Monthly Archives: Julio 2011

19
Jul/2011

Comidas de Hermandad

             Por lo que veo y me cuentan, los almuerzos que siguen a las funciones principales revelan también los signos de los tiempos. Primero fueron sólo reuniones poco concurridas en las que participaban apenas los miembros de la junta de gobierno (por supuesto sin mujeres) en un lugar cercano a la iglesia. Después, con un pretendido carácter democratizador, se unieron un buen número de esposas, jóvenes y allegados que pagaban una pasta gansa por comer (es un decir) en algún salón amplio, con ínfulas de restaurante caro, un trozo de solomillo frío y unos huevos pilaf de ingrata memoria. Hoy, por el contrario, se lleva el no dejarse ver y la crisis ha dado la puntilla a muchas de estas fraternas reuniones gastronómicas que se han visto devaluadas en la asistencia (en la calidad era imposible, aunque aun así podría narrar ejemplos memorables). Yo prefiero otra comida de hermanos mucho más reducida y sincera en donde no se lucen modelitos ni estrechas chaquetas azules imposibles de abotonar. Allí sólo se acude para hablar de cofradías, de anécdotas y previsiones. No se invita al predicador, que ya tuvo seis días para lucirse. Puede celebrarse varias veces al año y sus comensales brindan sin retórica barata por una esplendorosa Semana Santa. A su salud.

(Más Pasión, nº 47, 2011)

02
Jul/2011

Cabildos de cuentas

Tras la procesión del Corpus, las hermandades cierran el curso con la celebración de estos cabildos cuya importancia hay que reivindicar, pues son muchos los que renuncian a asistir disuadidos por la comodidad que ofrece el aire acondicionado de la sala de estar. Es verdad que la lectura suele resultar farragosa, que la dicción de los mayordomos no siempre facilita las cosas y que deberían actualizarse las formas en este mundo de las tecnologías. Pero, aun así, defiendo que la mejor fiscalización que puede hacerse del funcionamiento de una hermandad se ejerce asistiendo a estos cabildos. Se comprueba cuántas cuotas de hermanos se han quedado sin pagar, qué gastos superfluos debieron evitarse o qué partidas exigen un recorte, si efectivamente la caridad ocupa ese lugar de privilegio que todas proclaman o se limita a cumplir el mínimo establecido por las reglas… En definitiva, un asistente que sepa permanecer atento sacará un análisis completo de la vida real de su hermandad. Números cantan y, a veces, desafinan.