Monthly Archives: Junio 2011

24
Jun/2011

Madrugones de gozo

Hay quien le teme al despertador como a una vara verde. Lo mira cada noche amenazadoramente mientras comprueba la hora de la alarma y se la tiene jurada cuando, con timbre o sonidos radiofónicos, lo reclama a su cotidiana tarea. Sólo Carlos Herrera nos incita a ponernos en marcha con un afán desusado, avisando de lo pronto que pasa el tiempo y de las cosas que podemos dejar de hacer si remoloneamos demasiado entre las sábanas. Así las cosas, parece pecado en esta sociedad, que ha situado la comodidad como el dios de sus días, atreverse a sintonizar la alarma del aparato la víspera de un día festivo. ¡Habría que estar loco! Menos mal que aquí hay muchos de esos locos que se dispusieron a hacerlo el pasado miércoles, como lo harán también hoy, para no llegar tarde a una cita. ¿Y quién se atreve a convocarlos un día de descanso, tan de mañana, pensando que acudirán? Alguien que firma sus convocatorias como S.D.M., se hace anunciar con campanas de bronce y no quiso dejarnos nunca sin el misterio de su verdadera presencia.

17
Jun/2011

Rosario

Casi a punto de cumplir un siglo ha muerto una de esas trianeras de casta que hablaban de Popá y Momá para referirse al Cristo del Cachorro y a la Virgen del Rocío, con esa familiaridad que, por sincera, demuestra la cercanía de cada persona con sus devociones. Mucho aprendí de ella y mucho he de agradecerle. Se le saltaban las lágrimas sin poder evitarlo cuando hablaba de su Cristo —de mi Cristo— y para ponderar su grandeza, terminaba por morderse el labio inferior, abrir los ojos y mover la cabeza de arriba abajo, como diciendo que no hay palabras. Ella y Belisario, su marido, infatigables lectores de prensa, recortaron para mí cientos de páginas cofradieras que hoy conservo encuadernadas. A la muerte de él, y en señal de duelo, como una hermosa declaración de amor, Rosario cerró para siempre los balcones de su casa la tarde del Viernes Santo, aunque entreabriera un poco los visillos para verlo alejarse camino del Puente. El martes se celebró su misa de Cristo presente en el Patrocinio y Él ya le habrá dado palabras.

10
Jun/2011

Rocío

Del Rocío, como de toda manifestación multitudinaria, suele afirmarse que hay tantas maneras de vivirlo como personas. Pero esto no deja de ser, a la larga, una simplificación engañosa muy propia de nuestro tiempo, pues donde todo cabe, nada resulta esencial. Y, en El Rocío, hay muchas cosas esenciales que conviene recordar por encima de tópicos interesados y pervertidores. Hay, de entrada, una devoción de siglos en torno a María, Madre de Cristo (nada de diosa reencarnada de alguna antigua civilización), modelo perfecto de quien aprender y mediadora de todas las gracias. Con la romería, se mantiene vivo y fiel a su origen ese sentido de peregrinaje que es fundamental para el creyente –camino, esfuerzo, rezos, solidaridad, ansia de una meta común–, más la alegría de quien busca y, al final, halla cuanto espera. Y cante y baile, sí; porque, frente al pesimismo desolador de quienes sólo ven aquí un valle de lágrimas, otros encuentran también prados de alegría, donde el rocío divino refresca el bochorno de la vida.

08
Jun/2011

Gente importante

En las cofradías hay mucha gente importante. Pero no se trata de ésa que aparece en las fechas clave con sus fotógrafos de cámara y sus acólitos interesados. La gente importante de las cofradías no son VIPs —políticos, aristócratas, adinerados influyentes o famosos de cualquier pelaje—, sino aquellas personas que, cuando hablan de su Cristo o de su Virgen, lo hacen con una familiaridad que asombra, la que sólo da el trato continuado con sus devociones. A veces, no conocemos de ellas ni su nombre completo ni su dedicación profesional, pero sí a qué Hermandad pertenecen: Las Aguas, El Museo, San Bernardo o San Benito. Sin ser expertos en teología, nos muestran un acercamiento con la divinidad que pone los vellos de punta y hablan sin rubor de las gracias que les han sido concedidas, demostrando a su manera que su fe es muy superior a un grano de mostaza. Siempre tienen tiempo para darte un abrazo y contarte algo que emociona. Conozco a alguien así de la Hermandad de San Pablo y, aunque desde hace muchos años es costalero de los mejores, el Lunes Santo sabe que su sitio está bajo el antifaz llevando la cruz de guía durante trece largas horas. Él sabe bien por qué y esa cruz de guía dice mucho de él, de Sevilla y de la gente importante de verdad.

(Más Pasión, junio 2011)

 

05
Jun/2011

Auténtico

El jueves se celebró en San Antonio la convivencia de las hermandades de gloria y quien asistió pudo comprobar el valor que encierra todo cuanto se hace con naturalidad. Allí había, sencillamente, un grupo de personas que se reunían para rezar —que, si no han cambiado las cosas, es hablar con Dios— y para charlar también con sus hermanos de los problemas que les preocupan como cofrades. No es poco. Lo extraordinario del hecho es que esto debiera ser lo ordinario: los bancos llenos, los saludos sinceros y en voz baja, la misa bien preparada y mejor predicada, sin móviles sonando a destiempo ni fieles pendientes del reloj con esa prisa que sólo padecen los que nada urgente tienen que hacer. Después, un buen moderador, unos ponentes que en el caso de Feliciano Foronda y Francis Segura resultaron modélicos y un franciscano dispuesto a escuchar con atención a unos seglares sin cara de “a mí qué me van a contar éstos”. En resumen, todos sabían a qué habían ido y lo hacían a gusto. Así siempre salen las cosas bien.