18
Mar/2017

Ad experimentum (sí, sí)

SENATUS WEB

El latín no es una lengua muerta, como no lo es en puridad ninguna que pueda ser entendida y siga transmitiendo sus saberes y belleza. Y en nuestro entorno cultural está mucho más viva que otras con millones de hablantes. Tal vez por eso hasta quienes no han traducido un solo renglón de César o Salustio se atreven con ella. Pero debe volver a las aulas el estudio de las declinaciones, la conjugación de los verbos deponentes y la consecutio temporum. E incluso debería exigirse un B1 en la lengua del gran Horacio, como mínimo, para formar parte del Consejo o ser diputado mayor de gobierno de la Madrugada. Evitaríamos serios problemas. ¿En qué parte del “ad experimentum” se han perdido algunos? O es, quizás, algo peor: que de nada sirve ya la palabra dada. Obligar a una sola hermandad —precisamente la que más puso de su parte el año pasado para llegar a un acuerdo y la que mayor riesgo corrió— es sentar un gravísimo precedente. No sé, a partir de ahora, quién va a ceder en lo más mínimo, si los mismos que se vieron beneficiados después miran al tendido. Todos los hermanos mayores de la Madrugada deberían haber cerrado filas junto al de Los Gitanos, aunque solo fuera por precaución al ver pelar las barbas del vecino. Y flaco favor se ha hecho a sí mismo el Consejo que, pretendiendo en el futuro remodelar otras jornadas, ha puesto también en guardia al resto de hermandades y colocado bajo sospecha a sus delegados de día. O tempora, o mores.

11
Mar/2017

Así que…

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Queremos revitalizar el viacrucis y nos perdemos en dimes y diretes: que si un lunes, que si un sábado, que si una imagen señera…; y, sobre todo, que el rezo penitencial es lo importante y no los traslados de ida y vuelta por vistosos que sean. Pero, luego, —oh, Dios mío— cerramos las puertas de la catedral o se coloca un piquete de guardias. Ay, ay… Que así se nos va la afición y luego cuesta un mundo que la gente vuelva al abono (que se lo pregunten si no a la empresa regente del coso del Baratillo). A ver quién les dice el año próximo a cuantos se quedaron en la calle sin poder seguir el rezo de las estaciones que vuelvan a la seo hispalense. Bien está que la Puerta de Palos se reserve al cortejo y que la de Campanillas se cierre por obras o que, mientras pasan las andas, se encajen las otras; pero ¿que no se deje entrar a nadie cuando nada lo impide salvo el criterio —claramente desacertado— del cabildo catedralicio? Ya saben: no se les vaya a ocurrir llegar con la misa empezada que igual también los dejan fuera. En fin, que el Arzobispo dio como conclusión del acto una de las mejores pláticas que le he escuchado —en corto y por derecho— y esto, que tanto bien pudo hacer a muchos, quedó también cercenado por la decisión de su cuadrilla —valga, de nuevo, el símil taurino—, quienes olvidaron que es siempre el matador el que debe lucirse. Don Juan José va a tener que decirles, ajustándose el solideo: “¡Tapaos todos y dejadme solo!”.

