana. En el colegio nos decían que, cuando fuéramos mayores,  nunca nos faltara la foto de María Auxiliadora. Siempre llevo una conmigo y otra preside mi despacho. Al mirarla, sé lo mucho que le debo en todo, también en lo cofrade. ¡Cuántas charlas de hermandades, cuando no había internet ni consumados especialistas de la minucia, sino sólo el deseo de hablar de aquello que tanto nos gustaba! Diez minutos al salir de clase, mañana y tarde durante muchos años, dan para más de lo que algunos se piensan. Recuerdo esas breves reuniones en San Jacinto esquina a Condes de Bustillo, maleta en mano, y aquellos recreos donde alguno llevaba una radio para escuchar “Sentir cofradiero” en la Cuaresma. Podría citar aquí una larga nómina de compañeros que ha nutrido grupos jóvenes, cuadrillas de acólitos o costaleros y juntas de gobierno. Esta semana hemos ido a verla de nuevo, sentada en su trono, el Hijo de pie sobre la falda, y le he dado las gracias.

19
May/2012

Con sus amigos

Es mejor estar en los sitios para ver lo que se desea que esperar a que otro te lo cuente. Por eso procuro no perderme casi nada. Sigo saliendo tan ilusionado de casa esas tardes de domingo al encuentro de las Glorias que ni este calor sahariano logra retenerme en el frescor de la salita junto a un buen libro. Y espero con ilusión sobre todo esas pequeñas o grandes cosas que despiertan de pronto lo mejor que llevo dentro (que algo hay). Así me pasa cada vez que me encuentro por su barrio con el Dulce Nombre de Jesús en brazos de la Virgen de la Salud y creo que he llegado a comprender el porqué de su atrevida postura y la sonrisa de sus labios. Veo que se escora conforme avanza la procesión y sé que un día va a saltar del paso. Lo sé porque lo que ocurre sobre las andas sólo se comprende mirando al suelo. Ese Divino Niño no hace más que pedirle a su Madre que lo deje ir a pie con esos amigos suyos que lo preceden jugando con sus velas y nos dejan la catequesis de sus limpias miradas sobre un fino rastro de cera.

13
May/2012

La culpa es de todos

Santa Catalina es una triste y clara metáfora de la ciudad: pasado esplendoroso, presente incierto, futuro desalentador. Y es, también, un símbolo del sevillano: desidia, lujo, olvido, historia, un desprecio que va del “qué más da” al “que lo arreglen otros”. Nos encanta que las cosas se caigan: primero, para verlas tiradas por el suelo; después, para llorar como viejas plañideras de encargo, con poca pena y mucha desvergüenza; por último, y esto es lo que más nos gusta, para decir un “ya lo avisé yo”, o mejor, “se perdió porque no me hicieron caso”. Ha ocurrido tantas veces que a poco que lo piensen encontrarán ejemplos de sobra. Pero aquí está otra vez el caso delante de nuestros ojos. Pasamos de prisa por su lado como junto a un vagabundo que reclama nuestros céntimos y fingimos no ver porque apenas hemos acelerado el paso. Azulejos tapados, palmera huérfana, desconchones… Pobre Sevilla, que pierde su escasa fortuna  por no saber conservarla y olvida su historia como quien acepta el alzhéimer como mal menor.

05
May/2012

La perfección del Círculo

Salvador Casado culmina, tras dos mandatos, su ciclo como Presidente del Círculo Mercantil y creo que le debía un artículo. Y se lo pago ahora sólo como ciudadano de a pie, que es, bicicletas aparte, el único modo de transitar por ese cardo máximo que es para muchos la calle Sierpes. No soy socio de la entidad y, por tanto, apenas había pisado tan hermosa casa hasta que su labor y la de quienes con él han hecho posible su apertura al mundo cofrade —con Práxedes Sánchez a la cabeza— convirtieron el Mercantil, durante algunas fechas al año, en ese museo de las cofradías que Sevilla perdió. Sus exposiciones nunca pasaron desapercibidas entre las múltiples actividades cuaresmales que llenan las vísperas de la Fiesta. Han sido verdaderos depósitos del mejor arte que hicieron posible otros hombres que, como nosotros hoy, cruzaron antes esta misma vía, tan llena de vida. Gracias. El Mercantil ha proyectado en estos años desde su sede un haz luminoso que quiera Dios no se extinga. Hagan feliz memoria. Sin duda lo merece.