29
Jun/2012

El Mani

Sevilla sigue haciendo correr, por sus calles y plazas, las voces del pueblo que, a veces, rememoran los quiebros y quejíos de los cantos de los almuédanos musulmanes que elevaban al cielo sus rezos desde los alminares de Isbiliya… Auténticos pregones corraleros de las gentes sencillas que, de boca en boca, remiten los sucesos que acaecen en el imaginario, aunque real, reino del noticiero popular sevillano. Voces que, desgañitadas y a la vuelta del Rocío, atravesaban la ciudad haciendo saber a propios y extraños que José Manuel Rodríguez “El Mani” tenía graves problemas de salud porque el azúcar que el gordito de Gines atesora, de nuevo le traicionaba con una puñalá trapera en uno de sus pinreles.

Candelas de pesares y quebrantos que chisporrotean por la marisma y el Aljarafe, cuales mensajeras de tal acontecimiento. Gaitas tamborileras que llevan, desde la ribera sevillana del Betis hasta las orillas del mar gaditano, el percance del rey de las chucherías. Plegarias rocieras, en pro de su restablecimiento, a los pies de la Blanca Paloma, Pastora de su fe y Reina de su alma. Tristes soniquetes de los trovadores de Andalucía por tan malaje percance.

A Dios gracias, ayer dejó el hospital -a la pata coja- con la mayor de las sonrisas, pensando tan solo en curarse y volver pronto a los escenarios para recuperar esa vida que solo los artistas conocemos cuando cantamos desde las tribunas del arte.

Por eso, en su honor y en nombre de Sevillanas para el Mundo, le quiero hacer entrega de un poema musical que dice así: Querido Mani, adelante, sigue cantando por los pueblos blancos de esta bendita tierra, las vivencias que, desde niño, has mamado en los pechos morenos de Gines, tu cuna tierra, con la que aprendiste a cantar San Gabriel bajó de cielo para anunciarle a María, el misterio y la grandeza de ser Madre del Mesías… Sigue adelante, siempre adelante, que contigo irán los tuyos, tu gente, tu raza, tu herencia, tus amigos, tus sentíos, tus principios y creencias, tus anhelos e ilusiones, tus sueños y tu conciencia; y el amor de tus amores, fruto de la providencia.

Dale gracias a la vida por tan hermosa experiencia de ser juglar de cantares y gozar de la excelencia de que tu vida camine por esta bendita tierra que gira en el universo, agua, sol, naturaleza, luna, lluvia, campos, flores, mares, montañas y estrellas, dale gracias a la vida por su divina belleza… Solo con ver la luz del sol, nace la fe, gracias a Dios. Adelante,  canta, sigue cantando que tus coplas son semillas que el pueblo las va sembrando.

Adelante, Mani, siempre ADELANTE.

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