Monthly Archives: Febrero 2011

27
Feb/2011

Siete Palabras

La Historia no se improvisa; salvo para quienes confunden interpretación con perversión y se inventan blasones y heroísmos donde, en el mejor de los casos, no hubo nada. Valga esta reflexión para manifestar mi enhorabuena a la Hermandad de las Siete Palabras y a cuantas personas han participado en la preparación, montaje y catálogo de la magnífica exposición que en estos días se presenta en el Círculo Mercantil. Cinco siglos de historia y devoción se repasan en dos amplios salones que condensan, además, el común devenir de nuestras hermandades durante medio milenio: la importancia central del Santísimo Sacramento, el valor devocional que las glorias de María fue alcanzando, los rezos por las ánimas como un do ut des previsor ante los pecados cometidos y por cometer, la posterior supremacía de las cofradías penitenciales y la ampliación del número de pasos en tantas corporaciones. Aquí nada hay inventado y sí mucha devoción en su historia; toda la que hace falta para que algo dure tanto tiempo. Felicidades.

20
Feb/2011

Cofradía nueva, dudas antiguas

La erección de Pasión y Muerte como hermandad de penitencia ha vuelto a suscitar los dimes y diretes que acarrean estas designaciones: la conveniencia o no de crear nuevas hermandades en barrios donde ya existen en número considerable y el temido incremento de procesiones a la catedral. En cuanto a lo primero, la creación de estas corporaciones se fundamenta para la autoridad eclesiástica en la labor apostólica que desarrollan en su parroquia. Si esto se cumple, nada hay que objetar, pues para eso se han fundado durante siglos. Otra cosa sería que, una vez aprobada, emigrase. No parece éste el caso de la reciente hermandad que ya se ha pronunciado en cabildo. Sobre lo segundo, sabemos que en sus reglas figura explícitamente que la estación de penitencia se efectuará a la iglesia de Señora Santa Ana; pero —y ahí les duele a otros— ¿reclamarán para sí la subvención que se reparte entre las que hacen estación al templo catedralicio? Y aún dejo pendiente mi opinión sobre lo de los nazarenos fuera de Semana Santa.

13
Feb/2011

Por el cambio

La mayor parte de las cosas no son difíciles de arreglar; lo difícil es ponerse de acuerdo cuando existen varios implicados. Por eso aplaudo a quienes prefieren intentar soluciones imaginativas en lugar de lamentarse. Esto, y no otra cosa, han hecho las hermandades del Jueves Santo. Montesión no quiere que la culpen de los retrasos del día ni recogerse en la madrugada del Viernes Santo. Los Negritos corrían hasta encontrar cerrada la puerta de San Miguel y, después, de nuevo en estampida. Los Caballos (sic) iban casi todo el recorrido al compás de otros y ya sabemos que cada cofradía, aparte de un tiempo de paso, requiere su propio tempo para procesionar. Y Pasión estaba harta de ignorar cuál sería su hora real de salida. Así las cosas, siete hermanos mayores que saben lo que quieren han decidido apostar por el cambio y han sido valientes; sobre todo Rafael Buzón, que conoce de sobra cómo se las gastan en la calle Feria y ha estado a gran altura. Ojalá se cumpla la máxima de Virgilio: Audentes fortuna iuvat.

09
Feb/2011

Es posible innovar

Se dice que la estética de las cofradías no evoluciona, que se mantiene estancada en un barroco ideal. Pero basta con ver fotografías o vídeos de hace sólo dos décadas para que comprobemos cuánto se ha cambiado. Ni las formas de llevar los pasos son idénticas, ni el atavío de las dolorosas, ni la colocación y calidad de las flores. Lo único que pasa es que innovar es siempre arriesgado y muchos no se atreven a hacerlo hasta que los más atrevidos les han allanado el camino. Sin los primeros las cosas no avanzan, sin los segundos las modas no se establecen. Ambos son necesarios, porque ni lo nuevo es siempre bueno, ni tampoco parece aceptable ese forzado aire retro que algunos quieren imponer a toda costa. Sólo digo que hay que mirar con ojos bien abiertos para percibir esos cambios lentos pero inexorables y cómo conviven tendencias opuestas. Hace unos días, dos hermandades como Pasión y Las Penas han celebrado sus cultos con dos altares tan diversos como ejemplificadores de lo que afirmo. En San Vicente, un oleaje de cera se extendía por toda la anchura del presbiterio. En El Salvador, eran sólo cuatro focos los que resaltaban la imagen del Nazareno en disposición tan perfecta que le hacían caminar sobre la luz. Escojan ustedes.

(Más Pasión, febrero 2011)

05
Feb/2011

¡Vaya semanita!

Comprendo que algunos se pongan frenéticos cuando ven el espacio o el tiempo que las hermandades ocupan en los medios de comunicación. Pero si esto ocurre es porque las noticias que generan y los comentarios que se suscitan afectan a un número considerable de receptores que las vive con intensidad y que, difícilmente, puede ser encasillado en un grupo homogéneo de pensamiento, cultura o clase social. Ésta es su riqueza y deberían saberlo quienes gastan su pólvora en atacarlas. Esas noticias lo son, además, porque no se perciben sólo como información sino como una posible modificación o convalidación de un determinado espacio íntimo o geográfico. Las disputas entre el Consejo y los hermanos mayores, la alteración del orden de paso a la Catedral, la creación de una nueva hermandad, la publicación de un decreto eclesiástico… y tantas cosas como han ocurrido en estos siete días demuestran, una vez más, cuánto hay de vivencia y proximidad en algo que supera con creces los límites temporales de una sola semana al año.