Monthly Archives: Marzo 2012

29
Mar/2012

Ensayo general

Ya pueden verse sobre canastillas y peanas Cristos y Vírgenes en la penumbra del templo con el único ajetreo de hermanos con batas o vaqueros. Faroles y candelabros están aún ciegos sin codales y guardabrisas. La cera va levantando una cordillera, que será de luz, a lo ancho del palio. En las casas, cuelgan túnicas de puertas o lámparas que han cambiado por unos días su función y no pueden cerrarse o encenderse. La papeleta de sitio juega con nosotros y aparece o desparece a su antojo y nos guiña su ojo de papel cada vez que quiere: al abrir la cartera, al coger un pañuelo del cajón, al entrar en el despacho… Bruñidores de plata y pan de oro se afanan en sacar brillos a la historia antigua o reciente de cada barrio para mostrarse en perfecto estado de revista en esa puesta de largo anual que es el día de la salida.  Los coches en los semáforos ponen a la mañana una banda sonora de maderas y metales. Al caer la tarde, serán cornetas y tambores quienes den el toque de queda y nos avisen de que falta un día menos para ver a esos mismos muchachos que ahora visten de chándal con entorchados ficticios sobre uniformes variopintos. Capirotes desnudos, apenas cubiertos por una bolsa, asoman sus puntas curiosas por las calles que pasearán en unos días revestidos de terciopelos y ruanes, orgullosos también de haber adquirido esa forma que los ha indultado de cajas y embalajes. Chicas que enseñan sus piernas subidas sobre alturas imposibles o sacan a la luz el mismo ombligo que rodearán de esparto en unos días, hombres impecables con traje y corbata, jóvenes de pantalones caídos y boxers levantados hasta la cintura, mujeres presurosas —urbanas velocistas de diario— que miran el reloj camino de algún sitio, cada uno a su modo, ensayan su paso sobre asfalto y adoquines, como haciendo una prueba de resistencia a esas calles por las que habrán de pasar sus cofradías. Palabras que no se las llevará el viento, porque salieron de un corazón y a otros llegaron, prosa y verso tejidos en pregones, han sido pronunciadas para entretener la espera más que para anunciar la celebración, porque nadie ignora ya que estamos a su puerta. Pero, al igual que el niño necesita ver la cabalgata la víspera de Reyes para dormir algo más tranquilo esa noche, la ciudad exige contarse a sí misma lo que va a ocurrir, porque de tanto como espera se resiste a creerlo. Y nadie, salvo Dios, puede ya impedirlo… o concederlo. Que así sea.

26
Mar/2012

Inminencia

Atravesé el viejo barrio camino del trabajo y pasé por la puerta del templo. Era temprano y en la tranquilidad de sus calles sin coches sólo se oía el crepitar de una plana enfoscando una fachada cercana. Miré el reloj y dudé. Pero, al traspasar el cancel de la iglesia, me recibió el rezo del padrenuestro y la trasera de los dos pasos colocados uno junto al otro. Ver de espaldas lo que aún está por venir era como una bella metáfora barroca sobre la brevedad de la vida. El Cristo desnudo y muerto, su piel blanca con la sangre más viva y hermosa, su cabeza coronada de espinas y aún sin potencias. Se oían pájaros que parecían querer picotear las flores bordadas que formaban una primavera sobre el manto. La Virgen, con su candelería a medio fundir, era como un centinela protegiendo el sueño del Hijo. Y, para no perturbar la misa, me conformé con avanzar por los costeros sin llegar a verlos de frente. Eso quedará para el Miércoles Santo cuando San Bernardo lo llené todo con sus morados, negros, granas y dorados.

