Monthly Archives: Marzo 2011

29
Mar/2011

No sabía

Menos mal que, según nos advirtieron sesudos analistas y peritos en expedir títulos de sevillanía, este arzobispo no sabía nada de cofradías y que no iba a comprender de esta misa la media. Se dedicaron a referir anécdotas sin detallar los pormenores que las hubieran explicado y adujeron problemas con el léxico cofradiero para anatematizarlo, señalaron sus ausencias de lugares donde decenas de arzobispos anteriores tampoco habían acudido e insinuaron asuntos de política eclesiástica para descalificarlo (como si aquí abundaran los conocedores de las altas instancias eclesiásticas). Pero le ha bastado a D. Juan José el breve tiempo de año y medio para poner no pocas cosas en su sitio y cuestiones que se habían ido enquistando peligrosamente ya se han solucionado. No le ha vuelto nunca la cara a ninguna pregunta que se le ha planteado y todas han sido respondidas sin necesidad de que viniera ningún exegeta a traducir sus intenciones y, cuando no conocía a fondo el asunto concreto por el que se le indagaba, lo decía sin ambages, (que nadie está obligado a saberlo todo por completo y en cualquier momento). Ha declarado su amor por las cofradías hasta en un decreto, cuando afirmó sobre el valor de la estación de penitencia que es “una valiosa manifestación de fe pública y una verdadera fuente de frutos sobrenaturales para quienes participan en ella uniéndose a los Misterios de la Pasión y Muerte del Señor”. Vamos, que eso de salir de nazareno no es cualquier cosa y mucho menos algo de segunda categoría o de folclore barato. Esto mismo lo dice un cofrade del más rancio abolengo o un pregonero en el atril del Maestranza y a más de cuatro se le rompen las manos aplaudiendo.

            Si llega a saber…

26
Mar/2011

Antevísperas

¿Cuándo empieza todo? Piénsenlo bien porque es difícil responder a la pregunta. Para unos será en la mañana del Domingo de Ramos, cuando la persiana al levantarse suena como un papel de regalo que se rasga. Para otros cuando ven al primer nazareno camino de su templo o cuando la Virgen de la Paz luce doble palio, blanco y verde, al cruzar el parque. Pero antes hubo indicios, como leves gotas de lluvia que se aprecian o no según la cabellera de cada quien: ese niño que pide con ilusión a los reyes magos una túnica nueva; el joven que, a falta aún de varias semanas para la Cuaresma, lleva sin disimulo el capirote en una bolsa; ese paso de palio que nos sorprende a destiempo porque han de hacer alguna prueba… ¿Marca el inicio comprobar que el esparto no ha encogido, como suele, en el altillo? ¿o cuando ya tenemos a la vista la papeleta de sitio? Si Larra, con su deje de amarga ironía, afirmó que en España el año completo es un gran carnaval; aquí, en Sevilla, preferimos vislumbrar en todo nuestra Semana Santa.

21
Mar/2011

Espejos

En el mundo de las cofradías, entre los que están, los que son y los que quieren ser, nos olvidamos demasiadas veces de los que fueron. Y es ingrato, porque todo esto existe gracias a cuantos entregaron por ellas su tiempo, sus fuerzas y su cariño. Pero no piensen que voy a hacer una elegía al uso sobre algún difunto ilustre. Prefiero fijar la atención sobre quienes en estos días miran las túnicas de hijos o nietos colgadas de las perchas pidiendo luz y ven cómo se prenden en ellas escudos que tal vez fueron suyos. Son esas personas que en el día más grande de su hermandad no formarán ya en esas filas idénticas que dibujan un río de peticiones y gracias delante de los pasos. Irán, eso sí, por la mañana al templo para dejar su oración y buscarán, lo antes posible, alguna silla o un banco orillado para que sus piernas descansen. Los ojos húmedos por el recuerdo —que ellos saben también de nombres que hoy están olvidados para la mayoría—, el pelo blanco planchado, olor a colonia y camisa nueva sobre la que descansa una medalla patinada por el tiempo. Sólo brilla más que sus ojos el breve oro prendido en la solapa. Recibirán sentados, como nobles aristócratas, el saludo de quienes los quieren y les agradecen su vida y su obra. En su sonrisa entreverada, mientras responden de los achaques que padecen, puede adivinarse el consuelo que ofrece la continuidad del apellido en las listas colgadas o, en caso contrario, un lamento no pronunciado por el fin de su estirpe. Son el viejo senado que merece nuestro respeto, aunque, a veces, nos traicione la memoria (bien porque ignoremos sus hechos, bien porque sepamos demasiado). Seamos justos o generosos con ellos, que cada uno escoja según los casos. Son lo que seremos.