07
Mar/2017

Patrimonio inmaterial

FAROL WEB 2

Las recientes polémicas en torno al patrimonio demuestran, sobre todo, hasta qué punto sentimos como propio aquello que nuestras hermandades fueron adquiriendo a lo largo del tiempo. (Si ese sentimiento de posesión compartida, de salvaguarda, de mantenimiento, etc., lo aplicáramos en igual medida a lo público…, otro gallo nos cantaría también como sociedad). No se trata de un interés sustentado en la valía económica de esos bienes —algunos se sorprenderían del precio tan escaso que alcanzarían en el mercado—, ni siquiera en su consideración artística —que solo algunos especialistas están cualificados para señalar—, sino en que es su carga emotiva la que, principalmente, avalora el elemento legado y cuanto quiera ejecutarse con afán de permanencia. Podrán hacerse unas jarras con mejores materiales, pero no siempre convendrá hacerlo. Se podrán bordar mantos espectaculares, pero la riqueza no va tanto en el hilo de oro como en los ojos de quien lo vio desde niño sobre los hombros de su Virgen. Y todo se complica rápidamente si hablamos de templos, de restauraciones de imágenes, de remodelaciones al gusto… Más aún, si fuera por la valía estética de nuestros Titulares, qué conocedor de las cofradías no se atrevería a señalar algunas tallas decididamente cuestionables como obras de arte. Pero ¿sustituirlas en razón de su calidad? A quienes así piensen me permito recordarles que en los museos hay efigies muy superiores a las nuestras y, sin embargo, allí nadie les reza. En definitiva, el problema radica en que estos elementos, aunque materiales, son imposibles de aquilatar con manifiesta y absoluta objetividad porque trascienden su realidad física. No es el objeto el que manda, sino el sujeto que observa. Y, del mismo modo, lo que en un lugar resulta adecuado y debe mantenerse, en otro, sería absurdo o innecesario. La única y verdadera razón que justifica esta trama rica y compleja es que todo nuestro patrimonio es inmaterial, absolutamente todo, aunque esté hecho de plata o madera.

(Más Pasión, nº 111, marzo 2017)

04
Mar/2017

Sábado de gloria

Soledad web

Se ha impuesto una cierta cantinela que consiste en afirmar que llegamos saturados al Domingo de Ramos y con la ilusión debilitada. Es lo opuesto a quienes te miran por encima del hombro si dices que no acudes a algo que ellos juzgan el epítome de la más excelsa “sevillanía” (horrenda palabra y peor concepto). Yo, como procuro administrar mi libertad lo mejor que sé, confieso que llego pleno de energía a ver el primer nazareno porque no me siento obligado a asistir a nada que no desee. Además, por mi educación salesiana, confío en la Divina Providencia y me dejo sorprender por las cosas que insospechadamente se ponen a mi alcance. Este sábado, sin ir más lejos, entré en San Lorenzo y parecía que la plaza estaba dentro del templo. Frente a la reja de la capilla de la Soledad, había un enjambre felizmente tumultuoso, caras de alegría en todas las edades, voces infantiles, pequeños lloros… Sonaron allí por primera vez nombres que, aun desconocidos para sus propios dueños, los convertían ya en piedras de una devoción. Eran familias enteras que se acercaban a la Virgen antigua con sonrisa de esfinge. Y mientras el sacerdote uno a uno alzaba a los niños, estos miraban alternativamente a su madre y a la Virgen. Tendían sus manitas para tocarle la cara a una Soledad que no lo era, alteraban los cuidados encajes de su pecho y hasta hubo quien se atrevió a coger el pañuelo. Y rezamos. ¿Quién pierde así la ilusión más profunda y duradera?

25
Feb/2017

Puntadas con memoria

Angustias web

Acaba de bendecirse la túnica bordada que un grupo de hermanos ha recuperado para el Señor de la Salud de Los Gitanos. No voy a detenerme ahora en la calidad de la prenda del taller de Caro —ustedes ya la conocen—, ni en la posibilidad de que el Señor la luzca en la Madrugada —sus hermanos decidirán—. Sin embargo, sí quiero fijarme en la pujanza de una hermandad que ha pasado por todas las vicisitudes posibles y todas las ha superado con éxito. Heredó del pueblo que le dio origen su condición errante y pasó su particular viacrucis por las dos orillas hasta lograr bendecir un Santuario propio, que hoy permanece abierto largamente para bien de muchos. La guerra, que, como ocurre casi siempre, se ceba más en los más débiles, la dejó sin nada entre las manos (apenas una saya y un cordón para el recuerdo). Pero la constancia y el amor han levantado una cofradía que ninguno de aquellos hermanos que vieron arder San Román hubiera podido soñar siquiera. En ellos, como en nadie más de entre los cofrades, han tomado cuerpo las palabras de san Pablo a los habitantes de Corinto: atribulados, en apuros, perseguidos, derribados; pero nunca sometidos a la angustia o desesperados, ni faltos de amparo o destruidos. Más necesarios que nunca, han sabido llevar el tesoro de la fe en esos vasos de barro a lugares donde solo ellos han podido. Creyeron y han hablado. Cada una de esas nuevas puntadas rememora el duro pasado de un esplendoroso presente.