20
Mar/2012

Lecciones

Hay que estar siempre dispuesto a aceptarlas —vengan de donde vengan—, si el que las imparte lo hace con corazón limpio y sin ánimo de ofender. El alumno debe seguir a su maestro, pero el maestro debe saber que el discípulo, si aprende rápido y bien, podrá encajarle alguna también cuando menos se lo espere. Esta norma puede aplicarse sin problemas al mundo de las cofradías. La hermandad más antigua debe mirarse en el espejo de las jóvenes, pues ella lo fue aunque haga varios siglos; las más recientes están obligadas a mirar a sus mayores para ver cómo se permanece en el tiempo con viva pujanza. Y de ese fecundo enlace que mantienen todas las corporaciones, surge una celebración que atraviesa la dura barrera del tiempo. De ahí la hermosa lección que acaba de impartir la Hdad. del Dulce Nombre de Bellavista a la ciudad. Sus pasos no son los mejores (no pueden serlo por sus reciente fundación), pero nos ha regalado el estreno más bello de cuantos harán este año las hermandades de Sevilla. Crear un comedor cuando la gente pasa hambre (he dicho hambre, sí) es bordar cada día una orla en el manto de la esperanza de muchos, es trazar con la gubia un roleo con el que escabullirse de la miseria más absoluta, es cincelar una corona de oro macizo con la que decirle al otro “tú me importas”. Y no es que ellos no quieran tallar el más soberbio de los canastos dorados, ni bordar el palio más elegante para lucir a su Virgen por el barrio. Es, sencillamente, cuestión de prioridades. Que para ponerse el antifaz hay un día al año, para dar la cara a sus convecinos 364.

               Este Viernes de Dolores qué orgullosos irán sus hermanos del estreno y qué orgullosos también todos los que nos acerquemos a esas calles limpias, de pueblo honrado, para ver sus Sagradas Imágenes. Pueden estar seguros de que las advocaciones que aprobaron sus fundadores habrán obtenido perfecto cumplimiento: N. P. J. de la Salud y Remedios y Mª. Stma. del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión. No faltaré a la cita por las calles de su barrio, cuyo nombre podría cambiarse de Bellavista a Mejoracción, (quizás el nombre sea más feo, pero retratará con absoluta fidelidad la calidad de sus gentes). Y quienes acudamos diremos entre oraciones un “Que Dios se lo pague”, con la misma fuerza que se decía antiguamente. Es decir, no como excusa de quien carece de medios o no quiere poner su parte del precio, sino como quien todo lo fía al mejor pagador posible.

18
Mar/2012

Con la venia

Así se titula la página que firma y dibuja Javier García para la revista Más Pasión y, con su venia, me permito tomarlo prestado para agradecerle los sentimientos que en mí despierta con cada una de sus viñetas. Hace tiempo que quería dedicarle estas líneas y, ahora que en Cuaresma las disfrutamos a diario, es tiempo de quedar en paz conmigo mismo, porque los comentarios al hilo de la actualidad demoran ciertas cosas, aunque no debieran. Gracias, Javier, porque tus viñetas más que hacernos reír (algo al alcance de muchos con cualquier procacidad o maledicencia) logran algo mucho más difícil, más íntimo, más matizado: emocionarnos. Javier nos hace sonreír, que es  tanto como la inteligencia de la risa, y nos recuerda quiénes somos. En sus trazos —sencillos, limpios y claros— nos vemos retratados por su mano y nos recuerda a los que nunca aprendimos a pintar con aquellos lápices Alpino o con los rotuladores Carioca que de ilusión también se vive. Se vive plenamente, como la Semana Santa, cada día de nuestra vida.