20
Mar/2011

Bálsamo y no fuego

El desgaste producido por su intención de incorporarse al Sábado Santo ha dejado algunas bajas y no pocos sinsabores en la hermandad de la Resurrección. Y, como es muy nuestro eso de “a moro muerto gran lanzada”, ahora todas las voces se vuelven contra el que fue su hermano mayor. Pero sería injusto olvidar que Juan Muñoz no hizo sino abanderar lo que le habían pedido sus propios hermanos, pues con esa idea accedió al cargo y lo revalidó más tarde. Al final, cuando la aproximación a la curia y al Consejo resultó por completo infructuosa, se produjeron ampollas que no sanaron ni dentro ni fuera de Santa Marina. Entiendo que estos reveses le afectaran (a quién no) y que los últimos tiempos fueran borrascosos en exceso. Lo lamento por él y por su hermandad sobre la que se han vertido tantas críticas acerbas. Esperemos que ésta sea la hora del bálsamo y sus hermanos tengan sosiego, que Miguel Ángel Pérez, quien tantas cualidades posee, gobierne con acierto y que el respeto no falte para nadie. Pirómanos ya sobran.

15
Mar/2011

Túnicas bordadas

Quien crea que no existen modas en el atavío de las sagradas imágenes tiene que hacerse hermano de Santa Lucía, acudir a sus cultos y pedirle urgentemente que le conserve la poca vista que le va quedando. Pero, para quienes como Santo Tomás necesiten de pruebas para creer, basta con que consulten las hemerotecas o incluso las fotografías familiares que apenas superen la decena de años. Además es lógico que haya modas en lo que dura siglos y si en estos vaivenes se hacen aportaciones duraderas pasarán a formar parte del canon. El peligro está cuando los incautos y los intransigentes se unen para hacernos creer que algo fue siempre así y le adjudican el estatus de lo inalterable. Viene esto a cuento de la pérdida, y parece que actual recuperación, de las túnicas bordadas en las imágenes de Cristo. Apenas el Nazareno del Silencio, el de la Cruz al Hombro y el Titular de la Amargura han dejado de lucirla, demostrando por qué cada cofradía es lo que es. Las demás las fueron retirando por distintas razones: supuesta fidelidad histórica, conservación deficiente, apariencia de humildad, mala imitación de criterios ajenos… Hoy, la concienciación sobre el patrimonio, la calidad de los talleres de bordados y las no menos excelentes priostías, así como las iniciativas particulares de algunos hermanos están restaurando una tradición que no debió perderse. En ciertas hermandades se ha empezado por los cultos, pero se hace a modo de prueba para pulsar el sentir de sus cofrades antes de afrontar la prueba definitiva de la salida procesional. Esto es algo que va mucho más allá de la estética. Vestir al Señor de oro no es mera ostentación ajena al espíritu religioso, sino puro simbolismo que señala al único Rey de reyes.

13
Mar/2011

Restauración de templos

Decimos, y hacemos bien, que hermandad se es todo el año y cofradía, en el mejor de los casos, sólo unas horas. Pues si procuramos que todo se encuentre en perfecto estado de revista para la procesión, de manera que cuando algo se daña —incluso al montar los pasos o el altar de insignias— de inmediato se lleva al artesano correspondiente, mayor interés aún debemos poner en el cuidado y mantenimiento de nuestros templos. Ahí nace la verdadera hermandad: en el rezo ante sus Titulares. Por eso nos duele tanto cuando una iglesia se cierra por deterioro continuado (Santa Catalina y Santa María la Blanca son ejemplos actuales como otros los fueron antes) que no palía por completo ni la solemne reinauguración ni una iluminación prodigiosa tras el cierre habitualmente prolongado. Y nos alegra, por el contrario, que hermandades como El Baratillo o El Cachorro hayan realizado importantes mejoras en breve tiempo y sin que sus imágenes abandonaran del todo su sede. Ya se sabe que, como en la casa de uno, en ningún sitio.

09
Mar/2011

Carteles

En la fiebre de carteles que padecemos es difícil la sorpresa (aunque yo espere cada año con impaciencia los que nos regalan Salazar y Bajuelo). Sin embargo a veces, porque siempre hay que fiar de la Divina Providencia, surge algo como un rayo luminoso e inquietante que nos deslumbra y sirve de catarsis. Así me ha pasado con el cartel que anuncia el XVI Pregón de los armaos que firma Teresa Sabater Parejo. Aclararé para malpensados que no conozco a la autora ni a quienes hayan tenido la feliz ocurrencia de premiarlo. Sólo sé que en él hay más Semana Santa —y más vida— que en tantos óleos y fotografías como se dedican a captar simbolismos imposibles o instantáneas de diseño. Veo este cartel y sé de qué me habla: de Cristo y de un papel levantado que lo sentencia, de Sevilla con puertas y murallas, de nazarenos que custodian un arco como centinelas de siglos, de oros y terciopelos, de romanos y armaos… y del evangelio, porque alguien dijo que si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.