18
Feb/2017

De enhorabuena

TRES CAÍDAS WEB

Pocas noticias me han alegrado más que la decisión, en cabildo multitudinario y unánime, de restaurar al Cristo de las Tres Caídas. Digámoslo con exactitud y sin eufemismos (ahí está el diccionario y no entremos en detalles filológicos, que las palabras, a veces, las carga el diablo). Ya era hora. Solo los ciegos de corazón podían negar la evidencia. La devoción de Triana por el Cristo Caído es cosa de fe y de siglos; no de figuras secundarias ni de moreneces artificiales para que las canten los amigos del ripio. Son muchos en mi familia los que han rezado ante Él y ante su Madre, los que han vestido su túnica en la Madrugada y las que han llevado el nombre de Esperanza por bandera. Mi abuela me llevaba a la Capilla de los Marineros todos los sábados camino de la antigua plaza de abastos y en el cepillo caían siempre, de su mano o de la mía, algunas monedas que allí quedaban junto a las oraciones. Tengo antiguas fotos en blanco y negro y, sobre todo, recuerdos que me dicen cómo era la piel de su encarnadura y la elegancia de sus rasgos. Me ha dolido verlo en la calle donde todo parecía brillar más que Él y en el templo como una alta mancha oscura. Alabo a quienes han afrontado el reto y no han querido cerrar por más tiempo los ojos. Estoy seguro de que lo han puesto en las mejores manos y de que Sevilla va a conocer una talla admirable, hasta ahora oculta a la vista de muchos, como hace un prestidigitador para que no noten sus trucos.

11
Feb/2017

¿Lo hacemos?

Basílica web

Nada objetaré sobre el procedimiento seguido para la conclusión de la Basílica del Gran Poder, la calidad de los proyectos o la cualificación de quienes han dictaminado. Además, y como muestra de su bien hacer, agradezco su presentación pública, sabedores los responsables del proceso de que cuanto atañe al Señor afecta no solo a sus hermanos, sino a miles de devotos. Sin embargo, la polémica está servida. Y ya veremos por cuánto tiempo. En realidad, desde el punto de vista artístico, se ha venido a reproducir en el ámbito local el eterno debate entre antiguos y modernos, entre quienes defienden la innovación (hagamos arquitectura de hoy para el futuro) y quienes prefieren lo agradable frente a lo sublime —en sentido estético, claro— (esto es, inclinarse por lo placentero frente a lo que arrebata). Para complicar aún más las cosas, está el hecho de que lo que se trata de realzar (¡si eso fuera posible!) es el eje sobre el que todo gira: la talla de Jesús del Gran Poder, que por su propio origen barroco ya condiciona el conjunto (y en lo devocional no todo puede resultar un acierto). De otro lado, si se desfigura la conceptualización actual del templo, habría que saber hasta qué punto se estaría conculcando —aunque legalmente se permita— la intención con la que Delgado Roig y Balbontín lo diseñaron y, al mismo tiempo, la de aquellos hermanos que hace apenas cincuenta años concibieron así esta casa para el Señor. Continuará (sin duda).

05
Feb/2017

Pintura y poesía

Goya y Cervantes Web

Hace dos semanas José María Jiménez Pérez-Cerezal presentaba su cartel de Semana Santa. Ustedes lo conocen y cada uno tendrá su opinión. Demos por sentado que cualquiera será lícita con tal de haberlo visto, aunque me temo que no todas sean válidas. Como decía un afamado crítico, el “me gusta” y el “no me gusta” son siempre el primer escalón del juicio —y esto en cualquier asunto al que nos enfrentemos—; pero no pueden ser determinantes para valorar la calidad de la obra artística. Para apreciarla con justeza hace falta, aparte de los gustos personales, una consciente sensibilidad estética (que nada tiene que ver con arrobos melifluos), un cierto conocimiento técnico (no necesariamente el del especialista) y una suficiente capacidad comparativa (que implica una familiaridad con otras creaciones). Cuando me llegó por wasap la imagen del cartel de Cerezal, dio la casualidad de que me encontraba en el Museo del Prado y además de los cuadros, como siempre ocurre donde hay muchas personas, conviene advertir la actitud de estas. Se supone que todas habrían ido voluntariamente. Sin embargo, si había gentes interesadas por el menor detalle, también otros avanzaban entre las pinturas como quien pasea por un centro comercial, e incluso algunos se echaban sobre los bancos aburridos y agotados. Todos veíamos lo mismo, pero nadie miraba de la misma forma. Claro está que, entre los gozadores del arte, unos disfrutarían más con los pinceles de Velázquez, sus verdes y platas, la rueca que gira o el guante cogido con languidez y otros escogerían las figuras ahusadas del Greco con sus mantos amarillos y sus impactantes carmines. Amar a Goya no implica despreciar a Van der Weyden. Recordé que el gran Leonardo afirmó que la pintura era una poesía visible, —como para Horacio era un poema sin palabras—, y comprendí que, aunque muchos dicen gustar de la pintura y la poesía, después se limitan a una firma o a un único arquetipo como otros solo digieren el romance o la cuarteta. Y no es eso, no es eso.