14
Mar/2012

Opción por los pobres

He leído y oído en diversos lugares, y a veces con intención de atacar al mundo de las Hermandades, que la opción por los pobres debe ser cuestión preferente del cristiano. Pero esto no es así. Sencillamente porque, para optar por algo, hay que tener posibilidad de elección y en esto no la hay, salvo que se quiera contradecir al Maestro. Es una obligación de todo cristiano socorrer al prójimo, no una alternativa; porque nadie ama a Dios sin amar también a su prójimo. Que las cofradías saben esto es tan claro como que basta mirar desde sus constituciones primeras a las reglas actuales de todas para ver con cuánta precisión se pone de manifiesto. Nunca, ni antes ni ahora, se ha antepuesto un manto o un palio a la ayuda directa al hermano que pasara estrecheces sin estar pervirtiendo el mensaje de Cristo. Es, por tanto, repito, no una opción, sino una necesidad que cada uno asume en razón de sus fuerzas espirituales y dinerarias. Las bolsas de caridad —y caridad significa, en primer lugar amor, que no limosna, consecuencia de aquella— funcionan de tal manera que para sí quisieran ese entusiasmo, valentía e imaginación muchas otras instituciones. Como tantas madres que hacen encajes de bolillos para llegar a fin de mes, las hermandades de hoy multiplican sus talentos como en la parábola y sólo serán reprendidos aquellos cuya flaqueza de ánimo les lleva a enterrar el tesoro que Dios y sus hermanos han puesto en sus manos.

               No hay que rasgarse las vestiduras si esa necesidad de entrega se nos recuerda desde el mensaje evangélico, las llamadas de atención son buenas para mantenerse alerta, pero no las pongamos a la misma altura de quienes, desde el desconocimiento o la mala fe, pretenden ningunearnos. Estos son los mismos que nada aportan, pero se erigen en jueces de los demás. Los cofrades debemos ser conscientes de nuestro carisma. Nadie dice a los cartujos que tienen que hablar con todo el mundo porque así lo hacen otras muchas órdenes religiosas; ni puede pedirse a los dominicos que rehúsen a su afán por la predicación o a los salesianos que abandonen su entrega por la educación de los jóvenes. Tampoco a las hermandades puede obligarse a cambiar sus formas; porque estas, lejos de ser puro capricho o mera ostentación, además de sostener puestos de trabajo y crear arte, muestran una riqueza litúrgica y pastoral que ha mantenido la fe de no pocas personas que, tal vez de otro modo, se hubiera apagado.

11
Mar/2012

Basílica en Triana

Aún no me había acostumbrado a llamarla Iglesia del Stmo. Cristo de la Expiración y ahora se nos ha convertido en Basílica lo que para mí siempre fue la Capilla del Patrocinio por feliz metonimia. Sin caer en chovinismos ni enfrentamientos que a nada conducen, me alegro de la noticia por lo que supone de reconocimiento a una devoción que en sus siglos de historia nunca mudó de asentamiento. Sitio de fe en zona difícil, terreno de excluidos en donde tanto se sabía de penas. Ni las arriadas frecuentes, ni el fuego que se llevó a su Madre y Señorita, pudieron apagar las oraciones de tantos como allí se han puesto de rodillas. Allí hablan, si no las piedras, sí los ladrillos y azulejos cocidos y labrados en su mismo barrio. El título de Basílica menor que Monseñor Asenjo ha conseguido —moviendo Roma con Toledo— viene a ratificar la devoción secular a ese crucificado expirante al que el pueblo llano bautizó Cachorro. Y sus hermanos, en lugar de renegar del nombre, acabaron por hacer de él título de verdadera grandeza.

08
Mar/2012

Altar de cultos

Los niños soplan su tarta de cumpleaños con la ilusión de los regalos que les ofrecen, pero desconocen el valor tanto del breve pasado que atesoran como del futuro que les llega. No miran el pastel minuciosamente decorado ni saborearán apenas el dulzor que se les presenta al alcance. Tan sólo se fijarán un momento en el temblor de las pequeñas velas recién encendidas y se harán la foto como un trámite necesario para saltar de la mesa y correr con los demás invitados de su edad. La infancia es el presente más breve posible. Con los años, el tiempo no se acorta, se dilata. Si bien se mira, el paso inexorable de los días los contrarresta la intensidad con que se vive cada momento. Se pierde el brillo de lo nuevo, pero se gana en matices. La espera vale ya su peso en oro y el anuncio de algo es, al mismo tiempo, parte de la propia celebración. Ha llegado una nueva Cuaresma. ¿Cómo no ver en el altar de cultos de nuestra Hermandad como un inmenso regalo que se nos hace? Con él cumplimos un año más de fidelidad a nuestras reglas y a lo único que de verdad importa: la fe en el Nazareno y el patrocinio de su Madre. Los cultos no se suspenden nunca por la lluvia y en este secular cumpleaños a nadie se le pide tampoco que tenga pulmones para apagar tanta cera.