(Más Pasión, nº 110, febrero 2017)

04
Feb/2017

La ley de la frontera

Hiniesta para web

Iba con la familia cuando me avisaron de que el viacrucis de la Hiniesta alteraba su itinerario. En principio, pensé que sería por algún obstáculo de última hora, pero enseguida me advirtieron de que el motivo era la aplicación de un artículo de las recentísimas normas diocesanas. Y hasta me precisaron que era el 56. Lo he leído, no vaya a ser que quien me lo dijo fuera como un amigo mío que, cuando quiere hacer su real voluntad, todo lo refiere a un tal artículo 33 de no se sabe qué código. Así las cosas, aplaudo la escrupulosidad del delegado episcopal para asuntos jurídicos, a la sazón D. Miguel Vázquez. Pero me pregunto si hacía falta suscitar este revuelo y dejar tan mal sabor de boca (máxime cuando el recorrido solo pretendía acercar la imagen del Cristo de la Buena Muerte a uno de los lugares donde más y mejor se practica la misericordia a lo largo de todo el año). ¿No hubiera bastado con advertir privadamente a la hermandad para otra ocasión?  A veces, el prurito del legislador se aplica con un rigor innecesario y, en este caso, ¿no hubiera sido preferible recordar cómo el propio Jesucristo se saltaba las normas si así favorecía al prójimo? Y mientras el Papa nos invita a primerear, a salir a las periferias, al impulso misionero…; después, ¡ay!, expertos en fronteras. En fin, solo me cabe esperar que el P. Vázquez, que también ocupa la dirección espiritual de la Hermandad del Valle, se emplee allí con el mismo denuedo y eficacia.

28
Ene/2017

A mí me encanta

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Si quieren, ya pueden dejar de leer. En el titular queda dicho lo que opino sobre el cartel de la Semana Santa de 2017. José María Jiménez Pérez-Cerezal ha triunfado por partida doble: de un lado, ha pintado un anuncio soberbio, impactante y rico de matices; de otro, lo ha hecho sin renunciar a su línea, lo que dice mucho de su honestidad artística. Y es… un cartel. No una fotografía, y menos, una estampa. Avisa de lo que viene y nos da un pellizco en el alma. Ha pintado al Cachorro con una paleta fiera y arrebatada: vibrantes azules, rojos intensos, verdes alimonados, crepusculares violetas…, colores ausentes en la piel de su madera, pero que dibujan el arcoíris de sentimientos que su imagen provoca. Esa visión cenital nos ha situado en la perspectiva exacta desde la que el Padre ve al Hijo entregar su Espíritu cada Viernes Santo. Cristo atraviesa limpiamente los estrechos barrotes que los hombres colocan y vuela por encima de esas quietas golondrinas que, apartadas, le ceden el apagado celeste de la tarde. Y, sin embargo, su cuerpo termina en forma de flecha apuntando al mismo suelo donde nos movemos. No hay nazarenos. Está el Nazareno. No hay incienso ni flores, aunque rezume todos los aromas. No hay música y suena una sinfonía melodiosa. Sí, este cartel es un grito, alto y claro, de lo que llega. Y yo lo pondré en la pared —como ya pende en mi interior— para anunciar que pronto, muy pronto, su Verdad saldrá a la calle.