(Más Pasión, marzo 2012)

05
Mar/2012

Con calle propia

Leo en las páginas de El Correo un titular que me conmueve: “Manolo Santiago vuelve a su barrio”. No seré yo quien diga que fui su amigo o que me contó no sé cuántas confidencias sobre el arte el martillo. Eso se lo dejo a otros que inventan más que hablan y se hacen amigos o herederos de cualquier personaje conocido sólo porque alguna vez se estrecharon las manos de pasada. Sólo diré que me alegra profundamente porque cada uno tiene sus altares laicos ­­­­—con imágenes, relieves y hornacinas— donde coloca a quienes le hicieron ver las cosas tal como hoy las observa. En el mío particular, Manolo Santiago está presente desde mi niñez. Lo veo en mi memoria mandando los pasos de Los Caballos, de San Bernardo, de Las Aguas, de Los Javieres… Camisa blanca, rostro moreno, sonrisa en la cara, palabra amable en su boca, como explicando a cuantos veían el discurrir de sus cofradías el porqué en Sevilla los pasos andan según las formas con que sus capataces afrontan la vida. Lo veo también en sus últimos años, sobre la acera, sin renunciar a ver las cofradías que tanto amaba, sentado, recibiendo como un antiguo rey el cariño de cuantos pasaban a su lado y le dedicaban una palabra o un gesto de cariño. En una ciudad de desagradecidos, pocos consiguen la gloria del afecto sincero.

Pero, ahora que va a recibir este homenaje en forma de calle, quisiera recordar también una grabación en la que, antes de tocar el martillo, pronuncia una frase que los más doctos quisieran haber acuñado para definir la eternidad: “¡Que los años se rompan en el tiempo!”. En este prodigio expresivo queda fotografiada mi alma, y supongo que la de muchos, cuando miramos un paso. Eso es para mí la Semana Santa: la trascendencia del tiempo y, a la vez, un vislumbre de la contemplación divina. Habrá quien diga que esas palabras salieron de su boca por casualidad o que no quieren decir lo que yo leo en ellas. Pero, si con las palabras hay quien juega y las somete, también hay quien acuña expresiones que surgen de la iluminación divina antes que del intelecto. Dios habla cuando quiere, como quiere y por boca de quien quiere. ¿Qué tiene de extraño que hubiera escogido a Manolo Santiago para decirnos con su voz, la misma que arengaba a sus costaleros en los momentos más duros del trabajo, lo que en prosa y verso dijeron nuestros místicos del siglo de oro? Que la eternidad sólo se alcanza cuando el hombre puede ver el verdadero rostro de Dios.

03
Mar/2012

Cartas sin respuesta

Como a nadie obligan a pertenecer a una junta de gobierno, si se acepta el compromiso, hay que saber que la principal de las obligaciones que se adquiere es la del servicio. Por ende, lo que más molesta y escuece a cualquier hermano son las peticiones que caen en el olvido. Viene esto a cuento de dos cartas a las que me ha hecho referencia un conspicuo cofrade que, pese a que en la actualidad no es miembro del cabildo de oficiales de su hermandad, por su conocimiento de la misma ha sido requerido como intermediario ante tan ominoso silencio. Lo que le causaba espanto, y así me lo comunicaba, es que ambas solicitudes eran tan explícitas y fáciles de responder que no se comprende la falta de contestación. En un caso, se trataba de ponerse al día en el pago de cuotas; en el otro, para más inri, se ofrecía un regalo patrimonial. Desgraciadamente, en estos días de reparto de papeletas conocerán situaciones similares. Y es que el peor disparo a la línea de flotación de la vida de hermandad lo lanza siempre la desidia.